NovelaGO
EL AROMA DE LA TRAICCIÓN

EL AROMA DE LA TRAICCIÓN

UNIDAD DE PERITOS JUDICIALES · En curso · 33.0k Palabras

926
Tendencia
927
Vistas
0
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

EL AROMA DE LA TRAICIÓN

Renata Solano lo tiene todo.

Una exitosa casa de perfumes que construyó desde cero, una familia que ama y, en apenas tres días, se casará con Bruno Ferrer, el hombre que cree que es el amor de su vida.

Pero durante la celebración más importante de su carrera, un encuentro inesperado cambiará el rumbo de su vida.

Adriano Belmonte, uno de los hombres más poderosos del país, aparece en su fiesta dispuesto a comprar Casa Solano. Arrogante, seguro de sí mismo y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, no acepta fácilmente un no como respuesta.

Renata tampoco está dispuesta a dejarse intimidar.

Lo que ella no sabe es que el verdadero peligro no está frente a ella.

Está a su lado.

Capítulo 1

Nunca me había sentido tan llena en toda mi vida.

Miré el salón desde el primer escalón, con la copa en la mano, y me permití el gusto de quedarme quieta un segundo, mirándolo todo, mi perfume girando allá al fondo sobre el pedestal de cristal, iluminado como una reliquia, y quinientas personas brindando por él. Por mí. Por lo que había construido de la nada.

Bajé a saludar y me dejé querer. Le di la mano a periodistas, a clientes, a gente que me había visto empezar. Me reía de verdad, orgullosa de mi trabajo, uno que me costó sudor y lágrimas, pero que al fin daba frutos.

En tres días me casaba con el amor de mi vida, tenía el imperio, el hombre, la casa de mis padres viva otra vez. Lo tenía todo, y esa noche por fin me dejé creerlo.

—Disculpe. —Un mesero se me acercó, incómodo—. Señorita Solano, el caballero de allá pidió que abriéramos la bodega buena. La que usted había reservado para el brindis del final.

Miré a donde señalaba.

Un hombre alto, de traje oscuro, estaba parado en medio de mi salón dando indicaciones a mi personal como si la fiesta fuera suya. Le decía algo a otro mesero, le señalaba una mesa, movía a la gente con la barbilla. En mi casa. En mi noche.

Me dio risa antes que molestia.

—Yo me encargo —le dije al muchacho, y crucé el salón.

—La bodega buena es para más tarde —le avisé al llegar, con toda la amabilidad del mundo—. Pero si tiene sed, le mando traer lo que quiera. Faltaba más.

El hombre se giró. Me miró de arriba abajo, sin prisa, como quien evalúa una pieza que va a comprar.

—Usted debe ser Renata Solano.

—La anfitriona, sí. —Sonreí.

—Adriano Belmonte. —Lo dijo como si el apellido explicara por qué se creía con derecho a mi vino—. No se moleste por el vino. Cuando algo vale la pena, prefiero probarlo antes de comprarlo.

—Qué suerte que aquí no hay nada en venta.

—Eso lo dicen todos. —Tomó una copa de una bandeja que pasaba, sin mirar al mesero, con esa naturalidad de quien está acostumbrado a que las cosas le lleguen a la mano—. Hasta que aparezco yo.

Seguía sonriendo, pero por dentro empecé a apretar los dientes.

—Es una fiesta, señor Belmonte, no una subasta.

—Toda fiesta es una subasta. Solo que la mayoría no se entera. —Le dio un sorbo a mi vino, ese que yo había guardado para el brindis, y levantó apenas las cejas, aprobando—. Excelente, por cierto. Igual que su perfume.

—Se está tomando muchas confianzas para ser un invitado.

—Es que no vine de invitado. —Bajó la copa—. Vine a hacerle una oferta. Quiero la Casa Solano. Completa. Y cuando digo completa, la incluyo a usted, que es lo único de aquí que de verdad no se puede copiar.

Se me borró la sonrisa. No de golpe. Se me fue resbalando.

—Yo no estoy en venta.

—Todos me dicen eso. —Ladeó la cabeza, casi con ternura, como si yo fuera una niña que todavía no entiende cómo funciona el mundo—. Y todos terminan sentados frente a mí, firmando. Piénselo. Deje de ser la dueña de una casa bonita y conviértase en la joya de un imperio.

—Prefiero ser dueña de algo pequeño —dije— que la joya de alguien.

Algo se le movió en la boca. No una sonrisa. Las ganas de una.

—Ya cambiará de idea.

—Con permiso. Tengo invitados de verdad que atender.

Le di la espalda y me alejé, y detrás oí una risa baja, corta, más divertida que ofendida. Me ardió la nuca. Ese hombre había entrado a mi casa, se había tomado mi vino y me había mirado como a mercadería, y encima se reía.

Respiré. Es tu noche, Renata. No dejes que un imbécil te la arruine.

Bruno me alcanzó a los pocos pasos y me tomó de la cintura.

—Vi que conociste a Belmonte —dijo, y le brillaban los ojos.

—Conocí a un hombre que se cree el dueño de mi fiesta.

—Ese hombre podría hacernos dueños de medio país. —Me llevó suave hacia un rincón, más apartado—. ¿Sabes lo que significa que Adriano Belmonte venga en persona a hacerte una oferta? La gente le ruega meses por una reunión. Y él vino solo. Por ti.

—Por la marca.

—Por las dos cosas. —Me acomodó un mechón detrás de la oreja—. Solo escúchalo. No hoy. Después. Pero escúchalo.

Lo miré. A Bruno. Con el que me casaba en tres días.

—¿Tú quieres vender? —Y me salió chiquita la voz, porque no quería que la respuesta fuera la que estaba viendo en su cara.

—Quiero que pienses en grande, mi amor. Nada más. —Me besó la frente—. No cierres la puerta antes de mirar lo que hay del otro lado.

Sonreía como siempre. Pero por debajo, por primera vez, había algo que no le había visto, o que no había querido ver. No me estaba pidiendo. Me estaba empujando. Con la misma mano tibia de siempre.

Se me hizo un nudo tonto en la garganta y lo solté enseguida, porque era mi noche, y en tres días me casaba, y no iba a arruinarla inventándome cosas.

—Lo pienso —dije—. Después.

—Esa es mi chica. —Y el alivio le salió demasiado rápido.

Busqué a Ariadna para quitarme el sabor amargo de encima. La encontré junto a la escalera. Con Bruno otra vez —¿cuándo había ido hasta ella?—, las cabezas juntas, hablando bajo, mirando los dos hacia donde estaba Belmonte. Ella le puso la mano en el antebrazo. Él se apartó rápido, como si algo lo hubiera picado. Se me apretó el estómago. Un tirón corto, tonto. Me lo tragué.

Ariadna levantó la vista, me vio, y ya venía cruzando el salón.

—Tienes una cara horrible —me soltó al llegar.

—Gracias, hermanita. Yo también te quiero.

—En serio, Ren, estás blanca. —Me tomó la barbilla y me giró hacia la luz—. ¿Comiste algo, o te la pasaste discutiendo con el magnate?

—No mucho —admití, y ni yo supe a qué contestaba.

—Eres imposible. Ven.

Me llevó del codo a un rincón detrás de una columna, lejos del ruido, donde nadie nos veía.

Y ahí el salón empezó a ponerse espeso. El aire se me atoraba en la garganta y no bajaba. Las luces se movieron sin que yo moviera la cabeza. Puse la mano en la pared para que el piso se estuviera quieto.

—Ari —dije, y la voz me sonó lejos—. Algo no está bien.

—Mírame. Es la presión, es que no comes. Baja la cabeza.

La bajé entre las rodillas. Se me durmieron las puntas de los dedos. Le busqué la mano.

—No es como las otras veces —susurré—. Esto no es un mareo.

—Shh. Ya. Tengo lo de siempre. —Revolvió en su bolso con la otra mano—. Tranquila, tontita.

El frasquito ámbar. Las gotas amargas que me daba desde niñas, antes de cada examen, de cada firma, de cada vez que el mundo se me hacía grande.

—Abre.

Abrí la boca sin dudar, porque era Ariadna, porque en esa mano yo había puesto la vida entera sin darme cuenta.

Dejó caer las gotas bajo mi lengua.

Y mi nariz, esa que no se apaga ni cuando me estoy muriendo, agarró algo en el aire del frasco. No era la hierba amarga de siempre. Debajo había otra cosa, metálica, dulzona, pegada al paladar. Un olor que conocía de mis propios estantes, de la parte del laboratorio que se cierra con llave, de los solventes que jamás van en algo que uno se mete en la boca.

Se me heló la sangre. Levanté la cabeza de golpe.

—Ariadna… esto qué…

No terminé. La lengua se me puso pesada, ajena. El salón se dobló por la mitad. Quise agarrarme de su brazo y la mano no me respondió.

—Ari —alcancé a decir—. Ayúdame.

Me resbalé del sillón y caí de lado sobre la alfombra, la mejilla contra el suelo frío, la villa entera girando encima de mí.

Y ahí, tirada, con el cuerpo que ya no me obedecía, la miré.

Ariadna no gritó. No pidió ayuda. No llamó a nadie. Se quedó agachada frente a mí, quieta, guardando el frasquito en el bolso, mirándome caer con una calma que no le había visto en la vida.

Encima de nosotras, cerca, la voz de Bruno preguntó bajito:

—¿Ya?

Y mi hermana, la mujer que me había criado, me miró a los ojos mientras yo me apagaba y contestó:

—Ya casi.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Un juego del destino

Un juego del destino

740.4k Vistas · Completado · maracaballero32
Emma Spencer es una analista de riesgos financieros en una importante empresa internacional.
Finalmente, después de años de no tomar sus vacaciones, las toma para su próxima boda y luna de miel, pero todo da un gran giro cuando está en Hawái, sola y sin esposo, por lo que por primera vez lanza una moneda al aire y decide vivir una noche sin riesgos y apasionada con el primer extraño que encuentre en un bar y al que nunca verá en su vida, ¿Cuál era la probabilidad de volverse a encontrar? Completamente nula.
Pero el destino los vuelve a juntar inesperadamente… Y en el lugar que menos esperaban.

Un juego del destino.
Tango con el corazón del Alfa

Tango con el corazón del Alfa

1.8m Vistas · Completado · judels.lalita
«¿Quién es ella?» Pregunté, sintiendo que se me salían las lágrimas en los ojos.
«La conoció en el campo de entrenamiento de Alpha», dijo. «Ella es la pretendiente perfecta para él. Anoche nevó, lo que indica que su lobo está contento con su elección».
Mi corazón se hundió y las lágrimas corrieron por mis mejillas.
Alexander se llevó mi inocencia anoche, y ahora está tomando esa cosa de su oficina como su Luna.


Emily se convirtió en el hazmerreír de la manada cuando cumplió 18 años y nunca esperó que el hijo del Alfa fuera su compañero.
Después de una noche de amor apasionado, Emily descubre que su pareja ha elegido a su pareja. Con el corazón roto y humillado, desaparece de la manada.
Ahora, cinco años después, Emily es una respetada guerrera de alto rango en el ejército del rey Alfa.
Cuando su mejor amiga la invita a una noche de música y risas, no espera encontrarse con su pareja.
¿Su pareja se dará cuenta de que es ella?
¿La perseguirá y, sobre todo, Emily podrá mantener sus secretos a salvo?
Alpha at the Door (versión editada)

Alpha at the Door (versión editada)

20.1k Vistas · Completado · RainHero21
Un escalofrío recorrió mi espalda al ver al lobo caer al suelo, sangrando. Otro fuerte gruñido de dolor.

—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.

La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.

Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.


Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.

—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.

Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.

No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.


—Si te comportas, te dejaré ir.

Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.

Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.

Lectura madura 18+

Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
La Reina Lunar

La Reina Lunar

58.9k Vistas · Completado · Netty Writes
Lyric nunca fue débil; solo estaba desprotegida. Traicionada por su propia sangre, torturada y dejada a morir, sobrevive lo suficiente para despertar a la verdad de quién es: la hija renacida de la Diosa de la Luna y la loba más poderosa que existe.

Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.

A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.

Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.
Tentación Italiana

Tentación Italiana

34.2k Vistas · Completado · Luz Torres
El ser humano tiene la tendencia de, entre más prohibido, más tentador y excitante se vuelve y Leandro Licciardi lo era.
Con su sola presencia erizaba cada parte de mi cuerpo, era un hombre imponente con una mirada que hacía desde mojar mis bragas, a hacerme temblar de puro miedo, todo de él emanaba peligro y sexo, mucho sexo.
Él era el pecado hecho persona y yo solo una simple mortal que cayó en tentación. Soy Nicole Davis y esta es mi historia.
Bethany: Su Pequeña Loba

Bethany: Su Pequeña Loba

299.3k Vistas · En curso · Becky J
Bethany tiene 14 años y es hija de un guerrero en la manada Moonshine. Su vida es perfecta hasta esa noche que pone su mundo patas arriba. Unos renegados atacan su manada, dejándola sola para cuidarse a sí misma y a su sobrina de 6 meses, Bella. Logra escapar de la manada a salvo, pero ¿por cuánto tiempo? Hay alguien que quiere a Bethany como su compañera y está dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguirla.

Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?

Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
Destinada al Alfa Que Me Mató

Destinada al Alfa Que Me Mató

32.4k Vistas · Completado · Sherry
—Violet Goldcrest —la voz de Daemon fue un trueno, vibrando a través del suelo empapado y metiéndoseme en los huesos—. Has fracasado como Luna.

Me arrodillé en el lodo, con la agonía del rechazo desgarrándome por dentro mientras lo veía alejarse junto a Celeste, embarazada.

—Yo, Daemon Blackwood —entonó con frialdad—, te rechazo como mi pareja.

Lo había amado durante diez años… hasta que me humilló en una Ceremonia de Rechazo pública, me abandonó por otra mujer y le declaró la guerra a mi manada. Mis padres murieron protegiéndome. Yo morí sola, hecha pedazos por su traición.

Entonces desperté… tres años antes.

Esta vez, se acabó rogar por su amor.

—Hagamos una apuesta, Daemon —digo cuando desestima mi oferta de romper nuestro vínculo—. Pronto no solo aceptarás este rechazo: lo vas a suplicar.

Me mira con un desprecio helado.

—Yo. No. Suplico.

Suspiro. Como la que ya vivió esto, sé lo que viene. Daemon conocerá a su verdadera pareja, se enamorará perdidamente de ella y por fin me dejará libre. Lo único que tengo que hacer es esperar.

Pero entonces… las cosas se ponen raras.

El hombre que antes pasaba meses lejos de mí ahora vigila cada uno de mis movimientos. Me interroga sobre otros machos. Y cuando de verdad conoce a Celeste, no me rechaza a mí, como se supone que debe hacerlo.

La rechaza a ella.
Bienvenido al Infierno

Bienvenido al Infierno

597.3k Vistas · Completado · Williane Kassia
Estaba comprometido. Recto.
Un hombre común con un futuro brillante por delante.
Pero una sola traición fue suficiente para destrozarlo todo.

Inculpado por la mujer que amaba y su propio hermano, fue sentenciado y arrojado al peor lugar imaginable: una prisión donde las reglas no existen—y el peligro tiene un nombre, un rostro... y ojos hambrientos.

Ahora, comparte celda con el hombre más temido de toda la instalación.

Dominante. Intenso. Obsesivo.

Y lo quiere.

No por amor.
No por misericordia.
Sino por puro, despiadado deseo.

En un mundo sin leyes, sin escapatoria, y sin nadie que lo salve, se convierte en el conejito del lobo—sumiso a su toque, prisionero del placer... e incapaz de resistirse.

Porque a veces, es el monstruo quien sabe exactamente cómo hacerte sentir vivo.
La Trilogía de la Bruja Verde

La Trilogía de la Bruja Verde

18.2k Vistas · Completado · LynnBranchRomance💚
«Yo, Eris Oakenfire, te rechazo a Gideon Greenwood como mi amigo». Lo dije tan rápido como pude antes de perder la determinación. Un dolor agudo se apoderó de mi pecho mientras lo decía y me agarré la camisa con fuerza, aspirando un suspiro. Los ojos de Gideon se agrandaron y brillaron de ira. El hombre del asiento delantero en realidad jadeó horrorizado.
«Primero», dijo obstinadamente, «rechazo tu rechazo».
Lo miré fijamente.
«En segundo lugar, ¿acabas de decir Oakenfire? ¿Como la manada perdida de Ice Moon Oakenfire?»


EL ALFA Y LA DONCELLA es el libro #1 de la trilogía de La Bruja Verde. Eris ha pasado los últimos tres años escondida después de que su manada y sus padres fueran asesinados por un misterioso extraño de ojos amarillos y su horda de vampiros. El Alfa de la Manada Luna Dorada lleva seis años buscando a su pareja y está decidido a no dejar que ella lo rechace. Lo que no se da cuenta es que luchará contra algo más que el obstinado corazón de Eris. Hay una poderosa bestia que colecciona seres sobrenaturales raros y tiene sus ojos amarillos puestos en ella.

Los otros dos libros son EL SEGUNDO LIBRO: LA BETA Y EL ZORRO y EL TERCER LIBRO: EL LEÓN Y LA BRUJA.
El CEO Sobre Mi Escritorio

El CEO Sobre Mi Escritorio

1.1m Vistas · Completado · McKenzie Shinabery
—Crees que ella te necesita —dice él.

—Sé que sí.

—¿Y si no quiere este tipo de protección?

—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.

—¿Y si el mundo arde?

Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.

—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.

No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.

Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.

Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.

Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.

Hasta que empezó a observarme.

Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.

Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.

Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.

Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
La Última Cláusula del Multimillonario

La Última Cláusula del Multimillonario

746.1k Vistas · Completado · Benedicta Nkemjika
—Fírmalo —dijo él.

Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.

Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.

Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.

Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Renacimiento: Actriz Estrella

Renacimiento: Actriz Estrella

52.5k Vistas · Completado · Olivia
Yo era huérfano, y cuando cumplí doce años, mis padres me encontraron. Pensé que finalmente podría escapar de mi sufrimiento y experimentar la calidez de un hogar y el amor de unos padres. Para encajar, hice todo lo posible por complacer y servir a mi familia.

Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!

Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?

Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.

Pero para mi sorpresa, ¡renací!

Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!