
EL AROMA DE LA TRAICCIÓN
UNIDAD DE PERITOS JUDICIALES · En curso · 113.7k Palabras
Introducción
Renata Solano lo tiene todo.
Una exitosa casa de perfumes que construyó desde cero, una familia que ama y, en apenas tres días, se casará con Bruno Ferrer, el hombre que cree que es el amor de su vida.
Pero durante la celebración más importante de su carrera, un encuentro inesperado cambiará el rumbo de su vida.
Adriano Belmonte, uno de los hombres más poderosos del país, aparece en su fiesta dispuesto a comprar Casa Solano. Arrogante, seguro de sí mismo y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, no acepta fácilmente un no como respuesta.
Renata tampoco está dispuesta a dejarse intimidar.
Lo que ella no sabe es que el verdadero peligro no está frente a ella.
Está a su lado.
Capítulo 1
Nunca me había sentido tan llena en toda mi vida.
Miré el salón desde el primer escalón, con la copa en la mano, y me permití el gusto de quedarme quieta un segundo, mirándolo todo, mi perfume girando allá al fondo sobre el pedestal de cristal, iluminado como una reliquia, y quinientas personas brindando por él. Por mí. Por lo que había construido de la nada.
Bajé a saludar y me dejé querer. Le di la mano a periodistas, a clientes, a gente que me había visto empezar. Me reía de verdad, orgullosa de mi trabajo, uno que me costó sudor y lágrimas, pero que al fin daba frutos.
En tres días me casaba con el amor de mi vida, tenía el imperio, el hombre, la casa de mis padres viva otra vez. Lo tenía todo, y esa noche por fin me dejé creerlo.
—Disculpe. —Un mesero se me acercó, incómodo—. Señorita Solano, el caballero de allá pidió que abriéramos la bodega buena. La que usted había reservado para el brindis del final.
Miré a donde señalaba.
Un hombre alto, de traje oscuro, estaba parado en medio de mi salón dando indicaciones a mi personal como si la fiesta fuera suya. Le decía algo a otro mesero, le señalaba una mesa, movía a la gente con la barbilla. En mi casa. En mi noche.
Me dio risa antes que molestia.
—Yo me encargo —le dije al muchacho, y crucé el salón.
—La bodega buena es para más tarde —le avisé al llegar, con toda la amabilidad del mundo—. Pero si tiene sed, le mando traer lo que quiera. Faltaba más.
El hombre se giró. Me miró de arriba abajo, sin prisa, como quien evalúa una pieza que va a comprar.
—Usted debe ser Renata Solano.
—La anfitriona, sí. —Sonreí.
—Adriano Belmonte. —Lo dijo como si el apellido explicara por qué se creía con derecho a mi vino—. No se moleste por el vino. Cuando algo vale la pena, prefiero probarlo antes de comprarlo.
—Qué suerte que aquí no hay nada en venta.
—Eso lo dicen todos. —Tomó una copa de una bandeja que pasaba, sin mirar al mesero, con esa naturalidad de quien está acostumbrado a que las cosas le lleguen a la mano—. Hasta que aparezco yo.
Seguía sonriendo, pero por dentro empecé a apretar los dientes.
—Es una fiesta, señor Belmonte, no una subasta.
—Toda fiesta es una subasta. Solo que la mayoría no se entera. —Le dio un sorbo a mi vino, ese que yo había guardado para el brindis, y levantó apenas las cejas, aprobando—. Excelente, por cierto. Igual que su perfume.
—Se está tomando muchas confianzas para ser un invitado.
—Es que no vine de invitado. —Bajó la copa—. Vine a hacerle una oferta. Quiero la Casa Solano. Completa. Y cuando digo completa, la incluyo a usted, que es lo único de aquí que de verdad no se puede copiar.
Se me borró la sonrisa. No de golpe. Se me fue resbalando.
—Yo no estoy en venta.
—Todos me dicen eso. —Ladeó la cabeza, casi con ternura, como si yo fuera una niña que todavía no entiende cómo funciona el mundo—. Y todos terminan sentados frente a mí, firmando. Piénselo. Deje de ser la dueña de una casa bonita y conviértase en la joya de un imperio.
—Prefiero ser dueña de algo pequeño —dije— que la joya de alguien.
Algo se le movió en la boca. No una sonrisa. Las ganas de una.
—Ya cambiará de idea.
—Con permiso. Tengo invitados de verdad que atender.
Le di la espalda y me alejé, y detrás oí una risa baja, corta, más divertida que ofendida. Me ardió la nuca. Ese hombre había entrado a mi casa, se había tomado mi vino y me había mirado como a mercadería, y encima se reía.
Respiré. Es tu noche, Renata. No dejes que un imbécil te la arruine.
Bruno me alcanzó a los pocos pasos y me tomó de la cintura.
—Vi que conociste a Belmonte —dijo, y le brillaban los ojos.
—Conocí a un hombre que se cree el dueño de mi fiesta.
—Ese hombre podría hacernos dueños de medio país. —Me llevó suave hacia un rincón, más apartado—. ¿Sabes lo que significa que Adriano Belmonte venga en persona a hacerte una oferta? La gente le ruega meses por una reunión. Y él vino solo. Por ti.
—Por la marca.
—Por las dos cosas. —Me acomodó un mechón detrás de la oreja—. Solo escúchalo. No hoy. Después. Pero escúchalo.
Lo miré. A Bruno. Con el que me casaba en tres días.
—¿Tú quieres vender? —Y me salió chiquita la voz, porque no quería que la respuesta fuera la que estaba viendo en su cara.
—Quiero que pienses en grande, mi amor. Nada más. —Me besó la frente—. No cierres la puerta antes de mirar lo que hay del otro lado.
Sonreía como siempre. Pero por debajo, por primera vez, había algo que no le había visto, o que no había querido ver. No me estaba pidiendo. Me estaba empujando. Con la misma mano tibia de siempre.
Se me hizo un nudo tonto en la garganta y lo solté enseguida, porque era mi noche, y en tres días me casaba, y no iba a arruinarla inventándome cosas.
—Lo pienso —dije—. Después.
—Esa es mi chica. —Y el alivio le salió demasiado rápido.
Busqué a Ariadna para quitarme el sabor amargo de encima. La encontré junto a la escalera. Con Bruno otra vez —¿cuándo había ido hasta ella?—, las cabezas juntas, hablando bajo, mirando los dos hacia donde estaba Belmonte. Ella le puso la mano en el antebrazo. Él se apartó rápido, como si algo lo hubiera picado. Se me apretó el estómago. Un tirón corto, tonto. Me lo tragué.
Ariadna levantó la vista, me vio, y ya venía cruzando el salón.
—Tienes una cara horrible —me soltó al llegar.
—Gracias, hermanita. Yo también te quiero.
—En serio, Ren, estás blanca. —Me tomó la barbilla y me giró hacia la luz—. ¿Comiste algo, o te la pasaste discutiendo con el magnate?
—No mucho —admití, y ni yo supe a qué contestaba.
—Eres imposible. Ven.
Me llevó del codo a un rincón detrás de una columna, lejos del ruido, donde nadie nos veía.
Y ahí el salón empezó a ponerse espeso. El aire se me atoraba en la garganta y no bajaba. Las luces se movieron sin que yo moviera la cabeza. Puse la mano en la pared para que el piso se estuviera quieto.
—Ari —dije, y la voz me sonó lejos—. Algo no está bien.
—Mírame. Es la presión, es que no comes. Baja la cabeza.
La bajé entre las rodillas. Se me durmieron las puntas de los dedos. Le busqué la mano.
—No es como las otras veces —susurré—. Esto no es un mareo.
—Shh. Ya. Tengo lo de siempre. —Revolvió en su bolso con la otra mano—. Tranquila, tontita.
El frasquito ámbar. Las gotas amargas que me daba desde niñas, antes de cada examen, de cada firma, de cada vez que el mundo se me hacía grande.
—Abre.
Abrí la boca sin dudar, porque era Ariadna, porque en esa mano yo había puesto la vida entera sin darme cuenta.
Dejó caer las gotas bajo mi lengua.
Y mi nariz, esa que no se apaga ni cuando me estoy muriendo, agarró algo en el aire del frasco. No era la hierba amarga de siempre. Debajo había otra cosa, metálica, dulzona, pegada al paladar. Un olor que conocía de mis propios estantes, de la parte del laboratorio que se cierra con llave, de los solventes que jamás van en algo que uno se mete en la boca.
Se me heló la sangre. Levanté la cabeza de golpe.
—Ariadna… esto qué…
No terminé. La lengua se me puso pesada, ajena. El salón se dobló por la mitad. Quise agarrarme de su brazo y la mano no me respondió.
—Ari —alcancé a decir—. Ayúdame.
Me resbalé del sillón y caí de lado sobre la alfombra, la mejilla contra el suelo frío, la villa entera girando encima de mí.
Y ahí, tirada, con el cuerpo que ya no me obedecía, la miré.
Ariadna no gritó. No pidió ayuda. No llamó a nadie. Se quedó agachada frente a mí, quieta, guardando el frasquito en el bolso, mirándome caer con una calma que no le había visto en la vida.
Encima de nosotras, cerca, la voz de Bruno preguntó bajito:
—¿Ya?
Y mi hermana, la mujer que me había criado, me miró a los ojos mientras yo me apagaba y contestó:
—Ya casi.
Últimos capítulos
#71 Capítulo 71 Capítulo 72
Última actualización: 10/13/2026#70 Capítulo 70 Capítulo 71
Última actualización: 10/13/2026#69 Capítulo 69 Capítulo 70
Última actualización: 10/12/2026#68 Capítulo 68 Capítulo 69
Última actualización: 10/12/2026#67 Capítulo 67 Capítulo 68
Última actualización: 10/11/2026#66 Capítulo 66 Capítulo 67
Última actualización: 10/10/2026#65 Capítulo 65 Capítulo 66
Última actualización: 10/9/2026#64 Capítulo 64 Capítulo 65
Última actualización: 10/9/2026#63 Capítulo 63 Capítulo 64
Última actualización: 10/8/2026#62 Capítulo 62 Capítulo 63
Última actualización: 10/8/2026
Te podría gustar 😍
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
LA AMANTE
Un día cualquiera se encuentra con Zachary Harrison, un hombre de 30 años, ojos azules, alto, cuerpo atlético y sumamente atractivo. Se autodefine, seductor, alma libre y sin ataduras, pero su descaro llega al punto máximo cada vez que se presenta como un hombre felizmente casado, que no está dispuesto a dejar a su esposa, pero que tampoco se priva de disfrutar el placer de una eventual compañía femenina.
Arianna no cumple con los estándares femeninos de Zachary, no obstante, la actitud de ella en su primer encuentro íntimo, lo impacta, lo impresiona y tratando de descartar las razones que lo llevan a buscarla una segunda vez, logra volver a verla, incluso propicia una convivencia temporal solo para “sacarla de su mente”.
Arianna siente que está en peligro de enamorarse y decide poner distancia entre los dos, Zachary intenta seguir sin ella, pero le resulta imposible, sin embargo, para recuperarla hay algo que él debe confesarle y puede que su revelación la aleje para siempre.
La Niñera Del Monstruo
Para salvar a su hermano pequeño y conservar el único hogar que les dejó su difunto padre, Cora no tiene más opción que someterse al cruel chantaje de su madrastra y entrar a trabajar como sirvienta en la temida mansión Athanasiou. Lo que no imaginaba era que el destino la arrojaría directo a la jaula de una bestia.
Nereo Athanasiou, apodado "El Zar", es un hombre despiadado, frío y dominante cuya alma quedó destruida por la traición de su difunta esposa. Cuando la última niñera de su hija huye aterrorizada, Cora es obligada a asumir el cuidado de la pequeña Anthea. Pero la primera vez que Nereo fija sus ojos en Cora, no ve a una inocente muchacha: ve el fantasma de la mujer que lo traicionó. Convencido de que ella es solo otra ramera calculadora que busca su dinero y su poder, Nereo promete demostrarlo que piensa de Cora.
Sin embargo, la pequeña Anthea, rota y necesitada de afecto, encuentra en Cora el único refugio de amor que ha conocido. A regañadientes y cegado por el odio, la ira y una oscura atracción irresistible que se niega a aceptar, el Zar se ve obligado a nombrarla la niñera oficial de su hija.
Encerrada bajo el mismo techo que un monstruo que la desprecia, pero que arde por poseerla, Cora tendrá que sobrevivir a la tiranía del hombre más peligroso de la ciudad...
La novia fugitiva
Amelia, huyó el día de su boda, pues era fiel creyente en el amor, huyó lejos de su familia y todo lo que le rodeaba, para darle paso a una nueva vida, pero estaba lejos de imaginarse, que el hombre que dejó botado en altar la buscaría para vengarse de ella y hacerla vivir el sufrimiento más grande que ella pudiera sentir.
Unos años más tarde, después de haber sometida a tantas humillaciones, Amelia regresó convertida en otra mujer, empoderada, y llena también de unos deseos inmensos de vengarse del hombre que le hizo tanto daño.
Pero con lo que ninguno de los dos cuenta, es que siempre estuvieron destinados a estar juntos ¿Crees en las segundas oportunidades? ¿Crees en el amor verdadero?
Acompáñame en esta conmovedora historia.
Reclamada por El Multimillonario
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
Predestinada a sus torturadores
Sin embargo, cuando Charlie intenta escapar, se encuentra con un aroma que pone su mundo patas arriba. Descubre que sus compañeros no son otros que Luther y Liam, los hijos gemelos del Alfa, quienes la han atormentado durante años. Abrumada por esta revelación, Charlie corre hacia el bosque, sin saber cómo reconciliar el vínculo que siente con el odio y el dolor que ellos le han causado. Mientras se transforma por primera vez, su vida cambia para siempre, y Charlie se ve arrojada a una nueva y peligrosa realidad—una en la que debe navegar las complejidades del destino, el amor y su propia supervivencia en un mundo que siempre ha buscado destruirla.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
La Cuarta Vida de la Omega
El Alfa más brutal, temido y despiadado de las manadas, le propone un trato inesperado: convertirse en su Luna. Ella necesita el poder y la protección que solo un Alfa como él puede proporcionarle.
Acepta, convencida de que podrá utilizar al Alfa para conseguir su venganza.
Lo que no imagina es que el Alfa también tiene sus propios secretos… y que acercarse demasiado a él podría ser mucho más peligroso que enfrentarse a sus enemigos.
Mientras su antigua pareja la traiciona con su propia media hermana, Escarlata comienza su plan de venganza. Pero cuanto más se acerca al alfa, más difícil le resulta distinguir entre el peligro y la atracción.
Ella quería usar al Alfa para vengarse.
Él tenía sus propias razones para elegirla.
Y ninguno estaba preparado para enamorarse.
Esta vez, ella no permitirá que nadie decida cómo termina su historia.
La Omega despreciada está a punto de convertirse en la mujer que nadie podrá volver a destruir.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
EL AROMA DE LA TRAICCIÓN
Renata Solano lo tiene todo.
Una exitosa casa de perfumes que construyó desde cero, una familia que ama y, en apenas tres días, se casará con Bruno Ferrer, el hombre que cree que es el amor de su vida.
Pero durante la celebración más importante de su carrera, un encuentro inesperado cambiará el rumbo de su vida.
Adriano Belmonte, uno de los hombres más poderosos del país, aparece en su fiesta dispuesto a comprar Casa Solano. Arrogante, seguro de sí mismo y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, no acepta fácilmente un no como respuesta.
Renata tampoco está dispuesta a dejarse intimidar.
Lo que ella no sabe es que el verdadero peligro no está frente a ella.
Está a su lado.












