
EL SUSTITUTO MALDITO
Cintia Vanesa Barros Freile · En curso · 30.6k Palabras
Introducción
Él fue obligado a ocupar el lugar de otro.
Liora cree que está entregando su vida a un príncipe desconocido. Kael sabe que solo es un sustituto en una boda construida sobre mentiras.
Entre secretos, traiciones, enemigos ocultos y una reina dispuesta a matar para conservar el poder, ambos descubrirán que el destino que intentaron negar lleva años persiguiéndolos.
Y cuando la verdad sea revelada, ya será demasiado tarde para escapar.
Una Luna bendecida.
Un lobo maldito.
Un matrimonio basado en una mentira.
Capítulo 1
Hoy me caso con un desconocido, y lo único que sé de él es que lleva un apellido que mató a mi abuelo y que nadie en este castillo tiene el valor de decirme su nombre en voz alta. Como si callarlo lo volviera menos cierto.
Dos lobos viejos se dieron la mano encima de un mapa, y la hija fue incluida en el precio, como se incluye el ganado para cerrar la venta.
Así que aquí estoy, la parte del trato que respira, encima de un taburete mientras tres mujeres me envuelven en capas de seda hasta dejarme el cuello tieso. Sonríen mientras me aprietan. Yo también, porque las cuatro mentimos igual de bien.
—Estás pálida, mi niña. —Ysolda me acerca una copa—. Un poco de vino te asentaría el estómago.
—No.
—Un sorbo no hace daño.
—He dicho que no, Ysolda, y si me lo pides una tercera vez voy a empezar a gritar, y créeme que hoy no es el día en que quieres oírme gritar.
Baja los ojos y se traga lo que iba a decir. Aquí nadie me discute de frente, pero las tres piensan lo mismo, que la novia tiembla, que la novia se va a desmayar, que la pobrecita es una cría jugando a ser mujer. Y tienen razón en casi todo, lo cual me molesta más que si se equivocaran.
Diles que aflojen. Aiven lleva removiéndose desde el amanecer. Aprietan tanto que ni yo puedo respirar, y eso que la que respira eres tú.
Tú no respiras, le contesto sin mover los labios. Estás dentro de mí.
Me acuerdo perfectamente. Lo digo por molestar.
Mi loba lleva toda la mañana dando vueltas igual que un perro antes del trueno. No está furiosa conmigo, está furiosa con el día, con las manos ajenas, con la idea de un macho que no conocemos y al que vamos a tener que aceptar las dos antes de que se ponga el sol, sea nuestro dueño y por una vez en la vida, opinamos lo mismo.
Hace tres meses mi padre me dio la noticia entre dos cucharadas de sopa, sin levantar la vista del plato, como quien comenta que mañana podría llover.
—Te he prometido al heredero de los Vharn.
Soltó como comentando el clima.
—¿A los Colmillo de Sangre? Padre, esa gente mató a mi abuelo. Era tu padre y ellos lo colgaron de una muralla.
—Al heredero. No al que colgó a mi padre.
—Ah, perfecto, entonces. ¿Y mi mate? ¿Qué pasa si la Luna ya me eligió a otro y resulta que lo que tú llamas alianza la Luna lo llama traición?
Levantó la mirada un segundo, uno solo, y supe la respuesta antes de que despegara los labios.
—La Luna tendrá que perdonarnos a todos.
Y volvió a la sopa. Ahí terminó mi opinión sobre el asunto más importante de mi vida, en menos tiempo del que tarda en enfriarse un caldo. Dije que sí, claro, porque tengo otro don además del que celebran, el de tragarme lo que me parte por dentro sin que se me mueva un solo músculo de la cara. Ese no me lo dio ninguna Diosa. Ese me lo enseñó él.
—Listo —anuncia Ysolda, y las tres dan un paso atrás a admirar su obra, muy ufanas, como si me hubieran esculpido en vez de vestido.
Bajo del taburete y me planto frente al espejo. La mujer que me mira desde el otro lado no soy yo. Lleva las trenzas atadas con flores de luna, la boca pintada de un rojo que no me pega, y bajo la seda, escondida pero ahí, latiendo, la marca con la que nací. La media luna dorada que me dejó la Diosa el día que decidió arruinarme la vida con buenas intenciones.
Sanadora, me llaman desde entonces. Bendecida. La última Aelmont tocada por la luz. Suena precioso hasta que entiendes que lo que de verdad significa es que valgo más como pieza de cambio que la mayoría.
Cordero de oro —murmura Aiven—. Para el sacrificio de esta noche.
En algún rincón del mundo respira el hombre al que la Luna marcó para mí. Mi mate de verdad. El que debería estar esperándome en ese altar en lugar del extraño al que voy a jurarle todo. No va a venir, porque los dioses reparten el destino igual que reparten las cartas los borrachos, mal, tarde, y siempre a quien menos lo pidió.
Si el muy lento aparece algún día, le arranco la garganta por dejarnos plantadas.
Aiven.
¿Qué? Le doy de comer primero. No soy un animal.
La puerta se abre sin que nadie haya llamado, y en este castillo solo una persona entra así.
—Déjennos.
Las tres salen tan rápido que Ysolda casi se enreda con su propia falda. Mi padre llena el marco de la puerta como llena todos los marcos, demasiado alto, demasiado ancho, demasiado seguro de tener la razón en todo. Trae la capa de lobo que fue de mi abuelo, la misma que algún día será mía, si sobrevivo a la jornada de hoy, cosa que empiezo a poner en duda.
Me mira. Lo miro. El silencio se estira entre los dos y sabemos perfectamente quién va a ceder primero, porque siempre soy yo.
—Estás hermosa.
—Gracias.
—Tu madre habría llorado al verte.
—Mi madre está viva, padre. Lo que pasa es que la nombras en pasado cada vez que te conviene sentirte trágico.
Se le marca un músculo en la mandíbula. No responde. Nunca responde cuando le pego donde de verdad duele, eso lo aprendí antes que a sostener una espada. Da dos pasos, se detiene, y por un instante no sabe qué hacer con las manos.
—Liora. Si quisieras echarte atrás...
Levanto la cabeza y la frase se le muere en la boca.
—¿En serio? ¿Hoy? Vestida, peinada, con medio clan Vharn abajo bebiéndose tu vino, ¿justo hoy descubres que tengo voz y que se me podría haber preguntado algo?
—Liora.
—Una cosa. Respóndeme una sola cosa y te juro que bajo a ese altar sin volver a abrir la boca en mi vida. ¿Y mi mate?
Se endurece entero, de los hombros para arriba.
—No es el momento.
—¿Y cuándo lo va a ser? ¿Cuando esté preñada de un Vharn? Dímelo tú, que para todo lo demás tienes el discurso listo.
—Tu don no es tuyo. —Baja la voz, y eso siempre es peor que si gritara—. Nunca lo fue. Es del clan. De los niños que este invierno no se van a congelar porque tú vas a detener la guerra. Si tu mate aparece un día, le dirás que el deber fue primero. La Luna lo entenderá. Y si no lo entiende, aprenderás a vivir con eso, igual que vivo yo con lo mío.
—Qué hermoso discurso. Respondo con sarcasmo.
Me sostiene la mirada, y por un segundo, uno solo, se le cae el Alfa de encima y veo al hombre que me subía a la montura a los seis años y me decía pequeña luna cuando creía que no lo oía nadie. Dura lo que un parpadeo. Después vuelve a ponerse la cara de siempre, como quien se ajusta una armadura, y aplasta al otro hombre debajo.
—En una hora. Te espero en el atrio.
Sale. La puerta se cierra. Me concedo exactamente tres segundos para que me tiemble la barbilla, y al cuarto ya tengo la cara otra vez en su sitio.
Lo odio, le digo a Aiven.
No. Su voz me llega bajita, casi con pena. Eso sería fácil. El problema es que lo quieres.
Una hora más tarde bajo hacia el atrio colgada del brazo de mi padre, con Mera detrás cargándome la cola del vestido y maldiciendo por lo bajo cada vez que la piso. Suenan las campanas, suena el coro, y dos clanes que llevan ochenta años matándose respiran el mismo aire sin degollarse. Por hoy. Mañana ya veremos.
Mera me hablo bajito para que mi padre no escuchara.
—El novio no llegó ayer con el resto del cortejo —me susurró, pegada a mi oreja—. Viene aparte. Directo al altar. Dicen que por seguridad.
—¿Seguridad de quién?
—Eso digo yo. Rarísimo.
Rarísimo, sí. Pero ya es tarde para que lo raro me importe, porque las puertas del atrio se abren y se me acaba el tiempo de hacer preguntas.
Velas, estandartes, caras vueltas hacia mí. Los Aelmont de plata a un lado, los Vharn de rojo oscuro al otro, separados por un pasillo que se siente más largo de lo que es. Y al pie del altar de luna, esperándome, él. Capa ceremonial roja, cuello alto, el pelo negro recogido atrás. Lo veo de perfil nada más, y aun así noto la quietud rara que tiene, la de alguien que lleva años entrenándose para no moverse de más.
Empiezo a caminar.
Respira, me ordeno. No es un monstruo, es un hombre, y a los hombres una aprende a manejarlos. Perdóname, mate mío de verdad, dondequiera que andes perdiendo el tiempo.
Y entonces Aiven, que no se ha callado en toda la mañana, se calla de golpe.
Liora.
Dime.
Hay algo. No sé qué es. Pero está ahí, y nos está mirando.
La marca me arde bajo la tela, un latido seco, una vez, dos, como si de pronto tuviera corazón propio. Aiven se eriza dentro de mí, gruñe muy bajo, olfatea algo que ni ella sabe nombrar y eso es lo que más me asusta.
Llego al altar. Mi padre me suelta el brazo, se inclina ante el heredero y retrocede, y siento cómo me deja ahí igual que se deja una ofrenda. El sacerdote empieza a hablar. No oigo una palabra, ni una, porque giro la cabeza despacio para mirar por fin la cara del hombre con el que me voy a amarrar el resto de mi vida.
Tiene los ojos grises, un gris de tormenta a punto de reventar, grises de alguien que no duerme bien desde hace mucho. Y me mira cómo no me ha mirado nadie nunca, como si me conociera de antes, como si en este preciso instante acabara de escuchar algo que yo no he llegado a decir.
Se me cierra la garganta. El corazón me golpea contra las orejas. Y antes de poder evitarlo, pienso lo único que cabe en mi cabeza.
¿Quién demonios eres tú?
Los labios del desconocido se mueven, apenas.
—Eso mismo me pregunto yo —murmura.
Últimos capítulos
#26 Capítulo 26 Capítulo 26.
Última actualización: 6/30/2026#25 Capítulo 25 Capítulo 25.
Última actualización: 6/30/2026#24 Capítulo 24 Capítulo 24.
Última actualización: 6/30/2026#23 Capítulo 23 Capítulo 23.
Última actualización: 6/30/2026#22 Capítulo 22 Capítulo 22.
Última actualización: 6/30/2026#21 Capítulo 21 Capítulo 21.
Última actualización: 6/30/2026#20 Capítulo 20 Capítulo 20.
Última actualización: 6/30/2026#19 Capítulo 19 Capítulo 19.
Última actualización: 6/30/2026#18 Capítulo 18 Capítulo 18.
Última actualización: 6/30/2026#17 Capítulo 17 Capítulo 17.
Última actualización: 6/30/2026
Te podría gustar 😍
La historia de Speed y los Rebeldes sin control
Soy Brick. Cuando conocí a Speed por primera vez, pude ver instantáneamente que necesitaba a alguien que tomara el control. Necesitaba al Dom en mí para ayudarla a explorar sus necesidades y deseos de manera segura. Necesitaba someterse a mí y a su verdadero yo. Necesitaba que la guiara mientras explora quién es y qué quiere. Necesita un lugar seguro que solo yo puedo darle para superar lo que le inculcaron como correcto y seguir su corazón.
Soy Gretchen. Soy una conejita para los Rebeldes. Estaba bien con eso hasta que conocí a Speed. Ella es todo lo que siempre he querido. Antes de que pudiera hacer mi movimiento, ella descubrió que soy una conejita y no quiere hablar conmigo. Por Speed, estoy dispuesta a dejar de ser una conejita y trabajar con Brick para que Speed derribe sus muros. Estoy dispuesta a compartir a Speed con Brick para que obtenga lo que necesita de ambos. Speed nos necesita juntos. Solo necesitamos ganar su corazón y lograr que acepte su verdadero yo.
A través de Humo y Acero: Un Romance de Mafia
—
Rosalind Marlow regresa a Nueva York para arreglar los asuntos de su padre, quien fue uno de los jefes de la mafia más temidos de la ciudad, solo para descubrir que murió junto a su mayor rival... y dejó un contrato que la obliga a casarse con el hijo de ese rival.
Viktor Marino es frío, calculador e irritantemente magnético.
Rosa no tiene intención de convertirse en el peón de nadie, ni en el duelo, ni en los negocios, y definitivamente no en la cama. Pero Viktor juega a largo plazo, y con cada mirada, cada desafío, la arrastra más profundo a un mundo de secretos, poder y pasión.
Ella fue criada para ser intocable.
Él nació para conquistar.
Y en el espacio entre la venganza y el deseo, ¿quién perderá el control primero?
(Contiene contenido maduro y oscuro)
EXTRACTO
—
Era difícil concentrarse cuando su palma acariciaba mis pliegues, rodeando mi clítoris hasta que apenas podía respirar.
—
¿Por qué querrías dejar esto atrás? —gruñó en mi oído, su pecho retumbando contra mi espalda.
Porque no puedo confiar en ti. Porque no sé lo que quiero.
—
Porque es cruel —susurré.
Y luego se apartó, dejándome temblando, desesperada y furiosa.
❦
También por la autora: Cazando a la Reina Híbrida (romance oscuro de cambiaformas).
ATLAS EL ALFA CAUTIVO
—Lléname de ti, Atlas —suplicó abriendo los pantalones del hombre.
Un gruñido animal abandonó la garganta de Atlas, pero no pudo hacer nada. Simplemente, observó como Mica le acariciaba la dura verga.
Durante meses. Atlas Dravencor sufrió en cautiverio a manos de su enemigo. El alfa Aziel de la manada de Plata. Encerrado como una bestia, fue torturado para doblegarlo, pero fiel a sus principios y lealtades, no se dejó vencer. Hasta que llegó Mica, inocente y con intención de ayudarlo, terminó sucumbiendo ante ella. Solo para enterarse de que se trataba de la hija de su peor enemigo.
Traicionado, juró vengarse y, cuando finalmente es rescatado por su padre y su gente, Atlas no huye solo: arrastra a Mica con él, herida en el asalto. No la salva por piedad. La lleva con él como su botín de guerra. Como castigo y símbolo de su victoria.
Atlas está decidido a vengarse y hacerle pagar por su engaño; sin embargo, estar lejos de la joven omega le resulta imposible, sobre todo, cuando descubre que en su cuello lleva su marca y en su vientre, a su hijo.
Entre la sed de venganza y el deseo prohibido, Atlas deberá decidir si será un verdugo… o un alfa digno.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Matrimonio Arreglado Con Mi Jefe
Estela una chica bastante reservada , tímida y tranquila pero sobre todo una chica sin experiencia con los hombres.
¿Dormir con su jefe ? Jamás lo creyó posible , muchos menos entablar algún tipo de conversación con el , pues él jamás se fijo en su presencia.
Lo que ella jamás pensó es que asistir a la fiesta de disfraces que realiza cada año la empresa donde trabaja le traería grandes consecuencias en su vida .
Cadenas de Seda y Foco
Ciel Reid no es ajeno al escándalo. Como un actor rebelde con una reputación de chico malo, ha escalado hacia la fama, dejando un rastro de caos. Pero cuando su carrera se tambalea al borde de la ruina, aparece un salvavidas en forma de Xerxes Laurent—un CEO implacable con secretos tan oscuros como sus trajes.
Xerxes le ofrece una oportunidad para recuperar su estrellato, pero hay una trampa: un contrato para un compromiso falso que convertirá a Ciel en su peón. Lo que comienza como un retorcido trato de negocios pronto se convierte en un juego de alto riesgo de poder, deseo y traición.
En Cadenas de Seda y Reflectores, la pasión arde, las lealtades se rompen y nada es lo que parece.
Las Profecías del Lobo
Mi Esposo de Matrimonio Relámpago es un Multimillonario Oculto
—La gente se casa rápido todo el tiempo ahora —respondí—. Podríamos hacer el papeleo, tomarnos el tiempo para conocernos de verdad. Si funciona, genial. Si no, nos divorciamos.
Él sonrió.
—De acuerdo. Entonces intentémoslo.
Sarah Martínez trabaja como mesera en un restaurante. Atormentada por recuerdos fragmentados de un pasado que no puede recordar completamente, está desesperada por escapar de la constante preocupación de su madre por su futuro. Cuando conoce a Michael Johnson, un hombre que parece ser la solución perfecta a sus problemas, impulsivamente le propone matrimonio.
Sin embargo, Michael no es quien aparenta ser. Es un hombre de poder y riqueza. Cuando Sarah lo confunde con la cita a ciegas organizada por su madre, él decide seguirle el juego, intrigado por su sinceridad y la posibilidad de un matrimonio libre de las cazafortunas a las que está acostumbrado.
Su matrimonio comienza como un arreglo práctico, pero a medida que navegan su nueva vida juntos, los sentimientos empiezan a desdibujar las líneas de su acuerdo.
¿Descubrirá Sarah la verdadera identidad de Michael? ¿Podrá Michael confiar en las intenciones de Sarah, o es ella solo otra mujer tras su riqueza? ¿Y qué pasará cuando el ex de Sarah, una estrella de Hollywood, intente recuperarla?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Felices Para Siempre en Espera
Está el encantador desconocido de un encuentro casual, al que nunca esperó volver a ver—pero el destino claramente tiene otros planes. El dulce barista de la cafetería del campus, cuya sonrisa se siente como en casa. Su hermanastro, que no oculta su desprecio pero esconde más de lo que deja ver. Y luego está el amigo de la infancia que de repente ha vuelto, removiendo recuerdos que pensaba estaban olvidados hace tiempo.
Navegando el amor, la tensión y verdades no dichas, ella aprenderá que a veces el felices para siempre no es un destino—es un viaje lleno de sorpresas.
Una beta para el alfa.
Por otro lado, tenemos a Cole Turner, un alfa de veintitrés años que está envuelto en un drama familiar, el cual, lo ha orillado a mantener un compromiso con la hija adoptiva de su difunto tío, el antiguo alfa de una manada vecina.
Gracias a que el alfa de Raine, Alan Carter, es el mejor amigo de Cole, la joven loba se ve forzada a asistir a la fiesta de compromiso de Cole, donde, por desgracia, descubre que el novio, es su compañero.
Al encontrarse sus miradas, las chispas no tardan en surgir, mientras que las de Raine son de rencor, las de Cole no son más que de amor.
¿Podrá Cole hacer entender a su terca compañera que nada es lo que parece?
¿Podrá la propia Raine, resistirse a los encantos del alfa?
Sobre todo, ¿podrán llegar a confiar el uno en el otro para resolver los misterios sobre las desdichas de la familia Turner? ¿O las intrigas y las personas mal intencionadas triunfaran sobre ellos?












