
Embarazada de un hombre lobo
J Landim · En curso · 162.6k Palabras
Introducción
Para que la vida de la joven no esté en peligro, tendrá que aceptar un contrato de matrimonio con el hombre con quien durmió solo una vez.
Capítulo 1
—No puedo esperar a que llegue el día de la fiesta... ¡Necesito coser un vestido nuevo! —dijo Lucinda, saltando alegremente mientras giraba y sostenía el dobladillo de su falda, imaginando el vestido que haría.
—Deja de charlar y vuelve a revolver esa cuchara, ¡no queremos que se quemen los dulces! —respondió Cateline, concentrada en avivar las llamas del fuego con un trozo de madera. Su rostro estaba cubierto de manchas de carbón, y cada vez que intentaba limpiarlas con las manos, se ensuciaba más.
Cateline estaba enfocada y fruncía el ceño mientras verificaba si había puesto suficiente leña en el fuego.
—¡Nunca encontrarás un esposo así! —dijo Lucinda, recogiendo la cuchara que había dejado a un lado y revolviendo lentamente la olla de nuevo. Miró a su hermana con una sonrisa atrevida en los labios y continuó—. Sabes, ya tienes edad suficiente para casarte... Estoy segura de que encontraremos hermosos y ricos pretendientes en la fiesta. Tal vez nos casemos con un comerciante, o mejor aún, con alguien del ejército... ¡Vaya, eso sería espléndido, hermana!
Lucinda sonreía tontamente, sus ojos brillaban mientras hablaba, pero Cateline la miraba seriamente. No entendía los sentimientos ambiciosos de su hermana y pensaba que encontrar a alguien decente para casarse ya era un desafío, especialmente con tantas consecuencias de la guerra.
Cateline suspiró y tomó otra cuchara de cerca. Se acercó a la olla para ayudar a su hermana, quien estaba perdida en sus pensamientos y casi había dejado de revolver la mermelada.
—Sabes que no vamos a la fiesta, ¿verdad? Nos quedamos en la entrada, vendiendo dulces. ¿No lo has olvidado, hermana? —Cateline miraba un poco decepcionada por su hermana, sabiendo cuánto deseaba Lucinda ir a la fiesta.
—Lo sé, pero ¿y si vendemos todo? ¿Quién sabe? Aunque sea al final de la fiesta... ¿Qué te parece? —respondió Lucinda con una expresión triste en su rostro que pronto se desvaneció. Comenzó a concentrarse en los dulces de nuevo.
—¡Eso es! Vamos a vender todos estos dulces... —Sonrió de nuevo, trayendo alegría de vuelta a la habitación.
—Mira, no me importa solo vender los dulces. Tú puedes ir a la fiesta... —sugirió Cateline, pero Lucinda se volvió hacia ella y respondió rápidamente.
—¡De ninguna manera te dejaré sola! Ni hablar... Vamos a vender todo juntas, y si viene algún ladrón o algo, no te dejaré sola vendiendo los dulces. Nunca, hermana.
Lucinda siempre había sido responsable, como todos en la familia. Priorizaba la seguridad y el bienestar de todos, especialmente con todas las guerras y desastres que ocurrían.
—Bien... Entonces vamos a vender todos estos dulces... —Cateline estuvo de acuerdo, confiada en su decisión. Sonrió sinceramente a su hermana.
Después de terminar de preparar los dulces, las dos los envolvieron en pequeños trozos de hojas de plátano y maíz. Olían deliciosos, con solo unas pocas mermeladas y conservas por hacer. Era mucho trabajo, pero pronto verían el resultado.
Todos los ingresos de la propiedad dependían de sus recetas y productos. El festival del pueblo sería una gran oportunidad para ganar dinero extra, así que las chicas estaban trabajando duro para producir la mayor cantidad posible para el evento.
Pasaron dos días y finalmente llegó la tan esperada fiesta. Lucinda estaba de buen humor mientras cargaba el pequeño carro, poniendo todo lo que necesitaban vender en él. Tarareaba suavemente y sonreía.
Llevaba un vestido que decía haber hecho especialmente para el día de la fiesta. Era un vestido verde, hecho con telas que había comprado con sus ahorros en las raras ocasiones en que iba al pueblo. Lucinda siempre había sido hermosa, con cabello rubio oscuro y llamativos ojos verdes, además de un cuerpo atractivo. Era baja y atraía la atención de los hombres, pero tenía un plan ambicioso para encontrar un esposo rico, así que no prestaba atención a nadie.
Cateline, por otro lado, tenía el cabello color miel, similar al de su padre, y ojos verdes, como su madre y hermanos. Era más alta que Lucinda, con un buen cuerpo también, pero no se preocupaba mucho por su apariencia o por atraer pretendientes. Cateline ahorraba su dinero para comprar una casa con un gran terreno para plantar.
—¡Te ves hermosa! —dijo Milenna, madre de Lucinda, Cateline y Martin, mientras entraba del jardín con verduras para la cena. La acompañaba su hijo menor, Martin, quien estaba asombrado al ver a su hermana.
—Mamá, ¿Lucinda se ha convertido en una princesa? —preguntó Martin, tirando de la falda de su madre. Milenna se rió de la pregunta.
—No, querido... Pero quién sabe, algún día —respondió, poniendo la canasta de comida en el suelo.
Cateline llevó algunas canastas al carro, cargando pan que acababa de hornear para vender. Su ropa estaba completamente sucia de harina.
—¿No me digas que vas a salir así? —preguntó Lucinda mientras se acercaba e intentaba quitar la suciedad de la ropa de Cateline.
Cateline llevaba un vestido azul oscuro desgastado que parecía haber sido usado durante años y estaba deshilachado. Incluso tenía algunos agujeros de polilla.
—Solo vamos a vender cosas como siempre. No es gran cosa... —respondió Cateline, levantando la pesada canasta de pan hacia el carro. Lucinda sostenía algo envuelto en un paño viejo.
—¿Qué es esto? —preguntó Cateline, curiosa. Lucinda le extendió el objeto a su hermana.
—¡Es una fiesta! Y te conozco, no dejaría que arruines mi caza de pretendientes. Asustarías incluso a los clientes así... —dijo Lucinda, sonriendo a Cateline y agitando el paquete.
—¿Un vestido...? —dijo Cateline después de desenrollar la tela.
—Ve y pruébatelo. Como no tomé tus medidas, no sé si te quedará... —dijo Lucinda, luciendo preocupada pero aún emocionada.
—Muchas gracias, sabes que no tenías que hacerlo, hermana. —Cateline abrazó a su hermana, quien continuó insistiendo en que se probara el vestido.
—¡Apresúrate! Estamos llegando tarde. ¡Puedes agradecerme después! —Lucinda empujó a Cateline hacia la casa.
Cateline se probó el vestido, que era largo y de color claro, simple y sin adornos. Las telas sin teñir eran generalmente más baratas, y Lucinda tenía poco dinero. Sin embargo, a Cateline no le importaba la simplicidad. Desafortunadamente, el vestido era un poco ajustado, revelando un poco de su busto, pero nada que una capa no pudiera solucionar cubriendo sus curvas.
Cateline se puso una capa larga con capucha para cubrir las partes descubiertas de su cuerpo. Pronto haría frío, así que no habría problema en usarla de antemano.
Últimos capítulos
#138 Capítulo 138
Última actualización: 12/24/2025#137 Capítulo 137
Última actualización: 12/24/2025#136 Capítulo 136
Última actualización: 12/24/2025#135 Capítulo 135
Última actualización: 12/24/2025#134 Capítulo 134
Última actualización: 12/24/2025#133 Capítulo 133
Última actualización: 12/24/2025#132 Capítulo 132
Última actualización: 12/24/2025#131 Capítulo 131
Última actualización: 12/24/2025#130 Capítulo 130
Última actualización: 12/24/2025#129 Capítulo 129
Última actualización: 12/24/2025
Te podría gustar 😍
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Casada con el Esposo de mi Hermana
EL DESTINO POR EL QUE ARRIESGUE TODO
Él no solo conoce las cláusulas ocultas que sus hermanas pasaron por alto, sino también cada una de las fantasías que Florencia intenta reprimir. Atrapada en un peligroso juego de chantaje visual y seducción, Florencia descubrirá que la línea entre la inspiración y la obsesión es tan fina como la piel. Entre pinceladas furtivas, noches de entrega absoluta y un pacto donde el placer es la única moneda de cambio, deberá decidir si entregarse a la tentación destruirá su arte o liberará finalmente su verdadera naturaleza.
Reclamada por El Multimillonario
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
Una amapola para el griego
Para el mundo exterior, Emily es una simple archivadora invisible: ropa holgada, gafas enormes y un salario miserable. Pero cuando la vida de su madre pende de un hilo por un cáncer agresivo, las reglas cambian. De noche, envuelta en encaje negro, un antifaz y sobre el escenario del club más exclusivo de Chicago, se convierte en Amapola: una cautivadora bailarina que enloquece a los hombres sin dejarse tocar por ninguno.
Alexandros Kostas es el CEO más despiadado, frío e influyente de la industria. Su imperio se tambalea tras la muerte de su abuelo, quien le dejó una última condición en su testamento: casarse y formar una familia en tiempo récord o perderlo todo. Desesperado por encontrar una esposa conveniente, busca refugio en la noche... donde queda hechizado por la misteriosa Amapola, la única mujer que se ha atrevido a rechazar su dinero y su poder.
La chispa se enciende cuando el destino une sus vidas en dos frentes: en la oficina, Alexandros descubre la brillante mente financiera de la torpe archivadora; en la sombra, se obsesiona con cazar a la esquiva bailarina.
Entre mentiras, secretos corporativos, un chantaje familiar y una atracción desenfrenada que ninguno puede controlar:
¿Qué pasará cuando el CEO descubra que la esposa que compró por contrato es la misma mujer que le robó el aliento tras un antifaz?
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
Venganza Para Mamá: Los Pequeños Revoltosos Del Mafioso
Para los gemelos Elisa y Eliseo Dorantes, ver a Natalia matarse trabajando mientras el fantasma del desalojo la ahoga en llanto es insoportable. Al ejecutar la «Misión Mami Lágrimas Cero» para conseguir dinero, quedan atrapados en el fuego cruzado del crimen organizado. Ahí cara a cara con la muerte, se topan con el líder de la red: Collins Graterol.
Al reconocer a Collins como el hombre de la foto secreta que su madre guarda con dolor, la misión cambia radicalmente. Ya no quieren dinero; buscan venganza. Sedientos de cobrar cada noche de sufrimiento de Natalia, los pequeños genios declaran una guerra despiadada contra el imperio del capo.
A través de travesuras cómicas e inofensivas en apariencia, desestabilizan la organización de Collins. Cada vez que son acorralados, responden con excusas tan inocentes y lógicas que desarman a la mente más calculadora del inframundo.
Collins, un capo intocable, ve su mundo tambalearse sin sospechar que esos dos pequeños demonios son su propia sangre. Entre ataques de cárteles rivales y el implosivo reencuentro con Natalia —el único amor que jamás pudo olvidar, ahora cargado de resentimiento, deseo y secretos—, enfrentará la batalla más peligrosa de su vida. Una donde las balas no serán su mayor amenaza, sino la venganza implacable de sus propios hijos, cuya meta final es una sola: hacerlo llorar.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Solo un para siempre
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
La Niñera Del Monstruo
Para salvar a su hermano pequeño y conservar el único hogar que les dejó su difunto padre, Cora no tiene más opción que someterse al cruel chantaje de su madrastra y entrar a trabajar como sirvienta en la temida mansión Athanasiou. Lo que no imaginaba era que el destino la arrojaría directo a la jaula de una bestia.
Nereo Athanasiou, apodado "El Zar", es un hombre despiadado, frío y dominante cuya alma quedó destruida por la traición de su difunta esposa. Cuando la última niñera de su hija huye aterrorizada, Cora es obligada a asumir el cuidado de la pequeña Anthea. Pero la primera vez que Nereo fija sus ojos en Cora, no ve a una inocente muchacha: ve el fantasma de la mujer que lo traicionó. Convencido de que ella es solo otra ramera calculadora que busca su dinero y su poder, Nereo promete demostrarlo que piensa de Cora.
Sin embargo, la pequeña Anthea, rota y necesitada de afecto, encuentra en Cora el único refugio de amor que ha conocido. A regañadientes y cegado por el odio, la ira y una oscura atracción irresistible que se niega a aceptar, el Zar se ve obligado a nombrarla la niñera oficial de su hija.
Encerrada bajo el mismo techo que un monstruo que la desprecia, pero que arde por poseerla, Cora tendrá que sobrevivir a la tiranía del hombre más peligroso de la ciudad...
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
LA AMANTE
Un día cualquiera se encuentra con Zachary Harrison, un hombre de 30 años, ojos azules, alto, cuerpo atlético y sumamente atractivo. Se autodefine, seductor, alma libre y sin ataduras, pero su descaro llega al punto máximo cada vez que se presenta como un hombre felizmente casado, que no está dispuesto a dejar a su esposa, pero que tampoco se priva de disfrutar el placer de una eventual compañía femenina.
Arianna no cumple con los estándares femeninos de Zachary, no obstante, la actitud de ella en su primer encuentro íntimo, lo impacta, lo impresiona y tratando de descartar las razones que lo llevan a buscarla una segunda vez, logra volver a verla, incluso propicia una convivencia temporal solo para “sacarla de su mente”.
Arianna siente que está en peligro de enamorarse y decide poner distancia entre los dos, Zachary intenta seguir sin ella, pero le resulta imposible, sin embargo, para recuperarla hay algo que él debe confesarle y puede que su revelación la aleje para siempre.












