
Enemigo oculto
maracaballero32 · Completado · 69.2k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Jaqueline se dejó caer en la orilla de la cama. La habitación era extraña, con estantes llenos de muñecas de porcelana, de rizos rubios perfectos y ojos de cristal que parecían seguirla a donde mirara. Le recordaban la historia que su madre solía contarle antes de dormir, la de la niña que se comía la comida de los osos en una casa perdida en el bosque. Sus ojos recorrían cada rincón con una mezcla de fascinación y miedo. Había demasiadas cosas nuevas. Demasiado silencio.
Su madre se había ido sin decir palabra. Su padre lloraba cada noche a solas, encerrado en el baño, con la puerta cerrada y el alma rota. Jaqueline no se atrevía a preguntar. Lo había hecho una vez, y su padre no pudo responderle. Solo la dejó sola en la mesa y se fue a llorar en silencio. No hacía falta que nadie se lo dijera: su madre los había abandonado. Y días después, su padre también la había dejado. Solo que para siempre.
—No toques mis muñecas con tus manos sucias —dijo una voz aguda detrás de ella.
Jaqueline se giró. Una niña de cabello rubio, tan perfecta y rígida como sus muñecas, la miraba con desdén. No tenía intención alguna de acercarse más.
—No las toqué, Jaz —replicó Jaqueline, arrugando su pequeña nariz con fastidio.
Pero Jazleen no la escuchó, o decidió no hacerlo. Se cruzó de brazos, como si formara una barrera humana entre su prima y sus preciadas reliquias. Jaqueline permaneció sentada, observándola en silencio.
—Mi nombre es Jazleen. No, «Jaz» —la corrigió, con una expresión de clara molestia.
Jaqueline asintió, obediente, bajando la mirada hacia sus propias manos. Sostenía entre ellas su muñeca de tela, la única que tenía. Su madre la había hecho para ella con retazos de ropa vieja. Pensó que no era tan hermosa como las de porcelana, pero para Jaqueline, no había nada que pudiera igualar su valor. Nunca la cambiaría.
La puerta se abrió y Damián, el padre de Jazleen, asomó la cabeza.
—¿Todo bien? —preguntó, dirigiéndose a Jaqueline.
Ella le respondió con una tímida sonrisa.
—Gracias, tío.
Damián notó a Jazleen, rígida y enfurruñada como una estatua frente a sus muñecas, y suspiró con fastidio.
—Jazleen, hay que ser amables con nuestros invitados. Jaqueline se quedará con nosotros por un tiempo, así que espero que le ayudes a sentirse en casa.
Los ojos marrones de Jaqueline se cristalizaron. Apretó con fuerza su muñeca contra el pecho. No quería recordar que ya no tenía a su padre. No tan pronto.
—No quiero compartir mis muñecas con ella —dijo Jazleen con obstinación—. Tiene las manos sucias.
Damián le lanzó una mirada severa.
—Jazleen —advirtió con tono firme.
Antes de que la niña pudiera resoplar, Jaqueline se levantó con cuidado y se acercó a su tío.
—Estoy bien, gracias. ¿Podría dormir en otra habitación? No quiero molestar a Jazleen.
Damián la miró a los ojos, esos ojos marrones, bastante claros, casi como el oro fundiéndose, y que tanto se parecían a los de su hermano. Sintió un nudo en la garganta. Acarició su mejilla con ternura. Jaqueline sonrió a medias, mostrando unos curiosos hoyuelos que le apretaron el corazón.
—Tengo una habitación para ti, solo que aún la están limpiando. ¿Podrías dormir con Jazleen solo por hoy?
—Podría ayudar a limpiar —propuso ella con determinación.
Damián entendió lo que realmente quería decir: quería tener su propio lugar. Un pequeño espacio que pudiera hacer suyo. Asintió.
—Bien. Ven, te mostraré tu nueva habitación.
Jaqueline abrazó con fuerza su muñeca y atrapó la mano de su tío. Él sintió cómo algo cálido le recorría el pecho. Hacía mucho que no sentía ese tipo de conexión. Su esposa y su hija siempre lo criticaban por sus gestos afectivos, así que había dejado de ser cariñoso. Pero Jaqueline... ella era distinta.
Subieron juntos hasta la tercera planta. Allí solo había tres habitaciones: una bodega, un gimnasio y la biblioteca, un espacio que solo él solía usar.
La guio hasta la habitación. El personal de limpieza estaba por terminar. Los muebles ya estaban colocados y el ambiente olía a madera limpia y a futuro. Jaqueline abrió los ojos sorprendida.
—¿Te gusta? —preguntó Damián con una sonrisa.
—Puedes pintar las paredes del color que quieras —añadió, extendiéndole la mano.
Jaqueline la tomó sin dudar, sonriendo con más fuerza.
—Mira el panorama —dijo, llevándola hacia la ventana.
Ella se quedó sin aliento. Desde ahí se veía todo el jardín, árboles altos y verdes, casas a lo lejos. Mucha luz entraba por los ventanales, dibujando formas en el piso.
—Me gusta, tío. Gracias.
Le apretó la mano con gratitud. Damián sintió que algo dentro de él se rompía y se recomponía al mismo tiempo.
—Te compraré lo que necesites, siempre que me digas qué quieres.
—Estoy bien así, tío.
Damián se sentó en la orilla de la cama y le hizo una seña para que se acercara. Tragó saliva. Las palabras le pesaban en la lengua. Ella lo miró con curiosidad.
—Sé que... —empezó, con voz rota.
Jaqueline lo entendió de inmediato. El dolor no necesitaba traducción.
—Sé que todo esto es abrumador. Que tienes muchas preguntas —continuó él con dificultad.
El silencio se instaló entre ambos. Un silencio distinto. Cálido. Sincero.
Damián suspiró, luchando contra la emoción que lo ahogaba. Había perdido a su hermano días atrás, y en medio de ese luto, se prometió cuidar de Jaqueline. Protegerla. Hacerla fuerte.
Ella solo tenía diez años, pero él ya había decidido: no dejaría que el dolor la rompiera. No mientras él pudiera evitarlo.
Últimos capítulos
#59 Spin-off Capítulo 5. Final
Última actualización: 12/23/2025#58 Spin-off Capítulo 4. Caminos
Última actualización: 12/23/2025#57 Spin-off Capítulo 3. Un viaje
Última actualización: 12/23/2025#56 Spin-off Capítulo 2. Un nuevo horizonte
Última actualización: 12/23/2025#55 Spin off Capítulo 1. Decisiones “Un después de aquel beso…”
Última actualización: 12/23/2025#54 Epílogo
Última actualización: 12/23/2025#53 Capítulo 49. Final
Última actualización: 12/23/2025#52 Capítulo 48. Final parte 2
Última actualización: 12/23/2025#51 Capítulo 47. Final parte 1
Última actualización: 12/23/2025#50 Capítulo 46. Corazonada
Última actualización: 12/23/2025
Te podría gustar 😍
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.
Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.
Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.
Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.
Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.
Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.
Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.
Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.
Especialmente él.
Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.
Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Vendida al Señor de la Noche
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?












