
Hermanos D'angelo
Recomendando Estrellas · Completado · 181.8k Palabras
Introducción
Su relación estará llena de celos, envidia y venganza ¿Podrán mantenerse a pesar de las adversidades?
Ellos no solo serán sus hombres sino Su ANGEL GUARDIÁN y Su DEMONIO PERSONAL
Capítulo 1
Capítulo 1
Haría lo que sea por ti.
—Llego en una hora.
—Ok, aquí te espero.
—¿Estás seguro de que no hay problema en que me quede un tiempo en tu casa? No quiero que tengas problemas con...
—Tranquila, no te preocupes. Voy a estar solo por un mes, ya veremos como hacemos en ese tiempo, lo más importante ahora es tu tranquilidad.
—Gracias, no sé qué haría sin ti.
—Lo sé, soy lo máximo, después me lo agradeces. Cuando estés abajo me avisas.
—Ok, nos vemos.
Sonrío levemente al colgar el teléfono.
Pocos minutos después estoy llegando a la entrada del lujoso edificio, el taxista me ayuda a bajar las dos únicas maletas que me acompañan. Me coloco mi cartera y me dirijo con el equipaje a la entrada para así llamar a mi amigo.
Batallo un poco para entrar por las puertas de cristal. Hay una joven rubia en la recepción del edificio, a lo que me acerco para darle las buenas noches y decirle que anuncie mi llegada.
—Disculpa, pero no figuras en la lista de visitantes admitidos para ese departamento —dice con arrogancia. Su tono de voz y la forma en la que me lo dice, me da a entender que cree que soy una loca. —No tengo permitido anunciar a nadie si no está previamente notificado, es por seguridad —continúa diciendo mientras me sonríe forzadamente.
—¿Puede retirarse por favor? —señala la puerta y sin más sigue en sus asuntos sin darme una sola mirada.
Pero qué mujer tan impertinente, no me queda de otra que llamar a mi amigo, pero al sacar mi móvil me doy cuenta de que la batería está por morir y rápidamente me dispongo a enviarle un mensaje diciéndole "Llegué", pulso enviar y segundos después la batería muere.
¡Rayos!, espero que se haya enviado el mensaje.
No me queda de otra que sentarme a esperar.
Y si, sí le llegó. A los pocos minutos escucho el bip del ascensor y una figura masculina aparece, está en pijamas, y sí, no me cansaré de decirlo, está como le da la gana, es guapísimo.
—Buenas noches Alicia —le dice a la recepcionista.
—Buenas noches Ethan —dice, ajustándose el chaleco de su uniforme y acomodándose un poco el cabello. El la ve de una manera severa y puedo ver claramente cómo se pone nerviosa— disculpe señor D'Angelo, buenas noches.
El fija su mirada en mí y me sonríe abiertamente.
—Mi reina —me dice con los brazos abiertos mientras se acerca a mí, a lo que yo me levanto y le recibo el abrazo, me toma de las mejillas y me da un tierno y fugaz beso. Ve mi equipaje y levanta una ceja.
—¿Eso es todo?
—Sí, lo siento, no pude traer más nada —le digo tristemente, recordando todas las cosas que perdí.
—No te preocupes mi reina, mañana mismo salimos de compras.
Se dirige a mis maletas, nos encaminamos al ascensor y le dice a Alicia —creo que es así que se llama—
—Alicia, a esta bella dama la vas a ver muy seguido, así que no necesita ser anunciada, puede ir y venir las veces que desee.
—Sí señor —me ve y asiente en señal que entendió la orden que se le dio.
Subimos al último piso que es el departamento que él comparte con su mejor amigo. En el camino le digo que fue un poco severo con ella.
—No, es muy confianzuda. Me acosté con ella una vez estando borracho, no recuerdo casi nada de ese día, pero la muy perra se tomó una foto de esa noche en la cama, y pues bueno... nada, ahora piensa que tiene oportunidad para algo más, pero no.
Al llegar al lujoso departamento quedo literalmente con la boca abierta, nada comparado con el lugar donde vivía. Bueno esto es un departamento, y dónde yo vivía con mis padres en una casa enorme, pero casa al fin.
Pero esto, que va, esto es de otro nivel de elegancia. Siento que si camino voy a dañar el piso, no quiero ni respirar, realmente no sabía que él tuviera tanto dinero o que su amigo también tuviera tanto dinero. Bueno tampoco es que me importe el dinero a decir verdad no soy para nada materialista.
—Vamos mi reina te mostraré cuál será tu habitación para que te instales y descanses.
Una vez entro a mi nueva habitación me dan ganas de llorar parece una habitación para una reina, todo es blando con detalles dorados.
—Gracias Ethan, de verdad no sé qué haría sin ti.
—No tienes nada que agradecer, haría lo que sea por ti.
Me da un abrazo y besa mi frente para luego salir diciendo que me traerá una taza de café, a lo que yo acepto.
Me quedo en ropa interior y me acuesto en la suave cama boca arriba observando el blanco techo, la tristeza me invade y las lágrimas traicioneras se deslizan por mis mejillas.
—No llores mi reina, todo va a estar bien —me dice acostándose a mi lado y abrazándome de una forma protectora.- te quiero ¿Lo sabes verdad?
—Lo sé, yo también te quiero. Has sido muy bueno conmigo, sin ti no hubiera tenido el valor de salir de casa.
—No era sano que estuvieras un minuto más ahí.
—Tengo miedo.
—No tienes por qué, yo voy a cuidarte, no voy a permitir que nada ni nadie te quite tu paz y tranquilidad emocional. Si te llegaras a enamorar pues... veremos, yo tengo que darte mi aprobación —dice con un tono que no sabría descifrar así que lo ignoro.
Solo me queda reírme, desde que lo conozco es así, muy protector y un tanto celoso. Es el mejor amigo que he tenido, a pesar de que lo conozco desde hace un par de años, siento que lo conozco de toda la vida y tengo toda mi confianza depositada en él. Tanto que decidí que mi primera vez fuera él, y no pude tomar una mejor decisión en mi vida.
—Se lo que te hará sentir mejor — me dice en un susurro ronco que me hace estremecer.
— ¿Sí? ¿Que será? —pregunto tontamente.
Sus labios fueron la respuesta a mi pregunta, un suave y apasionado beso me robaron el aliento.
Sus caricias, sus besos, es algo de lo que voy a estar enganchada siempre, su ropa desapareció, mi ropa interior fue despojada sutilmente mientras me dejaba llevar por el momento tan delicioso que mi amigo me estaba brindando.
Se que no debería, no somos novios ni nada por el estilo, pero a veces recurrimos a hacer el amor para olvidarnos de todo lo que nos rodea y sentirnos plenos.
...
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El hombre que antes pasaba meses lejos de mí ahora vigila cada uno de mis movimientos. Me interroga sobre otros machos. Y cuando de verdad conoce a Celeste, no me rechaza a mí, como se supone que debe hacerlo.
La rechaza a ella.












