
La esposa comprada por el solitario millonario
jilopezescritora · En curso · 155.7k Palabras
Introducción
Capítulo 1
El sonido seco del golpe contra la mejilla de Aurora, rompió el silencio de la habitación, un eco que parecía anunciar la tragedia que estaba por venir. Aurora se preparaba para la fiesta de esa noche, un evento organizado por su padre para demostrar una opulencia que hacía tiempo se había desvanecido, celebrando el cumpleaños del patriarca de la familia Medici. Pero en el tocador, la paz no era más que un recuerdo lejano.
—¡Eres una zorra! — gritó Aria, su hermana mayor, con el rostro desencajado por una furia histérica. — ¿Cómo te atreves a coquetear con Jasper? ¡Vamos a casarnos! Mira el anillo en mi dedo. Todo el tiempo estás intentando tomar lo que me pertenece, Aurora. Por eso es que nadie te quiere. —
Aurora, aturdida, se llevó la mano a la mejilla enrojecida. La marca de los dedos de su hermana comenzaba a arder sobre su piel pálida, contrastando con el maquillaje que ahora lucía arruinado. Se levantó lentamente de la silla, con una tranquilidad que enfureció aún más a Aria. Aurora le dedicó una mirada fría, con una sonrisa de ironía dibujándose en sus labios.
La acusación era absurda. Aurora jamás habría perdido el tiempo con un hombre tan insípido como Jasper Claude. A diferencia de Aria, que vivía obsesionada con la posición, el estatus, y en ser mejor que nadie, Aurora no tenía interés en hombres que ya tenían dueña. Sin embargo, sabía que el león siempre piensa que todos son de su misma condición. Aria, incapaz de entender una moralidad diferente a la suya, proyectaba su propia inseguridad sobre ella. No habían cruzado ni una palabra, pero la verdad no importaba; Aria siempre encontraba una sádica satisfacción en verla sufrir, en correr ante su padre con historias inventadas.
Aurora decidió pasar de largo, ignorando la estela de veneno que dejaba su hermana. Sin embargo, no pudo llegar a la puerta. Aria, cegada por el despecho, la tomó violentamente del brazo y, con un movimiento rápido y cruel, le propinó otra bofetada.
—¿A dónde crees que vas, maldita zorra? — siseó Aria, con una sonrisa retorcida que no llegaba a sus ojos. — No creas que puedes irte tan fácilmente. Tú has puesto tus ojos en mi hombre, y no voy a dejarlo pasar. —
Aurora sintió cómo el último hilo de su paciencia se rompía. Ya no era la niña que aceptaba el abuso en silencio. Con un movimiento seco, se zafó del agarre de Aria y, en un acto de defensa que dejó a la mayor paralizada, le devolvió la bofetada con mayor fuerza, haciendo que su acusadora se tambaleara antes de caer al suelo. Aria, sorprendida por la reacción inesperada, comenzó a llorar histéricamente, un sonido agudo y falso que resonó en las paredes de la mansión.
—Escúchame bien, Aria. — dijo Aurora, su voz firme y gélida. — No me interesa Jasper. Ese hombre es débil, insípido y, francamente, patético. No me gusta nada de él. Deja de inventar fantasías donde tú eres la víctima, porque la única que está haciendo el ridículo aquí eres tú. —
Antes de que Aria pudiera responder, la puerta se abrió de golpe. Caster Medici, el padre de ambas, entró con el rostro desencajado por la rabia. Era un hombre de gran apellido, pero de bolsillos vacíos, cuya única fortuna residía en las apariencias.
Sin siquiera preguntar qué había sucedido, Caster caminó hacia Aurora y le propinó un golpe que la hizo tambalearse contra el tocador.
—¡Cómo te atreves a levantarle la mano a tu hermana! — bramó él.
Aurora se tocó el labio partido, sintiendo el sabor metálico de la sangre. Caster se acercó a ella, invadiendo su espacio personal con un desprecio absoluto.
—No olvides nunca cuál es tu lugar. — le susurró Caster, con una crueldad que helaba la sangre. — Eres solo una recogida. La hija de una sirvienta a la que preñé por descuido. Tu madre murió al darte a luz, y si te mantengo bajo este techo, es solo porque mi difunta esposa me obligó a responder por ti. Eres un error, Aurora. Todo lo que dice Aria es verdad, simplemente porque tú no mereces el beneficio de la duda. —
Caster tomó a Aria del brazo y, con una mirada cargada de asco hacia la menor de sus hijas, salieron de la habitación, dejando a Aurora sumida en un silencio sepulcral.
Aurora se quedó allí, inmóvil. El rencor, frío y afilado, comenzó a recorrer sus venas como veneno. Durante años había intentado ser buena, ser digna, ser invisible. ¿Y de qué le había servido? La llamaban zorra, la trataban como una basura, la culpaban de sus propias frustraciones.
—Ya no más… — murmuró.
Una chispa de desafío encendió su mirada. Si ellos estaban decididos a verla como lo peor, entonces les daría lo que querían.
—Si eso es lo que dicen, entonces seré eso. —susurró para sí misma, con una sonrisa peligrosa. — Esta noche, seré la zorra que tanto temen. —
Una resolución firme se formó en su mente: antes de que la fiesta terminara, se acostaría con el último hombre que entrara en la mansión. No importaba quién fuera, no importaba el estatus, solo necesitaba reclamar su cuerpo y su vida lejos de la asfixiante moralidad falsa de los Medici.
Se metió en el baño, dejando que el agua fría calmara su piel ardiente. Al salir, eligió el vestido más seductor que tenía: una pieza de seda roja que se ceñía a su cuerpo como una segunda piel, dejando al descubierto sus hombros y marcando su silueta. Se miró al espejo. Su cabello rubio claro caía en ondas perfectas, y sus ojos azules, maquillados intensamente con negro, lucían más afilados, más salvajes. Se roció con un perfume embriagador y salió de su habitación, lista para la cacería.
Horas después, el salón de baile estaba abarrotado. La música clásica flotaba en el aire, mezclada con el murmullo de los invitados de su padre; oportunistas que aún creían en la influencia de los Medici. Aurora, con una copa de champaña en la mano, se mantuvo en la sombra, observando el despliegue de hipocresía.
Escuchó a su padre alardear, con esa voz engreída que tanto detestaba.
—¡Es un honor! —exclamaba Caster a un grupo de socios. — Mi sobrino lejano, Oliver Grayson, estará con nosotros. No lo veo desde que era un chiquillo, pero es el único heredero de la familia Grayson. Los millonarios más influyentes de Italia. Soy su único pariente vivo, su mayor apoyo. —
Aurora se rio por lo bajo sabiendo bien que aquello último era una mentira, pues el lejano primo Grayson (si es que se le podía llamar así porque el vínculo de sangre era tan lejano que no podían decir que eran realmente parientes) ni una sola vez había visitado a su padre, y él tampoco lo había visitado a él aun después del accidente en donde murieron los padres de aquel hombre.
Los invitados comenzaron a susurrar, fascinados por el nombre. Los rumores sobre el tal Oliver Grayson eran legendarios: se decía que era un hombre serio, frío, un ermitaño. Pero lo más jugoso eran las historias sobre su apariencia.
—Dicen que nadie ha visto su rostro desde el fatal accidente de sus padres. —murmuró una mujer cerca de Aurora. — Cuentan que quedó deforme, horrible...una criatura de la noche que se esconde tras una máscara. Por eso nadie lo invita a ningún lado. —
Aurora soltó una risa seca, llevándose la copa a los labios. Qué patético, pensó. ¿Un hombre horrible y amargado aceptaría la invitación de un hombre como Caster, que solo busca aprovecharse de su fortuna? Si ese Grayson era tan poderoso como decían, se mantendría lejos del derroche barato de su padre. Aurora se bebió el contenido de la copa de un trago y pidió otra al camarero. Bailó con extraños, sintiendo las miradas de desaprobación de su padre, lo cual solo alimentaba su diversión.
Sin embargo, su atención permanecía anclada en la puerta. Estaba esperando.
Casi al final de la velada, cuando la fiesta perdía su energía, las puertas dobles del salón principal se abrieron. El aire en la habitación pareció cambiar. Un hombre entró en el salón; no había duda de que era él, el último en llegar.
No era un monstruo. Era un hombre de una elegancia sobrecogedora, vestido con un traje negro de diseñador que parecía hecho a medida para su cuerpo imponente. Su presencia era magnética, oscura y poderosa. Tenía facciones afiladas, cabello negro, una mandíbula tallada en piedra y unos ojos verdes que escaneaban el salón con un desinterés soberano. Era, sin duda, el hombre más apuesto que Aurora había visto en su vida.
El calor del alcohol en sus venas y el deseo de rebelión, hicieron que Aurora tomara una decisión inmediata. Se alisó el vestido rojo, sintiendo la mirada de varios hombres sobre ella, pero ignorándolos a todos. Caminó hacia el recién llegado con paso firme, sintiéndose dueña de su destino.
Él estaba de pie cerca de una columna, ajeno a la multitud. Aurora se acercó, invadiendo su espacio personal, y con un movimiento de cadera, se detuvo justo frente a él. Él bajó la mirada, sorprendido por la audacia de la joven.
—¿Bailas? —preguntó ella, con voz dulce y seductora, sin esperar respuesta.
El hombre, desconcertado por la insolencia de aquella joven de ojos azules intensos y labios pintados de rojo pasión, arqueó una ceja. No había visto a nadie tan atrevido en años. Sin decir una palabra, la tomó de la cintura con una mano firme y la guio lejos de la mirada de los invitados, hacia un pasillo que conducía a las habitaciones de la mansión.
La tensión entre ellos era eléctrica, casi física. Apenas entraron en la primera habitación, las puertas se cerraron detrás de ellos. No hubo palabras de cortesía, ni nombres, ni presentaciones. Había una urgencia salvaje, una sed de olvido que ambos compartían, o, que al menos, eso parecía.
Él la besó con una intensidad que le robó el aliento, y Aurora se perdió en el calor de su piel, en el aroma a sándalo y poder que lo rodeaba.
—No pareces una mujer como las otras, ¿Cómo te llamas? — le cuestionó aquel extraño.
—¿Mi nombre importa?, ¿Por qué querrías saber la identidad de una zorra que ha llegado a ti esta noche buscando provocarte? Soy Aurora Medici, asegúrate de recordarlo. — Aurora cuestionó y respondió.
Aquel hombre sonrió de medio lado, y apretando a Aurora contra su cuerpo, sintió el aliento de ella antes de besarla, y luego, separándose un poco, la miró a los ojos.
—No creo que seas una zorra, Aurora…no sabes besar como una, y tus manos son torpes al acariciar mi cuerpo…— musitó aquel hombre, derribando a Aurora sobre la cama frente a ellos.
Aurora sintió el peso de aquel hombre sobre ella, y aunque por dentro sintió el temor de lo que estaba a punto de hacer, no permitió que sus miedos le impidieran ser lo que ella dijo que seria esa noche como un acto de desafío para su cruel padre.
—Te demostraré que lo soy. — respondió ella.
Todo lo que había sufrido esa mañana, el rechazo de su padre, la humillación de su hermana, todo se disolvió en el frenesí de aquella noche.
Aurora besó los labios del apuesto extraño, con una pasión desbordada y desconocida, sabiendo bien que se estaba entregando a un desconocido. Su cuerpo vibrante de deseo, palpitó en su zona mas intima, haciéndole desear sentir lo que aquel hombre tenía para darle. La humedad de su virginal feminidad, pronto mojo aquella cama, y aquel hombre, deseoso por aquella mujer, arrancó sus bragas en un solo movimiento junto a aquel seductor vestido rojo, para luego exponerse ante ella.
—Entonces te voy a tratar como lo que piensas que eres. — musitó el extraño de ojos verdes, comenzando a comer de los senos de Aurora con desesperación.
Aurora, sorprendida por aquellas sensaciones jamás antes experimentadas, sintió como su cuerpo entero respondía a aquel hombre, y notando la magnitud de aquella virilidad, un rastro de temor se asomó en su rostro. Pero, aun así, deseo seguir…quería dejar de ser una mártir de su familia, para ser quien realmente los avergonzaba.
Mirándose a los ojos, Aurora y el extraño siguieron su faena, y cuando la virilidad de el atravesó la virginidad de ella, un leve quejido escapó de los labios de la joven Medici, y el hermoso extraño, sorprendido al comprender que acaba a de tomar su virginidad, se quedó quieto.
—Por favor…sigue…esta noche quiero ser tuya. — suplicó Aurora acariciando el rostro de aquel extraño.
—Entonces…desde esta noche, eres y vas a ser mía…solo mía, Aurora. — respondió él.
Se entregaron el uno al otro en una danza de piel y deseo que se prolongó hasta el amanecer.
Al día siguiente, la luz del sol se filtró por las cortinas entreabiertas, despertando a Aurora. Se estiró en la cama, sintiendo una molestia física que le trajo recuerdos vívidos de la noche anterior. Se giró hacia el lado de la cama, pero estaba vacío. Él ya se había ido.
Aurora se sentó, envolviéndose en las sábanas, y una carcajada escapó de sus labios. Había perdido su virginidad con un desconocido, un hombre del que ni siquiera sabía su nombre, en la casa de su padre, bajo las narices de todos los que la despreciaban. Era el acto de rebeldía más dulce y perverso que jamás había cometido.
Se sintió liberada, como si hubiera roto un sello invisible que la mantenía atada a su miseria. Se rio de la ironía: su padre buscaba desesperadamente al poderoso heredero Grayson para salvar su fortuna, y mientras todos especulaban sobre si el hombre era un monstruo deforme, ella había pasado la noche explorando la perfección absoluta de su cuerpo de un extraño.
Lo que Aurora no sabía, mientras se levantaba de la cama con una sonrisa triunfal, era que ese "desconocido" no era un simple invitado. No tenía idea de que el hombre con el que había compartido una noche de pasión, el hombre al que había seducido en un arrebato de venganza, era precisamente Oliver Grayson, el hombre que su padre temía y veneraba. Y, mucho menos, podía imaginar que ese encuentro había encendido una mecha que cambiaría el destino de los Medici para siempre.
Últimos capítulos
#77 Capítulo 77 El imperio de cristal y las cenizas del pasado
Última actualización: 11/5/2026#76 Capítulo 76 La corona de obsidiana y el asedio perfecto.
Última actualización: 11/4/2026#75 Capítulo 75 La anatomía del veneno y el filo de la devoción.
Última actualización: 11/3/2026#74 Capítulo 74 Dispuesto a todo.
Última actualización: 11/2/2026#73 Capítulo 73 La perfección del cristal roto.
Última actualización: 10/27/2026#72 Capítulo 72 El eco de las cenizas.
Última actualización: 10/26/2026#71 Capítulo 71 El eco del triunfo y el rastro de la ceniza.
Última actualización: 10/25/2026#70 Capítulo 70 El vals sobre el cristal roto.
Última actualización: 10/24/2026#69 Capítulo 69 El coliseo de cristal.
Última actualización: 10/23/2026#68 Capítulo 68 El peso de la luz y la armadura de seda.
Última actualización: 10/22/2026
Te podría gustar 😍
El enigma del millonario
"¿Eres virgen?" preguntó Ayden, y Arya casi escupió su bebida.
"Quiero decir, ¿cuenta si he usado un vibrador?", respondió ella mientras notaba cómo Ayden trataba de tragar con fuerza su agua.
"¿Cuántas parejas sexuales has tenido?", preguntó Ayden con seriedad.
"Bueno, solo he tenido un par de consoladores. Resulta que los de látex son muy resistentes", respondió ella sonriendo.
Ayden se levantó molesto y rompió el buen humor de la habitación. "Esto no es un puto juego, señorita Arya", dijo amenazante el millonario. "Lárgate".
"No, espera, estaba bromeando", trató de aclarar Arya.
"He dicho que te largues, ¡fuera!" puntualizó Ayden cada palabra y golpeó la mesa.
Arya, que veía su única oportunidad destrozada, se arrepintió de haber bromeado como lo hizo. Nunca pensó que tendría tales consecuencias. Caminó desolada hacia la salida sin esperar nada, sin saber qué hacer ni a quién recurrir.
Mientras intentaba detener un taxi, un Aston Martin de color oscuro se detuvo delante de ella. Era Ayden Emory. "Sube", le pidió, pero ella lo ignoró.
"¿Eres siempre tan testaruda? Sube o no hay trato", insistió Ayden.
La esperanza de que no todo hubiera terminado se apoderó de ella, y subió al lujoso coche del millonario.
Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1
—Mírala... nuestra diosa de rodillas, tomando a dos de nosotros mientras los demás esperamos nuestro turno. Eso es devoción.
Hace nueve años, Sahiyra corrió al bosque y nunca regresó. Todos decían que debería haber muerto, las bestias salvajes no perdonan a las niñas pequeñas. Pero no la mataron. La criaron.
Ahora, a los diecinueve años, vive descalza, sin ataduras y completamente indomable. Caza con lobos, habla con cuervos y calma a las bestias heridas con solo un toque de sus manos brillantes.
No sabe nada de jerarquías, registros o las brutales políticas de harén de los clanes de bestias.
No tiene idea de que es la primera hembra nacida Myrren en doscientos años. O que su poder supera incluso el nivel divino más alto.
Cuando se topa con un grupo de caza de diez machos cambiaformas peligrosamente desatados... todo cambia.
Ellos lo sienten. Esa rara energía pulsando bajo su piel. Ese aura a la que sus bestias no pueden resistirse.
Algo sagrado. Algo intocable. Algo que los mismos dioses están observando.
Y si no tiene cuidado... su necesidad de ella se volverá salvaje. Pero Sahiyra no es una cosa frágil. Ella es la naturaleza. Ella es la Elegida. Y nació para romper el sistema.
🔥 Harén inverso
🐺 Cambiaformas bestiales
✨ Elegida/Diosa en ascenso
🌕 Profecía divina + vínculo primitivo
🩸 Magia salvaje, rituales de apareamiento, dominancia suave
💋 Heroína indomable con sangre de diosa
Actualizaciones DIARIAS
¡Entra. Sé reclamado. ¡Deja que el Velo te elija!
Durmiendo con el Enemigo
Dominado por la sed de venganza Derek decide enamorar a la asesina de su hermano para después casarse con ella y destruirla junto con su familia orquestando la peor de las mentiras. Lo que Derek no se imagina es que el verdadero enemigo es otro y que Ava Hoffman, su odiada esposa, es una persona inocente en toda esta historia.
¿Qué pasará cuando Ava descubra que el hombre que duerme a su lado es su mayor enemigo? …¿Será Derek capaz de cumplir con su venganza o terminará enamorado de la asesina de su propio hermano?... Derek entenderá que el amor no lo perdona todo, mucho menos cuando lo utilizan para hacer daño y destruir.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
La Gestante del Rey Alfa
Isla
Soy una don nadie de una manada lejana. Mi familia debe mucho por los gastos médicos de mi hermano. Haré lo que pueda para ayudarlos, pero cuando descubro que he sido vendida al Rey Alfa Maddox como su criadora, no estoy segura de poder hacerlo.
El rey es frío y distante, y se rumorea que mató a su primera esposa. Pero también es sexy y atractivo. Mi mente puede estar diciéndome que no, pero mi cuerpo lo desea de todas las maneras posibles.
¿Cómo voy a sobrevivir como la criadora del Rey Alfa cuando nunca he estado con un hombre antes? ¿Volverá a matar?
Maddox
Desde que mi Reina Luna murió, juré no volver a amar. No estaba buscando una criadora, pero solo tengo un año para producir un heredero o perderé mi trono. Esta hermosa chica, Isla, apareció en mi puerta justo a tiempo. ¿Es el destino? ¿Es ella mi segunda oportunidad de tener una compañera? No, no quiero una de esas.
Todo lo que necesito es un hijo.
Pero cuanto más tiempo paso con Isla, más quiero no solo a cualquier criadora, sino a ella.
¡Más de un millón de lecturas en Radish—haz clic en este romance ardiente de cambiaformas lobo ahora mismo!
La venganza de la heredera y el CEO secreto
Fui adoptada por una familia, pero su otra hija adoptiva, Emilia, me tendió una trampa y terminé en prisión en su lugar. Ahora, estoy decidida a vengarme.
En mi camino aparece un inesperado protector: un multimillonario de bajo perfil que ha perdido la fe en el amor…
¿Se enamorará de mí? ¿Podremos liberarnos del pasado y tener un hogar juntos?
Atracción Peligrosa
Para muchos, soy la bestia de la mafia. Un líder despiadado, implacable, sin corazón. Fui criado para no sentir, para ser duro y frío, porque en mi mundo, la compasión es una debilidad, y la debilidad te mata. Aquí, solo los fuertes sobreviven, y siempre hay alguien esperando arrancarte la cabeza.
El amor nunca ha tenido lugar en mi vida. Lo considero una tontería, una distracción insignificante que solo debilita a las personas.
Hasta que ella apareció.
LIBRO 1 DE LA SAGA ATRACCIÓN
Después de la Aventura de mi Esposo, me Volví a Casar con un Multimillonario
Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida
Libro dos de Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca. También puede leerse como una historia independiente.
Han pasado diecisiete años desde el surgimiento de la Loba Blanca, y el reinado de los Reyes Licántropos aseguró la paz en todo el reino. La siguiente generación de guerreros ha crecido bajo la protección de sus poderosos gobernantes.
Cassian y Atlas, los herederos gemelos del trono licántropo, ya no son niños. A punto de cumplir dieciocho, los futuros reyes ya se han probado en los campos de entrenamiento con una fuerza, una destreza y un poder muy por encima de su edad. Como gemelos idénticos nacidos con habilidades extraordinarias, su vínculo es irrompible, su lealtad entre ellos absoluta. El reino sabe que algún día gobernarán juntos.
Pero cumplir dieciocho trae algo más que responsabilidad.
Para los licántropos, marca el momento en que el destino puede revelar a la única persona destinada a estar a su lado: su pareja.
Para celebrar el décimo octavo cumpleaños de los gemelos, el palacio se prepara para un gran baile real. Alfas y familias de todo el reino están invitados; muchos llegan con la esperanza de que sus hijas sean elegidas como la futura reina del trono licántropo.
Sin embargo, el destino rara vez sigue el camino que otros esperan.
En algún lugar del reino vive una chica cuya existencia nunca debió ser conocida. Oculta en las sombras de los muros del reino, lleva en la sangre secretos que podrían cambiarlo todo. Secretos lo bastante poderosos como para redefinir el futuro del reino licántropo.
A medida que se acerca la noche del baile, hilos invisibles del destino empiezan a entrelazar vidas de formas que nadie habría podido prever.
El siguiente capítulo de la historia de los Reyes Licántropos está a punto de comenzar.
Y la pareja destinada a dos reyes podría ser mucho más poderosa y peligrosa de lo que cualquiera podría imaginar.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
El juego de Chase
Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.
Y luego viene el juego.
Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.
El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.
¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.
Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...












