
Los hijos secretos del Ceo
Alondra Alvarado · En curso · 100.8k Palabras
Introducción
Años más tarde, intenta sacar adelante a sus hijos sola, hasta que el destino la enfrenta con Alexander Brook, el hombre de aquella noche… y el poderoso magnate que controla la ciudad. Maya intenta ocultar su secreto, pero la atracción entre ambos y los fantasmas del pasado amenazan con destruir su frágil mundo.
Entre el amor, el poder y la verdad, Maya descubrirá que algunos errores del pasado pueden cambiarlo todo.
Capítulo 1
No sabía cuánto había bebido, solo que cada trago me ardía más que el anterior. El club estaba lleno de luces, risas y música, pero todo me sonaba lejano. Lo único que podía ver, una y otra vez, era la imagen de mi novio en la cama con mi mejor amiga.
Dolía. Me ardía en el pecho, y la rabia se mezclaba con un deseo de hacer algo, cualquier cosa, para dejar de sentirme así.
Pensé que, si iba a romperme, lo haría a mi manera. Que, si iba a olvidar, sería entre los brazos de alguien más.
Un grupo de chicos llamó mi atención. Por sus vestimentas —algunos con trajes de bombero, otros de abogado o vaqueros— supuse que eran strippers. La idea de perderme con uno de ellos, alguien que no buscara nada serio, cruzó por mi mente.
Se dispersaron un poco y entonces lo vi, entre la multitud de hombres atractivos… pero él lo era mucho más.
Parecía formar parte del grupo, aunque no me detuve a comprobarlo. Llevaba una camisa blanca arremangada, el cabello ligeramente despeinado y una expresión seria que me desarmó al instante. Su disfraz de empresario me resultó irresistiblemente atractivo.
Cuando los demás hombres lo dejaron solo, el impulso me golpeó. Antes de acercarme, sentí el vibrar del teléfono en mi mano. Mi exnovio había intentado llamarme hacía unos minutos. Lo ignoré… pero la rabia volvió a subir como un golpe de calor.
Abrí la cámara. Me tomé una foto con las luces del club detrás, mi mirada desafiante, mis labios marcados, y algunos de los bailarines al fondo, posando sin siquiera darse cuenta.
La envié sin dudarlo.
“Ellos tienen un cuerpo mucho mejor que el tuyo.”
Apenas pasaron unos segundos antes de que mi pantalla se iluminara con su nombre. Respiré hondo y contesté.
—¿Qué es esta mierda? —escupió él, furioso.
Sonreí. Una sonrisa lenta, venenosa.
—La verdad —susurré, con un tono que sabía que lo destruiría.
Y colgué.
No quise pensar más. No debía hacerlo. No podía hacerlo.
Así que cuando levanté la vista y vi a ese hombre —solo, hermoso, peligroso en su silencio— no dudé.
No lo pensé demasiado; tal vez fue el alcohol, o tal vez la necesidad de no pensar en absoluto.
Me acerqué.
No dije nada.
Solo lo besé.
Él me apartó con suavidad y me miró fijamente, como si tratara de descifrar qué estaba pasando. Por un segundo creí que se iría, que me dejaría ahí, ridícula y dolida. Pero en lugar de eso, me tomó de la cintura y me besó de nuevo, más fuerte, más profundo.
Su sabor me mareó. Su control, su forma de guiarme, me hizo olvidar por completo quién era y por qué estaba allí.
—No deberíamos estar haciendo esto —susurró contra mis labios.
—Lo sé —respondí, y lo besé de nuevo.
Nos perdimos entre las sombras del club. No recuerdo si alguien nos vio, ni me importó. Cuando me tomó de la mano y me llevó hacia un rincón más oscuro, mi corazón latía tan rápido que apenas podía respirar.
Su voz era un susurro grave que me erizaba la piel. Me acarició el rostro, bajó por mi cuello, y mis pensamientos se disolvieron. Todo lo que quedaba era el calor, el roce, el deseo de sentir algo distinto al dolor.
El comenzó a despojarme de mis ropas lentamente, mientras me susurraba cosas sucias al oído. No sabía qué estaba haciendo, pero se sentía tan bien.
Cuando aquel extraño me recostó en la cama y se subió sobre mi, acarició mis muslos, abrió lentamente mis piernas y me penetró. En ese momento, olvidé todo.
—Eres hermosa —me dijo mientras ambos gemíamos y disfrutábamos del otro.
Yo sentí cómo mi cuerpo respondía a cada movimiento, a cada caricia. Mis gemidos se mezclaban con los del hombre, creando una sinfonía de placer y deseo. Él me besaba en el cuello, lamía y mordisqueaba mis orejas, bajaba hasta mis pechos y los succionaba con pasión.
Me retorcía de placer, mis manos agarraban las sábanas mientras él me llevaba al borde del éxtasis.
—Dame más —susurré, y él obedeció, aumentando el ritmo y la intensidad.
Después de un rato, cambiamos de posición. Ahora yo estaba arriba, cabalgando sobre él, sintiendo el control y el poder que eso me daba. Él me miraba con deseo, sus manos agarraban mis caderas, guiándome en cada movimiento.
Me sentí llena, completa, y cada gemido que escapaba de mis labios era una prueba de su placer.
—Eres increíble —dijo él, mientras nuestros cuerpos se unían en un baile íntimo y apasionado.
Finalmente, ambos alcanzamos el clímax, juntos, nuestros cuerpos temblando. Yo me desplomé sobre él, nuestras respiraciones agitadas sincronizadas. En ese momento, nada más importaba, solo el placer y el deseo que ambos compartíamos.
…
Al otro día.
Me dolía el cuerpo.
Cada hueso parecía protestar, sensible, como si hubiera montado un caballo en una carrera contra un tren toda la noche.
Abrí los ojos a regañadientes y lo primero que vi fue un rostro masculino, atractivo, con una mandíbula afilada y una expresión serena. Incluso dormido, seguía siendo endemoniadamente sexy.
El sol se filtraba entre las cortinas, brillando sobre su cabello desordenado y proyectando una sombra sobre su frente. Aun así, la arrogancia seguía marcada en sus cejas.
Lo observé durante unos segundos, admirándolo. Tres segundos después, la memoria me golpeó como un balde de agua fría.
Jadeé y me tapé la boca para no gritar.
Yo… él…
Recordaba todo. Mi novio me había traicionado, yo estaba furiosa, me fui a un club, y... terminé yéndome con un stripper. Con ese stripper.
Me quedé quieta, intentando no entrar en pánico mientras lo observaba dormir. Parecía de los que posaban para revistas de lujo. Probablemente de los de mayor categoría, pensé con ironía.
Me incorporé despacio. La ropa esparcida por el suelo era testigo de la tórrida locura que había sido la noche anterior.
Saqué un billete de mi cartera… luego otro, tras pensarlo un poco. Los dejé sobre una de sus prendas y, sin mirar atrás, salí de la habitación.
…
Había pasado un mes desde aquella noche en el club. Un mes desde que besé a un extraño para olvidar el dolor, el alcohol y mi propia rabia. Ahora estaba en mi habitación, temblando con una prueba de embarazo en la mano. Dos líneas que cambiaban todo.
No podía dejar de pensar en él, aunque ni siquiera sabía su nombre. Solo recordaba sus manos, su voz ronca y cómo logró borrar mi tristeza por unas horas. Jamás imaginé que esa noche tendría consecuencias.
Los días pasaron y el miedo creció conmigo. Intenté actuar normal, pero la culpa me consumía. Hasta que una mañana, al bajar las escaleras, todo explotó.
Mi padre estaba en el vestíbulo —café en mano, aire de superioridad intacto— y a su lado, Lily, mi media hermana, disfrutando el drama.
—¿Cuándo pensabas decirme que rompiste el compromiso con Roberto? —soltó él.
—No iba a casarme con él —respondí.
Entonces levantó la prueba de embarazo. Mi prueba.
—¿Eso significa que él no es el padre del hijo que esperas?
Sentí que el mundo se hundía. Lily sonrió, victoriosa.
Últimos capítulos
#97 Capítulo 97 97
Última actualización: 6/15/2026#96 Capítulo 96 96
Última actualización: 6/15/2026#95 Capítulo 95 95
Última actualización: 6/15/2026#94 Capítulo 94 94
Última actualización: 6/15/2026#93 Capítulo 93 93
Última actualización: 6/15/2026#92 Capítulo 92 92
Última actualización: 6/15/2026#91 Capítulo 91 91
Última actualización: 6/15/2026#90 Capítulo 90 90
Última actualización: 6/15/2026#89 Capítulo 89 89
Última actualización: 6/15/2026#88 Capítulo 88 88
Última actualización: 6/15/2026
Te podría gustar 😍
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
Prisión del Destino
—Déjame decirte: te encontrarás con el desdén de tu esposo y sufrirás por la negligencia emocional.
—Incluso podría andar con otras mujeres a tus espaldas...
—No pude soportar más esta vida, así que decidí divorciarme de mi esposo.
—Pero después del divorcio, él se volvió loco buscándome, incluso se arrodilló frente a mí, rogando por mi perdón y pidiéndome que lo aceptara de nuevo.
—¡Los hombres pueden ser tan patéticos!
—¿Debería perdonarlo?
La máscara del multimillonario (Un romance oscuro y ardiente)
La Peligrosa Obsesión
Subastaron todo lo que teníamos. Mi madre se desplomó por un infarto. Mi hermano Noah dejó la universidad para trabajar en varios empleos… todo para que yo pudiera seguir bailando.
En la escuela, pasé de ser la primera bailarina a convertirme en una paria de la noche a la mañana. La chica que antes dominaba el escenario ahora no podía caminar por un pasillo sin que los susurros la persiguieran.
Entonces Maverick irrumpió en mi vida.
La estrella de hockey del campus. Intocable. Adorado. Y yo destrocé su auto de 150,000 dólares mientras trabajaba como conductora designada.
¿Los daños? Más dinero del que vería en cinco años.
Sin otra opción, acepté sus condiciones: un acuerdo de tres meses para saldar la deuda. Tres meses para ser su novia.
Creí que podría soportarlo… solo tres meses y sería libre.
Pero en algún punto del camino, mi corazón empezó a extraviarse. Cada mirada que él me lanzaba me hacía sentir como alguien a quien había amado durante años, no como una chica pagando una deuda.
Cuando esos tres meses terminaran, ¿de verdad sería capaz de alejarme?
Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario
Me volteó sobre mi estómago con brutal eficiencia, su mano cayendo fuerte sobre mi trasero en una bofetada que resonó en la habitación.
—Eso es lo que quieres, ¿verdad? Ser tratada como la puta barata que eres.
Hannah se convirtió en madre sustituta para salvar al "moribundo" hijo de su benefactor—solo para descubrir que era una mentira de un drogadicto.
Ahora, llevando al hijo de Finn Sterling, un hombre tan frío y despiadado como peligroso, no tiene salida.
Pensó que todo iría según el acuerdo: pasaría su embarazo en un sanatorio remoto, daría a luz y luego se marcharía.
Hasta que la familia Sterling envió un mensaje—Finn quería casarse con ella.
Hannah quedó atónita. La última vez que se vieron, Finn había dejado claro que quería tener el menor contacto posible con ella.
¿Por qué el cambio repentino? ¿O hay alguien más moviendo los hilos—ocultando un plan que podría destruirlos a ambos?
La Alimentadora del Rey Vampiro
—Emory: Nací para ser la Alfa de mi manada, la primogénita de mi padre. Pero ahora... estoy aquí, en el castillo de nuestro mayor enemigo, el Rey Vampiro. Debería odiar a Kane Alexander, pero cuanto más tiempo paso con él, más lo anhelo de maneras que no puedo entender. No estoy aquí para ser su amante, sin embargo. Estoy aquí para ser su alimentadora. Pero incluso antes de que sus labios rocen mi piel por primera vez, sé que me entregaría a él de todas las formas imaginables si tan solo me lo pidiera.
—Kane: Anhelo probar a la cambiaformas lobo, pero no su sangre, su cuerpo... su esencia. La quiero de todas las formas imaginables. Pero ya estoy comprometido para casarme con otra vampira de sangre pura, y si cancelo eso, he condenado a mi reino a otra guerra. Tiene que haber una manera de mantener a Emory Moonraker como mi alimentadora pero no reclamarla en mi cama. Aún no lo he descubierto, y cada vez que miro en sus ojos jade, olvido todo y a todos excepto a ella. Pero tengo enemigos, y cada momento que pasa aquí en mi hogar, el Castillo Graystone, está en peligro.
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Desterrada por El Alfa, Reclamada por El Rey Licántropo
Su esposo Alfa se acuesta descaradamente con Nadia en el lecho matrimonial y rompe sin piedad el vínculo de pareja con Cassandra.
Despojada de su título de Luna, la humillan en público cuando su esposo declara: —Mi hijo no necesita a una asesina como madre.
Peor aún, el niño de seis años al que ella salvó la rechaza por completo. Gritando: —Tú no eres mi mamá—, ignora sus pesadas cadenas y sus súplicas desesperadas, y en su lugar corre a abrazar a Nadia.
Desterrada y deshonrada, Cassandra apenas sobrevive a un accidente de auto casi mortal, solo para descubrir que está embarazada del hijo de su exesposo traidor.
Cinco años después, renace de las cenizas como la médica de élite, —la doctora Frost—. Cuando el antes arrogante Alfa es envenenado y está muriendo, le suplica ayuda y perdón. Pero ella simplemente se da la vuelta y se marcha.
¿Cómo se cobrará Cassandra su venganza definitiva? Y cuando su hija de cinco años es golpeada por una enfermedad grave, ¿obligará este giro trágico a un punto de quiebre en su enredo mortal?
La única sangre
Oh, diosa...
Si hubiera sido solo yo, podría haber dejado que mis dedos se deslizaran entre mis muslos. Era como si se me hubiera pasado por la cabeza una película porno. No sabía nada de Aiden y Logan, pero Adrian seguramente podía oler mi excitación desde donde estaba.
Quería que detuviera esta maldita invasión de mis pensamientos; no quería que siguiera jugando así con mi mente.
La imagen de Adrian desnuda en mi cerebro me sonrió y dijo: «No puedes detener esto, Celeste. No hasta que todos en esta maldita habitación entiendan que eres mía».
Moon Winters, una mujer sencilla que lleva una vida sencilla entre los humanos, se ve repentinamente arrojada a un mundo lleno de hombres lobo, vampiros y brujas. Toda su vida resulta ser una mentira y se da cuenta de que está lejos de ser humana. Con solo sus dos voces interiores y su instinto como guía, tiene que encontrar una manera de sobrevivir...
Y tendrás que elegir entre sus dos compañeros: el peligrosamente seductor rey alfa Adrian Wolfe y el ardiente y encantador segundo al mando de Vampire Kingdom, Aiden Vamp. Aunque Adrian Wolfe ya está casado con su esposa embarazada, Aiden tiene otros secretos que esconder.
¿Lo descubrirá a tiempo? ¿O será demasiado tarde para ella?
Reina Híbrida Alfa
Lo último que la loba solitaria Kaeleigh quiere hacer cuando descubre que es la compañera destinada de Chase, el futuro Alfa de la manada de la Luna Oscura, es estar atada a las estructuras y jerarquías de la manada. Especialmente porque su secreto es que no puede transformarse. Pero un enemigo desconocido y peligroso y una muerte trágica ponen su vida y la de los que la rodean en riesgo, y Kaeleigh se encuentra en el centro de una disputa entre dos Alfas.
Todo está en duda mientras los secretos salen a la luz, se revelan maldiciones y profecías, y se rompen corazones cuando Kaeleigh debe elegir entre el amor maldito de su Alfa destinado y una promesa hecha al Alfa de la manada rival.
Todo esto y más, en esta primera parte de una historia de amor paranormal predestinada, son las piezas del rompecabezas de una profecía de siglos que predice el surgimiento de una poderosa reina destinada a convertirse en la líder de una nueva especie híbrida sobrenatural.
Felices Para Siempre en Espera
Está el encantador desconocido de un encuentro casual, al que nunca esperó volver a ver—pero el destino claramente tiene otros planes. El dulce barista de la cafetería del campus, cuya sonrisa se siente como en casa. Su hermanastro, que no oculta su desprecio pero esconde más de lo que deja ver. Y luego está el amigo de la infancia que de repente ha vuelto, removiendo recuerdos que pensaba estaban olvidados hace tiempo.
Navegando el amor, la tensión y verdades no dichas, ella aprenderá que a veces el felices para siempre no es un destino—es un viaje lleno de sorpresas.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.












