
Luna Eterna
Lara Soultaker · En curso · 111.9k Palabras
Introducción
Nuestros cuerpos estaban tan cerca que podía oler su aroma a vainilla, y perdí el control. Me sentí excitada al tenerlo tan cerca de mí, podía sentir algo duro tocando cerca de mi entrada, y eso me excitó aún más; miré a Leonardo, y sus ojos se volvieron de un negro brillante y profundo.
Su lobo estaba tratando de tomar el control, acercó sus labios a mi cuello, y por un instante, me asusté pensando que mi brazalete ya no funcionaba.
—¿Qué tienes que me vuelvo loco cuando estoy cerca de ti, que mi lobo quiere tomar el control? Te deseo, quiero poseerte—dijo mientras me besaba en el cuello, y gemí de placer.
—Leonardo, estamos en el campo de entrenamiento. Todos nos están mirando—dije, y eso fue suficiente para que sus ojos volvieran a su color natural verde con destellos de azul.
Aurora Monetti es una loba nacida con habilidades extraordinarias, deseada por todos los alfas por su capacidad de convertirse en una de las Lunas más fuertes de la historia. Su padre y su hermano la enviarán lejos para protegerla, y cuando cumpla 18 años, regresará a casa para cumplir su destino. Pero vuelve más fuerte que nunca y tiene la intención de no aceptar a su compañero porque quiere ser la reina de su propio destino y convertirse en la primera alfa femenina.
Capítulo 1
Siempre supe que estaba destinada a grandes cosas en mi vida. Cuando nací, mi madre murió. Mi padre era el beta de nuestra manada, y él crió a mi hermano Rocco y a mí.
Mi padre siempre me decía lo parecida que era a mi madre, con una belleza única. Mi cabello blanco casi plateado y rizado, mis ojos grises como la niebla, únicos en todo su esplendor como mi madre. Desde que tenía siete años, mi padre me entrenó, y vio el gran potencial y la fuerza que tenía. Cuando cumplí 14 años, me convertí en una de las mejores guerreras de nuestra manada Red River. Por esa razón, mi padre recibió muchas propuestas de diferentes alfas para que me tomaran como su Luna y Compañera elegida, pero mi padre nunca cedió.
Debido a mi joven edad y los peligros que enfrentaría, me prometió que solo yo podría decidir esperar a mi compañero o elegir uno.
Pero todo cambió cuando llegó una propuesta de una de las manadas más poderosas.
Dario, el hijo mayor del Alfa Contti, era cinco años mayor que yo. Mi padre se negó firmemente y decidió enviarme lejos para protegerme con mi tío Rolando a la manada River Blue. Donde me quedaría hasta mi cumpleaños número 18, solo entonces podría regresar con mi familia. El tiempo siguió su curso, han pasado cuatro años, y mi hermano Rocco, de 23 años, ha heredado el título de beta de mi padre. Ahora es el segundo al mando del Alfa Leonardo, el hijo de nuestro anterior Alfa Leandro y Luna Beatrice.
Ha llegado el momento de cumplir mi destino y elegir mi futuro.
Hoy es mi último entrenamiento con mi tío Rocco. Después de cuatro años, ya he perfeccionado mi técnica de combate. Mi velocidad es superior a la de un lobo normal, aún no puedo vencer a un alfa, pero puedo darle una buena pelea.
—¡Aurora! Concéntrate, es tu último entrenamiento. No bajaré la guardia solo como regalo de despedida, princesa —gritó mi tío Rolando con voz autoritaria.
—No esperaba menos de ti, tío, siempre esperando lo mejor de mí —le dije. Al mismo tiempo, giré a la derecha y le di un golpe en el pecho, sacándole el aire de los pulmones, pero solo se movió un poco sin mostrar dolor.
—¿Eso es toda la fuerza que tienes? No te contengas. Me has golpeado más fuerte que eso. Usa tu velocidad.
—¡No está en mi naturaleza contenerme, pero tú lo pediste! —pensé mientras lanzaba varios golpes a su rostro y pecho, usando su rodilla como apoyo. Salté sobre él, girando y envolviendo mis brazos alrededor de su cuello para obligarlo a someterse.
Pero en un movimiento rápido, agarró mis codos y me tiró al suelo, colocando una rodilla en mi abdomen.
—Excelente trabajo, Aurora, tu velocidad y fuerza han mejorado con los años, y estás lista para ser Luna o incluso Alfa de cualquier manada.
—¿Hablas en serio, tío? —dije emocionada—. Pero no tengo intención de someterme a nadie, mucho menos ser la Luna de un lobo opresivo y posesivo. No está en mi naturaleza.
Me sentí orgullosa del arduo trabajo y la dedicación con los que me había entrenado estos cuatro años lejos de mi familia, y había valido la pena. Regresaría más fuerte que nunca.
—Te extrañaré, tío Rolando, pero creo que ha llegado el momento de regresar —dije suspirando.
—Te extrañaré, pequeña, pero creo que no hay nada más que pueda enseñarte, eres la hija de un linaje de los betas más fuertes, y tu aura lo refleja. Estoy orgulloso de ti.
—Gracias, tío. Recuerda que prometiste visitarme.
—Por supuesto, en cuanto surja una oportunidad, vendré a verte. Recuerda, siempre estaré ahí cuando me necesites.
Estaba empacando mis cosas y mirando por última vez mi habitación, el balcón donde me sentaba a leer un libro bajo la luz de la luna durante la noche.
—Extrañaré todo esto —pensé mientras miraba por última vez la casa que fue mi hogar durante todos estos años.
Puse las maletas en el maletero de mi coche, abrí la puerta y programé la música que escucharía en el camino a casa.
Después de una hora, pude ver a lo lejos la casa principal del clan; mis padres ya no viven allí, ni el Alfa Leandro ni la Luna Beatrice; tienen sus casas muy cerca. Aún así, solo los jóvenes viven aquí, el nuevo alfa y mi hermano, quien ha preparado una habitación para mí.
—¡Mi princesa! Finalmente estás aquí. Déjame verte y darte un abrazo.
—Papá, te extrañé mucho —dije mientras lo abrazaba.
—Aurora, no lo puedo creer, finalmente has vuelto, ¿me recuerdas? —dijo una joven con cabello rojo y ojos verdes. Al verla, traté de recordar quién era, y la imagen de una niña con rizos desordenados pasó por mi mente.
—¿Georgia? —dije sorprendida.
—Aurora, te extrañé mucho. Espero que no te vayas más. Me siento tan sola rodeada de tontos aquí —dijo sonriendo.
—Georgia, no lo puedo creer, eres tú. Qué alegría verte —dije emocionada también.
—Bienvenida, Aurora —dijo el Alfa Leandro.
—Gracias, Alfa Leandro. Estoy feliz de estar de vuelta.
—Llámame tío Leandro. Deja de lado las formalidades, somos familia.
—Por Dios, déjame verte; eres la viva imagen de mi querida amiga Ania, bienvenida.
—Gracias, tía Beatrice. Yo también te extrañé.
—¿Y dónde está Rocco? —dije entusiasmada.
—Esperándote desde hace media hora, te tardaste mucho, bienvenida, Aurora —dijo Rocco corriendo hacia mí y levantándome del suelo con un fuerte abrazo.
—¡Wow, cuidado! Nadie te dijo que los esteroides son peligrosos. Creo que eres un gigante y no un hombre lobo —dije emocionada.
—Le dije lo mismo, pero creo que sus células cerebrales ya están afectadas —dijo Georgia burlándose de Rocco.
Mientras Georgia sonreía, pude ver cómo mi hermano no le quitaba los ojos de encima, lo cual me pareció extraño. No recordaba haber visto a mi hermano mirar a ninguna mujer de esa manera, y menos a Georgia.
—Ese es el mejor cumplido que he escuchado, y tú no te quedas atrás, Aurora; ya no eres una niña, lo que me recuerda que tendré que castrar a más de uno por acercarse a ti.
—No te preocupes, Rocco, puedo defenderme sola —dije levantando una ceja como señal de que no lo necesitaría.
—No lo dudo, princesa; si tus habilidades han mejorado desde que te fuiste, disfrutaré viendo a más de uno volar en el entrenamiento —dijo Rocco complacido.
—Rocco, lleva a tu hermana a su habitación, y yo iré a la cocina a ver que todo esté listo para la cena —mencionó Luna Beatrice.
—Iré contigo; tenemos mucho de qué hablar —dijo Georgia.
—¿Qué hay de nuevo, Georgia? ¿Has encontrado a tu compañero ya? —le pregunté.
—Aún no, pero en una semana cumpliré 18, y estoy segura de que lo encontraré; tengo algunas sospechas, pero no quiero apresurarme —dijo susurrándome al oído.
—¿Sospechas? ¿Es eso posible? —pensé.
—¿Y tú, Rocco? ¿Has encontrado a tu compañera ya? —le pregunté a mi hermano.
—Aún no, solo estoy esperando el momento adecuado, pronto llegará, y cuando eso suceda, no me separaré de ella ni un solo momento —dijo Rocco mirando a Georgia.
Algo está pasando entre ellos, y lo averiguaré más tarde.
—Y tu hermana ya tiene 18, ¿no estás emocionada por saber quién será? —dijo Rocco.
—¿Qué te hace pensar que lo estoy esperando? No necesito a nadie, puedo manejarme sola —dije con aire de superioridad.
—No esperaba menos de ti, princesa. Por cierto, mi habitación está en el ala oeste. Aún están reparando tu habitación, así que temporalmente estarás en el ala este en el segundo piso, debajo de la habitación de Leonardo —dijo mi hermano.
—No creo que sea apropiado que esté en el ala de nuestro alfa y sola en el segundo piso. ¿No crees que lo vería como una falta de respeto? ¿Qué dirá nuestra futura Luna? —dije confundida.
—Leonardo aún no ha encontrado a nuestra Luna, y dudo que lo haga pronto; está enfocado en sus deberes de Alfa, y lo que menos le preocupa ahora es encontrarla —dijo Rocco con una sonrisa sarcástica.
—Así que sigue siendo el mismo de siempre, un estúpido engreído que lo sabe todo, ¿y dónde está? No lo he visto —dije, esperando no encontrarme con él pronto.
—En un viaje de negocios fuera de la ciudad, debería regresar mañana.
—El entrenamiento comienza a las 6 am. Espero verte en primera fila sin excepción —dijo pensativo.
Después de descansar unas horas y cenar, decidí dormir y estar lista muy temprano para comenzar mi primer entrenamiento.
Últimos capítulos
#90 Capítulo 92
Última actualización: 8/7/2025#89 Capítulo 91
Última actualización: 8/7/2025#88 Capítulo 90
Última actualización: 8/7/2025#87 Capítulo 89
Última actualización: 8/7/2025#86 Capítulo 88
Última actualización: 8/7/2025#85 Capítulo 87
Última actualización: 8/7/2025#84 Capítulo 86
Última actualización: 8/7/2025#83 Capítulo 85
Última actualización: 8/7/2025#82 Capítulo 84
Última actualización: 8/7/2025#81 Capítulo 83
Última actualización: 8/7/2025
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Un juego del destino
Finalmente, después de años de no tomar sus vacaciones, las toma para su próxima boda y luna de miel, pero todo da un gran giro cuando está en Hawái, sola y sin esposo, por lo que por primera vez lanza una moneda al aire y decide vivir una noche sin riesgos y apasionada con el primer extraño que encuentre en un bar y al que nunca verá en su vida, ¿Cuál era la probabilidad de volverse a encontrar? Completamente nula.
Pero el destino los vuelve a juntar inesperadamente… Y en el lugar que menos esperaban.
Un juego del destino.












