
Mi primera vez
Jade F. C. J · Completado · 109.9k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Diez segundos. Solo quedan diez segundos. Respira, trata de concentrarte y no pienses en cosas malas. Guardé el lápiz en mi bolso y tomé la hoja. Era un examen que me ayudaría mucho para mis notas finales, estaba al final de la carrera y no me podía dar el lujo de salir mal. Cuando el reloj hizo ese extraño sonido de que el tiempo había terminado todos se levantaron para entregar los exámenes.
Me puse de pie, enganché mi bolso al hombro y caminé hacia el escritorio. Dejé el examen encima de los demás y salí.
—Elizabeth—me llama Grace, mi mejor amiga—¿Irás a la tocada de esta noche? —fue lo que me preguntó. Suspiré profundo e intenté pensar en si valía la pena o no salir hoy; había estado mandando algunas solicitudes de empleo y estaba ansiosa por esperar respuestas. Aunque siendo sincera ya habían pasado algunos meses de eso. Creo que tendría que encontrar algo de medio tiempo para pagar el resto de renta de mi apartamento.
—No lo sé, Grace —me sobé la sien haciendo círculos con mis dedos—No estoy para fiestas sinceramente —las dos salimos de la universidad dispuestas a irnos a casa. Eran pasadas las tres de la tarde.
—Vamos, Beth —Grace frunció el ceño— Por favor, no me dejes ir sola. No te quería contar nada porque pensé que no te agradaría la idea pero... —dudó en decirme. El pelo de Grace era rizado, le llegaba a los hombros y era color rojizo. Sus pecas en la cara la hacían ver como una de las chicas más bonitas de esta universidad.
—¿Qué pasó ahora? —me detuve, haciendo que ella también se detuviera, y me crucé de brazos. Grace solía ser muy enamoradiza con los chicos, este mes había salido con tres y ellos siempre la utilizaban, es decir, no la tomaban en serio. Creo que solo se acercaban a ella por su cuerpo o cara bonita, pero cuando la conocían en realidad se daban cuenta de que mi amiga no era tan divertida que digamos y tenía gustos extraños. Yo era la única que la conocía a la perfección y con quien congeniaba muy bien.
Pero Grace no aprendía.
—Bueno, la banda de Tyler tocará esta noche y él me dijo que fuera contigo —sonrió pícara— Sabes que Tyler ha estado enamorado de ti desde el tercer año de universidad. Vamos, Beth, es hora de que salgas con alguien. Que te diviertas. Por favor. ¡Que tengas sexo!
—Shhh —la callé porque lo había dicho en voz alta— Cállate, Grace, ¿por qué dices esas cosas? —me acomodé el bolso mientras la fulminaba con la mirada.
—Además de Tyler irá Patrick, y es la primera vez que Patrick me invita a salir. ¿No te parece que él podría ser diferente?
—Si es amigo de Tyler no.
Tyler era un patán por completo y sus amigos también. No quería que mi amiga se ilusionara con uno de ellos.
—¿Me dejarás ir sola? —hizo puchero tratando de convencerme. Lo pensé: si no iba, Grace iría sola y quien sabe qué cosas le pasarían. Si yo iba con ella podía estar al pendiente. ¿Qué podría hacer en la noche hoy? Sentarme en el viejo sofá de mi departamento y mirar alguna película triste en mi laptop mientras comía helado.
—Está bien, iremos —acepté, de mala gana, pero lo hice.
Grace chilló y me abrazó.
—No te arrepentirás —me fue diciendo mientras caminábamos por las calles frías de Chicago— Creo que Tyler tendrá una sorpresa para ti esta noche.
Me preguntaba qué estupidez cometería Tyler esta vez.
•
—¡Elizabeth, estoy lista! —exclamó Grace desde afuera. Mi departamento no era la gran cosa: pequeño, amueblado con lo necesario. Estaba en el quinto piso. Terminé de vestirme y maquillarme un poco para después abrir la puerta. Grace usaba un vestido negro súper corto que se adhería a su cuerpo y unos zapatos de plataforma.
—¿Irás así? —me pregunta.
—¿Qué tiene? —me di una mirada rápida a mi pantalón rasgado y a mi camisa corta con el logo de alguna banda de los setenta.
—No tienes remedio en serio —negó con la cabeza— Pero vámonos que se nos hará tarde.
—Bien —tomé solamente mi celular y las llaves, era lo necesario. Mientras íbamos en dirección al ascensor revisaba mi correo para ver si tenía respuesta de todas las solicitudes de empleo que envié. Pero nada. Ninguna me contestaba.
¿Será que mi currículum iba muy pobre? Quizás debí añadir más cosas, alguna mentira quizás solo para verme interesante. Pero ahora ya era demasiado tarde.
—¿Qué tanto revisas?
Nos adentramos al ascensor y apreté el botón del living.
—Aún no obtengo respuesta sobre algún trabajo —me quejé— Estoy destinada al fracaso —puse mis manos en mi cara de modo dramático.
—No quisiste aceptar la propuesta que te hice sobre ayudar a mi tía por las tardes en la librería. La paga no es tan mala pero al menos te servirá para pagar los meses de renta.
Había considerado la propuesta de Grace pero sinceramente necesitaba un trabajo donde ganara más que solo treinta dólares el día.
—Me contestarán, yo lo sé.
—Si tú lo dices...
Le di una última mirada de reproche mientras las puertas del elevador se abrían.
•
Música alta resonando por cada rincón del lugar, luces neón cegándome la vista, el bullicio de las personas. No. Definitivamente este no es mi ambiente para nada. Si no fuera por Grace no estuviera aquí. Pero ella me necesita y no puedo dejarla sola con esos dos tipos. En cuanto mire a Tyler o a Patrick me pondré a hablar seriamente con ellos.
—¡Está increíble! —Grace brincó emocionada—¡La banda de Tyler tocará en unos minutos! —exclamó— Él me dijo que la primera canción será dedicada a ti.
Arrugué la cara ante lo que había dicho. Era cierto que Tyler andaba tras de mi hace algunos años pero yo nunca le hacía caso, los conocía bien: mujeriego. Y a Tyler solo le llamo la atención porque no caigo en sus encantos como las demás chicas locas sin una vida.
—¡Ven, vamos adelante! —Grace me tomó de la mano e hizo que pasáramos empujando a las personas para posicionarnos más cerca de la tarima. Habían demasiados gritos de mujeres aquí. Mis oídos dolían ya.
—¡Damas y caballeros: Tyler Moore!
Los gritos se intensificaron cuando Tyler y cuatro chicos más, incluido Patrick, salieron a la tarima. Tyler llevaba consigo una guitarra negra estilo metálica. Patrick se posicionó en la batería y los demás acompañando los coros etc.
—¡¿Quieren escuchar Rock me?! —preguntó Tyler por el micrófono.
—¡Sííí! —respondieron todas al unísono.
—¿¡Seguras?! —insistió el chico. Su mirada buscaba a alguien entre la multitud, hasta que dio conmigo—¡Esta vez la canción será dedicada a una chica muy especial que nos acompaña! Elizabeth, esto es para ti—me guiñó un ojo.
Abrí la boca del asombro pero luego la cerré, no podía creer que Tyler haya dicho mi nombre en frente de toda esta gente. Era consciente de que en la universidad me molestarían después.
Genial.
La canción empezó a sonar y los chicos empezaron a cantar.
•
—¿Te la pasaste bien? —preguntó Grace mientras salíamos de lugar.
—No estuvo tan mal.
—No puedo creer lo que Tyler hizo.
—Ni yo.
—¡Elizabeth!
—Hablando del rey de roma...
Volteé hacia Tyler que venía saliendo del lugar a paso apresurado.
—Hola, ¿pensabas irte sin despedirte?
—Yo te esperaré por aquí cerca —Grace se va.
—¿Por qué habría que despedirme? —me crucé de brazos. El pelo negro de Tyler estaba alborotado, su frente estaba sudada lo que hacía que algunos mechones de pelo se pegaran en ella. Vestía vaqueros negros, camiseta negra y usaba un piercing pequeño en la esquina su labio inferior. Un tatuaje más o menos grande en forma de rayo resaltaba en su cuello. Tyler era todo un chico malo.
—Bueno, tienes razón. ¿Te gustó la canción? Fue especialmente para ti.
Me encogí de hombros.
—Hmm no estuvo tan mal.
Tyler rió.
—¿Cómo puedo impresionarte? Dime, Elizabeth. He hecho de todo.
—Pues... —iba a responder pero en eso mi celular vibró en mi bolsillo anunciando un mensaje. Lo saqué y revisé. Era un correo.
Oh. Por. Dios.
Abrí el correo y lo leí: era de una empresa llamada Miller algo así. Había escuchado de ella, era una de las más grandes de Chicago. Y más exitosas claro está. Dudé en su momento de mandar mi solicitud allí porque sabía que jamás me responderían. El correo al parecer era de su secretaria diciéndome que me presentara mañana por la mañana a una entrevista.
¡No me lo puedo creer!
—¿Beth?
Por un momento olvidé que Tyler seguía aquí.
—Tyler, en este momento no puedo hablar porque me tengo que ir. Es súper urgente —la emoción no cabía en mi—¡Te veo después! —salí en busca de Grace.
Pero mi amiga estaba con Patrick ¡se estaban besando! Ella no perdía tiempo. Estaba tan emocionada porque tendría mi primera entrevista de trabajo que no me importó que ella haya caído en las redes de ese tipo. Así que paré un taxi y me fui a casa.
Últimos capítulos
#55 Capítulo 55 Reconciliación
Última actualización: 4/30/2026#54 Capítulo 54 Meses
Última actualización: 4/30/2026#53 Capítulo 53 Locura
Última actualización: 4/30/2026#52 Capítulo 52 Viaje
Última actualización: 4/30/2026#51 Capítulo 51 Incertidumbre
Última actualización: 4/30/2026#50 Capítulo 50 Llamada
Última actualización: 4/30/2026#49 Capítulo 49 Intentar
Última actualización: 4/30/2026#48 Capítulo 48 Embarazo
Última actualización: 4/30/2026#47 Capítulo 47 Tiempo
Última actualización: 4/30/2026#46 Capítulo 46 Lo peor de mi
Última actualización: 4/30/2026
Te podría gustar 😍
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.
Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.
Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.
Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.
Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.
Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.
Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.
Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.
Especialmente él.
Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.
Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Vendida al Señor de la Noche
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?












