
Miedo a mi mate
Paola Martinez · En curso · 33.2k Palabras
Introducción
Capítulo 1
CAPÍTULO 1
Me miro al espejo de cuerpo completo, llevo puesta una falda blanca ceñida al cuerpo junto con una camiseta de tirantes que le robé a mi hermano. Mi maquillaje está perfecto, he puesto mucho rubor y brillo labial rojo quemado que me hacer ver irresistible o eso creo. Acomodo mi cabello con mis dedos y oficialmente estoy lista para lo que me espera el día de hoy.
Hoy inicia mi vida como la futura alfa de esta manada y no puedo dejar de pensar en lo horrible que es esto. Debo de visitar por lo menos cinco manadas esta semana y ganarme su confianza. Recojo mis maletas y mi bolso, hoy inicio este viaje. Aunque es cansado, estoy emocionada por conducir y pasar unos días a solas. Comúnmente el trabajo de alfa es para hombres, pero mi papá no cree que sea necesario saltarme en su línea de descendencia solo para que mi hermano sea alfa cuando existo yo. Sé que por elegirme se ha metido en problemas, pero él me ama y desde que supo que su primer descendiente era mujer, se esmeró demasiado en darme lecciones para algún día volverme la alfa de su manada. Así que hoy inicia toda esta aventura.
—Chelsea, Matt te acompañará.— Avisa mi madre interrumpiendo en mi habitación.
—No, mamá, iré sola.— Contradigo.
—Chelsea, sé que eres bastante necia, pero me quedaría más tranquila si te acompañara tu hermano.— Insiste.
—Puedo cuidarme sola, mamá.— Le aseguro.
—Por Dios, Chelsea Marni, me vas a envejecer—se queja mi madre, toma mi maleta del suelo y sale de mi habitación. La sigo y ambas caminamos hacia la sala de estar de la casa.
—¿A qué manada irás primero? —pregunta mi mamá.
—Mmmh... Luna Roja. ¿Por qué?— Es una de las manadas más famosas de todo el territorio. Es poderosa, es fuerte y sobre todo, tener lazos con ellos es como ser sus protegidos. Nadie querrá molestarte si estás con ellos.
—Es solo para saber dónde irás —contesta.
—De todas maneras, llevo mi celular —lo saco de mi bolso y se lo muestro.— Estaré bien mamá.
—Hija— me saluda mi padre en cuanto me
ve. Le doy un abrazo que dura por lo menos unos cinco minutos.— Estoy orgulloso de saber que nuestra manada estará en tus manos. Sé que muchos aquí no aprueban que seas tú la próxima alfa, pero yo estoy seguro de que harás un gran trabajo.
—Gracias, papá.— Susurro. Nuestro abrazo se rompe en cuanto Matt aparece. El chico de cabello rubio y ojos verdes nos abraza también quitándole todo el sentimentalismo.
—Viva la familia.— Bromea Matt.
—Basta, señor.— Lo reprende mi padre, lo toma de cuello y le hace una llave para inmovilizarlo.
—Dejen de jugar así.— Se queja mi mamá. —Definitivamente ustedes dos me van a matar un día de estos.
—Mujer, deja de exagerar.— Contesta mi padre.— Acompaña a tu hermana Matt, las visitas son seguras, pero me quedaría más tranquilo si vas con ella.
—¿También tu papá? ¿Por qué insisten en ponerme un guardaespaldas?— pongo los ojos en blanco y cruzo los brazos en total inconformidad.
—Si te sigues quejando no solo irá Matt contigo, sino que también Angélica.
—¡Sí! —grita Angélica emocionada. —Tendrás que soportarnos durante todo tu viaje.— Sentencia.
—¿Esto es real?— me quejo.
Media hora después, mis hermanos salen de sus habitaciones con dos pequeñas maletas. Esto no es solo una tortura, sino que tendré que cuidar a mis hermanos durante estos viajes de presentación.
—Vamos, qué esperan.— Me quejo cansada. —Saben perfectamente que no me gusta esperar.
—No es nuestra culpa, no nos avisaron que seríamos tus chaperones.— Comenta Matt enojado.— Yo también tenía planes.
—¿Cuáles? ¿Ir a besarte con Danna?— Se burla Angelica. Mi hermano es un niño todavía, tiene 17 años, pero desde que tiene 12 ha estado enamorado de Danna. Una chica muy linda que jamás se ha dado cuenta de lo loco que está mi hermano por ella.
—Que graciosa— comenta Matt enfadado.
—Basta chicos.— Interrumpe mi padre. Me toma de los hombros y me mira con orgullo.— Ahora estás a cargo, señorita —dice dándome un abrazo—. Cuídalos.
— Si, papá.— Respondo de mal humor. Estas despedidas son totalmente innecesarias, voy a regresar a casa en una semana.
—Ya estamos —intervienen Matt y Angie.
—Pues ya vámonos. Nos iremos en mi automóvil —dice Matt. El viaje aún no empieza y yo ya quiero arrancarle la cabeza a mi hermano mandón.
—No, nos iremos en el mío, porque está súper cargado de gasolina —digo con los brazos cruzados y en espera de que se atreva a contradecirme.
—Pero somos lobos —musita Angie.— No creo que se los deba de recordar.
—Lo sé, pero traemos maletas —le digo con mala cara.
Dos horas después, conduzco por la carretera que nos llevará a la primera manada a la que vamos a visitar, la manada Luna Roja. Es una manada bastante grande, tiene bastantes miembros y es muy reconocida. De esa manada sé que hace unos años cambiaron de alfa y que dicen que es un huraño mal encarado.
—Súbele el volumen — grita Matt en cuanto se reproduce una de sus canciones favoritas.
—Dejemos el mando del estéreo para mi, hermano.— Ya tengo suficiente con escuchar su aburrida música electrónica.
—Vamos, Chelsea, no seas una gruñona.— Pongo los ojos en blanco. No pienso caer en sus provocaciones, aquí mando yo.
Ese pensamiento es extraño, cuando formalmente tomé el cargo de alfa… mis hermanos dejarán de serlo y pasarán a ser miembros de mi manada. Ellos tendrán que respetarme, rendirme culto y obedecerme… carajo, no había pensando en lo raro que va a ser eso.
—Ya llegamos al territorio de la manada Luna Roja —dice Matt.
—Sí —afirmo en cuanto veo la marca que hay en un árbol.
—Aquí nos quedaremos a dormir? —pregunta Angie.
—Si nos dan hospedaje, sí —le contesto. Todo este juego de ir de manada en manada es la cosa más extraña he escuchado. Son las reglas entre nosotros los lobos… debemos de ser sobretodo civilizados y amistosos con todos. Es mejor no tener tantos conflictos.
—Miren esa mansión, es más grande que la nuestra —dice Angie asombrada por lo que vemos a lo lejos. La casa es gigante, tiene la fachada pintada de un gris sofisticado que habla directamente de la personalidad de la familia que lidera esta manada.
Poco a poco nos vamos acercando hasta llegar un pequeño retén. Dos hombres entablan una conversación con Matt y yo simplemente me quedo callada. Que mi pequeño hermano se encargué y que la alfa, o sea yo… descanse.
Nos dejan pasar y estacionamos el auto. Todos bajamos sintiéndonos pequeños ante semejante casa y ante semejantes vibras que el lugar nos da. Está manada sí que es fuerte. Caminamos hacia la entrada y sin temor llamamos a la puerta.
Cuando la puerta se abre, se vislumbra una figura femenina. Una chica pelinegra delgada y de piel blanca, sus ojos nos miran y nos escuadriñan con calma y recelo.
—Hola —saluda con cautela.— ¿Supongo que son los de la manada vecina, no?— Yo asiento y al fin deja de estar tensa.— Soy Jane, hermana del Alfa.
—Hola, soy Chelsea Marni, futura Alfa de Luna Negra, y ellos son mis hermanos Angie y Matt... está cerca del auto.— Digo. Matt tiene el ceño fruncido.
—¿Matt?— cuestionó por su poca amabilidad con la chica que nos recibe. Él niega desde lo lejos. Miro a la chica y esta tiene la misma expresión que mi hermano. —¿Todo está bien o me estoy perdiendo de algo?— preguntó incómoda por la escena tan rara que estoy viviendo.
—Deberían de pasar…— dice incómoda, pero confundida. Nos abre paso para que podamos pasar por la inmensa puerta de madera. Angie y yo entramos, mientras que Matt se queda en la puerta con la chica.
—¿No vienes?— le pregunto.
—Puedes hacerlo sola— me anima.— Creo que Jane y yo nos conocemos de algo.— Sin entender nada aceptó la explicación.
—Hola— saluda una señora de mediana edad.— ¿Les gustaría tomar algo?
—Yo sí, me gustaría un refresco… hace demasiado calor.— Responde Angélica. La señora se lleva a mi hermana y yo me quedo en medio del salón como una tonta.
Pero entonces un delicioso olor a fresas llega a mis fosas nasales. Siento mi piel estremecerse y mi cuerpo sentirse extraño… es como si sintiera la presencia de algo extraño o raro, pero no logro descifrar lo que es.
—¿Quién ha venido a casa?— grita desde la segunda planta.— ¡¿A caso no recuerdan que deben de notificarme de todo movimiento dentro d e mi pu* ta manada?!— se queja. La voz viene de un hombre joven, pero eso sí, bastante malhumorado.
Baja las escaleras enfadado, pero poco a poco sus pasos van cesando. Cuando llega al inicio de la escalera voltea hacia donde yo estoy y me mira de arriba a bajo. Sus ojos penetrantes me hacen sentir débil y expuesta… Miro su rostro, definitivamente es alguien joven, puede que tenga por mucho cinco años más que yo. Su cabello café tiene destellos dorados que brillan contra la luz y su cuerpo… vaya que el hombre gritón es guapo y apuesto.
—Hola —digo nerviosa—. ¿Y tú eres?— Mentalmente me reprocho por preguntar eso, dudo que el tono que utiliza para andar por ahí gritando y regañando sea de una persona cualquiera.
—El Alfa de la manada Luna Roja, me llamo George Jamz —responde serio, casi irritado.— ¿Y tú eres?— Inquiere de manera retadora.
—Chelsea Marni, futura Alfa de la manada Luna Negra —digo acercándome a él para ofrecerle la mano. Él también se acerca a mí y estrecha mi mano.
Su tacto me deja helada, pero a la vez extasiada. Su piel contra la mía es… como si fuese un rompecabezas que está destinado a juntarse para armar una bella pieza. Miro nuestras manos sujetadas, esto es… ¿extraño?
—¿Qué carajo?— pregunta confundido. Su agresividad me asusta, así que retiro mi mano de la suya inmediatamente.
—¿Eres mi mate? —pregunto temerosa de la respuesta y de que todo esto que siento sea una estupidez mía y no sea la realidad.
Últimos capítulos
#25 26
Última actualización: 9/10/2025#24 25
Última actualización: 8/7/2025#23 24
Última actualización: 8/2/2025#22 23
Última actualización: 8/2/2025#21 22
Última actualización: 8/2/2025#20 21
Última actualización: 8/2/2025#19 20
Última actualización: 8/2/2025#18 19
Última actualización: 8/2/2025#17 18
Última actualización: 8/2/2025#16 17
Última actualización: 8/2/2025
Te podría gustar 😍
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Invisible para su Matón
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano
—Vas a tomar cada pulgada de mí. —Susurró mientras empujaba hacia arriba.
—Joder, te sientes tan jodidamente bien. ¿Es esto lo que querías, mi polla dentro de ti? —Preguntó, sabiendo que lo había estado tentando desde el principio.
—S..sí —jadeé.
Brianna Fletcher había estado huyendo de hombres peligrosos toda su vida, pero cuando tuvo la oportunidad de quedarse con su hermano mayor después de graduarse, allí conoció al más peligroso de todos. El mejor amigo de su hermano, un Don de la mafia. Él irradiaba peligro, pero ella no podía mantenerse alejada.
Él sabe que la hermanita de su mejor amigo está fuera de límites y, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella.
¿Podrán romper todas las reglas y encontrar consuelo en los brazos del otro?
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Mi Luna Marcada
—Sí.
Exhala, levanta su mano y la baja para abofetear mi trasero desnudo de nuevo... más fuerte que antes. Gimo por el impacto. Duele, pero es tan excitante y sexy.
—¿Lo harás de nuevo?
—No.
—¿No, qué?
—No, Señor.
—Buena chica —acerca sus labios para besar mi trasero mientras lo acaricia suavemente—.
—Ahora, voy a follarte —me sienta en su regazo en una posición de monta. Nos miramos a los ojos. Sus largos dedos encuentran el camino hacia mi entrada e insertan sus dedos.
—Estás empapada por mí, nena —dice complacido. Mueve sus dedos dentro y fuera, haciéndome gemir de placer.
—Hmm —pero de repente, se van. Lloro mientras deja mi cuerpo ansiando por él. Cambia nuestra posición en un segundo, así que estoy debajo de él. Mi respiración es superficial y mis sentidos incoherentes mientras anticipo su dureza en mí. La sensación es fantástica.
—Por favor —suplico. Lo quiero. Lo necesito tanto.
—Entonces, ¿cómo te gustaría venirte, nena? —susurra.
¡Oh, diosa!
La vida de Apphia es dura, desde ser maltratada por los miembros de su manada hasta que su compañero la rechaza brutalmente. Está sola. Golpeada en una noche difícil, conoce a su segunda oportunidad de compañero, el poderoso y peligroso Alfa Lycan, y vaya que le espera la aventura de su vida. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que no es una loba común. Atormentada por la amenaza a su vida, Apphia no tiene otra opción que enfrentar sus miedos. ¿Podrá Apphia derrotar la iniquidad que amenaza su vida y finalmente ser feliz con su compañero? Sigue para más.
Advertencia: Contenido maduro.
El regreso de la princesa de la mafia
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












