
Peligrosa Obsesión del CEO Millonario
Samanta Leoni · En curso · 68.4k Palabras
Introducción
Siempre me consideré una chica sencilla. Común. Sin grandes sobresaltos.
Hasta el día en que descubrí que mi novio de cinco años me engañaba… con mi propia prima.
Decidida a dejar atrás la traición, acepté la invitación de mi amiga Diana para ir a un club nocturno. Solo quería olvidar, desaparecer por una noche.
Lo que no imaginé fue que un simple descuido me llevaría al área VIP del lugar… ni que allí conocería a Leonardo Castell.
Millonario. Poderoso. Peligrosamente atento.
Leonardo se quedó completamente perplejo al verme, como si yo fuera un recuerdo que no debía existir.
Lo que comenzó como una atracción inmediata pronto se transformó en un juego peligroso de deseo y venganza. Convencido de que mi parecido con un amor del pasado no era una coincidencia —y creyendo que su ex amigo Carlos Moya me había enviado como una trampa—, Leonardo decidió seducirme… sin pensar en las consecuencias.
Demasiado tarde descubrió la verdad: yo era inocente.
Pero al alertar a Carlos, despertó la obsesión de un hombre capaz de todo por poseerme.
Ahora estoy atrapada entre secretos, engaños y un oscuro triángulo que jamás quise formar:
Leonardo.
Carlos.
Y Máximo… mi profesor. El mismo que también está involucrado en este pasado peligroso.
Mi vida se ha convertido en el premio más codiciado de una historia que nunca terminó de morir.
Y yo, Amanda Rivera, ya no sé en quién puedo confiar.
Capítulo 1
Amanda Rivera jamás imaginó que su noche terminaría en una piscina, con un hombre como Leonardo.
En el beso, abría la boca de una forma que hacía que la lengua de él llegara profundamente.
Tomó sus piernas y las apoyó en sus caderas, rozando su erección en el trasero de ella, que comprendió que no sería solo un beso.
—No sé cómo he podido contenerme tanto —dijo con voz ronca y volvió a besarla.
Para ella fue extraño, la trataba como si la conociera de toda la vida, cómo si supiera exactamente qué clase de besos podrían ponerla cachonda.
La rubia sentía que había llegado al cielo y que uno de sus ángeles la besaba de una manera que debería ser ilegal.
—Abre las piernas y déjame saborearte —le indicó, sosteniendo su muslo con una sola mano.
Ella no pudo hacer más que ceder ante lo que decía. La besó y luego bajó hasta su entrepierna mirando cómo la saboreaba, haciendo que se mojara en un dos por tres.
No pudo evitar compararlo con su ex, quien solamente usaba su cuerpo para satisfacer sus frustraciones y siempre la dejaba sedienta, ansiosa de más.
Besó los labios de su intimidad y su entrepierna no pudo resistirse más al contacto cálido de su boca, corriéndose en un quejido.
—Espera —dijo ella, sosteniéndose para recuperarse.
Su cuerpo se había estremecido de manera intensa y compulsiva, por lo que le hacía falta una buena bocanada de aire.
—¿Acaso pasó lo que creo? —preguntó Leo con sorpresa—. Amy, eres increíble. Te atreves a correrte sin mi permiso, se supone que este era un castigo para ti y terminas convirtiéndolo en tu placer.
—No fue a propósito —dijo ella, aún sosteniéndose de sus hombros.
—Eso espero… a mi ego le gustaría pensar que soy el primero que hace que te corras solo con el movimiento de mis labios —aseguró y la levantó sacándola del agua, sentándola en la orilla de la piscina.
—¿Qué haces? —preguntó ella, confundida.
—Quiero saber si mi boca es capaz de darte placer desde otro ángulo —dijo él abriendo sus piernas, obligándola a apoyar sus manos en el suelo.
Sin preguntarle, apoyó su rostro entre su entrada y comenzó a jugar con sus bragas, hasta que le molestaron y tuvo que correr la tela para rozar su piel directamente.
Chupaba su clítoris y lamía su entrada de punta a punta, lo único que se escuchaba en ese espacio era el chicoteo de su lengua arremetiendo contra su vagin’a sin piedad.
Ella jadeaba de placer y a punto de decirle que se detuviera, convulsionó de placer y sus piernas temblaron.
Con su mano en la cabeza de él, vio las estrellas en más de un sentido.
Apenas podía recordar en la traición que tuvo que vivir más temprano justo en el apartamento de su novio, al encontrarlo desnudo en su cama con su propia prima… y el descaro que tuvieron los dos de tomar la situación con tranquilidad, como si fuese un simple encuentro casual.
Horas antes, Amanda se quitó los zapatos y los dejó en el armario junto a la puerta, quedando paralizada al ver un par de zapatos en un rincón. Su ceño se frunció cuando la confusión se apoderó de ella: No tenía tacones de aguja.
El corazón le latía con fuerza en los oídos y al ir avanzando se congeló. Sus manos se cerraron en puños, aunque sus rodillas intentaron debilitarse mientras la negación luchaba con la ira.
Al abrir la puerta de sopetón, ésta se estrelló contra la pared y un conmocionado Jonathan cayó fuera de la cama, llevándose el edredón consigo.
Su jadeo llenó por completo la habitación.
—¿Amanda?
Jonathan pasó una mano por su cabello castaño desordenado, luciendo perplejo e incómodo.
—Sí, hola. ¿Me recuerdas? Soy tu novia —espetó la chica rubia, dejándose llevar por la ira.
—Se supone que no deberías estar aquí hoy…
—Es cierto —dijo ella en tono de burla, señalándolo con su dedo—. Pero ¿por qué no le haría una visita sorpresa a mi novio? ¿Por qué no iba a creer que él no me es fiel todo el tiempo y no sólo los días que sabe que voy a venir?
—Te lo iba a decir…
—¿Cuándo? ¿Luego de terminar de fo’llar? —espetó con furia por su cinismo—. ¿Y quién es la zorra?
Antes de que Jonathan pudiera hablar u objetar, Amanda arrancó la sábana de la cama, y su jadeo provocó una risa aguda en la mujer.
—Tú…
—Honestamente, Amanda… ¿Te sorprende verme aquí?
Karen se deslizó de la cama sin sentirse avergonzada de su desnudez. Se colocó al lado de Jonathan y pasó un brazo alrededor de su cintura de manera posesiva, como marcando territorio.
—¡Eres mi… mi prima!
—¿Y eso qué? —la chica rodó los ojos, volviéndose a Jonathan—. Cariño, ¿no deberíamos contarle el resto?
—¿Resto? ¿De qué hablan? —sacudió la cabeza, intentando concentrarse—. ¿Cómo pudieron hacerme esto? ¡Dios, me dan tanto asco!
Sentía unas enormes ganas de vomitar, la cabeza le daba vueltas y tuvo que tomar una enorme bocanada de aire para controlar la ira que burbujeaba desde su estómago a la garganta.
Estaba segura de que podía cometer un homicidio en ese preciso momento.
—Siempre estás trabajando, nunca hay tiempo para mí —intervino Jonathan de manera calmada, como si eso lo explicara todo—. Me estaba aburriendo y Karen…
—Vaya que te ayudó a entretenerte, ¿no? —su tono era irónico, aunque sus ojos picaban con las ganas de llorar—. Eres patético. Ustedes dos.
—Ahora yo ocuparé tu lugar en la vida y la cama de mi Jona —dijo Karen con una sonrisa satisfecha—. ¿No te agrada? Así todo queda entre familia.
—Tú…. maldita —espetó entre dientes, dando un par de pasos, dispuesta a romperle la cara.
—¡Basta, Amanda! No sigas humillándote—resopló Jonathan, interponiéndose en su camino—. Será mejor que te vayas. Y no olvides dejarme la llave.
Amanda no podía creerlo. Apretó los dientes con tanta fuerza que le dolió la mandíbula.
—Malditos… ¡Váyanse a la mierda los dos! —les gritó con rabia, antes de azotar la puerta.
Las manos le temblaban y su vista se nubló por las lágrimas. Respiró hondo para evitar echarse a llorar, no iba a demostrar debilidad en ese momento.
Tomó sus zapatos y ni siquiera se molestó en colocárselos, corrió hacia el ascensor presionando el botón con un dedo mientras su pecho se apretaba de manera dolorosa.
“No llores aquí, no,” se dijo una y otra vez, respirando hondo.
Usó los pocos segundos en el ascensor para colocarse los zapatos y arreglar su aspecto. Nadie debía saber cómo le temblaban las malditas entrañas.
Cuando llegó a su departamento, arrojó las llaves al sofá y pasó las manos por su cabeza, pensando en lo que debía hacer ahora.
“Diana, ella me ayudará,” pensó en su mejor amiga.
Su ropa se enganchó del pomo de la puerta y atrajo su atención la tela que la cubría desde los hombros hasta las pantorrillas.
Realmente una monja.
Una idea intrigante se alojó en su mente. ¿Así la veían todos? Seguramente su ex pensaba que era una mojigata que no sabía cómo divertirse.
Bueno… ella le demostraría lo contrario.
Últimos capítulos
#58 Capítulo 58 Fantasías vs Realidad
Última actualización: 11/30/2025#57 Capítulo 57 Éxtasis y Celos
Última actualización: 11/30/2025#56 Capítulo 56 Besos falsos y no tan falsos
Última actualización: 11/27/2025#55 Capítulo 55 No confesar demasiado
Última actualización: 11/25/2025#54 Capítulo 54 Un reencuentro y un beso robado
Última actualización: 11/23/2025#53 Capítulo 53 Escapando de él
Última actualización: 11/22/2025#52 Capítulo 52 La confianza lo es todo
Última actualización: 11/22/2025#51 Capítulo 51 Expuesta y vulnerada
Última actualización: 11/21/2025#50 Capítulo 50 En una jaula de oro
Última actualización: 11/20/2025#49 Capítulo 49 La fragilidad del alma enamorada
Última actualización: 11/19/2025
Te podría gustar 😍
Atrapar al mafioso
Dasha Morozova solo quería su lugar en el mundo, al lado de quien amaba, sabia los riesgos, creció con ellos, y cuando al fin creyó conseguir a quien quería… la vida le demostró que no todo es un cuento de hadas, más cuando vives rodeada de enemigos, ahora el amor ya no es su prioridad, busca venganza, quiere recuperar lo que por ley es suyo y no le importa a que demonio deba tentar para ello.
Lukyan Neizan sabe que el legado de sus padres pesa sobre sus hombros, el don de ver destellos del futuro es su gran aliado cuándo debe cuidar su espalda y destruir enemigos, pero, hay imprevistos que escapan incluso a su don, es así como el gran mafioso y dueño de casi toda rusia, el apodado muerte blanca, despierta un día con la noticia de que tiene un hijo, del cual ni siquiera sabe quien es la madre.
Dasha debe atrapar a un mafioso que la ayude en su venganza. Lukyan debe honrar las leyes de su clan y casarse solo con la madre de su hijo.
la venganza es un plato que se sirve frio y atrapar a un mafioso te puede hacer arder mucho antes de conseguir lo que deseas, pero eso Dasha aun no lo sabe.
El lirio del reino de cristal
Después de perder a su madre y quedar al cuidado de una anciana curandera, Amara descubre que posee un don antiguo: puede escuchar el latido de la tierra y sanar con la luz de las flores encantadas. Ese poder, prohibido para alguien de su origen, la lleva a cruzarse con el príncipe Damián de Valcerra, heredero del trono, comprometido por deber con una princesa extranjera.
Amara y Damián no deberían amarse. Ella pertenece al pueblo. Él pertenece a la corona. Pero entre secretos, traiciones, criaturas mágicas, guerras entre reinos y una maldición que amenaza con destruir Aurelian, ambos descubrirán que el amor verdadero no siempre nace donde la sociedad lo permite, sino donde el alma encuentra su hogar.
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa
Wyatt sonrió y, por un momento, fue como si mi corazón hubiera saltado de mi pecho. Parecía una estrella de cine parada allí con el sol de la madrugada detrás de él. Su cabello castaño estaba peinado un poco más de lo habitual, con rizos más prominentes y estaba recogido y alejado de su rostro. Su barba, que por lo general se parecía más a una espesa barba en las mejillas y la barbilla, había crecido un poco más, y me preguntaba cómo no me había dado cuenta de eso esta mañana.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no me permitía mirarlo más que unos instantes. Si lo hubiera hecho, me habría fijado en la manga llena de tatuajes que tenía en el brazo izquierdo, especialmente cuando estaba sin camisa esta mañana. O me habría dado cuenta de que sí, era sexy. Sí, era precioso. Pero también era bastante guapo y parecía tener un aire dulce...
Me quité ese pensamiento de la cabeza. Como alfa, ni siquiera saldría con una mujer cualquiera, y definitivamente no con una que leyera como un humano en lugar de un hombre lobo.
Wrenlee «Lucky» Jones quería mantener un perfil bajo. Demonios, su vida dependía de ello. Pero cuando cumplió 18 años y descubrió que un enamorado de ella desde hace mucho tiempo era en realidad su compañero hombre lobo predestinado, las cosas se complican rápidamente. En cuestión de semanas, es víctima de una antigua maldición y tiene que luchar tanto contra entidades mágicas como contra su testarudo y autoritario compañero, que resultó ser el Rey Alfa del Dominio de los Apalaches. Atrapada repentinamente entre el destino, el miedo y el amor, Wrenlee debe sortear la maldición que la rodea y tomar decisiones que no solo le costarán a ella... sino también a su pareja. (Libro introductorio a las novelas del Dominio de los Apalaches, narrado desde perspectivas alternas)
BLACKGOLD ©
Luego de una serie de eventos, la pareja crea lazos hasta convertirse en amor real. Resuelven los malos entendidos con la empresa y todo termina con un final feliz.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
La Novia Sustituta
Atrapada en una red de intriga y engaño, Ariadna navega por la política cortesana y secretos peligrosos, todo mientras oculta su propio amor por el Príncipe Alfa Rowan. El Príncipe Alfa Rowan, el príncipe rechazado y deshonrado que ha sido apartado desde que quedó lisiado, nunca ha abierto su corazón antes. Cuando la suave y cariñosa Ariadna llega para cuidarlo y devolverle la salud, un romance apasionado y prohibido florece entre ellos.
Ahora la novia sustituta se ha convertido en una amenaza y con cada reconocimiento que recibe, su secreto amenaza con derrumbarlo todo.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.












