
Un contrato con el italiano
giannaviteri28 · Completado · 163.0k Palabras
Introducción
Ellie acaba de llegar a Italia y está desesperada por encontrar un trabajo, puesto que ha huido de casa por problemas familiares y no tiene más que un par de billetes en el bolsillo.
Vicenzo necesita encontrar una esposa para no perder la herencia de su madre, y cuando conoce a Ellie por una casualidad del destino y conoce sus necesidades, no duda ni un segundo en ofrecerle un trato en el que ambos salen ganando. En este contrato se especifica que ambos fingirán ser un matrimonio estable por un año y que el contacto físico no está prohibido si ambas partes lo desean, sin embargo, ninguno de los dos imaginaban que aquel trato cambiaría su vida para siempre.
¿Ellie estará lista para involucrarse con un hombre como Vicenzo y dejarse llevar por sus emociones? ¿Vicenzo podrá mantener su idea de no enamorarse de la mujer que finge ser su esposa? ¿O terminarán por perder los estribos cuando el contrato haya terminado?
Capítulo 1
Ellie
Hay decisiones que no se pueden tomar a la ligera.
Tal vez alguien debería haberme dicho aquello, porque ya es demasiado tarde para tomar un consejo.
Oficialmente, estoy jodida.
No me quedan más que doscientos dólares en el bolsillo, eso apenas me sirve para pagar una noche en un hotel de mala muerte y una comida regular. En realidad, si no encuentro un trabajo hasta la noche, mañana estaré viviendo en la calle.
Decidí abandonar mi hogar luego que me diera cuenta que la situación con mis padres no iba a mejorar de ninguna manera, pues se la pasan diciéndome que mis sueños no tienen sentido y que no hago más que perder el tiempo. Mi más grande sueño es convertirme en una gran diseñadora de modas, pero, ellos creen que ya hay demasiada competencia en la industria y que no vale la pena ni siquiera intentarlo, y estoy harta de llorar en mi habitación todas las noches a causa de sus palabras que se clavan en mí como espinas. Al fin y al cabo, ya tengo veinticinco años y estudié economía solo por complacerlos, algo de lo que me arrepiento abiertamente. Mi anhelo es dejar de depender de ellos y llegar a tener la vida que siempre he querido. ¿Ese no debería ser un derecho de cualquier ser humano? ¿Ser lo que quieres ser sin que los otros te castiguen constantemente por ello?
La razón por la que opté por venir a Italia fue porque tuve la oportunidad de aprender el idioma en la universidad, sin embargo, no pensé en lo estúpido que era mudarme a un país donde no conozco a nadie y no tengo nada. No he traído más que mis documentos legales, un par de prendas y mi teléfono celular. No tengo nada y aquí, no soy nadie.
Entré a una bonita cafetería, donde pedí un café porque el dinero no me alcanzaba para nada más, ni siquiera para un croissant.
—¿Tal vez hay algún puesto disponible como mesera? —le pregunté a la muchacha que me trajo el café. Crucé los dedos, ojalá fuera así.
—Oh, no, señorita, lo siento...—negó con la cabeza —. Por el momento, no tenemos un puesto disponible en la cafetería.
—De acuerdo, gracias por el café...—le sonreí y en cuanto ella desapareció de mi vista, agaché la cabeza y comencé a beber el café.
En serio, no sé qué se supone que voy a hacer.
El reloj continuó avanzando y me terminé el café en pocos minutos, y me quedé en silencio pensando en la locura que ha sido dejar Londres para venir hasta acá cuando no tengo nada en lo absoluto. Quizás, habría sido una buena idea conseguir un trabajo antes y conocer a alguien que me pudiese dar una mano, no obstante, me he equivocado y estoy a punto de caer en un abismo del cual no será fácil levantarme.
Las lágrimas cayeron por mis mejillas lentamente y cerré los ojos. Ellie, si dejaras de ser tan orgullosa y egoísta, no estarías en esta situación. Ahora mismo, prefiero aguantar los malos comentarios de mis padres a no tener nada para comer. Sí, lo tengo que admitir, cometí un grave error y no encuentro la manera adecuada para remediarlo.
—¿Te encuentras bien princesa? —alguien tocó mi hombro, obligándome a abrir los ojos y voltear ligeramente, sin llegar a ver el rostro de aquella persona.
Quise responder, pero las palabras se enredaron en mi garganta y no fui capaz de decirle nada. Sentí un par de brazos abrazándome y a pesar que no conocía a esa persona, pudo reconfortarme de alguna manera.
—Lo siento, yo no suelo descomponerme así frente a las personas —intenté limpiarme las lágrimas y me separé de ese abrazo.
Entonces, por primera vez me encontré con ese par de ojos azules mirándome con cautela.
Desde la primera vez que te vi, supe que serías el diamante que más brillaría para mí.
—Vicenzo Coppola, un gusto princesa —me extendió la mano y como pude, la acepté—. Entré a la cafetería y te vi llorando, así que no pude evitar acercarme para averiguar qué te sucedía... ¿Te sientes bien?
Claro que no estoy bien.
—Lo lamento, es que creo que acabo de tomar una decisión errónea y ahora, no entiendo cuál es la manera adecuada para encontrar la forma de salir de todo esto —suspiré y él se sentó en la silla disponible que quedaba en la mesa.
Qué hombre...No puedo negar su enorme atractivo.
—Está bien... ¿Por qué no me la cuentas? Puede que yo pueda ayudarte a salir de ese problema —me sonrió—. Supongo que lo único que necesitas ahora mismo es salir de todo ese alboroto en el que te involucraste.
Fijé mi vista en sus preciosos ojos azules, en su cabello negro bien peinado a un lado y en sus labios carnosos. Vestía un traje ceñido al cuerpo que me permitía ver los músculos de sus brazos a través de él. Parecía tener dinero por la calidad de sus prendas.
—¿Cómo podrías ayudarme? —interrogué, enarcando una ceja.
—Nunca sabemos cómo una persona puede extendernos la mano, puede que tenga la solución perfecta para ti y solo lo descubrirás si hablas conmigo...—chasqueó los dedos—. Además, todavía no me has dicho tu nombre, bonita.
Oh, todo un galán...
—Ellie Stewart —le dije mi nombre con una sonrisa en el rostro.
—Un placer conocerte, Ellie...—murmuró—. Muy bien, princesita, es hora de que me cuentes sobre eso que te molesta tanto y que hace que alguien tan bonita como tú sufra. Ningún ser humano tiene porqué sufrir.
—Mis padres...—empecé, buscando cómo decirle todo rápido y sin que sonara tan dramático—. Puede que me hayan dado todo lo que necesité a lo largo de mi vida, aunque, nunca me apoyaron a seguir mi sueño...Quería ser una diseñadora de modas y no lo fui, debido a que me dejé convencer de sus palabras sin sentimientos, ellos aseguraban que eso no valía la pena y que no haría otra cosa que perder el tiempo, por lo que estudié economía. Me gradué hace dos años y trabajaba en un pequeño negocio allá que se dedicaba a la fabricación y venta de álbumes de fotos, pero, resultó que escuchar sus burlas a diario por mis sueños, se volvió cansado...Me harté de tener que llorar en mi habitación a solas para que no escucharan lo que sus palabras podrían causar en mí, y entonces, decidí que tenía que alejarme de ese lugar lo más pronto posible. He venido a un lugar que desconocía por completo, no me quedan más que un par de dólares y no encuentro un trabajo aún.
Asintió. Se quedó callado por un par de segundos y fue, que, en ese instante, me dijo como si nada:
—¿Qué tan dispuesta estás a hacer lo que sea por dinero? —preguntó con una sonrisa de oreja a oreja.
—Define lo que sea —aclaré enarcando una ceja.
Lo único que me falta es que él piense que estoy dispuesta a hacer favores sexuales por dinero.
Señor rico, no soy una prostituta.
—Pues...Tales cosas como fingir ser la esposa de alguien por un año solo por recibir un buen salario, no tienes que hacer nada más que aparentar estar casada con esa persona y claro, que lo adoras con la vida entera —respondió—. Te pagaré bien si accedes, digamos que es un trabajo de tiempo completo. Las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.
—¿Fingir ser la esposa de alguien a cambio de dinero? —me repetí a mí misma en voz alta—. Puede que lo considere, pero, supongo que necesito tener más información.
—Ellie, bonita, si estás dispuesta a escuchar más, será mejor que me acompañes...—se puso de pie y me quedé allí, estática, sin saber si era correcto seguirle la corriente. De todos modos, acababa de conocerlo y no está bien dejar que un desconocido te lleve a algún lugar.
Ellie, tampoco estuvo bien contarle tu vida privada a un extraño.
—¿Me estás diciendo que debo dejar que un desconocido me lleve a otro lugar? —tragué saliva. Por los cielos, Ellie, si aceptas cometer esta locura, habrás cavado mi propia tumba. No conozco nada de este tipo, mucho menos cuáles son sus intenciones conmigo.
¿Debería dejarle en claro que no soy una prostituta y que no voy a hacerle favores sexuales?
—No soy una prostituta, yo...—me enredé en mis propias palabras. Podría ser un hombre muy atractivo, no obstante, no le iba a permitir que pensara que podría hacer lo que fuera conmigo.
—Nadie ha dicho que lo seas, esto no tiene nada que ver con lo que dices. Te pido que seas mi esposa, nada más, porque necesito fingir tener un matrimonio estable.
—¿Y me propones esto en un lugar como este?
—Digamos que no es muy normal que se hable de un matrimonio arreglado en medio de una cafetería —se burló—. No soy alguien que quiera hacerte daño, al contrario, pienso que conocerte ha sido mi mayor fortuna. Y quiero que hablemos de este tema en privado, donde nadie pueda escucharnos.
Lo miré, pretendiendo que comprendiera que no entendía nada de lo que me estaba diciendo.
¿No es demasiado extraña la situación?
—¿Esto es una broma verdad? ¿En dónde tienes la cámara escondida? —enarqué una ceja.
—¿En serio crees que esta es una broma?
—¿Entonces qué se supone que debo pensar? —reí con fuerza—. Nos conocemos en medio de una cafetería, te conté mis problemas y me pides que me convierta en tu esposa falsa por contrato. No sé si debería tomar en serio todo eso.
—¿Crees que soy una mala persona? —me preguntó con curiosidad.
—A veces la maldad del alma se refleja en los ojos, otras veces no es así. No creo que seas un mal hombre siendo honesta, aunque, tampoco sé si es prudente confiar en ti.
Por supuesto, no es que tenga una mejor opción que esa.
—Digamos que necesito a como dé lugar conseguir una esposa falsa para poder heredar la fortuna de mi madre...—arrastró las palabras—. Es la razón por la que deseo que me ayudes, no conozco a otra mujer a la que pueda pedirle algo como esto.
—Ay, no...—moví la cabeza de un lado a otro—. Lo único que me faltaba era conocer a un codicioso que quiere obtener la fortuna de sus padres.
¿Qué he hecho para merecer todo esto? Quizá estas son las consecuencias de haberme escapado de casa.
—¡No creas eso! —alzó un poco la voz y se calló apenas se percató de que los demás centraron su atención sobre nosotros—. Deseo obtener la herencia de mi madre para que mi hermana, quien tiene un novio busca fortunas, no se quede con ella. Puedo asegurar que, si la herencia cae en sus manos, no dudará en cederle todo a su estúpido novio y por supuesto no pienso permitir que un desconocido se quede con el dinero que a mi madre le costó tanto ganar. Y si hablamos de términos económicos, no necesito ese dinero porque he ganado una buena posición social con mi empresa de bienes raíces.
Comienzo a entender su punto, sin embargo, sigue siendo alguien a quien no conozco.
—¿Qué edad tienes? —cuestioné puesto que no lucía como alguien mucho mayor que yo.
—Veintinueve, no soy un pervertido, no te preocupes...Creo que no eres mucho más joven que yo ¿O sí? —. En este punto, me he dado cuenta que le fascina llevar esa sonrisita burlona en el rostro. No voy a negarlo, es exquisitamente atractivo.
Este hombre está atrayéndome hacia él de manera lenta.
—Veinticinco...—susurré—. Y sí, le agradezco al universo que no seas un pervertido porque los odio, por cierto.
Comenzó a reír.
—Digamos que...Solo soy un hombre que se encuentra en una mala situación. Al no tener una pareja, no puedo acceder a la herencia de mi querida madre ya que una de sus peticiones es que quien la hereda, tiene que estar casado. No he tenido una pareja durante los últimos cinco años por centrarme en los negocios, y no conozco a nadie que pueda ayudarme a cometer semejante locura —bien, chico, creo que tendré compasión. Además, si no has tenido una pareja en los últimos cinco años, eso significa que eres un hombre trabajador que tiene sus objetivos claros o que te has cerrado completamente al amor.
Cuando nuestro corazón está herido, no hay forma de que alguien pueda enamorarse de nuevo.
No hablo desde mi experiencia, porque no considero que un hombre me haya ilusionado tanto como para acabar por romperme el corazón y que hubiese decidido cerrarme ante el amor, sino debido a que uno nunca sabe lo sensible que puede ser otro ser humano. Jamás le permitiría a cualquiera que apresara mi corazón para nunca más devolvérmelo.
—¿Qué tengo que hacer en caso de que acepte ser tu esposa falsa? —reí, suena un poco estúpido a pesar de ser la realidad.
—Nada más que fingir ser mi esposa. Por ejemplo, si nos encontramos con mi familia, tendrás que besarme. Casarte conmigo de forma legal, vestir como una dama de categoría y acompañarme a todo lugar, sobre todo a eventos importantes...Todo esto sería por un tiempo aproximado de un año, lo que demoraría la transición de la herencia de forma legal. Si aceptas, firmaremos un contrato en el que se especifiquen las reglas y claro, recibirás un sueldo de aproximadamente seis mil dólares al mes. Tienes que estar dispuesta para mí las veinticuatro horas, y vivir conmigo cuando nos hayamos casado legalmente...Por favor, te lo ruego...
¿Estar dispuesta para él las veinticuatro horas? Suena como una relación en la que sólo prevalecerá lo sumisa que esté dispuesta a ser por él.
Esto parece ser algo bueno para mí; recibir una excelente cantidad de dinero por fingir ser la esposa de un hombre, además que tendría una vida acomodada por el periodo de un año. Tendría todos esos meses para buscar la solución a mi situación y hallar un trabajo estable que me permita continuar viviendo en esta ciudad sin depender de nadie más que de mí misma.
—¿Cuáles son las reglas? Si queremos llegar a algún lugar, creo que será mejor que hablemos de eso desde ahora, no quiero malentendidos después...—chasqueé los dedos.
—En el contrato se especificará que tendrá la duración de un año, lo que tienes que hacer para que la relación aparente ser verdadera y sobre el contacto físico cuando no sea necesario...
—No, no tiene que ser prohibido —le mencioné, sorprendiéndolo—. Es decir, nunca sabemos qué pueda pasar, así que considero que debemos escribir en el contrato que el contacto físico no está prohibido si ambas partes lo desean —propuse—. Aunque si no piensas como yo, puedo respetar tus deseos.
—No, pienso igual que tú...—volvió a sonreír una vez más.
Cariño, sé que te sientes atraído hacia mí tanto como yo hacia ti. No debería ser un secreto.
No sabes lo desesperado que estoy, no quiero que un desconocido se quede con todo lo que mi madre obtuvo con tanto trabajo.
—Creo que nadie querría hacerlo...—le di la razón —. Si me prometes que nunca vas a intentar pasarte de la raya y que me permitirás tener mi libertad, también prometo que te ayudaré y voy a fingir ser tu esposa. Quiero que los dos obtengamos un beneficio de esta situación.
—Te daré toda la libertad que necesites. Estoy pidiendo que finjas ser mi esposa, no mi esclava —esa fue su respuesta.
—Si es así...Acepto ser tu esposa —le extendí la mano, según yo a manera de cerrar el trato y él la tomó de inmediato.
—Te llevaré a tu hotel para que puedas recoger tus cosas, cuando te lleve a mi departamento podremos dejar un par de puntos claros, además —se puso de pie e imité su acción —. Déjame pagar tu café.
—No, no te preocupes, lo pago yo —hice un ademán con las manos—. A pesar de eso, es bueno saber que empiezas a preocuparte por mí como un esposo...
Me encanta esta sensación que recorre cada centímetro de mi cuerpo.
—Déjame actuar como tu esposo y como un caballero —sonrió burlonamente y asentí. Se dirigió a pagar el café y me quedé allí—. Muy bien, esposa mía, es hora de irnos.
—No voy a terminar de acostumbrarme a esto, lo juro...Y es increíble que me hayas propuesto casarme contigo sin siquiera conocerte —sí, sin duda mi opinión no iba a cambiar en lo absoluto por más que pasara el tiempo.
—En mi defensa, estaba desesperado —dijo en mi oído, estremeciéndome por completo. Voy a terminar perdiendo los estribos con este hombre —. Y creo, si no te ofende, que eres muy bonita y que serás la esposa falsa ideal.
—Si me lo propongo, seré la mejor esposa falsa que puedas imaginar —le contesté.
—Ahora, esposa mía, te daré la bienvenida a una vida siendo la mujer de Vicenzo Coppola —plantó un beso en mi mano, logrando sonrojarme.
—Señor Coppola, mi mayor placer será descubrir sus más grandes secretos —coqueteé.
—Y el mío amarla, aunque sea una mentira.
—Estoy ansiosa por ver lo que el destino nos depara.
Ellie, acabas de cometer una locura.
No obstante, lo único que me queda es esperar para averiguar a dónde va a llevarme todo esto, tan solo espero no arrepentirme de la decisión que he tomado.
Últimos capítulos
#83 Capítulo 83 El contrato de una vida
Última actualización: 1/12/2026#82 Capítulo 82 Feliz por siempre junto a ti
Última actualización: 1/12/2026#81 Capítulo 81 Luchar por lo nuestro
Última actualización: 1/12/2026#80 Capítulo 80 No puedo vivir sin ti
Última actualización: 1/12/2026#79 Capítulo 79 El divorcio
Última actualización: 1/12/2026#78 Capítulo 78 Entonces, solo quise morir
Última actualización: 1/12/2026#77 Capítulo 77 El dolor de un desamor
Última actualización: 1/12/2026#76 Capítulo 76 Nueva York
Última actualización: 1/12/2026#75 Capítulo 75 Empezar de cero
Última actualización: 1/12/2026#74 Capítulo 74 Necesitar ayuda no te hace débil
Última actualización: 1/12/2026
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