
Una semana para el amor
Evelyn Zap · Completado · 294.1k Palabras
Introducción
Vicenzo (quien realmente se llamaba Leo) vive su propio tormento en su casa después de haber contraído matrimonio, hace 19 años, con Norka, una mujer que aceptó casarse con él por interés, pero quien mantiene una relación clandestina con uno de los mejores amigos de su esposo.
¿Cómo podría cruzarse las vidas de dos personas atormentadas como Lorey y Leo (por quienes consideraron al amor de sus vidas) en el momento exacto y en el lugar preciso?
Descúbrelo en…
Una semana para el amor...
Capítulo 1
-
-
-
-
-
-
-
-
- Lorey * * * * * * * * *
-
-
-
-
-
-
-
Me paro frente a mi espejo y termino de colocarme el par de pendientes que había elegido para esta ocasión especial.
—Tres años —susurro frente a mi espejo mientras me sonrío.
Hoy cumplía tres años de matrimonio con Jake. Tres años que, si bien no han sido de ensueño, los hemos sabido sobrellevar.
—¡Dios! —exclamo en un susurro al llevar ambas manos a mi cuello— La cadena; me falta la cadena —digo al darme cuenta de que aún no me la había puesto; así que me dirijo a mi armario y saco la caja que tenía el regalo que Jake me había dado durante nuestra luna de miel.
—Aquí estás —le hablo a la joya al sacarla de su empaque y, de manera inmediata, regreso al espejo para ponérmela como debería—. Veamos… —susurro al tiempo en que me la voy colocando—. ¿Cómo era esto? —me pregunto al tener dificultades para ponerle su seguro— Creo que…. —alargo— ¡ou! ¡sí! —exclamo sonriente—. Así era —menciono cuando he acabado.
—Bueno —suspiro—, ahora sí, Lorey —le hablo a mi reflejo—, ya estás lista —sentencio al repasar mi imagen en el espejo.
Me veía sumamente sexi con el vestido que había decidido comprar con la ayuda de mi amiga. Me gustaba cómo me quedaba la prenda; me gustaba el peinado, el maquillaje suave y, sobre todo, amaba los preciosos stilettos que había logrado encontrar, ya que parecían ser hechos, exclusivamente, para ser usados con el vestido que llevaba puesto.
—Fantástico —susurro para mí, verdaderamente asombrada por el resultado.
Sigo concentrada observándome hasta que el sonido de mi alarma me recuerda que ya eran las 7 de la noche y eso solo significaba una cosa: Jake ya estaba por llegar en cualquier momento. Así que, con el tiempo preciso, salgo de mi habitación y camino rumbo a la sala.
Al llegar a esta, voy de inmediato hacia la mesa, la cual había decorado con esmero para esta noche tan especial. Cuando llego a ella, lo primero que hago es tomar el encendedor que había sobre esta para encender las velas de centro; así como el resto de velas que decoraban toda nuestra sala.
Cuando termino con aquella tarea, tomo la cesta de pétalos de rosas rojas y rocío un poco más de ellas en el camino que conduce a las escaleras rumbo a nuestro segundo piso (lugar en el que se encontraba nuestro dormitorio.
Luego de ello, regreso el cesto a su lugar y tomo el control de nuestro equipo de sonido para encenderlo y empezar a reproducir nuestra canción de bodas:
Ya con todo listo, solo me dedico a esperar a que Jake llegue a casa pronto para empezar con nuestra celebración.
—Siete y veinte —murmuro al ver mi reloj de pulsera al tiempo en que sigo de pie frente a la puerta—. Ya debe estar por llegar —susurro al comenzar a caminar tranquilamente de un lado a otro.
Luego de unos minutos, vuelvo a ver mi reloj.
—Siete y cuarenta —siseo al ver que no había llegado; así que, instintivamente, camino hacia la ventana y muevo un poco la cortina para observar hacia afuera.
«Tal vez, hoy también se retrasó en el trabajo», pienso al exhalar pesadamente
«Pero… ¿Y si le ha pasado algo?», me pregunto en silencio un tanto preocupada.
—No, no, no —me respondo rápidamente—. No seas tonta, Lorey —me reprendo—. Tal vez, solo se ha quedado varado en el tráfico y su celular ha de estar sin batería —formulo—. Por eso no llega aún —señalo—; además, no es la primera vez que le pasa —determino algo desanimada al tiempo en que dejo de mirar por la ventana y, sin intención, dirijo mi mirada al teléfono de la sala.
—Pero…, tal vez, lo mejor sea llamar a Charles —sentencio; y, de inmediato, voy hacia aquel y marco al número de celular de su mejor amigo, pero no me contesta; así que decido intentar con el de su casa.
—Diga —me responde alguien y puedo reconocer su voz en un dos por tres.
—Valerie, buena noche —la saludo—. Soy yo; Lorey.
—¡Ah! ¡Hola, Lorey! —saluda animada—. Dime, ¿qué pasó? ¿estás bien?
—Sí, sí; yo estoy bien —le contesto tranquila.
—Que bueno escuchar eso —responde sincera—. Entonces dime en qué puedo ayudarte.
—Ah… Valerie, yo quería saber si Charles ya había llegado a casa.
—Sí, sí; él ya está aquí —contesta amablemente—. ¿Quieres hablar con él? ¿Te lo paso? —pregunta.
—No, no es necesario —respondo—. Lo que quería preguntarle es si él sabía algo de Jake —le preciso apenada—. Aún no ha llegado a casa y hoy teníamos algo importante que hacer—le comento.
—Haber, dame un momento, Lorey —me pide; y la línea se queda en silencio por unos largos segundos hasta que…
—¿Lorey? ¿Sigues así? —escucho repentinamente; y me doy cuenta de que ahora es Charles quien tomaba mi llamada.
—Sí, sí, aquí estoy —me apresuro en responder.
—Soy Charles…
—Sí, lo sé —lo interrumpo
—Sí, claro —lo escucho bufar—. Bueno, ¿qué pasó? —indaga agreste; y escucharlo usar aquel tono de voz me recordaba, una vez más, de que yo era una de las personas menos favoritas de aquel y hasta seguía sin entender por qué—. ¿Lorey?
—Sí, sí, aquí estoy…
—Lorey, estoy a punto de cenar con mi familia —informa un tanto molesto—. Dime qué quieres saber —añade impaciente.
—Sí, yo… lo lamento, Charles…
—Solo dime, Lorey —interrumpe con cansancio.
—Sí, sí, perdón —respondo rápidamente—. Yo quería preguntarte si sabías algo de Jake —articulo—. No sé…, si tal vez iba a demorar un poco hoy…
—¿Un poco? —repite aquel con cierto grado de diversión—. Pues te voy adelantando que hoy llegará muy tarde —precisa.
—¿Por qué? ¿Pasó algo malo en el trabajo? —interrogo preocupada.
—No, no, nada de eso —afirma.
—¿Entonces? —siseo sin ser consciente.
—Entonces…, sucede que Jake trabaja mucho, Lorey —menciona—. Deberías dejar de estarlo controlando —añade, de pronto, con cierta molestia.
—¿Qué? —siseo— No… no es por controlarlo, Charles —le explico.
—Es lo que estás haciendo, Lorey —replica—. Deja de hostigar a mi amigo —me pide—. Él solo…
—No, Charles —lo interrumpo—. Estás confundiendo las cosas. Yo solo quería saber si hoy llegaría tarde porque…
—El motivo es lo de menos, Lorey —rebate—. Deja de hostigar a Jake —manifiesta con voz firme otra vez— o se va a cansar…
—Charles, no —objeto rápidamente y un tanto preocupada—. Esa no fue mi intención…
—Yo ya te lo advertí —añade al interrumpirme nuevamente.
—No, Charles —me apresuro en responder—. No es así, yo…
—Adiós, Lorey —se despide; y después, solo oigo cómo (sin esperar respuesta alguna de mi parte) da por terminada la llamada, ya que puedo empezar a escuchar el pitido del teléfono. Al oír ello, solo me limito a cerrar mis ojos para después soltar una pesada respiración.
Discutir con Charles era lo mismo que discutir con Jake, ya que este siempre le decía todo lo que veía o decían de mí a mi esposo; además de pasarle sus propias quejas y, por alguna razón, Jake siempre terminaba por creerle a su amigo. Así que, si ahora Charles le decía algo sobre esta llamada, lo más probable era que Jake y yo tuviésemos otra discusión más que nos llevaría a dejar de hablarnos, por lo menos, una semana.
—Dios —murmuro de pronto al abrir mis ojos y alejar el teléfono de mi oído para colocarlo en su lugar correspondiente—. Solo espero que esta vez no se lo diga —deseo en voz alta.
—Bueno… —inhalo y exhalo lentamente—, creo que solo es cuestión de esperar —preciso; y decido ir a sentarme en el cómodo sofá de la sala para esperar al hombre del cual seguía enamorada.
Teníamos tropiezos; muchos tropiezos (demasiados en sí), pero, a pesar de ello, tenía que intentarlo. No podía tirar por la borda más de 15 años de relación.
—Solo una vez más —articulo al tiempo en que me voy acostando sobre el sofá para esperar a mi marido—. Solo una vez más —repito; y después, solo me dedico a escuchar la hermosa canción de Faith Hill que sonaba en mi estéreo: Like we never loved at all.
Últimos capítulos
#198 CAP 193
Última actualización: 1/18/2026#197 CAP 192
Última actualización: 1/18/2026#196 CAP 191
Última actualización: 1/18/2026#195 CAP 190
Última actualización: 1/18/2026#194 CAP 189
Última actualización: 1/18/2026#193 CAP 188
Última actualización: 1/18/2026#192 CAP 187
Última actualización: 1/18/2026#191 CAP 186
Última actualización: 1/18/2026#190 CAP 185
Última actualización: 1/18/2026#189 CAP 184
Última actualización: 1/18/2026
Te podría gustar 😍
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
La Reina Lunar
Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.
A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.
Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
La segunda oportunidad del multimillonario
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
UN HOMBRE CORRUPTO Y UNA MUJER INGENUA
La Novia Sustituta
Atrapada en una red de intriga y engaño, Ariadna navega por la política cortesana y secretos peligrosos, todo mientras oculta su propio amor por el Príncipe Alfa Rowan. El Príncipe Alfa Rowan, el príncipe rechazado y deshonrado que ha sido apartado desde que quedó lisiado, nunca ha abierto su corazón antes. Cuando la suave y cariñosa Ariadna llega para cuidarlo y devolverle la salud, un romance apasionado y prohibido florece entre ellos.
Ahora la novia sustituta se ha convertido en una amenaza y con cada reconocimiento que recibe, su secreto amenaza con derrumbarlo todo.
La novia del vampiro (libro 1 de la serie El Consejo Oscuro)
Alina Deluca lleva una vida normal en el norte de California. Al menos eso es lo que hace creer al mundo. Encerrados en sus hipnotizantes ojos esmeralda hay horrores de los que nunca podría hablar, incluso si le costara la vida.
Erick Stayton, el príncipe vampiro, es su pesadilla. Para ella, no era más que un depredador frío y salvaje que ansiaba su sangre y le arrebató todo lo que tenía durante aquella noche traumática hace cuatro años. El problema es que está destinada a ser su esposa.
Reuniendo todas sus fuerzas para poner en orden su vida desastrosa, se ve envuelta en una disputa ancestral y una lucha por el poder de proporciones asombrosas. Curiosamente, se encuentra conectando con Erick de maneras que nunca imaginó. De repente, todo no es lo que parece.
¿Es Erick el monstruo despiadado que Alina cree que es? ¿Será una ley vampírica hecha hace eones la perdición de toda la raza vampírica? ¿Florecerá una pasión ardiente en estos tiempos tan sangrientos?
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
¡COMPRÉ UNA SÚCUBO EN OFERTA, PERO ME ENVIARON A UN ÍNCUBO CAPRICHOSO!
Leo solo quería una vida tranquila, alguien que lo recibiera con un beso después del trabajo y, tal vez, que la cena no explotara. Desesperado tras su enésimo rechazo amoroso, compra un pergamino de invocación de súcubos en oferta. El problema es que las letras pequeñas importan, y en lugar de una voluptuosa y servicial demonio, termina invocando a Elian: un íncubo bellísimo, insoportablemente orgulloso y con gustos demasiado caros para el salario de un plebeyo.
Atados por un "Contrato Matrimonial de Vínculo de Sangre" que no se puede romper hasta que ambos alcancen el 100% de "felicidad conyugal", Leo se ve obligado a convivir (y alimentar con su propia energía vital) a este berrinchudo demonio. Mientras Leo lucha por mantener su cordura, su cuenta bancaria y su supuesta heterosexualidad intactas frente a los constantes e "inocentes" abrazos roba-energía de Elian, descubrirá que deshacerse de su accidental esposo es mucho más difícil que enamorarse de él.
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
Deseando al tío multimillonario de mi ex
«¿Lindo? ¿Tu nombre?»
«Tú».
De repente, se enderezó e inclinó toda la parte superior de su cuerpo hacia él, con la mirada fija. «¿Crees que soy hermosa?»
Él rió suavemente, inclinándose más cerca, ella podía sentir su aliento en sus labios.
«Eres etéreo».
Ella cogió su corbata y lo acercó más. «Entonces, ¿te gustaría dormir conmigo?»
Elaine Rock había pasado toda su vida construyendo su empresa hasta que se convirtió en una de las mejores. Pero sus años de arduo trabajo se derrumbaron cuando la acusaron de presionar a su hermana para que intentara suicidarse, y como si la angustia no fuera suficiente, también descubrió que su novio de dos años se iba a casar con su hermana. En su momento más oscuro y desesperado, alguien apareció y no era cualquiera, era Xavier Romano, el multimillonario de 30 años, y el tío de su ex. Sin embargo, quería algo a cambio para ayudar a que su empresa volviera a funcionar. ¡Matrimonio!
Pero no es solo un contrato para Xavier. Quiere su corazón, su cuerpo y su alma. Él tenía la misión de malcriarla estúpidamente.












