
Venganza seductora
Cristian Vargas · En curso · 54.0k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Capítulo 1
Narra Alondra
Ese día el sol brillaba con fuerza, pero para mí lo verdaderamente luminoso era mi corazón. Después de cinco años esperando, por fin pisaba una universidad. Mi universidad.
Había luchado con uñas y dientes para llegar ahí. Aunque era pública, entrar no fue fácil. Mis profesores se unieron para pagarme la matrícula. Creían en mí incluso cuando yo dudaba.
Tenía trece años cuando decidí ser médica. Todo comenzó con la boda de mi hermana. Quería verse hermosa y decidió operarse. Una liposucción, dijeron. Algo rápido, dijeron. Pero lo que siguió fue una pesadilla que aún no suelta mis noches. Gritaba de dolor. Y yo, tan niña, no entendía por qué nadie la ayudaba. La clínica era un garaje disfrazado de hospital.
La llevamos al hospital más cercano, en un intento desesperado de ayudarla, pero al no tener dinero no la quisieron recibir, Nos cerraron la puerta. La directora... esa mujer… simplemente nos echó a la calle como si mi hermana no estuviera muriendo.
Llegamos a otro hospital, pero ya era tarde. Murió en mis brazos. Y el médico lo dijo claro: si la hubieran atendido a tiempo, quizá estaría viva. Desde entonces, me hice una promesa: salvar vidas. Convertirme en la mejor. Pero la justicia nunca tocó a esa mujer causante de su irresponsabilidad de la muerte de mi hermana.
La frase de mi madre se volvió una constante: “La ley es solo para los de dinero”. Y con el tiempo, ella también se fue rompiendo por el dolor, refugiada en botellas de alcohol
Ese día, mi primer día en la universidad, sin embargo, no quería pensar en eso. Hoy era para celebrar que había cumplido mi sueño.
Mi mejor amiga, Laura, estaba a mi lado. Caminábamos por los pasillos enormes, buscando nuestro salón. Un par de chicos nos miraron con descaro. Me incomodaba. Siempre me vestía recatada, pero aun así... parecía no bastar mi figura siempre resaltaba en la ropa, Me limité a preguntar con cortesía.
—¿Pueden ayudarnos a encontrar este salón?
—Claro, yo mismo las llevo —respondió uno de ellos, guiñando el ojo con descaro.
No me gustó su actitud, pero estábamos perdidas en aquel gran edificio. No había opción. Avanzamos unos metros cuando una voz firme, diferente, me detuvo.
—¿A dónde llevas a las estudiantes?
Me giré. Un chico con bata blanca, de unos veinticuatro años, se acercaba.
Tomó el papel que tenía en la mano y lo leyó con atención. Era guapo, Demasiado. Y cuando sonrió, sentí un pequeño clic en el pecho. Laura también quedó muda.
—Yo las llevo —dijo con amabilidad—. Soy Carlos.
El primer semestre fue intenso. Vivía con el corazón en la garganta, entre libros, cafés recalentados… y miradas furtivas con Carlos. Él no era solo guapo. Era magnético. Popular, seguro de sí mismo, pero con una dulzura que desarmaba. No teníamos nada “oficial”, pero los silencios hablaban más que cualquier beso. Y aunque ese beso aún no llegaba, sabíamos que estaba cerca.
Una tarde me invitó a su casa. Según él, era para trabajar en un proyecto, pero algo en su voz me hizo sospechar que había más. Estaba adelantado algunos semestres, pero no le apasionaba la carrera. Me confesó que estudiaba medicina por presión familiar. Yo, en cambio, amaba cada célula, cada página del libro, cada sueño de bisturí. Así que terminé volviéndome en una nerd
Después de un par de clases, se atrevió.
Me tomo del mentón y paso su dedo índice por mis labios, Me besó. Fue suave, torpe y honesto. Mi primer beso. Sentí que el mundo se detenía un instante.
El bajo los besos por el cuello, mientras acaricio un poco mi pierna, se que iba muy rápido, pero no quería detenerlo, me gustaba sentir mi cuerpo reaccionar a su tacto.
—¿Quieres quedarte a cenar? Me gustaría que conocieras a mis papás —me dijo bajito, con una tímida sonrisa.
Acepté. ¿Cómo decir que no?
Preparar la cena fue una locura. Sus hermanas pequeñas eran energía pura, pero mis años como niñera sirvieron. Con unos juegos y palabras dulces, las calmé. Carlos me miraba como si no pudiera creerlo, me confesó que nadie podía con ellas.
En medio de las risas de las pequeñas, lo vi.
Un hombre alto, elegante, con ojos amables que recordaban a los de Carlos, mayor pero de ese tipo de mayor guapo.
—Nunca vi a alguien controlar a estas niñas así —dijo, aplaudiendo—. Soy el doctor Tomás Harrison. Encantado, Alondra.
Me quedé sin palabras. Estaba frente a una eminencia médica, uno de los doctores que yo seguía como si fuera un Rock Star.
Nos sentamos en la mesa. Me presentaron a Kevin, el hermano menor, un chico dulce que me saludó con una sonrisa tímida.
Todo parecía estar bien, hace mucho no tenía un momento de calma y me sentí feliz.
Pero cuando apareció ella… el tiempo se detuvo.
—Mucho gusto. Martha de Harrison —dijo, estrechando mi mano mientras me miraba de arriba abajo.
Y el mundo se quebró.
Era ella.
La mujer que le negó atención médica a mi hermana. La que nos echó del hospital mientras mi mamá lloraba y mi hermana moría. La asesina con bata blanca.
Mi rostro se heló. Carlos notó el cambio y me ayudó a sentarme. Yo apenas podía respirar mientras mis piernas temblaban.
—¿Estás bien? —susurró
—Creo que es la azucar —menti
Mientras ellos hablaban en la cena, yo me quedé mirando a la nada, con el vacío en el pecho y el corazón en la garganta.
—Alondra —me llamo aquella mujer —Ninguna niñera ha podido con estas niñas, ojalá consiguieramos a alguien como tú.
Una luz llego a mi cabeza, un rayo mezclado con la rabia y el enojo del peor día de mi vida.
La cena termino, me despedí a toda prisa fingiendo no sentirme nada bien.
De camino a casa Carlos siguió con la sesion de besos en el automóvil, empezó con el cuello marcando lo mientras sus manos recorrían mis piernas y subían a mis senos.
—¿Pasa algo? —pregunto al ver que no correspondía de la misma manera.
—Quiero ser niñera de tus hermanas—le dije más tarde, cuando me llevó a casa.
Él me miró confundido, pero no dijo nada. Solo asentía.
Esa noche llegué a casa y pasé directo al espejo. Mamá lloraba en la sala, como cada año cuando se acercaba el aniversario de la muerte de mi hermana.
Y yo… yo solo podía ver en mis ojos la promesa que acababa de hacerme. Iba a destruir a Martha.
Me solté el cabello, rompí mi blusa más recatada y m
e maquillé los labios.
Había una guerra que ella no veía venia y yo destruiría a su familia perfecta.
Últimos capítulos
#42 CAPÍTULO 42
Última actualización: 12/14/2025#41 CAPÍTULO 41
Última actualización: 12/14/2025#40 CAPÍTULO 40
Última actualización: 12/10/2025#39 CAPÍTULO 39
Última actualización: 12/10/2025#38 CAPÍTULO 38
Última actualización: 12/10/2025#37 CAPÍTULO 37
Última actualización: 12/10/2025#36 CAPÍTULO 36
Última actualización: 12/10/2025#35 CAPÍTULO 35
Última actualización: 12/10/2025#34 CAPÍTULO 34
Última actualización: 12/10/2025#33 CAPÍTULO 33
Última actualización: 12/10/2025
Te podría gustar 😍
Reclamada por El Multimillonario
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
ENCUENTRAME
Su terapia una vez a la semana, es el lugar de refugio donde respirar no le cuesta tanto. Todo en su vida debe ser cuidadosamente planeado
Sin embargo, el cambio repentino de su Psiquiatra jubilado y el profesor más verdugo de la academia, que a resumidas cuentas resultan ser la misma persona, desequilibran su supuesta normalidad haciendo que ella saque a flote los rincones más oscuros que ha querido esconder desde hace mucho tiempo.
Xavier está convencido que nadie interrumpirá su rigurosa vida, de hecho, él es lo suficientemente cuidadoso como para que nadie esté a su lado por lo menos 24 horas seguidas. Es un hombre cerrado, dominante y muy controlador, entre eso, manipulador. Pero cuando Anaelise entra en su campo de visión, no solo sacará lo peor de él, ella romperá sus barreras y desatará el caos que él mantiene oculto.
Ellos son sombras, y estas, se unirán formando un caos interminable.
Emparejada por Contrato con el Alfa
William—mi devastadoramente guapo y rico prometido hombre lobo destinado a convertirse en Delta—se suponía que sería mío para siempre. Después de cinco años juntos, estaba lista para caminar hacia el altar y reclamar mi felices para siempre.
En cambio, lo encontré con ella. Y su hijo.
Traicionada, sin trabajo y ahogada en las facturas médicas de mi padre, toqué fondo más duro de lo que jamás imaginé posible. Justo cuando pensaba que lo había perdido todo, la salvación llegó en la forma del hombre más peligroso que había encontrado.
Damien Sterling—futuro Alfa del Clan Sombra de la Luna Plateada y despiadado CEO de Sterling Group—deslizó un contrato sobre su escritorio con gracia depredadora.
—Firma esto, pequeña corza, y te daré todo lo que tu corazón desea. Riqueza. Poder. Venganza. Pero entiende esto—en el momento en que pongas la pluma en el papel, te conviertes en mía. Cuerpo, alma y todo lo demás.
Debí haber corrido. En cambio, firmé mi nombre y sellé mi destino.
Ahora pertenezco al Alfa. Y está a punto de mostrarme cuán salvaje puede ser el amor.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
A través de Humo y Acero: Un Romance de Mafia
—
Rosalind Marlow regresa a Nueva York para arreglar los asuntos de su padre, quien fue uno de los jefes de la mafia más temidos de la ciudad, solo para descubrir que murió junto a su mayor rival... y dejó un contrato que la obliga a casarse con el hijo de ese rival.
Viktor Marino es frío, calculador e irritantemente magnético.
Rosa no tiene intención de convertirse en el peón de nadie, ni en el duelo, ni en los negocios, y definitivamente no en la cama. Pero Viktor juega a largo plazo, y con cada mirada, cada desafío, la arrastra más profundo a un mundo de secretos, poder y pasión.
Ella fue criada para ser intocable.
Él nació para conquistar.
Y en el espacio entre la venganza y el deseo, ¿quién perderá el control primero?
(Contiene contenido maduro y oscuro)
EXTRACTO
—
Era difícil concentrarse cuando su palma acariciaba mis pliegues, rodeando mi clítoris hasta que apenas podía respirar.
—
¿Por qué querrías dejar esto atrás? —gruñó en mi oído, su pecho retumbando contra mi espalda.
Porque no puedo confiar en ti. Porque no sé lo que quiero.
—
Porque es cruel —susurré.
Y luego se apartó, dejándome temblando, desesperada y furiosa.
❦
También por la autora: Cazando a la Reina Híbrida (romance oscuro de cambiaformas).
Maximiliano Fisterra
Maximiliano Fisterra es u verdadero nombre, pero todos lo conocen como "Bayá", el hombre más frío y calculador que pudiera existir y el cual, después de haber sido abandonado en el altar por la mujer que quería, decide dejar de creer en el amor.
No obstante, la incómoda y molesta condición que le pone su padre para heredar la mafia, lo lleva a buscar una esposa por contrato. Pero lo que nunca imaginó fue que aquella fuese una astuta y testaruda mujer; además de hermosa y dominante como él.
¿Qué pasará entre dos polos que se detestan a morir?
¿Será que con ellos sí se podrá decir que "del odio al amor, hay un solo paso"?
Descúbrelo en la candente y apasionada historia de Merlí y...
Maximiliano Fisterra.
Mamá por acuerdo: Corazón roto por el CEO
Pero cuando él insiste en concebir de forma natural, todo se descontrola. Entre encuentros ardientes y emociones que no deberían existir, Valentina cae. Él también... aunque nunca lo admitiría.
Hasta que nace el bebé.
Hasta que Damián desaparece.
Años después, el magnate regresa con una verdad que ya no puede callar: la perdió. Y ahora está dispuesto a recuperarla... aunque tenga que enfrentarse al mayor miedo de su vida: amar.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Luna de Sombras y Plata
Los gemelos Alfa de una manada vecina captan su olor y le proponen un contrato de matrimonio—que Tyranni acepta.
Ahora, lucha con la dicotomía de quién fue y quién quiere ser. Debe navegar entre sus crecientes deseos hacia sus nuevos esposos y sus sentimientos persistentes hacia los hombres de su antigua manada.
Pero no todo es lo que parece. Su nueva vida como Luna es casi demasiado perfecta para ser verdad. Surge la amenaza de los renegados, la muerte de su padre está envuelta en misterio, y sus sueños antes crípticos se han convertido en pesadillas reales.
Tyranni debe descubrir la verdad—sin importar cuán dolorosa sea, y decidir dónde yace su lealtad...
PROHIBIDA PARA ÉL Bajo la tutela de mi tío
Ahora está bajo la autoridad de Adrian Cameron, su tío: frío, dominante y decidido a controlar su futuro hasta que ella cumpla veinticinco.
La convivencia forzada, el duelo y una atracción prohibida convierten cada enfrentamiento en una guerra silenciosa, donde los límtes entre la protección y poder se difuminan. Donde el deseo y la moral se baten en una batalla de voluntades.
Porque cuando el hombre que debe cuidarte es el mismo que te obsesiona, el peligro no es romper las reglas…
es querer hacerlo.
Un dark romance donde el autocontrol será puesto a prueba. Hay hombres que jamás debieron convertirse en guardianes.












