
A solas contigo
flormurdaneta · Completado · 157.4k Palabras
Introducción
Dispuesto a todo por ella, Nathan enfrentará sus propios demonios y hará lo necesario para ganarse un lugar en su corazón.
Capítulo 1
Estaba en primera fila bailando al ritmo de Stille[1], una de las canciones de la agrupación de rock alternativo Abgrund[2] en la que mi prometido Jake era el baterista. No me perdía ninguno de sus conciertos, lo apoyé desde el inicio y me sentía orgullosa de lo que habían alcanzado hasta entonces. Comenzaron presentándose en bares donde no recibían ni un centavo, pero pronto fueron ganando fama y esa noche estaban dando su primer concierto en un lugar bastante conocido en Hamburgo. Se vendieron casi trescientos boletos.
Conocí a Jake en un mercado artesanal, estaba mirando los bolsos tejidos cuando escuché su risa. Volteé y lo vi rodeado de otros chicos, todos vestían de una forma muy peculiar, estilo punk rock, con camisetas oscuras y pantalones raídos. Su cabello estaba pintado de azul en las puntas y su brazo derecho estaba cubierto de tatuajes que, desde la distancia, no pude apreciar bien. Cuando nuestras miradas coincidieron, algo dentro de mí se sacudió, nunca me había sentido así por nadie. Volví mi atención a los bolsos tratando de disimular mi interés, pero con la mente en aquel chico de pelo azul que me había provocado mariposas en el estómago.
—Hola, soy Jake. —Escuché decir detrás de mí un momento después. Y di un pequeño salto. No tenía idea de que se acercaría. Me puse tan nerviosa que, cuando me giré, tumbé algunos aretes y varias pulseras al suelo. Me incliné para levantar lo que había tirado y comencé a levantarlo. Jake me ayudó y pusimos todo en la mesa.
—Yo lo arreglo, tranquila. —Enunció la vendedora cuando vio que intentaba organizarlo como antes.
—Gracias. Lo lamento mucho —dije sintiendo como mi cara se ponía roja. Estaba tan apenada, por lo general, no era así de torpe—. Gracias a ti también, no tenías que ayudarme. —Miré a Jake, que estaba a menos de un metro de mí, y sentí un revuelo en mi estómago. Él tenía unos ojos preciosos color caramelo y me mostraban una mirada dulce y gentil.
—Es lo correcto, fue mi culpa por asustarte. Quería invitarte a un toque que tendremos esta noche a unas calles de aquí. ¿Te gusta el rock? Vi que nos mirabas y pensé que podía interesarte —pronunció hablando con rapidez. Y solo por eso dejé de sentirme tan abochornada, no era la única nerviosa.
—Sí, me encantaría. —Acepté sin pensarlo. Él era un desconocido, un muy atractivo desconocido. Me encantaron sus ojos y la forma de sus labios. Me pregunté cómo se sentirían sobre los míos. ¿Serían suaves?, ¿serían cálidos?
—Inicia a las ocho, aunque estaremos ensayando antes. ¿Quieres acompañarnos?
Él es un desconocido, Evelyn. Puede ser una trampa. Dijo una voz en mi interior, pero no le hice caso y acepté irme con él. Jake no me pareció un mal tipo. Y no estuve equivocada.
Así fue como todo comenzó, ese fue el día que conocí al amor de mi vida. Un hombre bondadoso, romántico, apasionado, fiel y cariñoso que me hacía muy feliz. Estábamos enamorados, lo que teníamos era verdadero, a pesar de que mi madre dijera que solo era un capricho, que todo lo que quería era avergonzarla estando con un «vagabundo». Ella no lograba ver más allá del estatus social de Jake, para Elise Decker, la cantidad de ceros en la cuenta bancaria es más importante que tener un buen corazón. Así la criaron y así pretendió criarme a mí, pero no logró influenciarme, al contrario, su forma de ser me hizo detestar la vida elitista de la que ella tan orgullosa se sentía. Yo no sería como Elise jamás. Mi plan de vida no incluía casarme con un millonario que me diera una «buena vida», llena de lujos y carente de amor. Porque ella, por mucho dinero que poseyera, no era feliz. Nunca lo fue. Su único propósito en la vida era amargarnos la existencia a mis hermanos y a mí.
—¡Eso fue perfecto, amor! —Me abalancé sobre él sujetándome de sus brazos y le di un beso en la boca. Me había encontrado con Jake detrás del escenario, los demás miembros de la banda también estaban ahí. Burke, el bajista, junto a su novia Adisson, y el resto recibiendo atención de algunas fans que se acercaron a ellos. Eran buenos chicos, no unos «drogadictos adoradores de Satán», como los llamó Elise.
Jake puso sus manos en mis caderas y sonrió.
—Veo que te gustó. —Miré sus ojos color caramelo y le sonreí. Mi Jake era muy atractivo, delgado, con músculos definidos, no muy marcados. Su mandíbula cincelada estaba salpicada por vellos cortos, poseía una nariz perfilada, ligeramente torcida en la punta a causa de un golpe que se ganó en una pelea, y sus ojos pequeños estaban enmarcados por cejas oscuras y pobladas. Su cabello natural era castaño oscuro y muy sedoso, aunque en ese momento lucía gomoso por el gel que yo misma le apliqué, me encantaba peinarlo. Él me superaba en estatura por más de quince centímetros.
—¡Me encantó! Se escucharon genial, amor. Estoy tan orgullosa de ti y de todos. Ya los imagino recorriendo el mundo, dando enormes conciertos y siendo perseguidos por un montón de groupies[3].
—¿Sí? ¿No te pondrás celosa y posesiva si un montón de chicas empieza a seguirme?
—No, entenderé que quieran ir por ti, eres un sexy baterista y el sueño húmedo de cualquier mujer. —Paseé mis manos por su pecho y las llevé hasta detrás de su nuca.
—¿Intenta algo conmigo, señorita Decker?
Fruncí el ceño, odiaba que usara ese apellido. Ansiaba que llegara el día de nuestra boda y poder cambiarlo por el suyo. Señora Braun, me encantaba como se escuchaba. Teníamos un año viviendo juntos, pero los dos queríamos oficializar nuestra relación y planeábamos casarnos pronto.
—Oigan, vengan aquí, tengo una gran noticia para compartir —gritó Adler, el vocalista de la banda, y todos nos acercamos hasta donde él estaba. Jake, Adler, Burke, Herman, Addison y yo. Adler estaba sonriendo, era evidente que tenía algo bueno para contar—. Me acaban de llamar, lo hemos conseguido. Logramos el contrato discográfico.
—¡Oh, Dios mío! ¡Sí! —chilló Addison saltando a los brazos de Burke. Él la sujetó y compartieron un beso apasionado.
—Felicidades, amor. Sabía que lo lograrías. —Abracé a Jake sintiéndome muy orgullosa de él y de todos. Eran muy buenos, se merecían ese contrato, habían luchado duro por conseguirlo.
—Gracias, mi vida. Gracias por creer en mí, por estar aquí, por amarme… —declaró con calidez. Su voz sonaba rasgada, como si estuviera llorando o a punto de hacerlo, y logró conmoverme. Era un hombre muy sensible y emocional, había nobleza en su alma; fue eso lo que me enamoró de él, era eso lo que quería que mi madre viera, pero ella solo se fijó en su apariencia y su procedencia, nada más le importó. Sus padres eran personas sencillas, él bombero y ella maestra. Lo amaban.
Mis hermanos no eran como Elise o como mi padre. Ellos, a pesar de ser hombres exitosos y prósperos, no vieron a Jake por encima del hombro cuando lo conocieron.
—Siempre estaré a tu lado, Jake. Siempre, amor. —Compartimos un cálido abrazo y después nos separamos para felicitar a los demás. Todos estaban emocionados y felices, su sueño se había convertido en realidad. Eran muy unidos, crecieron juntos como banda y se volvieron grandes amigos.
Más tarde, después de que Jake guardó su batería en la furgoneta de Burke, nos despedimos de todos y salimos del local con planes de ir a cenar. Hice una reserva en Fiori, un restaurante italiano propiedad de mi hermano Sebastian, el chef era un antiguo empleado de la familia al que le tenía mucho aprecio. Necesitaba decirle algo importante a Jake y quería que fuera en un lugar especial.
El clima era cálido, estábamos en medio del verano, mi estación favorita del año, pero no la de mi prometido. Él prefería el frío que el calor. Caminamos de la mano hasta su motocicleta, una Ducati antigua que le heredó su padre cuando cumplió quince años. La amaba, era un tesoro para él y la tenía muy bien cuidada.
Jake me besó en los labios y me puso el casco antes de subirse a la moto y ponerse el suyo. Él era muy cuidadoso con la seguridad, y más tratándose de mí.
Cuando me subí, le rodeé el torso y puso la motocicleta en marcha. Fiori no quedaba muy alejado de donde estábamos, a solo cinco minutos o menos, y comencé a sentirme nerviosa. Estaba llegando el momento de darle la noticia más importante de nuestras vidas.
—¡Cuidado, Jake! —grité cuando vi un auto viniendo desde la vía contraria, dirigiéndose a nosotros por un costado. Él intentó esquivarlo, pero el vehículo traía mucha velocidad y nos golpeó. Los dos salimos disparados de la motocicleta. Sucedió tan rápido que no me dio tiempo de decir o hacer nada más.
Cuando recobré la conciencia, estaba rodeada de paramédicos que me atendían y me hacían preguntas, pero yo apenas pude decir una palabra: «Jake», lo único que quería era saber de él. Mas no pude mantenerme despierta para escuchar una respuesta.
Cuando reaccioné otra vez, estaba en una habitación helada, con aparatos pitando a mi alrededor y el cuerpo dolorido.
—Jake —murmuré con la voz rasgada. Quería saber dónde estaba y en qué condiciones se encontraba. ¿Se había salvado?
Mi corazón se contrajo ante la posibilidad de haberlo perdido. Esperaba que estuviera a salvo. Era mi mayor deseo.
Una doctora se acercó al escucharme. Usaba máscara, gorro quirúrgico y guantes. Repetí el nombre de Jake con voz decadente. Sentía una profunda agonía que dolía más que todo mi cuerpo, que no sería calmada con ninguna dosis de medicamento. La doctora se presentó como Jane Pierce y me dijo que necesitaba hacerme unas preguntas antes. Asentí y respondí cada interrogante que planteó. Recordaba todo, no sufrí ninguna lesión que afectara mi memoria. Ella siguió con la evaluación y, al terminar, me explicó que, además de los golpes que sufrí en distintas partes de mi cuerpo por la caída, tenía una fractura en la pierna izquierda que requirió una operación urgente, y que me mantendrían en cuidados intensivos como prevención.
—¿Y el bebé? —pregunté atemorizada. Sabía que, por mis lesiones, la esperanza de que sobreviviera eran muy pocas, tenía solo ocho semanas de embarazo. Esa era la gran noticia que iba a darle a Jake, estaba tan ilusionada de contarle que esperábamos un hijo.
—Lo siento mucho, no lo logró.
Sentí mi corazón rompiéndose en pedazos y comencé a llorar. Había perdido a nuestro bebé. Mi cuerpo se sacudió por el llanto y un dolor agudo se irradió por todo mi cuerpo. Dolía, dolía muchísimo.
—¿Y Jake? ¿Él ha… él ha sobrevivido? —pronuncié entre sollozos que acrecentaban mi dolor físico. La doctora dijo que no sabía nada de él, pero que trataría de averiguarlo. Y decidió sedarme porque estaba muy intranquila.
La siguiente vez que abrí los ojos, el dolor se había atenuado, pero seguía ahí, recordándome que todo era real, que no se trataba de una terrible pesadilla. Miré a un costado y vi a Sebastian a mi lado. Sus ojos grises estaban cargados de preocupación, tenía manchas oscuras en tono violeta debajo de los párpados. Se veía cansado.
—¿Qué sabes de Jake? —Fueron mis primeras palabras. Ya había perdido a nuestro bebé, necesitaba saber si el hombre que amaba seguía con vida—. Sebastian —insistí casi sin aliento cuando no obtuve ninguna respuesta suya. Él más que nadie podía comprender mi angustia.
—Lo siento, Eve. No… No ha sobrevivido —dijo con tristeza, no era una noticia que quería darme. Él me amaba, no deseaba que sufriera, siempre me había cuidado y protegido.
—¡No! ¡No, no, no! ¡Dios, no! —grité y rompí en un llanto desolador y aplastante. Toda mi vida se desmoronó en segundos. Todas mis ilusiones me fueron quitadas cruelmente.
—Lo siento mucho, Evelyn. Lo lamento mucho, pequeña —murmuraba acariciándome la cabeza.
—Debí morir con él, no quiero una vida sin Jake —pronuncié en medio de mi dolor. Estaba atravesando un infierno que consumía mi alma. Sentía que me desgarraba por dentro, que me quitaban el corazón a pedazos.
Sin Jake, mi vida perdió todo el valor.
Sin Jake, vivir no tenía sentido.
Y
[1] Silencio.
[2] Precipicio.
[3] Fan de un músico, celebridad o agrupación musical.
Últimos capítulos
#120 Epílogo
Última actualización: 2/27/2025#119 capítulo 116
Última actualización: 3/7/2025#118 capítulo 115
Última actualización: 3/7/2025#117 capítulo 114
Última actualización: 3/7/2025#116 capítulo 113
Última actualización: 3/7/2025#115 capítulo 112
Última actualización: 3/7/2025#114 capítulo 111
Última actualización: 3/7/2025#113 capítulo 110
Última actualización: 3/7/2025#112 capítulo 109
Última actualización: 3/7/2025#111 capítulo 108
Última actualización: 3/7/2025
Te podría gustar 😍
Invisible para su Matón
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El regreso de la princesa de la mafia
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
El Remedio de Medianoche del CEO
Mi nombre es Aria Harper, y acabo de atrapar a mi prometido Ethan acostándose con mi hermanastra Scarlett en nuestra cama. Mientras mi mundo se desmoronaba, ellos planeaban robarme todo—mi herencia, el legado de mi madre, incluso la empresa que debería ser mía.
Pero no soy la chica ingenua que creen que soy.
Entra Devon Kane—once años mayor, peligrosamente poderoso, y exactamente el arma que necesito. Un mes. Un trato secreto. Usar su influencia para salvar mi empresa mientras descubro la verdad sobre la "muerte" de mi madre Elizabeth y la fortuna que me robaron.
El plan era simple: fingir mi compromiso, seducir información de mis enemigos, y salir limpia.
Lo que no esperaba? Este multimillonario insomne que solo puede dormir cuando estoy en sus brazos. Lo que él no esperaba? Que su arreglo conveniente se convertiría en su obsesión.
A la luz del día, es un maestro de la indiferencia—su mirada deslizándose más allá de mí como si no existiera. Pero cuando cae la noche, está levantando mi vestido de encaje, sus manos reclamando mis pechos a través del material transparente, su boca encontrando el pequeño lunar en mi clavícula.
—Eso es—susurra contra mi piel, con la voz tensa y ronca—. Dios, te sientes increíble.
Ahora las líneas están borrosas, las apuestas son más altas, y todos los que me traicionaron están a punto de aprender lo que sucede cuando subestiman a Aria Harper.
La venganza nunca se sintió tan bien.












