
Aullido de media noche
joel maciel huicochea · Completado · 345.0k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Regina Martinelli, era una joven en sus veinte que realmente no tenía ánimo para tolerar tonterías de nadie, hacia poco más de seis meses, su padre había muerto en un accidente de tráfico, y desde entonces, su vida se había convertido en algo poco más de un infierno.
Lo primero, tuvo que abandonar la universidad, el seguro de su padre y la miserable pensión que le dejo a su madre, no había sido suficiente para continuar con ello y con las necesidades diarias a la vez, así que, con su carrera trunca, había aceptado un sencillo trabajo como recepcionista en una importante multinacional que llevaba por nombre “La luna Roja”, una farmacéutica importantísima cuya rama principal se especializaba en cosméticos y perfumería, siendo lideres en el sector cosmético a nivel mundial.
La paga no era grandiosa, pero le alcanzaba para alcanzar a llegar a final de mes. Al final, eso era lo importante. Su madre, se había vuelto alcohólica desde la muerte de su padre, y su hermano menor, Ennio, pasaba su tiempo con un médico que era amigo de la familia desde hacia bastante tiempo, aunque, tenia que decirlo, Lombardo tenia algunas ideas bastante locas metidas en la cabeza y le estaba enseñando tonterías a su hermanito sobre brujas, hombres lobo y demás sandeces inimaginables, sin embargo, lo toleraba porque aquel amable y excéntrico hombre, lo ayudaba con su proceso de duelo, y eso, era invaluable.
En aquello pensaba, completamente aburrida, cuando escucho el tremendo alboroto en la entrada del edificio. Claro, lo había olvidado, aquel día los visitaría en esa sucursal, el mismísimo dueño de la compañía, millonario, tremendamente caliente y apuesto según sus compañeras, y quien ocupaba el puesto de CEO en las empresas familiares. Su nombre, no lo conocía, es más, ni siquiera le importaba saberlo, tan solo quería que ese día terminara ya, era Halloween, o Samhain como insistía en llamarlo su hermano, y no tenia animo de ver a niños disfrazados de espectros o de asistir a la fiesta que su trabajo había organizado, tan solo quería llegar a dormir a su casa y olvidarse de que existía el resto de esa larga noche.
El alboroto se había calmado repentinamente, y entonces, Regina cayo en cuenta de que aquel “viril hombre” como era llamado, estaba de pie frente a ella preguntándole algo, y ella, no había reparado en su presencia por estar distraída pensando en tonterías. Con el rostro colorado, Regina se disculpó.
—Lo…lo siento mucho, yo no quería…
—¿Que perfume usas? — aquella pregunta salida de los labios del dueño, su jefe directo, la sorprendió tanto que por un instante no supo que responder.
—Yo no…uso perfume…son…algo costosos — respondió avergonzada mientras algunas mujeres se burlaban no tan discretamente de ella.
Aquel hombre, se introdujo en el pequeño cubículo de la recepción, en donde no había demasiado espacio para ambos, quedando demasiado pegados el uno con el otro. Regina, sintió sus mejillas arder ante tal acción que la privaba de su espacio personal, y entonces, en medio del silencio en que todos en el lugar se habían sumergido, aquel sujeto apuesto, de cabellos rubios platinados y ojos verdes, hizo lo impensable; acerco su rostro hacia el cuello de ella, para aspirar aquel perfume que aseguraba, ella estaba usando. En ese momento, Regina sintió como su rostro pasaba de rojo a ser un tomate, pues aquella cercanía de ese adonis demasiado apuesto, la había puesto en una situación demasiado bochornosa de la que todos sus compañeros estaban siendo testigos.
—Es cierto, no llevas ningún perfume, tu aroma…es natural…y exquisito…me gusta, me gusta demasiado, Regina —
En ese momento, todas las miradas se posaron sobre ella, las de los hombres con asombro, las de las mujeres con envidia, y ella, solo quería que la tierra se la tragara en ese mismo momento.
De regreso a casa, Regina aun sentía sus mejillas ardiendo, aquel hombre se había marchado tan rápido como llego, después de decirle aquella barbaridad frente a todos, y el resto de la tarde, la había pasado soportando las miradas de furia asesina de sus compañeras de trabajo, y alguna que otra indirecta sobre su ropa de mala calidad y mil preguntas sobre el porqué “alguien como el pondría sus ojos en una sucia pobretona como ella”. Oh si, había sido un mal día, y ver a los niños pidiendo dulces aquí y allá, no la hacia sentirse mejor, Halloween, había sido siempre la fecha especial que compartía con su padre, y aquel, era el primero de ellos que pasaba sin él. Entonces, al ir distraída, no reparo en el auto que casi la atropella y que al tratar de esquivar la hizo caer con cierta violencia al suelo, hiriéndose la mano que se había raspado y le había causado una herida algo profunda que solo cubrió con un pañuelo que llevaba en su bolso.
Llegando a casa, vio un tazón de dulces que, supuestamente, serían entregados por su madre a los niños que pasaran con sus alegres disfraces, pero, por las botellas de licor, supo la razón por la cual no habían sido entregados y decidió llevarlos a su recamara para comerlos después, se paró en frente de la puerta cerrada de la habitación de su madre, pero sin tener la energía o la voluntad de lidiar con ella ahora mismo, pasó de lado y continuó hasta su propio cuarto, sabía que Ennio andaría en compañía del Dr. Lombardo, así que no se molestó en preparar algo de cenar. Abrió su puerta con un suspiro agradecido, no había estado tan feliz en su vida de ver su cama. Dobló su mano, viendo que la herida seguía sangrando y la cera cubrirla. Dejó el plato de los dulces en su buró, determinada a dejarlos para después y concentrarse en su mano. La última cosa que necesitaba era una infección. Una risa oscura vibró por toda su habitación, haciéndola parar en su inspección.
—Pobre compañera. Déjame encargarme de esa cortada — Antes de que pudiera respirar profundo para gritar, una fuerte mano se envolvió en su muñeca y la jaló a un desnudo y cálido pecho.
Miró hacia arriba y vio a ese hombre, su jefe, el mismo que había aspirado su aroma más temprano esa mañana, examinando cuidadosamente su cortada, antes de mostrarle una sonrisa diabólica y pasar su lengua delicadamente contra su herida.
Regina soltó un gritito ahogado, sintiendo como si fueran llamas las que tocaran su piel, pero en vez de sentir dolor, sentía un increíble calor que nunca había sentido. Él sonrió socarronamente ante su cara atemorizada y presionó su palma contra sus labios.
—Listo. ¿No está mejor ahora, cariño? — él ronroneó enigmáticamente, acercándola más a él. Él soltó su mano y retorció sus dedos en su cabello.
Ella solo podía verlo sin hacer nada, insegura de si esto era real, ¿Por qué demonios el dueño de la luna roja estaría metido en su habitación a esas horas de la noche? Genial, lo que le faltaba, se había vuelto completamente loca, sin embargo, al pellizcarse para comprobar que no estaba soñando, supo que era real, y un temor como nunca sintió la invadió por completo, ¿Qué diantres hacia ese hombre allí?
—Vamos, no me mires así Regina, se que esto es raro, pero, hay una importante razón para estar aquí, y la sabrás ahora mismo — dijo aquel hombre cuyo saco y camisa costosas estaban sobre su cama, y ella, deseo gritar con todas sus fuerzas, pero por alguna razón, no pudo hacerlo.
Aquel hombre se acerco hasta ella haciendo que su espalda chocara contra la pared y sus alientos se encontraran. — tu habitación es pequeña y calurosa, así que tuve que quitarme parte de mi ropa — dijo repentinamente logrando únicamente ponerla más nerviosa.
Nunca se había sentido tan débil en su vida entera. O tan deseada. El joven bajó su cabeza, acercándose a ella, su cabello plateado lanzando brillantes destellos por la débil luz.
—He esperado tanto tiempo para esto — Murmuró contra sus labios, antes de cerrar la distancia entre ellos y tomarlos con los propios. Si su boca en su palma había sido caliente, esto era abrasador.
Él gruñó suavemente mientras su lengua jugaba sobre sus labios, y ella abría su boca sin darse cuenta, dejando que él se introdujera en ella, aleteando sobre sus dientes. Pudo haber sido el beso más ardiente de su vida si no fuera de un extraño pendejo que había entrado en su cuarto. Ella sintió los labios de él formar una sonrisa de satisfacción.
—Sabes mejor de lo que yo hubiera esperado — Sus manos vagaron lentamente hacia abajo, instalándose en sus caderas y liberando sus brazos. En respuesta, Regina estrelló el plato de los dulces en su cabeza.
— ¡Joder! — Él maldijo, dejándola ir para agarrar su cabeza mientras los dulces se caían al suelo. Regina saltó hacia su closet, sabiendo que Ennio guardaba ahí su bate de béisbol, pero antes de que ella pudiera tocar el pomo de la puerta, el joven la agarró y dio un tirón a su espalda. Ella deslizó sus uñas por sus brazos desnudos.
—¡Déjame ir estúpido! ¡Joder, eso duele! — Se quejó el, dejándose caer en su cama, depositándola a ella en su regazo y, tomando las manos de ella con las suyas, forzó sus brazos alrededor de su pecho para que así ella no pudiera herirlo.
Tiró una pierna sobre sus pantorrillas cuando ella forcejeó, inmovilizándola fácilmente.
—Tranquilízate, no voy a hacerte daño — Ella resopló, aun retorciéndose.
—Si, claro, ¿si sabes que puedo y que voy a demandarte por entrar a mi casa y mi habitación como un maldito ladrón? — Espetó enojada. — ¡Déjame ir! — La mujer pelinegra se sonrojó al darse cuenta de que estaba siendo sostenida demasiado cerca de un hombre que tenía el torso desnudo.
Él solo la abrazó acercándola más, descansando su barbilla e el cabello de ella. Respiró hondo.
—Maldita sea, hueles bien — Murmuró, inhalando de nuevo.
—Más vale que lo disfrutes, porque en el momento en que me levante te arrancaré la nariz de la cara — Siseó Regina.
El joven río, su pecho retumbaba contra la espalda de Regina.
—Tengo suerte de tener una compañera sanguinaria — Murmuró. Regina volteó su cuello a un lado y lo mordió salvajemente. —¡AUCH! ¡Deja de hacer eso! — le ordenó, apretando su abrazo en vez de dejarla ir, como ella esperaba que lo hiciera. — Tú eres mi compañera, mi mate, y yo soy tu macho alfa ¡no tienes que herirme! —
—¡No soy tu nada, estúpido! ¿Quién demonios te crees que eres y en que estúpido siglo crees que vivimos? — Gritó ella, frustrada. Él se acercó para olfatear su cuello.
—Oh, cariño, tú sabes perfectamente quién soy — dijo con arrogancia aquel CEO que la acosaba como un demente y hablaba con palabras tan arcaicas que le erizaban la piel.
¡Giovanni! Clamó una voz en su cabeza con impaciencia.
—Soy el hombre que liberaste de su soledad, el macho destinado a ser tu compañero — Sus pulgares empezaron a acariciar los dedos de ella, sus labios tan cerca de su oído, poniéndole la carne de gallina por donde su aliento pasaba. — y ahora eres mía Regina, y lo serás por siempre —
Últimos capítulos
#168 Capítulo 168 Amor
Última actualización: 2/27/2026#167 Capítulo 167 Bajo el sol
Última actualización: 2/27/2026#166 Capítulo 166 Capáz de todo
Última actualización: 2/27/2026#165 Capítulo 165 Abrazados
Última actualización: 2/27/2026#164 Capítulo 164 Incertidumbre
Última actualización: 2/27/2026#163 Capítulo 163 Disfrutando del momento
Última actualización: 2/27/2026#162 Capítulo 162 Para siempre
Última actualización: 2/27/2026#161 Capítulo 161 ¿Verdaderamente enamorado?
Última actualización: 2/27/2026#160 Capítulo 160 Intereses
Última actualización: 2/27/2026#159 Capítulo 159 Mas personal
Última actualización: 2/27/2026
Te podría gustar 😍
Casada con el enemigo de mi esposo.
Tómame Una Vez, Te Haré Sangrar Dos Veces
Ella. Una humana. ¿Destinada a estar con un hombre lobo? Eso no podía ser.
Como humana, no hay forma de que escape de esa cosa de la pareja que insisten obstinadamente en que acepte. Es decir… hasta que decide confiar en el vampiro del calabozo de la casa de la manada. Con su ayuda, seguro que ambos podrán escapar de sus destinos como prisioneros de la Manada Luna Azul.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
Desear al Hermano Equivocado
Sloane Mercer ha estado perdidamente enamorada de su mejor amigo, Finn Hartley, desde la universidad. Durante diez largos años, ha estado a su lado, remendándolo cada vez que Delilah Crestfield—su tóxica novia intermitente—le rompía el corazón.
Pero cuando Delilah se compromete con otro hombre, Sloane cree que finalmente podría ser su oportunidad de tener a Finn para ella. No podría estar más equivocada.
Descorazonado y desesperado, Finn decide arruinar la boda de Delilah y luchar por ella una última vez. Y quiere a Sloane a su lado.
A regañadientes, Sloane lo sigue hasta Asheville, con la esperanza de que al estar cerca de Finn, él la vea de la forma en que ella siempre lo ha visto.
Todo cambia cuando conoce a Knox Hartley, el hermano mayor de Finn, un hombre que no podría ser más diferente de Finn. Es peligrosamente magnético. Knox ve a través de Sloane y se propone atraerla a su mundo.
Lo que comienza como un juego—una apuesta retorcida entre ellos—pronto se convierte en algo más profundo. Sloane está atrapada entre dos hermanos: uno que siempre ha roto su corazón y otro que parece empeñado en reclamarlo... sin importar el costo.
ADVERTENCIA DE CONTENIDO:
Esta historia es estrictamente para mayores de 18 años.
Aborda temas de romance oscuro como la obsesión y la lujuria con personajes moralmente complejos.
Aunque es una historia de amor, se recomienda discreción al lector.
Amor prohibido, venganza perfecta
Pero un día, al regresar a casa antes de lo previsto, descubre una traición desgarradora: Emma, su hija adoptiva, a quien había criado y amado como si fuera de su propia sangre, anuncia que está embarazada de su esposo.
Las dos personas en las que más confiaba le clavan el puñal por la espalda. Sin embargo, cuando conoce al misterioso novio de Emma, un joven cuya mirada ardiente e indebida la consume, solo un pensamiento invade su mente: traición con traición se paga.
La amante contratada por el CEO
Para poder mantenerla a ambas, Hanna, de día, estudia medicina, pero por la noche hace de acompañante en una agencia de hombres millonarios. Dentro de sus normas, está la de no tener sexo con sus clientes, además ella tiene novio.
Por otro lado, Roy William Miller, es el CEO, tras su padre, Norman Miller, retirarse el año anterior, lleva la dirección del Grupo Miller, aunque comparte sus acciones con sus hermanos, entre ellas está su melliza Alian. La razón por la que trasladó a la sede central de Miller a Londres es porque quería estar cerca de su hermana, ya que no se fiaba del marido de ella.
Una noche descubre a su cuñado con otra mujer, una atractiva y deseable mujer que despierta su interés, al igual que su irá al descubrir que esa preciosidad es una mujer que se vende por dinero.
Cosas suceden al mismo tiempo, que lo cambia todo. Lo principal Mia, la hermana de Hanna, sufre un accidente, que necesita de una operación y una rehabilitación muy larga.
Sólo le queda aceptar la propuesta del maldito CEO de ser su amante por un año, sin ninguna restricción por su parte, excepto la de enamorarse.
Así se inicia un tórrido contrato entre ellos, con encuentro sexuales alucinantes, terceras personas que quieren acabar con la relación, y sobre todo desentendidos, que hacen que el CEO, no conozca la verdad de Hanna. El día que descubre que ha roto la regla de no enamorarse, huye de él, sin saber está embarazada, ¿Podrán reunirse de nuevo?
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA
Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.
Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.
Me acorraló contra la cama.
—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.
Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.
—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?
Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
Renacimiento: Actriz Estrella
Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!
Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?
Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.
Pero para mi sorpresa, ¡renací!
Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.












