
Deseos prohibidos.
Isabella · En curso · 43.6k Palabras
Introducción
Una escena prohibida rompen la inocencia de Alicia para siempre. Lo que comienza como una gratitud forzada se transforma en una obsesión peligrosa. Entre los pasillos de una mansión llena de secretos y el acecho de una tía dispuesta a destruirla, Alicia descubrirá que el hombre que juró cuidarla es el mismo que despertará sus deseos más oscuros.
Capítulo 1
Capítulo 1.
Descubierta.
Alicia Jank siente una pesadez insoportable, una masa caliente de ansiedad y culpa que se asienta en su estómago. Su mente, una traicionera caja de Pandora, no está enfocada en la fórmula de cálculo que la profesora Anyi escribe en la pizarra. Ella está en otro lugar, recreando la imagen furtiva de anoche, su tío político, Lucas, saliendo de la ducha completamente desnudo; solo un instante en el pasillo, pero suficiente para quedar grabado en su memoria como una fotografía prohibida.
El lápiz contra sus labios es una mezcla fantasiosa de lo que su mente desea, un acto inconsciente que intenta sustituir la tensión que vibra bajo su piel. No quiere tener esos pensamientos sobre él, pero su mente no la deja en paz, forzándola a recordar su porte imponente, la dureza de su cuerpo esculpido.
—Señorita Jank, ¿me está escuchando?
La voz de la profesora Anyi la trae de vuelta. El sonido de la tiza deteniéndose contra la pizarra es el telón de fondo para que todas las cabezas se giren hacia ella.
Alicia permanece en shock, con las pupilas dilatadas, sintiéndose el centro de atención. Un rubor asciende desde su cuello hasta sus sienes.
—Disculpe, ¿qué decía?
—¿Es que no me escucha? Su cuerpo está aquí, pero al parecer su mente ha viajado a otra galaxia.
—Lo siento, profesora Anyi, es que no me siento bien —miente, mezclando la ansiedad real con la vergüenza.
—En ese caso, la invito a que vaya a la enfermería, por favor. Salga de mi clase. La distracción se terminó.
Sus mejillas se encienden. Todos están sorprendidos. En el instituto, Alicia es la personificación de la invisibilidad, diligente, silenciosa, siempre en las sombras. Ahora, debido a un altercado, se ha convertido en el centro de atención, una figura de escarnio. Sin poder hacer nada más, Alicia se levanta de su silla, recoge sus cosas y sale lentamente, sintiendo el peso de cada mirada en su espalda.
—Muy bien, continuemos —dice la profesora, regresando a su labor como si nada hubiera pasado.
Los pasillos vacíos de Florida Tech se convierten en un eco insoportable de sus propios pasos.
Al llegar a la entrada de la enfermería, Alicia se detiene. Su mirada vaga; vacila. Da un paso atrás. La enfermería es el lugar que más odia. Odia a los médicos, todo debido a un trauma de su infancia que evita recordar con la misma ferocidad con la que evita el pánico físico. Simplemente se retira, buscando la salida.
Su retirada llama la atención de los hombres de seguridad. Jorge, el jefe del equipo, se apresura a acercarse.
—¿Pasa algo, señorita Jank?
—Llévame a casa, Jorge, por favor. Ahora.
—Como ordene, señorita.
El trayecto de vuelta es pesado. Es inusual regresar temprano a la enorme mansión, pero es la mejor opción hasta ahora. Cruza el umbral del gran salón y el silencio es ensordecedor. Las criadas no están allí para recibirla; quizás porque no está acostumbrada a volver sin previo aviso.
—¿Rosa? ¿Estás ahí? —Busca a la mujer mayor en la cocina y, al no verla, asume que no está.
Alicia da media vuelta sobre sus talones y camina hacia su habitación, en el segundo piso. Justo cuando está a punto de pasar por el dormitorio principal, el de su tío Lucas, escucha sonidos extraños que captan su atención.
—¡Oh Dios! Por favor, no pares.
Los gemidos que provienen de la habitación la ponen nerviosa. Su corazón se acelera. Camina lentamente hacia la puerta, empujándola con un leve toque. No tiene llave. Una rendija se abre, revelando la escena frente a ella.
Lucas con una mujer, en la intimidad. La escena hace que ella se esconda tras el borde de la puerta, con la respiración entrecortada. Intenta irse, pero sus pies no se mueven; lo que ocurre dentro la atrae.
Observa cómo él aprieta la mandíbula, mirando a la mujer arrodillada con una frialdad llena de puro deseo y lujuria. Él le da una nalgada con la mano abierta, un sonido húmedo que resuena en el silencio de la casa, y Alicia jadea de espanto, sumergida en la escena que ya está humedeciendo sus bragas.
Se presiona contra la pared, con jadeos irregulares y el cuerpo ardiendo con un deseo que no se atreve a nombrar. Lo que vio anoche no es nada comparado con esto.
Él la penetra con una rudeza violenta. Su porte imponente se reafirma en la agresividad de sus movimientos. Su expresión se ensombrece con un placer oscuro. El “instrumento” entre sus piernas es un shock para ella, enorme, dominante. Alicia traga saliva mientras observa a la mujer arrodillarse ante él y practicarle sexo oral. Alicia tiembla al verlo jadear. La brusquedad del momento provoca una sensación eléctrica en todo su cuerpo.
Está en trance, hiperventilando, cuando de repente siente a su gato, Minino, ronronear y enredarse en sus piernas, frotándose contra ellas.
Lucas, al oír el suave sonido, mira en su dirección.
Ella retrocede, intentando esconderse. Tiembla, cubriéndose la boca con la mano, como si con ese gesto pudiera desaparecer. Entonces, escucha pasos que se acercan. Su corazón late muy rápido. Se mueve intentando ocultarse; se desliza en la sala de estudio de música de al lado y se esconde en uno de los armarios donde se guardan los repuestos, cerrando la puerta con cuidado.
—Te lo dije, no es nadie, es solo el gato.
La mirada de Lucas sigue a Minino, que entra en el gabinete de música. Él suspira y camina de regreso a la habitación.
—Es hora de que te vayas.
—No quiero que se acabe la diversión —dice la mujer, intentando animarlo una vez más, pero él la rechaza con fastidio.
—Vístete y vete —responde él con indiferencia, con la mirada oscurecida. Evalúa la escena y vuelve a entrar en la habitación, buscando un chándal y poniéndoselo.
La mujer se cambia rápidamente y abandona el lugar, siendo seguida por Lucas hasta la entrada, donde él nota a los hombres de seguridad de Alicia.
—Señor, está aquí —exclaman ellos, sorprendidos.
—¿Qué hacen aquí? —pregunta él, con un tono lleno de ira.
—La joven no se sentía bien, por eso regresamos. Le llamé por el intercomunicador, pero no obtuve respuesta de su parte.
—¿Alicia? ¿Dónde está?
—Entró hace varios minutos, señor.
Lucas mira a la mujer con frialdad y luego a sus hombres.
—Sáquenla de aquí —ordena, dándose la vuelta para regresar al interior de la casa, confirmando lo que ya sospecha.
Al llegar al piso superior, entra en la sala de música buscándola. Abre el armario y, al no verla, sale de la habitación, dirigiendo su mirada hacia la de ella.
Llama a la puerta de Alicia y la abre lentamente al no recibir respuesta. El bolso de ella sobre la cama confirma que está cerca. Camina en silencio hacia el baño, notando la puerta entreabierta.
Ella está allí, con el rostro sumergido en un cuenco de agua, intentando calmar su ansiedad, como en otras ocasiones.
Es aquí donde él aprovecha para acercarse, presionándose contra el cuerpo de ella, lo que hace que Alicia se tense. Lentamente, ella levanta la cabeza, notándolo detrás de ella.
—¿Espiando en secreto, Alicia?
Últimos capítulos
#38 Capítulo 38 Deseos de placer.
Última actualización: 4/15/2026#37 Capítulo 37 Desaprobación
Última actualización: 4/15/2026#36 Capítulo 36 Insoportable.
Última actualización: 4/15/2026#35 Capítulo 35 Plan de venganza.
Última actualización: 4/15/2026#34 Capítulo 34 Alianza inesperada.
Última actualización: 4/15/2026#33 Capítulo 33 Desafiante.
Última actualización: 4/15/2026#32 Capítulo 32 La rueda de prensa.
Última actualización: 4/15/2026#31 Capítulo 31 Preparación.
Última actualización: 4/15/2026#30 Capítulo 30 El cambio.
Última actualización: 4/15/2026#29 Capítulo 29 Desafío.
Última actualización: 4/15/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












