
El Delirio del Mafioso
Erika Valdez · En curso · 81.6k Palabras
Introducción
La determinación en las palabras de Massimo lograron estremecer de pies a cabeza a Julieth, quien, no sabía si sentirse aliviada o temer a lo poderosas que llegaban a ser sus palabras si la sentencia el hombre frente a ella se ejecutaba.
Y la verdad es que, Julieth no sabía exactamente en que se había metido.
Ella se había convertido en el delirio mismo de un hombre que no debería de tener debilidades, la única razón para que aquel mafioso se atara a las reglas de la humanidad y no perdiera lo poco o nada que le quedaba.
Massimo Moretti o la parca como era conocido en el peligroso mundo de la mafia italiana se había obsesionado con ella a niveles que a ciencia cierta desconocía.
Escapando del Peligro Julieth Felicce se ve en medio de una balacera entre mafias. Siendo rescatada por el líder de la mismísima mafia italiana, su mundo cambia para siempre en el instante en el que ella se convierte en el talón de Aquiles de aquel hombre que lleva un rastro de la muerte por donde sea que se mueva.
Quizás ser el delirio del mafioso no era tan malo después de todo.
Capítulo 1
Las almas se cruzan de maneras muy raras.
— ¡Dame más, no pares! —Jadeaba ella, temblando y sintiendo aquel cosquilleo en su vientre el cual, le avisaba que el orgasmo estaría próximo a invadir todos sus sentidos. — ¡Más fuerte, no te detengas! —Suplicaba una vez más.
El hombre que yacía sobre ella, sudando, y apretando sus caderas hasta el punto de dejar unas notables marcas, gruño como un animal enjaulado, evidentemente excitado.
El calor en la habitación era como estar en una sauna, sus respiraciones y gemidos cubrían todo, pero en el fondo de la misma podía escucharse el retumbar de la discoteca más abajo. No estaban solos, no estaban en un hotel privado.
Las piernas de Julieth temblaron, sus sentidos llegaron en si en el instante que los labios del hombre al cual se estaba cogiendo —y cuyo nombre desconocía— se apropiaron de sus pezones, succionando, lamiendo y dándole una que otra mordida.
Era el jodido paraíso para ella, la sensibilidad volvió cien veces más fuerte, logrando dejarla sin aliento.
A todo esto, el hombre que aun jugueteaba con sus pechos, continuaba moviendo su pelvis, sin piedad ante ella, golpeando una y otra vez, ese punto en ella que la hacía volverse loca.
Julieth enloqueció aún más cuando, con un poco más de fuerza, el hombre sobre ella libero sus pechos, sujeto sus rodillas y guio sus piernas hasta atrás —llevándolas al nivel de su cuello— y la penetración se hizo más profunda.
Se estaba volviendo loca de placer.
— ¡Mierda, mierda, si! —Gimió ella entre lágrimas que posaban en sus ojos, nublando su vista y de pronto la corriente de un orgasmo arrebatador la poseyó. Julieth contraía su interior ante el potente orgasmo que había conseguido —el tercero de esa noche. — mientras que su acompañante apenas iba por el primero.
Que hombre tan caballeroso, la hizo venirse —varias veces— primero.
—De rodillas. —Le dijo él con voz grave, una orden que llego como un azote para Julieth quien, sin pensarlo dos veces hizo caso.
En el instante que Julieth se puso de rodillas, en su rostro yacía una sonrisa de completo placer, elevo su vista al hombre que tenía delante de ella. Ese hombre poseía un cuerpo de infarto, pectorales grandes, un conjunto de abdominales bien marcados, en su abdomen un tatuaje de serpiente que recorrían parte de estómago, daba la vuelta su cintura y el cual terminaba donde a Julieth más le interesaba.
Su entrepierna.
—Abre la boca. —Ordeno él, captando nuevamente la atención de Julieth quien sin un pequeño ápice de disimulo se perdió en su trabajado cuerpo. Él con poca de delicadeza nada comparado con su fuerza de hace unos instantes, enterró su mano en los cabellos castaños y ondulados de Julieth.
Hizo una cola despeinada que se apretaba en su mano mercada por las venas —cosa que la excitaba bastante—, y con su otra mano libre estimulaba su masculinidad, la apretaba, sin dejar de mirarla, sus ojos grises se posaron en ella.
Ella lo estaba deseando con anticipación.
La explosión llego en unos instantes, cayendo en su boca, parte de su cuello y clavícula. Aun así, Julieth lo recibió contenta.
El hombre delante de ella gruñía y jadeaba ante la ansiada liberación.
Aun así, seguía bastante erecto.
—Ve a lavarte, ahora. —Le dijo él, mientras tomaba asiendo en la cama King zide de la habitación.
—Lo que tú digas, guapo. —Julieth se levantó y vio al hombre rodar los ojos, pero eso no evito que fuera casi dando saltitos hacia el baño.
La música de la discoteca aun retumbaba en sus oídos y en las paredes. Pero, el alcohol seguía estando en su sistema, apoderándose de su cuerpo y de sus decisiones.
¿De qué cosas se arrepentiría en la mañana?
Se lo dejaría a la Julieth del futuro.
Julieth se limpió adecuadamente, dándose un rápido baño de agua tibia.
Al salir de la bañera, Julieth vio su reflejo en el espejo.
Su cabello estaba desordenado, el maquillaje que con tanto esfuerzo preparo esa noche se había arruinado por el sexo previo.
En su cuerpo portaba varias marcas visibles, las cuales le recordarían en la mañana lo bien que la ha pasado.
Sin embargo, ¿Cómo es que había acabado en ese estado?
Julieth salió de su apartaestudio esa noche con una idea loca en mente, celebrar su cumpleaños número 27, sola, en una discoteca de mala muerte. AL sentirse despechada un poco más antes de seguir con su desastrosa vida, la cual se encontraba de cabeza.
Copa tras copa, Julieth celebraba y al mismo tiempo lamentaba lo sucedido, aunque en el fondo, cosa que no admitiría, la presión que sentía desde hace unos meses atrás, se había ido para siempre y el telón de perfección que debía de mantener se había caído.
—Disculpa, no te vi. —Julieth se había levantado para ir al baño y al estar en una discoteca repleta de personas era imposible que no chocara con personas. —Demonios, eres demasiado atractivo. —Dijo ella, mirando al hombre que se encontraba delante de ella.
— ¿Gracias? —Respondió este por encima de la música. —Ahora fuera de mi vista. —Julieth frunció el ceño ante esas palabras, esa noche no sería igual que todas, se dijo.
—Oh vamos, seguro que debes estar aburrido de escuchar lo caliente que eres. —Dijo ella, con descaro, tocando el pecho del hombre que, era mucho más alto que ella, pero, Julieth estaba en unos altos tacones. — ¡Dios mío que pectorales! —Sonrió fascinada.
El hombre delante de ella, gruñe con fastidio.
—Te advierto que es mejor que te muevas de mi camino. —Un gruñido emergió de su garganta, evidentemente fastidiado.
—Por favor. —Murmuro ella, en el instante que la música del lugar cambio a una más suave. —Déjame disfrutar esta noche, te juro que no volverás a saber de mí. —Suplico Julieth en su lugar, su semblante había cambiado drásticamente.
El hombre se quedó estupefacto al ver la expresión de esa extraña mujer, es cierto que era atractiva, sin embargo, las mujeres que acostumbraba era de otra clase.
La mujer delante de él estaba evidentemente sola, y él no veía a nadie que viniera a tomarla del brazo, mucho menos se veía sobria, lo que indicaba que había tomado algunos tragos. Pero, algo en sus ojos logro hacerlo quedarse.
Suponía que sus planes de esa noche podían esperar un poco más.
Y en el instante que Julieth se dio cuenta, sus labios estaban sobre los del atractivo extraño, sus manos se habían deslizado por debajo de su camisa y un escalofrió la recorrió por completo cuando las grandes manos del desconocido descendieron por su vestido de escote en la espalda.
Una cosa había llegado a la otra y antes de que pudiera retroceder, aquel extraño apuesto se encontraba besando sus muslos internos, adorándola con la boca y con los dedos, haciéndola ver el cielo y las estrellas en una habitación privada de aquella discoteca de mala muerte.
Estaba jodida y estaba excitada, para eso agregarle el alcohol que se encontraba en su sistema, solo pudo dejarse llevar y disfrutar un poco más antes de que amaneciera.
Aunque la noche apenas estaba empezando.
Últimos capítulos
#85 Capítulo 85 Capítulo 85: Sobrevive.
Última actualización: 7/31/2026#84 Capítulo 84 Heredero.
Última actualización: 4/5/2026#83 Capítulo 83 Venganza.
Última actualización: 4/5/2026#82 Capítulo 82 Esposos.
Última actualización: 4/5/2026#81 Capítulo 81 Reglas.
Última actualización: 4/5/2026#80 Capítulo 80 Sacrifio.
Última actualización: 4/5/2026#79 Capítulo 79 Decisión.
Última actualización: 4/5/2026#78 Capítulo 78 Trato.
Última actualización: 4/5/2026#77 Capítulo 77 Cacería.
Última actualización: 4/5/2026#76 Capítulo 76 Expuesta.
Última actualización: 4/5/2026
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