
En la mirada del Alfa
jilopezescritora · Completado · 163.5k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Gevaudan, Francia, 1765.
El horror una vez reino en Francia, bestias misteriosas que atacaban a los pueblos...a sus habitantes...aullidos feroces que anunciaban una luna carmesí, lobos con pelaje de plata.
El sonido del motor de avión aun resonaba en sus oídos, el viaje no había resultado para nada placentero, pero no se quejaba, después de todo, viajaba en clase económica para ahorrarse unos cuantos dólares, el dinero no le sobraba y aun tenia que ver sobre los costos reales sobre la renta, alimentación, etc., etc., mucha gente encontraba realmente relajante el sonido de los motores en los enormes pájaros de acero, incluso, se creía que el sonido de estos ayudaba a dormir…pero no a ella, nunca a ella.
Ceres Gultresa viajaba desde su natal Estados Unidos a Francia, el lugar de origen de sus padres, después de muchos años, había decidido cambiar el rumbo de su vida intentando encontrar un poco de calma después de días realmente oscuros, había perdido a su padre recientemente y en su lecho de muerte este le había hecho la más increíble de las confesiones, tenia un medio hermano mayor a ella por un par de años, tomando sus pocas pertenencias y después de vender la vieja propiedad familiar, Ceres se había resulto a viajar a Francia en busca de su misterioso hermano perdido, todo hasta allí sonaba bastante trágico, pero no lo era en realidad, la hermosa joven en sus 26 años era una muy talentosa y reconocida artista, sus obras de arte habían sido aclamadas muchas veces por expertos en el tema, ella, adoraba pintar desde que era solo una niña, sin embargo, a pesar de su éxito, no poseía fortuna alguna, cada dólar obtenido de la venta y exposición de sus cuadros, se había invertido en el tratamiento de la enfermedad de su padre, aunque, al final, nadie podía ganarle a la muerte.
Francia no solo tenia un hermano esperando por ella, también, una generosa oferta que de ninguna manera podría rechazar, todo había ocurrido después de que un misterioso artista, quedara enamorado de una de sus mas populares pinturas, La mirada del Alfa, el cuadro en cuestión, era un retrato al oleo de un hermoso lobo gris, líder de manada, del cual había quedado cautivada en uno de sus viajes a Francia cuando era pequeña, había visto a aquel hermoso lobo en los bosques cercanos a la propiedad que pertenecía a los padres de su madre, y, después de muchos años sin poder olvidarse de aquellos ojos tan profundos y salvajes, plasmo aquellos ojos lobeznos de sus recuerdos en aquella hermosa y afamada pintura, ganándose reconocimiento por ello.
Aquel misterioso artista había comprado su arte, y su representante, o al menos, lo que creía que era el hombre que la contacto, le había hecho un generoso ofrecimiento en nombre del misterioso artista anónimo, cada una de sus pinturas, seria expuesta de manera permanente en el famoso museo de arte Rousseau, todas sus obras habían sido compradas, incluso aquellas que ya tenían dueño, fueron recuperadas después de pagar una gran suma, ella, estaría recibiendo una muy generosa cantidad por dicha exhibición e incluso su arte no estaría mezclada con la de nadie más, si no, estaría en un espacio exclusivo para ella, además, se le ofrecía un trabajo muy bien remunerado como maestra de arte en dicho museo, por supuesto, aquella tan generosa oferta no podría ser rechazada, pero no comenzaría a recibir dinero alguno hasta que se presentara ante el misterioso artista que hacia todo aquello posible.
Saliendo del aeropuerto, Ceres esperaba no batallar para conseguir un taxi, por esa noche tendría que buscar un hotel y luego ver la manera de encontrar un apartamento en alquiler, no había tenido la mejor de las planeaciones, más bien, todo había sido un plan sumamente espontaneo, el viento mecía con gentileza su larga cabellera rubia castaña que le llegaba a sus bien torneados muslos, sus ojos azules como el zafiro, miraban con suma expectación toda la maravilla que había para ver, Ceres, era una muy hermosa muchacha de cuerpo delicado pero de grandes atributos, aunque nunca dejaba estos a la vista pues se consideraba a si misma como una mujer sumamente recatada, odiaba sobre todas las cosas ser el centro de atención de las miradas, por ello, prefería usar ropa nada extraordinaria y aburrida para evitar cualquier tipo de mirada incomoda sobre ella, aquella noche usaba un simple vestido gris que le llegaba a las rodillas y de cuello alto que no dejaba absolutamente nada a la vista, nunca había tenido un novio, a pesar de que mas de uno la pretendía, aquello no figuraba en sus planes ni mucho menos era prioridad, todo su tiempo se había invertido en su padre y, por supuesto, en su arte.
Comenzaba a sentirse sumamente frustrada al notar que no había taxis alrededor, empezaba a hacerse tarde y no deseaba quedar expuesta en un lugar que apenas si recordaba de memorias infantiles y del cual no sabía más que lo básico, fue entonces que lo vio, un auto negro y sumamente lujoso se paraba frente a ella, había visto demasiadas películas donde aquello terminaba mal y temiendo terminar en el interior de un maletero, comenzó a caminar de regreso al interior de aeropuerto, dos hombres vestido de negro habían bajado de este y comenzaban a seguirla, maldiciendo mentalmente, Ceres aceleraba el paso temiendo lo peor.
– ¿Señorita Gultresa? –
Dijo uno de aquellos hombres, logrando que Ceres se detuviera sobre sus pasos.
– ¿Sí? ¿Como sabe mi nombre? – pregunto la ya muy nerviosa chica, tomando del interior de su bolso una pequeña botella de perfume pensando en arrojar el contenido hacia los ojos de los extraños si las cosas se ponían difíciles.
Una sonrisa se había dibujado en el rostro de aquel joven hombre que la miraba con expresión divertida.
– Mi nombre es Alfred Dubois, hablamos por teléfono hace un par de días sobre la generosa oferta que mi señor tiene para usted, me dijo que tomaría un vuelo hasta aquí ¿No lo recuerda? – dijo el joven hombre intentando contener una risa.
Ceres relajo su postura, con tanto en mente desde el funeral, la oferta y todo lo demás, se había olvidado por completo de aquella llamada que tuvo antes de tomar el vuelo a Paris.
– No le he dicho exactamente que llegaría hoy, ¿Cómo ha sabido que ya me encontraba aquí? – pregunto la rubia con desconfianza.
Los dos hombres sonrieron.
– Eso es porque nuestro señor nos ha pedido estar en vigilancia del aeropuerto para recibirla adecuadamente, llevamos varias esperando tomando en cuenta las horas que de viaje que son desde New York hasta aquí – respondió el joven Alfred.
Ceres se sintió sorprendida ante aquella respuesta.
– Es un poco escalofriante, no planean secuestrarme ¿O sí? – pregunto la chica entre risas nerviosas.
Las risas de ambos hombres se dejaron escuchar sin recato alguno.
– Por supuesto que no, recuerde el trato que tenemos para recibir la generosa oferta que se le hizo, mi señor desea conocer de inmediato a la autora de La mirada del Alfa, quedo tan fascinado con su arte que no quiere perder tiempo alguno, además, usted no me ha dicho donde planea vivir a su arribo en la ciudad, se ha preparado un pequeño apartamento para usted que puede ocupar de inmediato si así lo desea, pero si no es así, también podemos recomendar hoteles y ayudarla a encontrar un lugar a su gusto – dijo con sinceridad el joven.
Todo aquello parecía demasiado bueno para ser verdad, pero sin muchas opciones en mente y con poco dinero en su cartera, Ceres decidió acompañar a los misteriosos hombres a conocer a tan amable benefactor.
– Muy bien, iré con ustedes, pero si intentan algo raro no duden en que se cómo defenderme – respondió la chica aun desconfiando.
– No tiene nada de que preocuparse, venga, nuestro señor ya la espera – dijo Alfred aun sonriendo.
El recorrido en el lujoso vehículo, era en si mismo una maravilla, Paris era en realidad bellísimo, toda la ciudad parecía una obra de arte, se moría de ganas de plasmar en oleo todo aquello cuanto miraba, era un lugar en verdad romántico como leía en algunos blogs en internet, el hogar perfecto para un artista.
Finalmente, después de un lapso de aproximadamente media hora, llegaban a una lujosa mansión que se hallaba al costado del museo donde se expondría su arte, los grandes jardines lucían majestuosos, fuentes románticas y hermosas decoraban espacios llenos de flores, aun en la penumbra de la noche, no era difícil admirar tal esplendor debido a las elegantes lámparas que alumbraban el sitio, el auto había detenido su marcha y en el marco de las elegantes puertas de roble que daban el acceso a la elegante mansión, ya los esperaba un hombre.
Cabello oscuro como la noche de aspecto rebelde, piel blanca ligeramente bronceada, hermosos y bastante cautivadores ojos celestes, como el cielo, barba corta, un tanto desaliñada, bastante alto, aproximadamente 1.90, un fuerte pecho, seguramente producto del ejercicio, que se notaba bajo aquella camisa blanca que se marcaba a su cuerpo como una segunda piel, un hombre demasiado apuesto que se notaba ya entrando en los últimos años de sus treinta, quizás, comenzando los cuarenta, con la sonrisa mas cautivadora del mundo.
– Buenas noches señorita Gultresa, debo decir, que es un verdadero honor para mi el finalmente conocerla, mi nombre es Belmont Fortier, soy quien compro su maravillosa arte y también el dueño del museo Rousseau, venga conmigo, tenemos mucho de qué hablar – dijo aquel enigmático hombre de ojos azules.
Ceres se sentía un poco intimidada ante la presencia de aquel hombre del que solo alcanzaba a verle la espalda, la mansión, por otro lado, era un recinto a todo lujo, bastante hermosa y notándose como el hogar de un artista, costosas obras de arte demostraban solemnes en lugares específicos, dando una sensación de estar dentro de un museo mas en lugar del hogar de alguien, todo era de gran belleza y esplendor.
– Por aquí –
Indico aquel hombre enigmático, abriendo la puerta de lo que parecía ser su estudio privado.
Ceres sintió como su corazón dio un vuelco sobre si mismo al ver en medio de aquel lugar, justo en el centro de la pared que estaba detrás del elegante escritorio de roble, su afamada pintura, La mirada del Alfa, no creía volver a verla alguna vez, después de que se vendió a un hombre en china, aquella pintura había marcado su comienzo en el renombrado mundo del arte profesional, y había comprado diversos tratamientos para su fallecido padre con ello.
– No puedo creerlo, no pensé volver a verla de nuevo – dijo Ceres mas para si misma que para aquel hombre que sonreía complacido.
– No pude evitar adquirirla para mi colección personal, una obra maestra como esta, no merece ser exhibida en lugares poco adecuados y mucho menos, que su talentosa autora no reciba nada por ello, aunque, esta magnífica pintura, solo estará en exhibición durante la primera semana en que su galería se estrene en mi museo, puede considerarme un egoísta, pero no deseo compartirla con nadie más – dijo Belmont Fortier, mirando fijamente a la entusiasmada y hermosa muchacha de ojos zafiro.
– Oh señor Fortier, en verdad me siento muy agradecida por todo esto, nunca en mi vida espere recibir tan magnifica propuesta, puede estar seguro, de que daré mi mejor esfuerzo en cumplir sus expectativas como profesora de arte en su afamado museo – dijo Ceres con sinceridad.
– No me queda ninguna duda sobre ello señorita Gultresa, una joven tan hermosa y talentosa como usted, ya esta llenando mis expectativas – dijo Belmont con una sonrisa maliciosa que la joven no logro notar.
Ceres, observaba embelesada su primera obra, sin notar que los profundos y misteriosos ojos de su benefactor, parecían devorarla en cada mirada.
Belmont miraba a aquella hermosa joven, su cabello rubio parecía ser sumamente sedoso al tacto, sus ojos zafiro, fascinados, dejaban ver una adorable inocencia de infancia, una mirada muy pura y sincera que ya no se encontraba fácilmente en ninguna mujer, su blanquecina piel se notaba suave y cremosa, invitándolo a despertar oscuros deseos aun cuando esta no se mostraba abiertamente ataviada en esas ropas tan pulcras y sobrias que no mostraban demasiado, Ceres Gultresa, era una presa deliciosa que olía a pureza y recato, un alma serena y apacible, de esas que nunca se atrevían a demasiado y que eran las más difíciles de corromper.
Mirando de nuevo a esos hermosos ojos de zafiro, Belmont podía jurar que aquella joven nunca había sido ni siquiera besada, pues, en su olfato sobrenatural, no había rastro alguno de hombre sobre su piel.
– Disculpe señor Fortier, pero se hace un poco tarde, me ha encantado charlar con usted, sin embargo, aun debo buscar un hotel para pasar la noche, espero que mañana podamos reunirnos para hablar sobre la exhibición en su museo, en verdad me siento muy agradecida con usted – dijo Ceres con una sonrisa sincera.
– Puedes quedarte en mi hogar el tiempo que desees, tengo mucho espacio y demasiadas habitaciones sin ocupante alguno – dijo con voz sensual el apuesto hombre.
Ceres hizo una mueca de desagrado ante el comentario, no había notado la sugerente invitación, pero, en sus principios, no le parecía correcta aquella invitación.
– Lo siento señor Fortier, pero no me parece adecuado quedarme a dormir bajo el mismo techo de un hombre que apenas conozco, me temo que declinare su generosa invitación – respondió Ceres con educación.
Una sonrisa seductora se dibujó en los labios de Belmont Fortier, esa era la primera vez que una mujer rechazaba quedarse a dormir en el mismo espacio que él, toda hembra que entraba en sus dominios, caía irremediablemente ante sus encantos, no había ninguna, hasta ahora, que le dijera que no a semejante y sugerente invitación, sin embargo, la chica de atuendo aburrido frente a él, lo había rechazado en el acto, no se había equivocado en sus suposiciones sobre ella.
– Lamento haberla ofendido con mi invitación, tiene usted razón, sin embargo, no puedo permitir que salga sola a buscar un sitio para dormir a estas horas de la noche, las calles pueden tornarse verdaderamente peligrosas para una joven gentil como lo es usted, siempre hay miradas ocultas en las sombras, así que permítame hacerle esta oferta, he pedido que se renueve un apartamento que se encuentra a solo unas calles de aquí, puedo jurarle que tengo un solo juego de llaves, puede usarlo solo por esta noche si así lo desea, estará sola y completamente cómoda, ya se ha abastecido el lugar con algunos alimentos para usted, ya mañana podrá decirme si se quedara en el lo que dure su estadía en mi bella Paris, o si necesitara ayuda para buscar algo mas a su gusto – dijo Belmont acercándose a la chica.
Ceres se sintió inexplicablemente nerviosa ante la cercanía, y retrocediendo un paso atrás, miro fijamente a los enigmáticos ojos de aquel atractivo hombre…estos, guardaban un gran parecido con los ojos del lobo en su pintura, demasiado poderosos, demasiado penetrantes.
– Esta bien, tomare su ofrecimiento, aunque solo por esta noche, en verdad se lo agradezco – respondió la rubia sin meditar demasiado debido a su nerviosismo.
– Me complace mucho que acepte mi oferta, Alfred se encargara de llevarla hasta allí, que pase usted una buena noche señorita Gultresa – dijo Belmont sonriendo de nuevo.
La noche se sentía fresca y bastante agradable, su generoso benefactor no había mentido, el apartamento era en realidad bastante bonito y cómodo, decorado a su gusto de extraña y coincidente manera, las vistas a la torre Eiffel eran magnificas, y había una gran variedad de alimentos en el refrigerador, sintiendo hambre después de que los nervios finalmente se marchaban, había cenado una exquisita variedad de carnes y quesos, todos, alimentos de primera clase, recostándose sobre la mullida y cómoda cama revestida en fina seda, Ceres comenzaba a quedarse dormida, algo que no había logrado hacer a plenitud durante mucho tiempo, un extraño aullido comenzaba a escucharse en medio de sus sueños, y, por un momento, casi logro sentir que alguien la observaba desde fuera y a través del enorme ventanal en la elegante alcoba, una mirada fuerte, poderosa, como aquella que dibujo para el lobo gris en su pintura, pero, haciendo caso omiso de ello, se quedo completamente dormida sin notar a los enigmáticos ojos celestes que la miraban fijamente, sin notar, que aquel amable benefactor, había fijado su mirada sobre ella, desconociendo lo que aquello implicaba.
Un viaje al destino, era aquel que Ceres había realizado en busca de un hermano perdido y una oferta que cambiaba su vida, una nueva historia comenzaba a escribirse, sin que ella se enterara, sin que supiese lo que su camino le estaba aguardando.
Últimos capítulos
#96 Epílogo
Última actualización: 5/31/2025#95 Entre las nubes de un rascacielos parte 2
Última actualización: 5/31/2025#94 Entre las nubes de un rascacielos parte 1
Última actualización: 5/31/2025#93 No perder
Última actualización: 5/31/2025#92 Un momento de la eternidad
Última actualización: 5/31/2025#91 Para siempre infelices
Última actualización: 5/31/2025#90 La traición de un amigo
Última actualización: 5/31/2025#89 Promesas en el viento
Última actualización: 5/31/2025#88 Una luz en medio de la penumbra
Última actualización: 5/31/2025#87 Hermano y hermana
Última actualización: 5/31/2025
Te podría gustar 😍
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Amor prohibido, venganza perfecta
Pero un día, al regresar a casa antes de lo previsto, descubre una traición desgarradora: Emma, su hija adoptiva, a quien había criado y amado como si fuera de su propia sangre, anuncia que está embarazada de su esposo.
Las dos personas en las que más confiaba le clavan el puñal por la espalda. Sin embargo, cuando conoce al misterioso novio de Emma, un joven cuya mirada ardiente e indebida la consume, solo un pensamiento invade su mente: traición con traición se paga.
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
¡Vendida! Al Don Grizzly
Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.
Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.
Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.
Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.
La Pareja Prohibida del Rey Alfa
—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…
Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.
Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.
Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.
Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.
¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
Renacimiento: Actriz Estrella
Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!
Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?
Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.
Pero para mi sorpresa, ¡renací!
Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
¡Mate!
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
UN HOMBRE CORRUPTO Y UNA MUJER INGENUA
Alpha at the Door (versión editada)
—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.
La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.
Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.
Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.
—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.
Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.
No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.
—Si te comportas, te dejaré ir.
Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.
Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
Lectura madura 18+
Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…












