NovelaGO
La Niñera de las Hijas del Ceo: Arthur Zaens.

La Niñera de las Hijas del Ceo: Arthur Zaens.

Shiory exaly Flores spears · Completado · 100.3k Palabras

426
Tendencia
59.2k
Vistas
6.9k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Arthur Zaens, un multimillonario frío y desalmado que ha vivido en la oscuridad desde la desaparición de su esposa, dejándolo solo con sus dos hijas gemelas. Desesperado por encontrar una niñera que cumpla con sus estrictas expectativas, Arthur conoce a Lía, una ex escritora y editora recomendada por un amigo. Aunque su relación comienza de manera conflictiva, con discusiones y malentendidos desde su primer encuentro en un bar, Lía se convierte en la persona que poco a poco transformará la vida de Arthur y de sus hijas, desafiando su frialdad y cambiando su mundo para siempre.

Capítulo 1

Arthur.

Miraba a mis hijas, tan pequeñas, de cuatro años de edad, y sin sentir ninguna emoción real. Eran idénticas a mí, pero con la piel más clara, cabello rubio y esos ojos azules que definitivamente venían de su madre. Aún así, no lograba conectar. Sus rostros reflejaban inocencia, pero mi mente estaba en otro lugar. Con un suspiro, salí de la habitación de ellas, me dirigí al salón donde estaba la niñera, quien inmediatamente notó mi mal humor. Me acerqué y, sin ocultar mi molestia, le hablé.

—¿Qué cree que está haciendo aquí? ¿Para qué la contraté?

—Señor, disculpe, lo que pasa es que… —intentó explicar mientras tartamudeaba, pero no la dejé continuar.

—¿Qué? —le dije, elevando la voz—. Te contraté para cuidar a mis hijas, no para estar acostándote con el jardinero en mi mansión. ¡Lárgate! Tú y él. ¡Fuera de mi casa!

La niñera bajó la cabeza, temblorosa. El jardinero se acomodaba la camisa, claramente incómodo. Ambos intentaron disculparse.

—Por favor, señor, no lo volveré a hacer —suplicó ella.

—No te contraté para esto —respondí cortante—. Un error y te largas. Mis hijas estaban solas, mientras tú… ¿haciendo qué? Mi casa se respeta. ¡Fuera!

Con la conversación zanjada, salí del salón y me dirigí a mi despacho. Necesitaba deshacerme de esta situación cuanto antes. Abrí mi computadora, revisé los días que la niñera había trabajado, firmé un cheque y llamé a Lucy, la ama de llaves.

—Lucy, haz que se vayan de inmediato. Aquí está el cheque. No quiero verlos más —le ordené.

—A sus órdenes, señor —respondió ella, eficiente como siempre.

Cuando Lucy salió, me dejé caer en mi silla y puse mis manos en las sienes. Estaba sofocado. Ahora, otra vez, sin niñera. ¿Quién iba a cuidar de mis hijas? Me levanté, intentando no pensar demasiado en ello, y fui a su habitación. Allí estaba la señora Lucrecia, ayudándolas a vestirse.

—Lucrecia, necesito a una persona urgentemente —le dije, tratando de mantener la calma.

—Señor Arthur no se preocupe. Encontraremos a alguien adecuado —respondió ella con su tono tranquilo.

—Eso espero —respondí, mirando a una de mis hijas que balbuceaba "papi" mientras se acercaba a mí. Era tan bonita, pero me rehusaba a encariñarme. No podía permitírmelo.

—Encárgate de ellas. Tengo que ir a la empresa. —Le di la espalda y me preparé para salir.

—Señor, su hermano Enzo ha llamado varias veces —me informó Lucrecia antes de que me marchara.

—Déjalo, no quiero que me molesten en casa con asuntos de la empresa —dije, firme. Lo que era de la empresa, se quedaba en la empresa.

Cuando bajé al salón, los empleados se alinearon, como de costumbre, bajando la cabeza en reverencia. Todo estaba reluciente, como me gustaba. Al salir, Miguel, mi chofer, ya me esperaba.

—Buenos días, señor —me saludó mientras abría la puerta de la limusina.

—Buenos días, Miguel. Vamos —respondí, entrando en el coche.

Mientras nos alejábamos, encendí mi laptop. Era un modelo ultrafino, con múltiples pantallas desplegables, y lo primero que revisé fueron las cámaras de la casa. El jardín, los cuartos… todo en orden, excepto por el hecho de que ahora necesitaba buscar un nuevo jardinero y niñera. Estaba harto de tener que contratar personal que siempre me decepcionaba, pero no tenía más opción.

Apagué la computadora y me concentré en la empresa. Al llegar, los empleados ya me esperaban en fila, listos para iniciar la jornada. Nuestra corporación tenía más de 50 años; mis padres me la dejaron cuando se retiraron a vivir la buena vida, y ahora era mi responsabilidad, junto con mi hermano Enzo, aunque él siempre parecía más interesado en disputarme el control.

Entré a la sala de juntas, donde ya todos estaban esperando. Mi hermano estaba allí, impaciente como siempre. Aunque éramos gemelos, no éramos idénticos en personalidad ni en enfoque.

—Buenos días a todos —dije con firmeza, y todos bajaron la cabeza, excepto Enzo.

—Arthur, te he estado llamando. La reunión debía haber comenzado hace tiempo —mencionó Enzo, con su habitual tono de reproche.

—La reunión empieza cuando yo lo decido —respondí, cortante. —Ingrid, empieza.

Mi asistente encendió la gran pantalla, mostrando los detalles del nuevo proyecto. Nuestra empresa era líder en la fabricación de electrodomésticos y productos electrónicos, desde teléfonos inteligentes hasta robots domésticos con inteligencia artificial avanzada. Esta última línea de productos estaba diseñada para facilitar la vida en el hogar, algo que sabía que revolucionaría el mercado.

Tras la reunión, me retiré a mi despacho, seguido por Nancy, mi secretaria, quien me mostró las cifras para que las firmara. Dejé los documentos en el escritorio y, como siempre, Nancy no tardó en empezar con sus coqueteos.

—Hoy no, Nancy —le advertí, ya molesto.

—¿Está bien, señor? —preguntó, fingiendo preocupación.

—No me hagas preguntas que no te corresponden —respondí, levantándome y acercándome a ella—. Cuando quiera algo de ti, te lo haré saber. Hasta entonces, haz tu trabajo y nada más.

—Lo siento, señor —dijo, casi temblando.

—Tengo una reunión importante con los empresarios de Daicota. Cuando lleguen, hazlos pasar y cierra la puerta. No quiero interrupciones, especialmente de ninguna mujer.

Cuando se retiró, dejé escapar un suspiro. Nancy era hermosa, sí, pero no tenía tiempo para distracciones. Me levanté, encendí un cigarrillo y miré por la ventana. Nuestro rascacielos era uno de los más altos del país, un símbolo del poder que había construido desde los 18 años. He trabajado sin descanso, construyendo esta corporación, y nadie, ni siquiera mi hermano, me quitará lo que me pertenece.

Al final del día, cuando salí de mi oficina, observé cómo todos los empleados se levantaban de inmediato, inclinando sus cabezas en señal de respeto. Me acostumbré a ese tipo de reverencia. No espero menos, después de todo, soy Arthur Zaens, un hombre de prestigio, poder y éxito. Para mí, esa es la única forma en la que deberían tratarme, como un rey.

Al llegar a la mansión, mi chófer, puntual como siempre, salió rápidamente a abrir la puerta trasera de la limusina. Bajé con calma, ajustando mi saco a la perfección antes de avanzar hacia la entrada. Los empleados dejaron de hacer lo que estaban haciendo para recibirme, como lo hacen todos los días.

—Buenas tardes, señor Zaens.

Ni siquiera me molesté en contestar. Caminé directo al salón, ordenando con firmeza:

—Sirvan la cena.

Mientras me lavaba las manos en el lujoso lavabo del salón, ya sabía que la mesa estaría lista para mí. Al sentarme, una sonrisa ligera se asomó en mis labios al ver la cena perfectamente dispuesta y una suave melodía instrumental sonando de fondo. Así es como me gusta, sin interrupciones, todo en su lugar.

Después de cenar, me retiré a mi habitación. Me senté frente a mis proyectos, pensando en los nuevos productos y los dispositivos móviles de alta calidad que pronto dominarían el mercado. No me conformo con lo ordinario; quiero crear lo más exclusivo y costoso, productos que hablen de grandeza, como yo.

Cuando decidí que había trabajado suficiente, me levanté, me di una ducha mientras disfrutaba de una copa de vino en el jacuzzi. El calor del agua relajaba mis músculos, pero mi mente nunca dejaba de pensar en mis planes. Al salir, me miré en el espejo, me sonreí a mí mismo, chasqueé los dedos, satisfecho con lo que veía, y me vestí rápidamente. Sentí el deseo de salir por un rato.

Bajé las escaleras y le dije al chófer que me llevara a un bar.

—¿A cuál va, señor? —preguntó.

—A cualquiera, siempre y cuando no sea uno de esos tugurios de mala muerte —contesté sin interés.

—Por supuesto, señor.

Llegamos a un bar elegante, uno que frecuento cuando quiero estar solo. Al bajarme, observé el lugar. No estaba mal, la música era adecuada, el ambiente tranquilo, y lo más importante, no habría interrupciones.

Entré, pero de repente, sentí un empujón. Una chica se había cruzado en mi camino.

—¡Ten más cuidado!—gruñi molesto.

—¿Disculpa?— respondió con evidente irritación —Tú fuiste el que no miró por dónde caminaba.

—Vaya, las señoritas como tú siempre encuentran a quién culpar— mencione con un tono frío y arrogante.

—Vete al diablo— espeto saliendo del bar a toda prisa.

¡Mierda que loca!

Me dejó sin palabras y continuó caminando como si nada. ¿Cómo pueden venir este tipo de mujeres a un lugar así? Ni siquiera saben comportarse. Negué con la cabeza y me dirigí a mi mesa.

Llamé al mesero.

—Tráeme un vodka.

El hombre pareció confundido por un momento.

—¿Un vodka, señor?

—¿No escuchaste? —dije, levantando la voz ligeramente—. Y por favor, tráeme un sushi.

—Sí, señor. Con permiso.

Me quedé ahí, bebiendo en silencio, planeando mis próximos movimientos. Siempre hay algo más por conquistar, algo más que perfeccionar.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Solo Fue Su Esposa

Solo Fue Su Esposa

7.3k Vistas · En curso · Alicia Books
SOLO FUE SU ESPOSA

Oriana Quiroga fue criada como la vergüenza de su familia.

La hija gorda que nadie quería.
La niña de carácter difícil.
La que nunca sería suficiente.

Cuando sus padres intentan entregarla en matrimonio a un hombre poderoso para salvarse de la ruina, Oriana cree que su vida terminó.

Hasta que el capitán Rodrigo Valdés aparece y dice frente a todos:

—Oriana es mi futura esposa.

Así nace un matrimonio por contrato.

Él la salva de una condena.

Ella acepta vivir al lado del único hombre que alguna vez la miró con respeto.

Pero Rodrigo le da su apellido, no su amor.

Su familia la humilla y su pasado la persigue. Su cuerpo vuelve a ser usado para herirla. Y cuando una mentira destruye lo poco que quedaba entre ellos, Oriana firma el divorcio y desaparece.

Sin rogarle a nadie.

Sin mirar atrás.

Sin volver a ser la mujer que todos creían débil.Porque ella tenía un secreto muy bien guardado.

Cuando Rodrigo descubre la verdad, la esposa que perdió ya no es la joven insegura que necesitaba protección.

Ahora Oriana tiene poder, una misión y un secreto que puede cambiarlo todo.

El capitán Valdés podrá ganar guerras.

Pero recuperar a la mujer que rompió con su indiferencia será la batalla más difícil de su vida.

Porque para todos, Oriana alguna vez "Solo Fue Su Esposa"

Pero Rodrigo descubrirá demasiado tarde que ella nunca fue solo eso.

¿Puede una mujer volver a amar al hombre que la salvó de todos… pero la dejó sola cuando más necesitaba ser elegida?
La novia fugitiva

La novia fugitiva

10.8k Vistas · Completado · lauracautora
Sinopsis
Amelia, huyó el día de su boda, pues era fiel creyente en el amor, huyó lejos de su familia y todo lo que le rodeaba, para darle paso a una nueva vida, pero estaba lejos de imaginarse, que el hombre que dejó botado en altar la buscaría para vengarse de ella y hacerla vivir el sufrimiento más grande que ella pudiera sentir.
Unos años más tarde, después de haber sometida a tantas humillaciones, Amelia regresó convertida en otra mujer, empoderada, y llena también de unos deseos inmensos de vengarse del hombre que le hizo tanto daño.
Pero con lo que ninguno de los dos cuenta, es que siempre estuvieron destinados a estar juntos ¿Crees en las segundas oportunidades? ¿Crees en el amor verdadero?
Acompáñame en esta conmovedora historia.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

684.2k Vistas · Completado · Gloria Fox
Hace un mes antes de mi boda, quemé el vestido que había pasado un año haciendo con mis propias manos.
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Solo un para siempre

Solo un para siempre

12.8k Vistas · Completado · A.N. Cruz
¿Es verdad eso que dicen que las experiencias del primer amor no se olvidan nunca?
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
El CEO Sobre Mi Escritorio

El CEO Sobre Mi Escritorio

1.2m Vistas · Completado · McKenzie Shinabery
—Crees que ella te necesita —dice él.

—Sé que sí.

—¿Y si no quiere este tipo de protección?

—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.

—¿Y si el mundo arde?

Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.

—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.

No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.

Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.

Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.

Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.

Hasta que empezó a observarme.

Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.

Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.

Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.

Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Irresistible Adicción

Irresistible Adicción

6.2k Vistas · En curso · Anna Alvarez
«La primera vez que lo vi, no sé si la menopausia estaba llegando antes y estaba teniendo un bochorno… o simplemente estaba caliente».

Tras un divorcio que la dejó de pie, pero con el orgullo herido, ella ha aprendido que la vida no se detiene. Enfocada en reinventarse profesionalmente como organizadora de eventos y madre de una adolescente de dieciséis años; el romance no entra en sus planes. Menos aún si viene de la mano de un imponente hombre acostumbrado al control absoluto y a un mundo de lujos impecables.

El magnetismo entre ambos es inmediato, desatando un juego de seducción que desafía las inseguridades lógicas de una mujer real y el vertiginoso ritmo de vida de un millonario. Entre el caos de un nuevo comienzo y la intensidad de un deseo inesperado, ella tendrá que decidir si está lista para romper sus propias reglas y descubrir que las mariposas en el estómago se sienten igual a cualquier edad, o si son cosas de la adolescencia.
Nunca es tarde para un amor apasionado.
Reclamada por El Multimillonario

Reclamada por El Multimillonario

450.3k Vistas · En curso · Khey Coco
—Fírmalo.
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
Notas de Colisión

Notas de Colisión

6.6k Vistas · En curso · RYUU D. BLACK
A doscientos kilómetros por hora, un milímetro de error es la diferencia entre la gloria y un ataúd de metal.
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
La segunda oportunidad del multimillonario

La segunda oportunidad del multimillonario

1.3m Vistas · Completado · Nia Kas
McKenzie Peirce oculta su pasado por una razón. Se avergüenza de ello y no quiere que salga a la luz. Su salvador pertenecía a una de las familias más ricas de Ardwell. Aceptó casarse con el nieto de su salvador, que era frío y distante. Poco a poco Dimitri se va abriendo y McKenzie también. Justo cuando pensaba que podía confiar en él, una tercera persona entra en sus vidas e incomoda a McKenzie.
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa

El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa

13.1k Vistas · Completado · Adrienne Loftin
Los ojos de Wyatt se encontraron con los míos, y juro que los vi brillar en oro durante un breve momento. Sin embargo, la luz del sol entraba por la ventana con fuerza, así que probablemente fue solo un truco de luz.


Wyatt sonrió y, por un momento, fue como si mi corazón hubiera saltado de mi pecho. Parecía una estrella de cine parada allí con el sol de la madrugada detrás de él. Su cabello castaño estaba peinado un poco más de lo habitual, con rizos más prominentes y estaba recogido y alejado de su rostro. Su barba, que por lo general se parecía más a una espesa barba en las mejillas y la barbilla, había crecido un poco más, y me preguntaba cómo no me había dado cuenta de eso esta mañana.

Fue entonces cuando me di cuenta de que no me permitía mirarlo más que unos instantes. Si lo hubiera hecho, me habría fijado en la manga llena de tatuajes que tenía en el brazo izquierdo, especialmente cuando estaba sin camisa esta mañana. O me habría dado cuenta de que sí, era sexy. Sí, era precioso. Pero también era bastante guapo y parecía tener un aire dulce...


Me quité ese pensamiento de la cabeza. Como alfa, ni siquiera saldría con una mujer cualquiera, y definitivamente no con una que leyera como un humano en lugar de un hombre lobo.


Wrenlee «Lucky» Jones quería mantener un perfil bajo. Demonios, su vida dependía de ello. Pero cuando cumplió 18 años y descubrió que un enamorado de ella desde hace mucho tiempo era en realidad su compañero hombre lobo predestinado, las cosas se complican rápidamente. En cuestión de semanas, es víctima de una antigua maldición y tiene que luchar tanto contra entidades mágicas como contra su testarudo y autoritario compañero, que resultó ser el Rey Alfa del Dominio de los Apalaches. Atrapada repentinamente entre el destino, el miedo y el amor, Wrenlee debe sortear la maldición que la rodea y tomar decisiones que no solo le costarán a ella... sino también a su pareja. (Libro introductorio a las novelas del Dominio de los Apalaches, narrado desde perspectivas alternas)
Casada con el Esposo de mi Hermana

Casada con el Esposo de mi Hermana

4.5k Vistas · En curso · Rose Wayland
Elif siempre ha sido la hija rebelde de la familia Kaya. Siempre fue esa mujer fuerte y decidida, que solo pensaba casarse por amor. Sin embargo, este sueño romántico se ve diezmado cuando un terrible diagnostico puede quitarle la posibilidad a su familia de pertenecer a las grandes élites de Turquía. Su hermana mayor, casada con el mismísimo Serhan Karahan, no puede tener hijos. Por esto, su padre tomará una decisión que cambiará por completo el rumbo de la vida de Elif. Ella se convertirá en la kuma de Serhan Karahan. Tendrá sus hijos y su libertad.
La maldición de la luna

La maldición de la luna

6.9k Vistas · Completado · Ariel Eyre
En cuanto sus pieles se tocaron, Ember sintió que iba a arder. Él debió sentirlo también porque la empujó contra la pared, golpeando su espalda contra ella. Presionó su boca contra la de ella. Sentía sus manos recorriendo su cuerpo mientras exploraba su boca.

—Soy Hayden —dijo el hombre.

Desde el accidente en su decimosexto cumpleaños, ella pensaba que estaba maldita. Se vio obligada a vivir una vida sola con su bestia, hasta que conoció a Hayden. Su alfa, su compañero. Tal vez no era una maldición, sino una bendición.