
La Propuesta Del Futuro Presidente
Melanie Fraser · Completado · 144.5k Palabras
Introducción
Vikram Loughty es consiente de eso. El importante y reconocido empresario se ve en la cima de su éxito y por ello decide dar un importante paso, apuntarse para ser candidato a presidencia de su país, pero hay un problema, no tiene una esposa y con ello no hay posibilidad de hacer una familia.
Pero todo cambia cuando ella, Yannick Pussett, su antigua asistente y la jovencita a la que salvó de las garras de su maltratador esposo se cruza en su camino once años después y justo en el momento en el que pensó todo estaba perdido.
Él le pide ayuda y con ello un simple contrato que consta de formar una familia lo bastante creíble y sólida para que nadie sospeche, ella quien tiene un problema económico y que además lo admira por como la defendió, no duda en hacerle el favor a su salvador, el CEO.
Capítulo 1
La inquietud de su asistente lo descolocó como siempre, Yannick no llevaba más de cinco meses trabajando para la mejor empresa hotelera que existía a nivel mundial, pero su capacidad, su mente brillante y el ingenio del que es dueña la llevaron a ser la asistente del CEO y heredero de la cadena de hoteles LuxesVista.
Vikram no entendía por qué la chica se comportaba como si todo el mundo fuera un monstruo, tampoco entendía lo inquieta que se ponía al llegar cierta hora. Él no es hombre de prestarle atención a las mujeres que no le interesan, pero ella en lo personal tiene algo que le fascina.
En lo general se fija en mujeres inteligentes y quizás sea eso lo que le obliga a prestarle un poco de su atención, aunque su piel bronceada, sus ojos únicos en una mezcla de miel y azul, su cabellera castaña, lisa y extremadamente larga, el perfil de su rostro, sus facciones tan delicadas y su cuerpo el cual parece no explorado por la forma tan recatada en la que se viste, le hace imposible ignorarla.
―¿Algo le preocupa, señorita Pussett? ―Esa voz profunda fue pavorosa para ella, escucharla de pronto casi la aterró.
―N… no, señor. ―No se atrevió a mirarlo a los ojos, el hombre es realmente frío e imponente. ―Estoy terminando con lo que me pidió. ―Vikram entrecerró los ojos. Al inicio, decidió trabajar con ella porque vio a una mujer insegura y por ello no se lanzaría a él como un regalo, realmente resultó, pero que ni se preocupe por mirarlo no le gusta.
―¿Cuál es su edad? ―Lo preguntó, aunque lo sabía, le fascina su tono de voz dulce y aterciopelado, está aburrido de trabajar en papeleos.
―Tengo dieciocho, señor. ―Vikram asintió a pesar de que tampoco lo miró esta vez.
―¿Está en la universidad? ―Yannick se sintió cada vez más nerviosa, ¿Por qué le pregunta todo eso? ¿Por qué no puede dejar de preguntarle cosas?
―Sí, señor, pero no asisto los fines de semana. ―Acomodando los documentos se puso en pie. ―Ya está todo listo, podrá enviar el reporte hoy mismo. ―Miró su reloj de pulso y el corazón le dio un brinco, ella ya tenía que estar en casa.
―Muy bien, agradezco que te hayas quedado un par de hora más. ―Vikram no perdió detalles, si no tenía que ir a la universidad, ¿Por qué estaba tan impaciente?
―Es un placer. ―Apretó los labios hasta dejarlos en una línea, a espera que su jefe le ordene retirarse.
Vikram como nunca antes, fue realmente odioso, solamente se limitó a observarla en silencio. La chica es todo un misterio y es una fascinación para él. Es hermosa, asintió en confirmación a su observación mental.
―Puedes retirarte. ―Yannick finalmente respiró, había estado de pie frente a él indeterminados minutos y ya estaba por desmayarse debido a esa mirada intensa de su jefe.
―Que descanse, señor. ―Rápidamente, tomó sus cosas y salió del despacho con rapidez, sus pensamientos la distrajeron al punto de ignorar a todos en el piso presidencial.
Ella debía estar en casa, debió haber llegado hace dos horas y apenas estaba en el ascensor, ¿Por qué todo le sale mal? Sus ojos se cristalizaron, pero rápidamente se controló, ahora debe llegar cuanto antes y rogar que sea la primera en hacerlo.
Vikram inició a buscar el papel donde Yannick amablemente le copió la agenda de la semana, pero no la vio por ningún lado. Molesto por su falta de concentración, se paró de su puesto, no debió incomodarla, ahora el karma se las cobró.
―Michelle, ¿Mi asistente te dejó algo para mí? ―Al verla negar resopló, ¡Es un tonto! Jamás se olvida de las cosas, pero claro, tenía que molestar a la chica para su diversión. Se reprendió mentalmente.
―Esko, quiero que investigues con la recepcionista de planta baja donde vive mi asistente, me avisas cuando lo hagas. ―El guarda espalda y conductor, se puso en marcha tras recibir la orden de su jefe.
Yannick finalmente llegó a su destino, ya la noche había caído y estaba más fría y lúgubre que nunca. Al llegar frente a su casa y ver las luces encendidas, el corazón se detuvo, sus pulmones se cerraron y sus pies no obedecieron la orden de caminar, ella se sentía petrificada y con los pies enterrados en el pavimento.
Con manos temblorosas y agitada como si hubiera corrido kilómetros, finalmente llegó a la puerta, algo le decía que no entrara, que huyera de ahí, pero el miedo a lo que podía pasar si le hacía caso a sus pensamientos ganaron, por lo que entró lentamente a la casa.
―¿No te basta llegar tarde toda la semana por esa maldita universidad, como para llegar también tarde el sábado? ―Yannick se sobresaltó al escuchar la voz ronca que provenía del sofá puesto en la pequeña sala.
―Me ofrecie… ofrecieron horas extras. ―Tartamudeó muerta de miedo. ―Mira, pasé al supermercado y… y te traje cervezas. ―Le sonrió en un intento por relajarlo, pero verlo ponerse de pie, le hizo pensar lo peor y tuvo razón. El hombre solo hizo llegar hasta ella y la abofeteó tan fuerte que la movió del lugar donde permanecía.
―Te amo. ―Le aseguró acariciando el golpe que se tornó rojo casi de inmediato. ―Pero tú al parecer no me amas lo suficiente. ―La miró a los ojos con aires de superioridad. ―Te he tenido paciencia, Yan, pero tiene un límite. ―Yannick vibró por el sollozo. ―Te metiste a la universidad y yo lo acepté, pero ¿También debo aceptar que pases tiempo con un hombre?
―Te juro que no le hablo si no es por trabajo. ―Se explicó de inmediato. ―Me visto como tú me pides para que nadie me vea. ―Mintió, no lo hace solamente por él, también para que las marcas en su cuerpo no se noten. ―Sabes que te amo a ti, has sido mi novio de toda la vida. ―Intentó acariciar su mejilla, pero él rápidamente lo evitó.
―¿Por qué no puedes ser como las otras mujeres? ―La miró con asco. ―¿Por qué eres una buena para nada? ¡Deberías agradecerme que me fijé en ti! ―Gritó perdiendo el control. ―¡A las dieciséis horas dijiste! ―La tomó con fuerza del pelo.
―Jean, por favor… por favor… no me hagas daño. ―Rogó aferrando sus manos en la de él para que no tirase con más fuerza. ―Por favor, prometo no tardar más, lo juro. ―Sus ruegos no hicieron más que alimentar al hombre que la sigue arrastrando por el pelo.
―Te amo, pero tú a mí no y eso me desagrada. ―Entrando a la habitación, la tiró con fuerza en la cama. ―Si no sirves para otra cosa, sirve para esto. ―Inició a desnudarla con violencia. ―Lo único bueno que tienes es que solamente yo te he tocado. ―Tiró de ella para que no huyera. ―Pero en lo demás eres un fracaso, ¿Crees que puedes llegar a ser cirujana? ―Se burló de ella. ―No eres más que una patética mujer. ―Liberando su erección, se echó sobre ella. ―No eres nadie Yannick, si yo no me hubiera fijado en ti, nadie más lo hubieras hecho. Das vergüenza y lástima. ―La abrió de piernas. ―Siéntete afortunada porque te amo y todavía me excito con tu asqueroso cuerpo. ―Se hundió en ella con tanta fuerza que la hizo gritar.
―Jean, bastante, basta por favor. ―Le imploró. ―Lubrícame antes, te lo suplico. ―La bofetada la calló al instante y el sabor a hierro en su boca le dejó en claro que debía callar.
―No es mi culpa que tu asqueroso cuerpo no lubrique. ―Gritó furioso. ―¿Acaso no me deseas? ―Yannick no lo pudo aguantar más, gritó con desesperación por las dolorosas arremetidas. ¿En qué momento ella aceptó todo eso? ¿Por qué no se fue a tiempo? ¿Tan poco vale ella como para seguir con el hombre que la lastima? ―¡Zorra! ―Gritó al verse lejos de ella.
―Ya no más, por favor. ―Adolorida y sangrando, se paró de la cama. ―Ya no quiero que me lastimes. ―Jean sonrió.
―Te estoy dando tu merecido, solamente para esto sirves. ―Carcajeó. ―¿Quién puede quererte, Yan? ¿Qué hombre te aceptaría? ¡No tienes nada! Ni siquiera tus padres te quisieron, tu abuela te crio y era solamente para que la atendieras y le dieras de comer. ¿Qué parte de que soy el único que te aceptará no entiendes? Mírate, das asco. ―La escupió. ―Eres realmente fea, lo único pasable que tienes son tus extraños ojos y aun así ni eso pudiste tener bien. Tu cuerpo… ¿Crees realmente que podrías excitar a otros hombres? Todas esas marcas dan asco. ―Yannick se derrumbó como siempre y supo que ya estaba perdida. Al caer de rodillas al piso, la patada en su costillas derecha la acostó con brusquedad. ―Esto es lo que siempre te has merecido y lo sabes. ―La tomó del pelo y la arrastró por toda la casa. ―No sirves para nada, ¡Nunca valdrás la pena para alguien! ―Yannick no hizo más que recibir cada golpe de su parte, ya casi no escuchaba ni veía por los tantos golpes acertados en su cara, pero era incapaz de defenderse, eso sería peor, ¿No?
Vikram miró el vecindario y suspiró, Yannick no pareciera que fuera de esos bajos barrios, desde el inicio pensó que venía de una familia acomodad, pero se equivocó.
―¿Qué está pasando? ―Vikram miró al interior de la pequeña casa. ―¿Qué está pateando ese hombre ahí? ―Al mirar cómo el tipo alzó por los aires una pequeña figura, lo supo.
―Señor, déjeme a mí. ¡Señor! ―Vikram no lo escuchó, corrió a la casa y tras patear la puerta entró con rapidez.
―Yannick. ―Susurró al ver a la chica desnuda y empapada en sangre en el piso.
―¡¿Quién eres tú?! ―El puñetazo lo sentó en el piso.
―Te atreves a golpear de esa manera a una mujer que no podría defenderte de ti. ―Se acercó furioso. ―No suficiente con golpear la humillas. ―La patada casi noqueó a Jean. ―Eres un miserable. ―Antes de que pudiera lastimarlo más, Esko entró y lo apartó.
―No se manche las manos. ―Le pidió parándose frente a él. ―Dígame lo que quiere que haga y lo haré. ―Vikram no lo escuchaba, estaba realmente furioso por lo que ve.
―Necesito ayudarla. ―Se apartó de su guarda espalda. ―No sé si está viva…
―No toques a mi mujer o te mato. ―Ladró Jean.
―Yo me encargaré de ella. ―Vikram miró a Esko. ―Quiero que ese maldito se pudra en la cárcel y que se arrepienta cada día de lo que ha hecho. ―Esko asintió a la orden de su jefe y una vez lo vio salir con la chica en brazos, miró al pobre desgraciado en el piso.
―Te irá muy mal. ―Antes de que pudiera responderle, una potente patada en la cara le nubló los sentidos.
Vikram aceleró el auto, no sabe cuanto ella resistirá, pero debe llegar con rapidez a un hospital. Su corazón furioso no dejó de martillar en su pecho, ¿Cómo puede haber hombres tan miserables y malos? ¿Por qué ese animal la golpeó tan feo?
―Nana… —Yannick deliró.
―Tranquila, él ya no te hará daño, prometo sacarte del país y ayudarte para que te recuperes. —Primera vez que decide cometer la imprudencia de visitar la casa de un trabajador, se dejó llevar por el impulso y está agradecido por eso.
Últimos capítulos
#85 Epílogo: Final Feliz
Última actualización: 4/23/2025#84 Capítulo 83: Felicidad Plena
Última actualización: 4/23/2025#83 Capítulo 82: ¡Recompensa y Milagro!
Última actualización: 4/23/2025#82 Capítulo 81: Más Tristeza Que Felicidad
Última actualización: 4/23/2025#81 Capítulo 80: La Carta
Última actualización: 4/23/2025#80 Capítulo 79: Ultima Jugada
Última actualización: 4/23/2025#79 Capítulo 78: Traición
Última actualización: 4/23/2025#78 Capítulo 77: Sin Salida
Última actualización: 4/23/2025#77 Capítulo 76: La Brecha
Última actualización: 4/23/2025#76 Capítulo 75: Lo Que Se Puede Perder
Última actualización: 4/23/2025
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