
Mírame
Marcela Millacura · Completado · 218.6k Palabras
Introducción
Antonella, por su parte, es maestra de escuela primaria. Lleva seis años casada con Bruno, un hombre violento y humillante que la somete física y psicológicamente. No la ama; para él, Antonella es poco más que una empleada. Aunque ella no está enamorada, soporta el matrimonio por miedo y por el deseo de que las cosas mejoren algún día.
El destino los cruza en un bar karaoke. Diego llega allí empujado por su mejor amigo, buscando un respiro a su rutina. Antonella asiste gracias a su mejor amiga, directora del colegio, aprovechando la ausencia temporal de su esposo. Comparten mesa sin conocerse, hasta que una emergencia obliga a sus amigos a marcharse juntos, dejándolos solos. Entre canciones, copas y una conexión inesperada, se besan y terminan pasando la noche en un motel. Ninguno revela estar casado; ambos creen que ha sido un encuentro fugaz.
El reencuentro llega durante una reunión de padres, cuando descubren que Diego es el padre de uno de los alumnos de Antonella. Deciden mantener una relación estrictamente profesional, pero el deseo y los sentimientos los superan, arrastrándolos a una relación clandestina que desafía sus vidas y sus límites.
Prohibido enamorarse
Capítulo 1
Diego:
El día en el hospital ha sido agotador. Solo quiero llegar a casa, ducharme y dormir, pero siempre hay tiempo para darle las buenas noches a mi hijo y leerle un cuento. Aunque a esta hora imagino que ya duerme, lo más probable es que esté destapado y en posición fetal.
Guardo el auto en la cochera, entro a la casa y subo las escaleras con cuidado para no despertar a Marcus. Al llegar a su cuarto, sonrío y me acerco a besar su frente. Murmura algo ininteligible, pero no despierta.
Luego me dirijo a mi habitación. Al asomarme, veo a mi esposa, Ambra, recostada en la cama, mirando fijamente el techo. No se gira al escucharme, ni finge interés. Conozco bien ese silencio: no es cansancio ni distracción, es una forma de castigo.
Me gustaría que me preguntara por mi día, pero sé que no lo hará. Cada vez que vuelvo del hospital, su indiferencia crece, recordándome que detesta mi profesión. No es casual; nace de los celos que arrastra desde hace años por las mujeres que atiendo en consulta.
Para Ambra, que sea ginecólogo es una traición constante. No importa cuántas veces le explique que soy un profesional y que mis pacientes solo requieren atención médica. En su mente, todas son una amenaza y, cuando la inseguridad la domina, me ignora y me vuelve invisible.
Como tantas veces, soy yo quien da el primer paso. Apoyo la cabeza sobre su vientre, esperando un gesto que no llega. Antes me acariciaba el cabello; ahora permanece rígida y distante. Aguanto unos segundos, quizá demasiados, hasta que la incomodidad me obliga a apartarme.
Entro al baño, me despojo de la ropa y me meto bajo la ducha. El agua caliente cae sobre mi espalda mientras intento soltar la tensión del día. Me frustra que Ambra no comprenda que jamás he cruzado un límite, que mi trabajo exige profesionalismo. Aun así, sus celos persisten y desgastan todo lo que tocan.
Salgo de la ducha y me envuelvo la toalla alrededor de la cintura. Ambra sigue recostada, mirando al vacío. Camino hacia el armario, pero antes de llegar la toalla se desliza y cae al suelo. Al girarme, la sorprendo observándome. Hay admiración en su mirada, una chispa que reconozco bien. Mis ojos recorren su figura, recordando lo que alguna vez fuimos. Lo lamentable es que, pese a mi disgusto, mi cuerpo reacciona.
Debo admitir que siempre ha sido una amante excepcional. Me casé profundamente enamorado de ella: es una mujer bella, alta, de curvas generosas y con unos impresionantes ojos celestes.
Cuando éramos novios y me anunció su embarazo, fui el hombre más feliz del mundo. No dudé en casarme. Recuerdo lo nerviosa que estuvo durante el embarazo; incluso lo rechazaba, pero tuve la esperanza de que todo cambiaría al tener a Marcus en brazos. No fue así. La depresión posparto se instaló y, seis años después, su rechazo hacia nuestro hijo persiste. Marcus es mi vida, mi todo.
Desde entonces, el matrimonio fue en picada. Los celos hacia nuestro hijo han convertido las discusiones en rutina. Solo deseo que Ambra asuma su rol como madre, que entienda que podríamos ser felices los tres.
Ambra se acerca y me besa. Le respondo. Beso su cuello, bajo los tirantes de su camisa hasta que cae al suelo y la guío hacia la cama. Le retiro las bragas y beso cada centímetro de su cuerpo. Tras un sexo salvaje, quedamos abrazados, regulando la respiración. Ella apoya la cabeza en mi pecho y dibuja figuras con su dedo índice. Yo acaricio su cabello, pensando en lo distinto que sería todo si ese afecto existiera también fuera de la cama.
—Te amo —digo, rompiendo el silencio.
—¿Te imaginas que siempre fuera así? —responde, ignorando mis palabras.
—¿A qué te refieres?
—Marcus... Me gusta cuando estamos en armonía de esta manera.
—Si tú lo quisieras, siempre sería así.
—¡Por Dios, Diego! Él ya tiene seis años y no puede quedarse dormido solo... Es un fastidio.
—Es nuestro hijo. Solo necesita cariño —aclaro, arrugando la frente, sin creer lo que escucho.
—Pero... —alcanza a decir justo cuando la puerta se abre.
—¡Marcus! —exclamo, asegurándome de que Ambra esté cubierta, mientras me ajusto el pijama.
—Mamá prometió contarme un cuento… —le escucho, haciéndome sentir una tristeza profunda, de esas que ningún padre debería experimentar.
—¡Ya estás grande! —exclama Ambra con desprecio.
—Ven, campeón —intervengo—. Yo te leeré uno. Mamá no se siente bien.
—Está bien, papá —dice, intentando disimular su tristeza.
—Marcus, ve a tu cuarto y elige el libro que desees...
—¡De verdad! —exclama con ilusión.
Sonrío, asegurándole que no miento, mientras verifico que llegue a su habitación. Me giro con rabia, tristeza y desilusión, y miro a la mujer a la que acabo de hacerle el amor.
—¿¡Qué mierda te pasa!? ¿Por qué tienes que ser así? —susurro—. Es nuestro hijo.
—No exageres —responde, buscando un pijama—. Lo malcrías demasiado.
—Lo único que hago es quererlo —digo—. Algo que tú te niegas a hacer.
—No empieces —corta—. No quiero discutir.
—Yo tampoco —respondo—. Mi hijo me está esperando.
Voy al cuarto de Marcus. Me recibe con el libro apoyado en el pecho, ansioso. Le leo hasta que se duerme y termino quedándome allí.
A la mañana siguiente, el cuerpo me pasa la cuenta. Mi metro noventa de estatura no es ideal para la cama de Marcus. Regreso a mi cuarto por un baño y aprovecho de observar a Ambra mientras duerme, ajena a todo, y tristemente su belleza ya no me deslumbra como antes.
Aunque me costó sacar a Marcus de la cama, ya estamos sentados en la cocina: yo bebiendo café, él distraído con su vaso de leche, y Ambra sin saber que existimos.
—No quiero más leche, papá —dice, apartando el vaso.
—Recuerda que sin desayuno te sentirás sin energía toda la mañana —le explico.
—¿Mamá nunca desayuna? —curiosea él.
—Parece que no... —respondo, decepcionado—. Hablaremos con ella para que mejore su alimentación, ¿de acuerdo?
—¡De acuerdo! —se anima, tomando el resto de leche que le queda.
—¡Muy bien! —exclamo, levantándome de la silla—. Ve a cepillarte los dientes. En cinco minutos nos juntamos en la sala.
—¿Mamá no irá al colegio? —inquiere, preocupado.
—Tiene dolor de cabeza —le miento—. Necesita descansar un poco.
—Pero prometió que hablaría con la maestra para que mis compañeros no me molesten.
—¿Quién te está molestando? —pregunto, angustiado—. ¿Por qué no me lo contaste?
—Mamá dijo que era un secreto.
—¿Mmm...?
—Es que si me sacas del colegio, ella no podrá ir con la mamá de Pablito al gimnasio.
Me froto las sienes, intentando disimular mi frustración, sin dejar que Marcus perciba el conflicto interno que siento hacia su madre, cuyo deseo de mantener una amistad parece superar la preocupación por su único hijo.
—No te preocupes, yo hablaré con la maestra...
Al llegar al colegio, beso la frente de Marcus y lo miro alejarse hacia su sala. Su figura se pierde entre los niños y me quedo allí, inmóvil, con u
n nudo en el estómago y el alma partida por su valentía y por la frialdad de quien debería protegerlo.
Últimos capítulos
#236 Capítulo 236 Fin
Última actualización: 1/27/2026#235 Capítulo 235 Primer llanto de vida
Última actualización: 1/27/2026#234 Capítulo 234 ¡Te odio! Y yo te amo
Última actualización: 1/27/2026#233 Capítulo 233 ¡Está todo perfecto!
Última actualización: 1/27/2026#232 Capítulo 232 Primeros síntomas
Última actualización: 1/27/2026#231 Capítulo 231 ¿Nos vas a responder, amor?
Última actualización: 1/27/2026#230 Capítulo 230 En modo fantasía
Última actualización: 1/27/2026#229 Capítulo 229 Encuentro solo para valientes
Última actualización: 1/27/2026#228 Capítulo 228 Creciendo dentro de mi
Última actualización: 1/27/2026#227 Capítulo 227 Lo que siempre soñé
Última actualización: 1/27/2026
Te podría gustar 😍
Atrapar al mafioso
Dasha Morozova solo quería su lugar en el mundo, al lado de quien amaba, sabia los riesgos, creció con ellos, y cuando al fin creyó conseguir a quien quería… la vida le demostró que no todo es un cuento de hadas, más cuando vives rodeada de enemigos, ahora el amor ya no es su prioridad, busca venganza, quiere recuperar lo que por ley es suyo y no le importa a que demonio deba tentar para ello.
Lukyan Neizan sabe que el legado de sus padres pesa sobre sus hombros, el don de ver destellos del futuro es su gran aliado cuándo debe cuidar su espalda y destruir enemigos, pero, hay imprevistos que escapan incluso a su don, es así como el gran mafioso y dueño de casi toda rusia, el apodado muerte blanca, despierta un día con la noticia de que tiene un hijo, del cual ni siquiera sabe quien es la madre.
Dasha debe atrapar a un mafioso que la ayude en su venganza. Lukyan debe honrar las leyes de su clan y casarse solo con la madre de su hijo.
la venganza es un plato que se sirve frio y atrapar a un mafioso te puede hacer arder mucho antes de conseguir lo que deseas, pero eso Dasha aun no lo sabe.
Reclamada por El Multimillonario
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa
Wyatt sonrió y, por un momento, fue como si mi corazón hubiera saltado de mi pecho. Parecía una estrella de cine parada allí con el sol de la madrugada detrás de él. Su cabello castaño estaba peinado un poco más de lo habitual, con rizos más prominentes y estaba recogido y alejado de su rostro. Su barba, que por lo general se parecía más a una espesa barba en las mejillas y la barbilla, había crecido un poco más, y me preguntaba cómo no me había dado cuenta de eso esta mañana.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no me permitía mirarlo más que unos instantes. Si lo hubiera hecho, me habría fijado en la manga llena de tatuajes que tenía en el brazo izquierdo, especialmente cuando estaba sin camisa esta mañana. O me habría dado cuenta de que sí, era sexy. Sí, era precioso. Pero también era bastante guapo y parecía tener un aire dulce...
Me quité ese pensamiento de la cabeza. Como alfa, ni siquiera saldría con una mujer cualquiera, y definitivamente no con una que leyera como un humano en lugar de un hombre lobo.
Wrenlee «Lucky» Jones quería mantener un perfil bajo. Demonios, su vida dependía de ello. Pero cuando cumplió 18 años y descubrió que un enamorado de ella desde hace mucho tiempo era en realidad su compañero hombre lobo predestinado, las cosas se complican rápidamente. En cuestión de semanas, es víctima de una antigua maldición y tiene que luchar tanto contra entidades mágicas como contra su testarudo y autoritario compañero, que resultó ser el Rey Alfa del Dominio de los Apalaches. Atrapada repentinamente entre el destino, el miedo y el amor, Wrenlee debe sortear la maldición que la rodea y tomar decisiones que no solo le costarán a ella... sino también a su pareja. (Libro introductorio a las novelas del Dominio de los Apalaches, narrado desde perspectivas alternas)
BLACKGOLD ©
Luego de una serie de eventos, la pareja crea lazos hasta convertirse en amor real. Resuelven los malos entendidos con la empresa y todo termina con un final feliz.
Sexualmente atraída por mi suegro
La novia del vampiro (libro 1 de la serie El Consejo Oscuro)
Alina Deluca lleva una vida normal en el norte de California. Al menos eso es lo que hace creer al mundo. Encerrados en sus hipnotizantes ojos esmeralda hay horrores de los que nunca podría hablar, incluso si le costara la vida.
Erick Stayton, el príncipe vampiro, es su pesadilla. Para ella, no era más que un depredador frío y salvaje que ansiaba su sangre y le arrebató todo lo que tenía durante aquella noche traumática hace cuatro años. El problema es que está destinada a ser su esposa.
Reuniendo todas sus fuerzas para poner en orden su vida desastrosa, se ve envuelta en una disputa ancestral y una lucha por el poder de proporciones asombrosas. Curiosamente, se encuentra conectando con Erick de maneras que nunca imaginó. De repente, todo no es lo que parece.
¿Es Erick el monstruo despiadado que Alina cree que es? ¿Será una ley vampírica hecha hace eones la perdición de toda la raza vampírica? ¿Florecerá una pasión ardiente en estos tiempos tan sangrientos?
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Predestinada a sus torturadores
Sin embargo, cuando Charlie intenta escapar, se encuentra con un aroma que pone su mundo patas arriba. Descubre que sus compañeros no son otros que Luther y Liam, los hijos gemelos del Alfa, quienes la han atormentado durante años. Abrumada por esta revelación, Charlie corre hacia el bosque, sin saber cómo reconciliar el vínculo que siente con el odio y el dolor que ellos le han causado. Mientras se transforma por primera vez, su vida cambia para siempre, y Charlie se ve arrojada a una nueva y peligrosa realidad—una en la que debe navegar las complejidades del destino, el amor y su propia supervivencia en un mundo que siempre ha buscado destruirla.
La Niñera Del Monstruo
Para salvar a su hermano pequeño y conservar el único hogar que les dejó su difunto padre, Cora no tiene más opción que someterse al cruel chantaje de su madrastra y entrar a trabajar como sirvienta en la temida mansión Athanasiou. Lo que no imaginaba era que el destino la arrojaría directo a la jaula de una bestia.
Nereo Athanasiou, apodado "El Zar", es un hombre despiadado, frío y dominante cuya alma quedó destruida por la traición de su difunta esposa. Cuando la última niñera de su hija huye aterrorizada, Cora es obligada a asumir el cuidado de la pequeña Anthea. Pero la primera vez que Nereo fija sus ojos en Cora, no ve a una inocente muchacha: ve el fantasma de la mujer que lo traicionó. Convencido de que ella es solo otra ramera calculadora que busca su dinero y su poder, Nereo promete demostrarlo que piensa de Cora.
Sin embargo, la pequeña Anthea, rota y necesitada de afecto, encuentra en Cora el único refugio de amor que ha conocido. A regañadientes y cegado por el odio, la ira y una oscura atracción irresistible que se niega a aceptar, el Zar se ve obligado a nombrarla la niñera oficial de su hija.
Encerrada bajo el mismo techo que un monstruo que la desprecia, pero que arde por poseerla, Cora tendrá que sobrevivir a la tiranía del hombre más peligroso de la ciudad...
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.












