NovelaGO
La Terapeuta del Alfa

La Terapeuta del Alfa

MuSubi GR · Completado · 173.2k Palabras

733
Tendencia
4.6k
Vistas
150
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Conan el Alfa de la manada Imperión de Moon, solo necesitaba de un heredero para no perder su poder y posición, algo que era imposible de conseguir al quedar incapacitado después de sufrir un terrible accidente cayendo de su caballo.
Tras ello es abandonado por su esposa y tener poca posibilidad de procrear un hijo, está decidido a no perder el respeto de todos, buscará de cualquier forma tener un heredero. Aunque tenga que pagar a una mujer para que le dé un hijo a través de una inseminación.
Jena es una chica normal, una muy hermosa y joven psiquiatra y sexóloga a quien Conan a visitado en varias ocasiones sin tener ni una pizca de éxito. Pero quién ahora conoce todo, o casi todo del minero más rico de Canadá, un hombre que no le es indiferente en lo más mínimo.
Una noche es atacada por un hombre obsesionado con ella, que la acosa con regalos y llamadas desde hace meses. Conan la rescata de ser secuestrada y le ofrece protección.
Pero todo tiene un precio y Jena está dispuesta a pagarlo, sea cual sea ese pago.

Capítulo 1

—No sé por qué sigo perdiendo el tiempo contigo, seis meses sin ningún maldito resultado — Conan estaba apelando a una ridícula opción, después de ver qué ningún método científico podía resolver su problema, le hablaron de una tontería,  su disfunción era causada por algo que solo habitaba en su cabeza.

Así que busco en el directorio al psiquiatra mejor calificado, el nombre de Jena resplandeció como si algo mágico hubiera iluminado su nombre en el directorio. Ahora estaba totalmente arrepentido de haberle contado todo de su vida a una doctora que después de varios métodos y tratamientos no había resultado nada bien.

—Si los médicos no encuentran la causa de tu impotencia debes encontrar tú la causa, ¿hay algo que no me has contado?

Si, existía algo que no podía revelar, su verdadera naturaleza, que su manada estaba por cortarle la cabeza y a pesar de un maldito año aún esperaba que Débora volviera, todavía la amaba.

Frotó la sien tratado de mitigar el dolor en su pecho, observo con una mirada sombría a su terapeuta.

Esa mujer era una diosa, sus largas y gruesas piernas, unas prominentes caderas, la cintura más fina que había visto y unos pequeños pero bien formados pechos. Su cabello negro y largo, hermosos ojos azules y sus labios. Unos carnosos y apetitosos labios rojos.

A pesar de notar cada semana su belleza no existía mujer que despertara si apetito.

—Creo que no existe persona en esta tierra que no sepa tanto de mi vida como usted. Y no ha servido de nada exponerme de esta manera, dejaré de asistir a esta tontería. —Sentencio

Jena respiro profundamente, las secciones con su paciente más difícil hasta ahora se estaban convirtiendo en una total tortura. Era testarudo y arrogante  nunca lograba hacerlo cambiar de opinión o hacerle entender, era una piedra dura y difícil de penetrar.

—Si eso es lo que cree mejor, no le pediré que continúe su terapia, sé que puedo lograr libéralo de lo que sea que le tenga atado, pero usted…

Con dificultad lograba calmar todos los pensamientos en su cabeza, controlar el libido que Conan provocaba en ella, deseaba demostrarle que no se trataba de él, si no de la mujer que estaba a su lado quien no sabía seducirlo adecuadamente.

Pero romper esa delgada línea de profesionalismo no lo valía con ese hombre tan terco.

—¿¡Atado!? Soy maldito hombre libre ni siquiera pude quedar atado a mi esposa, lo lamento pero no colocaré una calificación positiva en su expediente…

—No es mi culpa usted es testarudo, arrogante y completamente obstinado, quiere curarse y… ¿al menos ha intentado estar con alguna mujer?

Maldición, el aire se cortó con una fina y filosa tensión entre ambos.

—¿Conan?

—No pienso pasar un ridículo más.

—Como piensa probar que ya ha conseguido recuperar su capacidad para satisfacer a una mujer. ¿Al menos usted ha intentado satisfacerse a sí mismo?

—¡¡No funciona!!— cada noche soñaba con su esposa la mujer que amaba, pero sus pensamientos no le removían el mínimo deseo, ni siquiera el recordar las noches de fuego que vivieron mucho antes de su accidente.

—Si está seguro que esto no funciona entonces ¿por qué me hace perder mi tiempo con un chiquillo como usted?

Enfadado por su reto camino directo hasta su sofá, coloco las manos en cada respaldo y se inclinó frente a ella.  Se miraron fijamente y una chispa estallo entre ambos, le gustaba esa mujer era llamativa, era sensual la respiración que ejercía ahora que estaba junto a ella.

—¿Y si lo intento ahora, con usted? —propuso con un tono seductor, Jena abrió los ojos con asombro, su corazón palpito con fuerza la voz se le apagó con una corriente de nervios y deseo, que viajó por su piel.

Conan le hacía sentir empatía, provocaba en ella un empeño de ayudarlo como si a veces le tuviera lastima. Pero nunca imagino cruzas algún límite con él ahora esa idea se plantó en su mente como una especie de reto.

Algo era cierto, el miedo de no funcionar lo había privado de intentarlo.

—Tiene razón — se acercó aún más a ella su mejillas se acariciaron para susurrarle al oído —, le demostraré que usted es una incompetente y que debería dedicarse a otra maldita cosa.

Jena apretó las manos en el cojín que estaba bajo de ella. Le dirigió una mirada a sus hermoso ojos, tan lindos y asombrados que casi lo enternecieron.

La huida de Conan se puntualizó con un fuerte golpe de la puerta al salir. Jena brinco en su sofá bastante perturbada por las actitudes de su paciente.

Soltó un profundo respiro, ese hombre provocaba en ella fuertes reacciones como un volcán en erupción esa enorme bestia y testarudo le hacía enojar, era insufrible.

Nunca había fallado con un solo paciente y este no sería la excepción. Estaba segura que después de que se le bajara los demonios, volvería a buscarla como un cachorro arrepentido.

Todos volvían.

Tania su secretaria llamo a la puerta del consultorio

—¿Todo bien?— la actitud arrebatada del hombre le intuyo algún peligro, y entro para asegurarse que su jefa se encontrará bien, Jena le dijo que si solo con un gesto.

Enseguida Tania se dio la vuelta y volvió con un enorme ramo de flores esperando que le borrará el mal trago que acaba de pasar, esto era cada vez más inquietante.

Alguien que no se atrevía a dar la cara le enviaba flores, chocolates, era interesante al inicio hasta que se tornó perturbador.

Llamadas en mitad de la noche donde al responder solo escuchaba la respiración agitada de un hombre, mensajes donde le halagaba su ropa o el modo en que había recogido su cabello. Y obsequios a su hogar que cada vez se volvían más incomodos. Látigos, esposas y objetos de placer que jamás había utilizado ni en sus sesiones de autoayuda en parejas.

Al leer la tarjeta le pidió a Tania que se llevará el ramo de flores y lo tirara a la basura, estaba inquieta y considerando seriamente contratar algún tipo de seguridad.

Ya había optado por una denuncia pero sin un nombre, un domicilio o una sospecha no había caso que investigar o perseguir.

Conan salió de la clínica con una rabieta pateando un cesto de metal que terminó doblado por la mitad

Afuera lo esperaba Derek, al igual que Zac y Philip. Tres de sus hermanos, dos de ellos no conocían la condición de Conan, solo Derek estaba enterado a fondo el problema que pesaba el alfa de la manada.

—Nos vamos, —Gruño, con mayor furia con la que salió la frustración y la impotencia lo enfurecían convirtiendo le en una fiera casi sin raciocinio.

—Que sucedió acabaste con tu maldición —Pregunto Derek en voz baja y así mismo respondió Conan

—Lo vamos a comprobar está noche — alzó la voz para animar a los otros dos —, busquemos un lugar donde podamos tomar unos tragos muchachos.

Esas palabras no salían de la boca de Conan desde hace tanto tiempo, que la alegría y euforia estallo con gritos de jubiló, Zac y Philip chocaron palmas y luego hombros en señal de fiesta y diversión.

—¿Estas bien? — Derek también se alegró pero era moderado al expresar sus emociones y sentimientos.

—No, y quizás nunca lo esté. — su única posibilidad de recuperar el ánimo y el sentido de la vida era el regreso de Devora.

Subieron al auto un convertible rojo, rugiendo el motor pisaron hasta el fondo, soltando la música en volumen alto.

Entraron en un bar recomendación del mismo  Derek, se acercaron a la barra para pedir una bebidas. Philip y Zac eran hermanos mellizos ambos con caracteres diferentes pero con un entusiasmo por la diversión sin control que más de una vez les metió en líos de faldas.

Tenían un gusto por compartir siempre a sus conquistas.

Sin perder el más mínimo minuto examino las posibilidades, una víctima a la cual seducir, la mayoría de las mujeres venían acompañadas. Y las pocas que encontraba libres no despertaban en él ni una pizca de deseo, no eran mínimamente atractivas.

Tomo dos tragos de golpe, no estaba cómodo o listo con la idea de tratar de seguir a una mujer. Eso lo hacía sentir mucho más furioso y violento , algo incontrolable corriendo por su sangre.

—¿Que ha pasado, la doctora no puede ayudarte? —Derek estaba en verdad preocupado por su amigo, y al ver que Philip y Zac habían encontrado una chica con la cual jugar, tuvo la oportunidad de escuchar a su amigo.

Trago tras trago pasaba por su garganta, y ninguna mujer del lugar le era atractiva. Eran todas tan… normales.

—Ha Sido una maldita pérdida de tiempo, sus inútiles terapias auditivas, ni la hipnosis ha funcionado. Discutí con esa mujer por qué asegura que sus métodos son eficaces y es mi culpa por no inténtalo.

Levanto la mano para pedir que le sirvieran más. Le dejaron la botella a petición, servía un trago y bebida de golpe, se servía más y bebía.

—¿Por eso estamos aquí? —Conan asintió con un sonido nacido en su garganta. —Entonces mi deberías beber se es manera así no funcionarás…

Derek paseo su mano frente a Conan al verlo mirar un punto fijo.

La atención de Conan se dentro en una preciosa mujer de cabello rojo que entró en el bar con un entallado vestido rosa palo. Era una ilusión o acaso su esposa estaba de vuelta

—¿Débora …?

—¿Qué?, ella no es…  —Él se puso de pie tambaleándose  dirigiéndose hacia ella. —¡Conan, ella no es tu esposa!

Conan se acercó y al ir observándola mejor con la luz que entraba por la puerta se percató que su obsesión lo estaba volviendo aún más demente. Al escuchar su voz y su risa despertó de ese hechizo. Era muy parecida y tal vez más hermosa.

Al estar frente a ella le pidió disculpas y prefirió marcharse antes de cometer una tontería.

—Espera — él le agrado al verlo, fuerte y atractivo. Un cuerpo robusto su cabello largo y espeso.

—Disculpa, te confundí con alguien más…

—Debe ser importante para ti si alguien que no es ella te la recuerda —tomo uno de sus mechones rizados coqueteando con él.  Giro su dedo alrededor de los grupos cabellos para luego acariciar con si dedo índice su torso.

Sonrió, descubriendo lo que ya sospechaba, era una muralla de piedra ese hombre.

—Mi ex esposa… Me abandono —Arrastro su lengua observando la inquieta mano de la mujer.

Ella torció los ojos al cielo, eso era una táctica vieja, algo que le pareció un mal ejercicio de conquista, pero lo pasaría por alto por su gran atractivo y posible virilidad. Un paseo por su cama era un deseo paradisíaco.

—Bueno, me llamo Paulina y si me invitas un trago puedo escucharte y arrancarte esa tristeza.

Ella solo quería sexo y Conan cubría con la expectativa de toda mujer el hombre dominaba un porte de masculinidad y seducción irresistible.

Este era el motivo de estar aquí encontrar una conquista y demostrarle a su terapeuta que nada había mejorado en su cuerpo.

Paulina no podía esperar, tras de unos tragos más y unos cuantos minutos de aburrida conversación lo arrastrado hasta los baños del bar, atropellando la puerta y rodando contra las paredes, Paulina tenía las riendas de la pasión.

Ansiosa devorándolo como si jamás en su vida hubiera tenido sexo. Le arrancó la ropa destrozando las costuras y masajeando todo su pecho.

Algo no estaba sucedido como debía; Conan se había convertido en una mono de tela mangoneado por una ninfómana. Con su boca pegada a los labios inmóviles de él se detuvo insatisfecha abrió sus ojos.

—¿Pasa algo?— Conan estaba bastante tomado y la imagen de Paulina se duplicaba, eructo y ella se quitó a un lado

—No me provocas nada, no eres buena amante…

Paulina se sintió horriblemente ofendida, le planto una bofetada y un golpe a su entrepierna.

La chica era sensual y atrevida bastante experta en esos menesteres, pero inútil para Conan.

Salió del baño y salió del bar tambaleándose, había terminado la botella que el barman le dio, bebió hasta que sintió  el estómago a reventar.

Subió al auto las luces de la noche se partían en dos y giraban aún logro conducir hasta la clínica para buscar a su terapeuta, esperaba que tuviera otros métodos más eficaces y que los aplicará con él esa misma noche.

Paso entre pacientes y enfermeras hasta el consultorio de Jena, la secretaría Tania no estaba en el pequeño escritorio para anunciarlo, dejo la botella vacía que traía en la mano, sorprendente que nadie se percatara que entrara con ella.

Se limpio la boca y abrió la puerta con un fuerte brusquedad impulso.

—¡Ya comprobé que usted es…! — La luz estaba apagada, pero con la poca luz que entraba noto un desastre en la habitación, papeles regados por todos lados, un sillón tirado con el respaldo en el piso, vidrios rotos, su olfato se activó el olor a sangre entro hasta sus pulmones.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Cómo No Enamorarme de un Dragón

Cómo No Enamorarme de un Dragón

2.1m Vistas · Completado · Kit Bryan
Nunca me postulé a la Academia para Seres y Criaturas Mágicas.

Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.

Todos menos yo.

Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.

La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.

Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.

Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Emparejada con su Instructor Alfa

Emparejada con su Instructor Alfa

1.1m Vistas · Completado · Marina Ellington
Soy Eileen, la marginada de la academia de cambiaformas, todo porque no tengo lobo. Mi única salvación es un don para la sanación que me consiguió un lugar en la División de Sanadores. Entonces, una noche en el bosque prohibido, encontré a un desconocido al borde de la muerte. Bastó un roce, y algo primitivo se rompió entre nosotros. Esa noche me ató a él de una forma que no puedo deshacer.

Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.

Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO

El Amor No Dicho del CEO

1.2m Vistas · Completado · Lily Bronte
—¿Quieres mi perdón? —preguntó, mi voz bajando a un tono peligroso.

Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.

—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.

Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.

Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...

Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.

Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse

Déjalos Arrodillarse

866.9k Vistas · En curso · My Fantasy Stories
Kaelani pasó su vida creyendo que no tenía lobo.
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.

Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.

Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.

Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.

Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.

Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.

Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.

Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.

Especialmente él.

Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.

Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

904.5k Vistas · Completado · Sherry
Maya se quedó helada cuando entró el hombre que atraía todas las miradas del salón. Su exnovio, que había desaparecido hacía cinco años, era ahora uno de los magnates más ricos de Boston. En aquel entonces, él nunca había dado pistas sobre su verdadera identidad; luego, había desaparecido sin dejar rastro. Al ver ahora su mirada fría, ella solo podía suponer que él había ocultado la verdad para ponerla a prueba, había decidido que ella era superficial y se había marchado decepcionado.

Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.

—¿Todavía estás enojado conmigo?

Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.

Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.

Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.

Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Elegida por el Rey Alfa Maldito

Elegida por el Rey Alfa Maldito

1.4m Vistas · Completado · Night Owl
—Ninguna mujer sale viva de su cama.
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Vendida al Señor de la Noche

Vendida al Señor de la Noche

614.8k Vistas · Completado · monica caballero
Desde tiempos inmemoriales, criaturas de piel helada y colmillos letales han gobernado las tierras de Velmora. Su hambre es insaciable, y los humanos no son más que ganado en su mundo. Con cada luna llena, almas jóvenes son vendidas como alimento —marcadas, despojadas de sus nombres y entregadas a sus dueños. Elara Voss era una de ellas. Vendida como carne en el mercado, su destino parecía claro: servir de sustento hasta su último aliento. Pero Elara se niega a morir en silencio. Su espíritu no conoce la sumisión... especialmente cuando su comprador resulta ser Cassian Draven, el vampiro más temido del reino. Frío. Inescrutable. Letal. Cassian no buscaba compañía, ni clemencia. Pero Elara es diferente a cualquier humano que él haya conocido. A medida que la oscuridad se cierne y el deseo comienza a desdibujar la línea entre el peligro y la tentación, Elara debe elegir: luchar por su libertad... o rendirse a una atracción tan peligrosa como el hombre que es su dueño.
La última oportunidad de la luna morbosa

La última oportunidad de la luna morbosa

669.8k Vistas · En curso · Eve Above Story
Solía ser la hija perfecta para mi padre, casándome con el Alfa Alexander por el beneficio de mi manada, aunque Alexander se negó a marcarme e insistió en que nuestro matrimonio era simplemente un contrato. Luego me convertí en la perfecta Luna para mi esposo Alfa, todavía esperando que algún día pudiera ganar su afecto y seríamos marido y mujer de verdad.
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro

Mi profesor vampiro

1m Vistas · Completado · Eve Above Story
Después de encontrar a mi novio besando a su «amigo de la infancia», me emborraché en un bar y mi mejor amigo me pidió un hábil call boy.
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...

«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

508.5k Vistas · En curso · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido

El Latido Prohibido

719.9k Vistas · Completado · Riley
Dicen que tu vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

408.5k Vistas · Completado · Amelia Rivers
Ella es la hija de la ama de llaves. Él es el multimillonario más frío de Manhattan. Una bebida drogada cambia todo.

Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.

Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.

Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.

Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?

Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.

Pero no lo son.

A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.

Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?