
Mi único amor
Nessa Rodriguez · Completado · 154.6k Palabras
Introducción
Mateo Stagnaro, un joven que de no tener nada pasó a ser dueño de unas de lasempresas más importantes de Milan. Había sido huérfao hasta que Sofi luchó por él. De adolescente tuvo su primer amor, Ayelen Betankourt, también fue su primera grieta en su corazón.
Mateo decide viajar hacia donde Aye y recuperarla a pesar del tiempo ue había pasado desde su separación. Nada detendrá a MAteo de volver a enamorarla. Conforme él trabaja para recuperarla, alguien del pasado trata de dañar a Aye y vengarse por los que Lina y su familia hicieron tiempo atrás. Ella y todos sus amigos corren peligro, pero logran batallar contra todo pronóstico y recuperar lo que una vez tuvieron.
Capítulo 1
—¡Vamos, Peque; eres muy lenta! —le gritaba Mateo corriendo a unos pasos delante de ella.
—¡¡Hiciste trampa!! —se quejó Ayelen.
Cumplían un año de estar juntos y Mateo tenía una sorpresa preparada para Aye. Estaban corriendo alrededor de la escuela para llegar al patio trasero de esta, donde esperaba la sorpresa para su novia. Ella corría más fuerte ajustando sus pasos a los de Mateo. Ya no era una niña y ya no era de baja estatura. A los trece años, ella pegó un estirón y sus piernas se hicieron muy largas. Ya no le molestaba que Mateo la llamara Peque, hasta le agradaba ese apodo, lo sentía cariñoso y le recordaba cómo eran ellos de niños. Ahora tenía dieciséis años y era la más alta de su curso y de sus amigas.
Mateo seguía siendo guapo y sosteniendo su altura, su sonrisa traviesa de costado y sus ojos avellanas brillantes cada vez que la miraba y le decía cuanto la quería.
—Aquí es —avisó Mateo y para de correr. La mira de reojo y sonríe al ver la cara de asombro de ella—. ¿Te gusta? —quiere saber.
Ante ellos, había un enorme escenario decorado con flores. Sus flores favoritas. Orquídeas esparcidas por todo el diámetro. Sobre este había un cartel que decía *"*Por muchos años más, Peque", luego estaban los amigos del joven, todos con sus propios instrumentos en las manos. Marcelo (su amigo de Italia que había llegado hace más de dos años a vivir con Mateo y terminar los estudios en Buenos Aires), frente a la batería.
Jonas (amigo y compañero de escuela de Mateo), sosteniendo el bajo.
Adam (también amigo, compañero del orfanato en el cual una vez Mateo fue parte), en el teclado.
Era la banda de Mateo.
The Residents.
Bajo el escenario solo había una silla, vestida con un tul de color azul, el color favorito de Aye y también de Mateo.
Él le aprieta la mano y la insta a moverse por un camino hecho de pétalos de rosas rojas bordeado por velas violetas que llenaban el aire con un aroma a canela que se mezclaba con el exquisito aroma a vainilla que destilaba la piel de Aye. La lleva junto a la silla y la obliga a sentarse, ella lo mira extrañada.
—Quédate aquí —indica con dulzura y le besa los labios para que ella no pueda acotar nada.
Mateo la conoce y sabe bien que siempre tiene algo para decir, pero esta vez no quería escucharla, solo quería que ella lo escuchara a él.
El joven le guiña un ojo y se apresura a subir al escenario. Toma su guitarra de un banco que había detrás de Marcelo y luego de chocar palmas con él, camina al centro del lugar, a su posición. Con el conteo de Marcelo, el baterista, comienza a sonar las primeras notas en el teclado, producido por Adam, para que, de a poco se unan los demás en plena sincronía. La boca de Aye se abre por instinto, al descubrir la canción que ellos habían comenzado a entonar. Una de las canciones favoritas de ella, de uno de sus cantantes españoles preferidos. Melendi*. "Un amor tan grande"* con una sonrisa radiante, Mateo comienza a cantar.
Ella es así
No tiene miedo de aceptar la verdad
No piensa en cómo fue ni en cómo será
Porque llama la vida
Es tan real
No existe sombra que oscurezca su ser
Ella ve cosas que yo no puedo ver
Ella es la luz que me guía
Ella sabe como quererme
No tiene miedo de perderme
Ella me dice que el amor es algo que nunca perderé
Y que si intento verlo jamás lo encontraré.
Nos quedaron tantas cosas por hacer
Que planeamos, el viaje a Nueva York
O llegar a ser ancianos juntos
Aún recuerdo los paseos por la calle 33
Tus miradas de deseo atravesándome la piel.
No hubo nunca en este mundo
Ni jamás podrá existir
Un amor tan grande.
Con lágrimas en los ojos y aferrándose al dije, el cual consistía en una clave de sol negra donde en su parte interior decía "**El único, Splinter", ese dije que era el sello de la unión de ambos, ese dije que le había regalado Mateo en su cumpleaños número quince, hace justo un año, Mateo tenía el dije que cerraba el de ella mostrando el símbolo de la nota musical y detrás estaba grabado "La única, Peque".
Observaba como el joven se desplaza por el escenario sin dejar de mirarla y con cada palabra que entonaba, le decía cuanto la amaba.
Ella es así
Me dice, calla no estropees el silencio
Cuando me enfado y grito porque no entiendo
Como ella entiende la vida
Ella sabe como quererme
No tiene miedo de perderme
Ella me dice que el amor es algo que nunca perderé
Y que si intento verlo jamás lo encontraré
Nos quedaron tantas cosas por hacer
Que planeamos, el viaje a Nueva York
O llegar a ser ancianos juntos
Aún recuerdo los paseos por la calle 33
Tus miradas de deseo atravesándome la piel
No hubo nunca en este mundo
Ni jamás podrá existir
Un amor tan grande
Una vez que terminó la canción, sus amigos aplaudieron y él de un salto bajó del escenario y se posicionó frente a ella, observándola con admiración y amor.
Los ojos de Aye brillaban por las lágrimas y la felicidad que le hacía sentir Mateo en ese momento y en cada momento que ellos estaban juntos. Él era con ella; fiel, leal, honorable. Le daba todo lo que necesitaba y anhelaba. Pero todo lo que ella necesitaba y anhelaba, solo era él.
—¿Por qué lloras? —le pregunta preocupado acuclillándose para quedar a su altura y con delicados movimientos, limpia sus lágrimas con los pulgares—. No llores, no era mi intención hacerte sentir mal, no me gusta cuando lloras.
Besa una nueva lágrima salada que caía por su mejilla.
—¿Ni cuando éramos niños y me hacían llorar a propósito? —curiosea sonriendo.
—Ni cuando éramos niños —suspira y besa la comisura de los labios—. Era un tonto.
Aye le sonríe.
—Me gustó mucho la canción —acaricia su rostro con manos temblorosas—. ¿No existe un amor tan grande como el nuestro? —le cuestiona buscando sus ojos.
—El único y verdadero —susurra perdiendo su mirada avellana en el océano verde de ella—. No hay otro amor tan grande como el nuestro —repite cerca de su boca y mordiéndose el labio inferior, acorta el espacio entre ellos para besarla, saboreando lo dulce de su boca y lo salado de sus lágrimas.
Luego de los besos lleno de amor, del vitoreo y las exclamaciones de sus amigos, todos juntos salen con destino a la casa de Aye. A demás de cumplir un año de novios con Mateo, también era su cumpleaños número dieciséis. Por lo que todos estaban esperándolos a ellos para festejarlo.
Últimos capítulos
#192 Capítulo 194 Epílogo- parte III
Última actualización: 1/30/2026#191 Capítulo 193 Epílogo- parte II
Última actualización: 1/30/2026#190 Capítulo 192 Epílogo-parte I
Última actualización: 1/30/2026#189 Capítulo 191 Capítulo 187
Última actualización: 1/30/2026#188 Capítulo 190 Capítulo 186
Última actualización: 1/30/2026#187 Capítulo 189 Capítulo 185
Última actualización: 1/30/2026#186 Capítulo 188 Capítulo 184
Última actualización: 1/30/2026#185 Capítulo 187 Capítulo 183
Última actualización: 1/30/2026#184 Capítulo 186 Capítulo 182
Última actualización: 1/30/2026#183 Capítulo 185 Capítulo 181
Última actualización: 1/30/2026
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