NovelaGO
SABOR CHOCOLATE

SABOR CHOCOLATE

Tory Sánchez · Completado · 156.0k Palabras

1.1k
Tendencia
28.3k
Vistas
1.3k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Ricardo Ferreira, un carismático y exitoso empresario brasileño en Nueva York, parecía tenerlo todo: riqueza, poder y la promesa de un matrimonio perfecto con Ellen Spencer, la hermosa heredera de una familia adinerada. Pero su mundo se desmorona de manera abrupta cuando, a solo horas de la boda, descubre una nota de Ellen, en la que ella lo abandona cruelmente para escapar con otro hombre. Furioso y humillado, Ricardo se siente obligado a tomar medidas drásticas para salvar su reputación en la alta sociedad neoyorquina.

La familia Spencer, consciente de la importancia de la unión entre Ricardo y Ellen para su estatus social y su propia estabilidad financiera, se siente acosada por el escándalo y las críticas de la sociedad. Desesperados por mantener las apariencias y las conexiones comerciales, los Spencer se enfrentan a la exigencia de Ricardo de encontrarle una novia de reemplazo.

Es en este momento crítico que los Spencer recuerdan a Kate, la inteligente y hermosa sobrina que han criado desde la muerte de sus padres. Kate, aunque reticente al principio y resistente a ser utilizada como una pieza en el juego de los Spencer, se ve obligada a aceptar la oferta debido a las amenazas veladas de sus tíos de dañar a su querida abuela, la única familia que le queda.

La relación entre Ricardo y Kate comienza de manera incómoda y fría, ya que ambos son conscientes de que este matrimonio es una mera fachada para satisfacer sus propios intereses. A medida que luchan por adaptarse a sus nuevas vidas juntos, las chispas vuelan y los desacuerdos se convierten en momentos de pasión. A pesar de las circunstancias poco convencionales de su unión, comienzan a descubrir las cualidades que aprecian el uno en el otro.

Capítulo 1

El papel se arrugó dentro de la mano fuerte del hombre, Ricardo Ferreira irradiaba enojo por cada poro de su cuerpo, sus ojos eran dos pozos de hielo frío.

—Ricardo…

—Se ha ido —musitó con los dientes apretados, haciendo un esfuerzo sobrehumano para controlarse.

—¿De qué hablas? —preguntó el hombre a su mejor amigo.

—Ella se ha marchado, me ha dejado a las puertas del altar —gruñó, lanzando lo primero que estuvo a su alcance, provocando un estrepitoso estruendo en la sala de la lujosa mansión.

Renato se apartó de su camino cuando otro florero salió disparado y se estrelló contra la pared más cercana.

—Debe haber un error…

—¡Ningún maldito error! ¡Se ha largado sin importarle la vergüenza a la que me expone delante de cientos de invitados! —gritó con enfado contenido.

Ricardo Ferreira era un hombre importante en el mundo de los negocios. Dueño de una fábrica de chocolate próspera, era millonario y codiciado por muchas mujeres, pero él solo había mostrado interés por una en particular y esa no era otra que Ellen Spencer. Se había enamorado de ella y había aprovechado la oportunidad para concertar un matrimonio con Jack, el padre de Ellen, a cambio de invertir una buena suma de dinero en los hoteles de la familia Spencer.

—Tranquilízate, nada ganarás con ponerte en ese estado. ¿Qué es lo que te dice? —Ricardo miró a su mejor amigo con una rabia que espantó al hombre.

—¿Cómo pretendes que me calme? ¡Se ha largado con otro hombre! —gritó.

—¿Así, sin más?

—Sí.

—Me cuesta creerlo, creí que estaba enamorada de ti —se atrevió a decir Renato.

—Creí estúpidamente, lo mismo, pero al parecer Ellen no tenía ningún interés en mí, excepto el acuerdo de inversión.

Renato suspiró.

—Quizá fue mejor que lo hiciera ahora y no después de la boda —se atrevió a decir.

—Nunca en mi vida me he sentido tan burlado como hoy, jamás nadie se atrevió a humillarme tanto y la familia Spencer no será la primera en hacerlo —gruñó Ricardo, destruyendo el pedazo de papel que cambió su vida en un abrir y cerrar de ojos.

—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó el hombre ligeramente pálido.

Conocía a Ricardo de toda la vida, habían salido juntos de Brasil cuando apenas eran unos adolescentes. ¡No tenían nada más que sus nombres y la ropa que traían encima cuando llegaron a Los Estados Unidos! Renato comprendía la rabia y el dolor que encerraba Ricardo con aquella traición y el odio que podía despertar hacia la familia Spencer.

—Ricardo…

—No me convertiré en el hazmerreír de esta sociedad que espera un tropiezo de mi parte para hablar de mí.

—Nadie se atrevería a hacerlo, Ricardo —dijo, aun sabiendo que era tal cual su amigo lo imaginaba.

—Hazle saber a Jack Spencer que tiene menos de dos horas para conseguirme una novia de reemplazo.

—¡¿Te has vuelto loco?! —medio gritó, medio preguntó Renato ante la petición del magnate.

—No, pero estoy a punto y te aseguro que los Spencer no querrán conocer mi lado oscuro —gruñó en respuesta. El semblante de Ricardo era tenso, su mandíbula se remarcaba por la presión de sus dientes, dándole un aspecto frío y cruel.

—No necesitas hacer todo esto, Ricardo —insistió Renato.

—Dile que, si no hay boda, lo perderá todo —enfatizó—, también dile que voy a asegurarme que ningún banco le otorgue préstamos —agregó, girando sobre sus talones, dejando a Renato contrariado. ¿Por qué le tocaba a él hacer el trabajo sucio? Por la sencilla razón que era el mejor amigo de Ricardo y en el único hombre en el que confiaba. Así que, se dispuso a cumplir su orden…

El cristal se rompió en cientos de pedazos al estrellarse contra el piso, el vaso había resbalado de la mano de la joven mujer que miraba atónita y con la mandíbula desencajada al hombre delante de ella.

—¿Estás bromeando? —susurró la pregunta, pero supo de inmediato que su tío hablaba muy en serio. Su semblante era frío y sus ojos no tenían ni una pizca de calidez.

—¿No has escuchado lo que tu tío ha dicho? ¿Estás sorda? —las palabras duras de la otra mujer le hicieron girar el rostro.

—He escuchado muy bien las palabras de mi tío, Mabel, y es una locura que no puedo aceptar —argumentó Kate con un nudo en la garganta, su cuerpo temblaba como una hoja ante la mirada afilada de la mujer.

—¿Qué has dicho? —gruñó Jack ante la respuesta de su sobrina.

Kate lo miró, el corazón se le congeló dentro del pecho, aun así, habló.

—Dije que no puedo aceptar lo que me propones, tío. Agradezco todo lo que has hecho por mí durante todos estos años, pero no puedo casarme con un hombre al que no conozco y del cual no estoy enamorada.

Una bofetada cruzó el rostro de la joven ante su respuesta, la mano de Jack se aferró sobre el brazo de Kate, presionó tan fuerte que Kate no pudo evitar gemir de dolor mientras gruesas lágrimas corrían por su mejilla magullada.

—Me haces daño —murmuró.

—Puedo hacerte mucho más daño si no accedes a ocupar el lugar de Ellen…

—No puedes obligarme —musitó con temor, toda la valentía se había esfumado de su corazón al ver la sonrisa cruel de Jack.

—No olvides que me debes la vida y casándote con Ricardo Ferreira será la única manera de que puedas pagarme todo lo que he hecho por ti y por tu abuela…

Kate tembló ante la mención de su abuela.

—¿Aún quieres desafiarme, Kate? —preguntó con una sonrisa cruel— ¿Eres tan valiente para no aceptar casarte por el bien de tu querida abuela?

—¿Por qué me haces esto, tío? —susurró.

—No perderé el negocio con Ferreira por la estupidez de Ellen y menos si tengo el reemplazo que me ha solicitado para continuar con esta boda.

—No seré feliz…

—Me importa un comino si lo eres o no, Kate, sube a tu habitación y vístete de novia. Hoy te casas sí o sí —mencionó sin piedad.

Kate miró al hombre que la había criado desde los diez años, por un momento creyó que Jack sentía algún tipo de amor por ella, quiso creerlo pese a que no tenía ninguna buena experiencia dentro de su familia; desde que llegó fue siempre despreciada por Mabel y Ellen.

—¿Qué esperas para cumplir con las órdenes de tu tío? —preguntó la mujer con el ceño fruncido—. ¿Quieres que llame al hospital para preguntar cómo sigue tu abuela luego de su último infarto?

Era una amenaza y Kate lo sabía, así que, negó con un movimiento de cabeza y subió las escaleras como lo hace un condenado a muerte mientras se preguntaba, ¿qué sería de ella? No tenía el placer de conocer a Ricardo, las veces que el hombre acudió a cenar a la casa, ella fue encerrada en su habitación a petición de Ellen, tan paranoica como siempre, pensaba que Kate podía robarle la atención de Ricardo, como si Kate alguna vez hubiese tenido oportunidad de robarle algo. No era bonita, por lo menos, no en cuanto al estereotipo de mujer a la cual la sociedad llamaba bonita.

Ella era más… terrenal, no tenía una figura de modelo, más bien. Tenía unas bonitas curvas, pechos generosos y un rostro en forma de corazón, recordar que no era de la misma constitución física de Ellen le hizo detenerse en lo más alto de la escalera.

—¿Qué pasa? —preguntó Mabel con molestia al verla girar y titubear.

—No creo que el vestido de Ellen… —ella no pudo terminar la frase al escuchar la risa de burla de su tía política.

—Por supuesto que no hay manera de que entres en un vestido tan perfecto como el de mi hija, pero no te apures, Jack solucionó el pequeño contratiempo, mi esposo es un hombre que se adelanta a todo —aseguró—. Vístete y cúbrete ese asqueroso golpe —añadió la orden sin miramientos.

Kate de repente tuvo una ligera sospecha, pero sus nervios y la conmoción del momento no le permitió analizar la situación, por lo que continuó su camino con el corazón martillando dentro del pecho.

La sensación de frío la acompañó hasta su habitación, sus manos temblaban y sudaban producto de sus nervios. La mirada de Kate se posó en la ventana de su habitación, «escapar no es una opción», se dijo a sí misma al recordar a Carlota, su abuela.

Con resignación posó su mirada sobre la cama, el vestido de novia hecho a medida descansaba sobre ella.

Iba a casarse con un completo extraño, todo lo que conocía de Ricardo Ferreira era lo poco que salía de él en las revistas, ella sabía que era extranjero y que era el dueño de una de las principales fábricas de chocolate del país. ¿Era suficiente para casarse con él? ¡No! No lo era, pero tampoco es que tenía elección. Era su boda con el magnate del chocolate o perder la poca estabilidad económica que tenía para su abuela.

Con manos temblorosas tomó el vestido y se lo colocó por encima de la ropa.

—Fue un vestido mandado hacer con tiempo —musitó, dándose cuenta de que todo ese alboroto era un plan con maña, sus tíos, seguramente, querían liberar a Ellen de aquel matrimonio y la condenaban a ella a ocupar su lugar, a convertirse en una novia de reemplazo.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Venganza de la Luna Abandonada

Venganza de la Luna Abandonada

217.8k Vistas · Completado · Sherry
—Qué considerado.

—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.

—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.

—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…

Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.

Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.

Cuando Ethan intentó recuperarla:

—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.

Bella sonrió con burla.

—El padre del niño no eres tú.
Renacimiento: Actriz Estrella

Renacimiento: Actriz Estrella

52k Vistas · Completado · Olivia
Yo era huérfano, y cuando cumplí doce años, mis padres me encontraron. Pensé que finalmente podría escapar de mi sufrimiento y experimentar la calidez de un hogar y el amor de unos padres. Para encajar, hice todo lo posible por complacer y servir a mi familia.

Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!

Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?

Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.

Pero para mi sorpresa, ¡renací!

Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
La Última Cláusula del Multimillonario

La Última Cláusula del Multimillonario

738.8k Vistas · Completado · Benedicta Nkemjika
—Fírmalo —dijo él.

Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.

Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.

Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.

Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Tentación Italiana

Tentación Italiana

33.9k Vistas · Completado · Luz Torres
El ser humano tiene la tendencia de, entre más prohibido, más tentador y excitante se vuelve y Leandro Licciardi lo era.
Con su sola presencia erizaba cada parte de mi cuerpo, era un hombre imponente con una mirada que hacía desde mojar mis bragas, a hacerme temblar de puro miedo, todo de él emanaba peligro y sexo, mucho sexo.
Él era el pecado hecho persona y yo solo una simple mortal que cayó en tentación. Soy Nicole Davis y esta es mi historia.
Conociendo a mi papá millonario

Conociendo a mi papá millonario

20.5k Vistas · Completado · Sergio Rocha
Ciara Edevane es una madre soltera que sobrevive la vida junto a su pequeño hijo Ethan, dándose a la fuga después de dormir con aquel apuesto y arrogante millonario, le oculto un gran secreto. Arlen Chadburn es un playboy millonario y CEO que lleva años buscando a aquella mujer con la que durmió una sola noche, y a la que nunca logro olvidar a pesar de los años. Mamá, ¿Quién es mi papá? Aquella pregunta inocente finalmente tendría una respuesta. El destino caprichoso, los hará reunirse en el lugar menos pensado, pero, ¿Qué pasará cuando Arlen descubra que aquel pequeño tiene sus mismos ojos y su edad coincide con los años que ha pasado buscando a la mujer de sus sueños? El amor cruzara fronteras no antes pensadas y lograra un milagro que se creía perdido.
La segunda oportunidad del multimillonario

La segunda oportunidad del multimillonario

1.2m Vistas · Completado · Nia Kas
McKenzie Peirce oculta su pasado por una razón. Se avergüenza de ello y no quiere que salga a la luz. Su salvador pertenecía a una de las familias más ricas de Ardwell. Aceptó casarse con el nieto de su salvador, que era frío y distante. Poco a poco Dimitri se va abriendo y McKenzie también. Justo cuando pensaba que podía confiar en él, una tercera persona entra en sus vidas e incomoda a McKenzie.
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.
Felicidad del Ángel

Felicidad del Ángel

2.4m Vistas · Completado · Dripping Creativity
«Aléjate, aléjate de mí, aléjate», gritaba una y otra vez. No dejaba de gritar aunque parecía que se había quedado sin cosas para tirar. Zane estaba más que un poco interesado en saber exactamente qué estaba pasando. Pero no podía concentrarse con la mujer haciendo alboroto.
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.

«¿Y tu nombre es?» preguntó.

«Ava», le dijo en voz baja.

«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.

«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.

«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.

**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.

Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
¡Mate!

¡Mate!

21.5k Vistas · Completado · Angie Pichardo
Gia es una licántropa fuerte, rápida y perceptiva, hija del alfa de la manada. Desde pequeña, ha demostrado habilidades sobresalientes, pero su vida da un giro inesperado cuando Gael, el lobo más codiciado y poderoso de la manada, es rescatado por su padre y llevado a vivir a su casa. Desde su llegada, Gael siente una necesidad protectora hacia Gia, deseando enseñarle todo lo necesario para que sobreviva.
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?
Reina Híbrida Alfa

Reina Híbrida Alfa

23.1k Vistas · Completado · Aisling Elizabeth
—Un recipiente hecho de dos grandes poderes. De bestia Alfa y bruja Sacerdotisa.

Lo último que la loba solitaria Kaeleigh quiere hacer cuando descubre que es la compañera destinada de Chase, el futuro Alfa de la manada de la Luna Oscura, es estar atada a las estructuras y jerarquías de la manada. Especialmente porque su secreto es que no puede transformarse. Pero un enemigo desconocido y peligroso y una muerte trágica ponen su vida y la de los que la rodean en riesgo, y Kaeleigh se encuentra en el centro de una disputa entre dos Alfas.

Todo está en duda mientras los secretos salen a la luz, se revelan maldiciones y profecías, y se rompen corazones cuando Kaeleigh debe elegir entre el amor maldito de su Alfa destinado y una promesa hecha al Alfa de la manada rival.

Todo esto y más, en esta primera parte de una historia de amor paranormal predestinada, son las piezas del rompecabezas de una profecía de siglos que predice el surgimiento de una poderosa reina destinada a convertirse en la líder de una nueva especie híbrida sobrenatural.
Bienvenido al Infierno

Bienvenido al Infierno

596.8k Vistas · Completado · Williane Kassia
Estaba comprometido. Recto.
Un hombre común con un futuro brillante por delante.
Pero una sola traición fue suficiente para destrozarlo todo.

Inculpado por la mujer que amaba y su propio hermano, fue sentenciado y arrojado al peor lugar imaginable: una prisión donde las reglas no existen—y el peligro tiene un nombre, un rostro... y ojos hambrientos.

Ahora, comparte celda con el hombre más temido de toda la instalación.

Dominante. Intenso. Obsesivo.

Y lo quiere.

No por amor.
No por misericordia.
Sino por puro, despiadado deseo.

En un mundo sin leyes, sin escapatoria, y sin nadie que lo salve, se convierte en el conejito del lobo—sumiso a su toque, prisionero del placer... e incapaz de resistirse.

Porque a veces, es el monstruo quien sabe exactamente cómo hacerte sentir vivo.
Poseída por el SEAL de la Marina

Poseída por el SEAL de la Marina

216.3k Vistas · Completado · Lin Daniels
ADVERTENCIA!!!!!!!NO APTO PARA MENORES DE DIECIOCHO AÑOS. CONTENIDO EXPLÍCITO********************************************Me mete dos dedos en la boca.

—Chupa. Déjamelos bien húmedos.

No sé por qué hago lo que este hombre me dice cuando me ordena cosas, pero obedezco todas y cada una de las veces y le chupo esos dedos como si me fuera la vida en ello.

Mis muslos empiezan a temblar cuando oigo que baja la cremallera, porque sé lo que pasará después. Se meterá dentro de mí, tan profundo que no le quedará adónde más ir, y me dejará ardiendo viva.

—No muevas las manos cuando yo quite las mías. ¿Me entiendes? Si desobedeces, te ataré y te dejaré aquí hasta que tus padres vengan a buscarte y te encuentren llena hasta el borde de mi semen.***************************************Alguien me está siguiendo.

Estuve a punto de que me asaltaran, o quizá podría haber pasado algo incluso peor.

Pero hubo un tipo que me salvó, como un superhéroe moderno, con un casco negro.

Debería haberme aterrado cuando le cortó la garganta a mi atacante y luego asintió hacia mí, esperando a que entrara a salvo en mi coche, y apoyó la mano en mi ventanilla.

En vez de sentir miedo, me siento...

Excitada.

Viva.

Y me muero por sentirlo otra vez.

Así que hago lo que nadie en su sano juicio haría. Recorro las calles de la ciudad cuando debería estar en la cama, descansando, solo esperando otra mirada de mi rescatador.

Él no decepciona.

Me acorrala y me hace sentir cosas que no debería estar sintiendo porque estoy en una relación.

Anhelo su contacto; abro las piernas cuando debería usarlas para correr muy, muy lejos.

Alguien me está siguiendo.

Y me gusta.
LA OBSESIÓN DE ALEXANDER

LA OBSESIÓN DE ALEXANDER

177.7k Vistas · En curso · Shabs Shabs
—¿Me estás vendiendo? —Mi padre ni siquiera podía mirarme a los ojos—. Solas ofreció la mayor cantidad.

Me tambaleé hacia atrás, pero Alexander Dimitri me agarró, su gran mano apretando posesivamente mi garganta. Empujó a mi padre contra la pared.

—Ella es mía —gruñó Alexander—. Soy el único que puede abrirle las piernas.

Me arrastró hasta su coche, arrojándome al asiento trasero. Se subió encima de mí, su pesado cuerpo inmovilizándome.

—Tu padre te vendió para ser una puta, Alina —susurró, mordisqueando mi lóbulo—. Pero ahora eres mi puta.

Frotó su erección contra mi clítoris a través de mi delgado vestido.

—Y te voy a usar cada noche hasta que tu deuda esté pagada —su mano rasgó mis bragas a un lado—. Empezando ahora mismo.


En un mundo de crímenes de alto riesgo, traiciones y alianzas peligrosas, Alina Santini se encuentra atrapada entre la lealtad a su padre y la ira del hombre más despiadado que ha conocido—Alexander Dimitri. Su padre, Arthur, es un jugador con una tendencia a hacer enemigos y una deuda tan grande que podría costarles todo. Cuando Alexander irrumpe en la vida de Alina, con un arma en mano y venganza en sus fríos ojos grises, le da un ultimátum escalofriante: devolver el dinero robado, o tomará lo que Arthur más aprecia.

Pero Alexander no es solo un hombre que cobra deudas—es un depredador que se alimenta de poder y control, y Alina acaba de entrar en su mira. Creyendo que Alina es valiosa para su padre, la toma como pago, pensando que es una ficha de negociación para saldar la deuda.