NovelaGO
UNA OMEGA PARA NAVIDAD

UNA OMEGA PARA NAVIDAD

Cintia Vanesa Barros Freile · En curso · 110.8k Palabras

649
Tendencia
1.3k
Vistas
123
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Hay olores que te salvan la vida. Otros te la destruyen.
Aurora huyó la noche en que despertó. Dejó atrás el cadáver de su madre, una ciudad en llamas y un secreto escrito en un diario viejo: era una omega pura. La última de su linaje. Y su primer celo acababa de llamar a todos los lobos del norte.
La encontraron tres.
No cualquier lobos: los trillizos Blackwood. Herederos de una manada agonizante, hijos de una tragedia que nadie se atreve a nombrar, destinados entre ellos por un vínculo prohibido que ninguno quería aceptar. Jake la rescató. Ben la cuidó. Alex intentó protegerse del deseo y fracasó igual que sus hermanos.
Porque el cuerpo de Aurora no quería a uno. Los quería a los tres.
Lo que nació como un pacto de supervivencia se convirtió en una obsesión. Lo que empezó como un refugio contra la nieve se volvió un vínculo que ninguna manada, ninguna ley, ningún enemigo lograría romper. Pero fuera de Blackwood, otros también habían olido a Aurora. Y estaban dispuestos a quemar el mundo con tal de tenerla.
Una Omega para Navidad es una historia de amor imposible y tres alfas que aprendieron que la vulnerabilidad es la forma más pura de fortaleza. Una tríada prohibida. Un embarazo que cambiará el destino de los lobos. Una Navidad que nadie olvidará.
Porque algunos olores te salvan la vida.
Y otros te hacen desear perderla por completo.

Capítulo 1

POV AURORA — Un mes antes de Navidad

Diciembre siempre había sido mi mes favorito… hasta ese año, cuando empezó a oler a sangre y a deseo. El frío se colaba por las grietas del ventanal como dedos helados que querían acariciarme la nuca. Afuera, la neblina lo devoraba todo: farolas, edificios, almas. Todo parecía flotar en una leche sucia que olía a carbón quemado, a pan dulce y, de pronto, a algo más.

Algo que no pertenecía a la ciudad.

Algo que olía a pino mojado, a noche profunda, a macho.

Me estremecí sin motivo aparente y apreté la taza de café contra el pecho. El uniforme de la cafetería aún llevaba impregnado el olor a fritanga y a desesperación de propinas. Encendí la guirnalda vieja: ocho lucecitas valientes parpadeando como corazones al borde del infarto. Sonreí por costumbre.

Dentro de mí, algo se removía.

—¿Otra vez en modo navideño tan temprano? —preguntó mamá desde la cocina. Su voz sonaba cansada, pero había un temblor nuevo, como si cada palabra le costara sangre.

—Es diciembre —contesté, intentando que mi voz no se quebrara—. Hay que creer en algo, ¿no?

Ella salió limpiándose las manos en el delantal. Tenía los ojos hundidos, los labios apretados. Me miró como quien mira una bomba a punto de estallar.

Y entonces llegó el primer latigazo.

Un dolor agudo, eléctrico, me atravesó la parte baja de la espalda y bajó hasta la base de mi columna como si alguien me hubiera clavado un hierro al rojo. Me doblé sin querer, derramando el café caliente sobre mis dedos. No sentí el quemazón. Solo sentí calor. Un calor húmedo, vergonzoso, que se instaló entre mis piernas y me hizo apretar los muslos.

—¿Aurora?

—Estoy bien —mentí, pero la voz me salió ronca, demasiado ronca.

Porque no era solo dolor.

Era hambre.

Llevaba noches despertando empapada, con las sábanas pegadas a la piel y un vacío palpitante que no entendía. Soñaba con manos grandes, con bocas que no tenían rostro, con tres sombras que me rodeaban y me respiraban el cuello mientras yo suplicaba que no pararan. Despertaba siempre al borde del grito… y al borde de algo más.

Y ahora los olores me atacaban como nunca.

No era la rosca de la panadería.

Era la tierra removida bajo el asfalto.

Era el sudor rancio del vecino del quinto.

Era el metal oxidado de la escalera.

Y era ese olor nuevo, imposible: bosque después de la tormenta, cuero caliente, macho alfa.

—¿Mamá… huele a… bosque? —pregunté, y me odié por sonar tan niña.

Ella palideció de golpe. Fue como si le hubiera arrancado la piel.

Se acercó a la ventana, apartó apenas la cortina. Sus manos temblaban.

—No abras la puerta a nadie hoy —susurró—. A nadie.

El día pasó en una bruma de malestar. Intenté aferrarme a la rutina: decoré el arbolito plástico, puse villancicos, ordené cajas viejas. Pero cada movimiento era un latigazo. Cada respiración, una provocación.

El olor a macho se hacía más fuerte, más íntimo. Se me metía bajo la piel, me lamía el paladar, me hacía apretar los dientes para no gemir.

Al caer la tarde ya ardía de fiebre. La camiseta se me pegaba a los pechos, los pezones duros y doloridos rozaban la tela con cada movimiento. Me temblaban las piernas. Sentía la ropa interior empapada, y no era sudor.

—Mamá… creo que tenemos que ir al hospital —dije entrando en la cocina tambaleándome.

Ella se giró. Tenía los ojos llenos de lágrimas que se negaba a derramar.

—No podemos —susurró—. No estás enferma, Aurora. Estás despertando.

—¿Despertando de qué?

Antes de que pudiera responder, el primer rugido retumbó en la calle.

No era un perro.

No era un coche.

Era algo antiguo, algo que hacía vibrar los cristales y mi útero al mismo tiempo.

Corrí a la ventana.

Entre la niebla, sombras enormes se movían. Lobos. Lobos de verdad. Más grandes que cualquier animal que hubiera visto en documentales. Sus ojos brillaban amarillos, sus hocicos alzados, buscando.

Buscándome.

—Mamá…

Ella me agarró de los hombros con tanta fuerza que me hizo daño.

—Escúchame bien, mi vida. Vinieron por ti. Ya pueden olerte. Tu primer celo empezó esta mañana.

—¿Celo? —repetí como una idiota.

No hubo tiempo para más.

Abrió el cajón secreto del viejo mueble del salón (nunca supe que existía) y sacó un cuaderno de cuero oscuro, gastado, con un símbolo grabado que parecía tres lunas entrelazadas.

—Esto es todo lo que soy —dijo con voz quebrada—. Todo lo que tu padre y yo escondimos. Léelo cuando estés a salvo. Solo cuando estés a salvo.

Un golpe brutal hizo temblar la puerta.

—¡Abre, humana! —rugió una voz que no era voz—. ¡Entréganos a la omega pura!

Mamá me empujó hacia la ventana trasera.

—¡Corre! ¡No mires atrás!

—¡No te voy a dejar!

—Escúchame una última vez —me tomó el rostro entre sus manos temblorosas y me miró como si quisiera grabarse en mis ojos—. Eres más fuerte de lo que crees. Tu olor ya los llama… pero también llamará a otros. A los que están destinados a protegerte. Tres sombras, Aurora. Tres alfas. Solo ellos podrán salvarte… o destruirte.

La puerta principal saltó en astillas.

Vi a mi madre plantarse en medio del salón, pequeña y frágil, alzando una vieja escopeta que nunca supe que teníamos.

—¡CORRE!

Salté por la ventana trasera.

Caí mal, me raspé las rodillas, pero el dolor era nada comparado con el fuego que me abrasaba por dentro. Corrí por el callejón, el diario apretado contra el pecho, el olor a macho desconocido persiguiéndome como una promesa y una amenaza.

Detrás de mí, los gritos de mi madre se mezclaron con rugidos que helaban la sangre.

Y entre el caos, una última frase suya llegó hasta mí, arrastrada por el viento:

—¡Busca Blackwood antes de Nochebuena… o morirá todo lo que amas!

Corrí.

Corrí con el corazón en la garganta, con el cuerpo ardiendo de un deseo que no entendía, con tres sombras sin rostro esperándome en algún lugar de la nieve.

Y supe, con una certeza que me aterró más que los colmillos que me perseguían, que mi vida humana había terminado esa noche.

La omega que no debía existir acababa de despertar.

Y el mundo entero acababa de olerla.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Mi pecado, mi perdición.

Mi pecado, mi perdición.

101k Vistas · En curso · Isabella
— ¿Osas desafiarme?— Pregunta, levantando mi vestido, exponiendo mi trasero ante él.

—Yo…—apenas logro articular palabra. Cuando siento el primer azote en mi trasero que me hace jadear.— ¡Aaahs!— Jadeo, apretando el borde del fino mármol mientras lo enfoco por el espejo frente a nosotros.

— ¿Ya no eres tan desafiante como hace unos minutos?
Sonrió con maldad, mordiéndome el labio inferior.

— ¿Eso es todo lo que tienes, tío?”

Una relación prohibida a los ojos de la sociedad envuelve a Analla Maglot, y Arthur Maglot, ante los lazos familiares que los unen. Un secreto que le abre paso al deseo desbordado, que le da la bienvenida a un amor intenso, fugaz, que se ve truncado por la maldad de una mujer celosa, dispuesta a hacer lo que sea para lograr sus ambiciones. La maldad, la sociedad clasista, el tabú, los secretos y las mentiras desencadenan esta historia, que moverá cada fibra cuando todos se enteren de los secretos oscuros que ellos guardan, desatando un infierno antes de por fin lograr ser felices.
Sin embargo, cuando creían haberlo superado todo, su adorada hija revive la historia que daban por vencida. Monick Maglot, de veinte años, guarda un secreto peligroso: está enamorada del mejor amigo de su padre. El hombre que debería ser su tío político y el padre de su mejor amiga se ha convertido en su mayor tentación. Dispuesta a luchar por sus deseos, Monick desencadena una serie de eventos que la sitúan en el ojo del huracán, sucumbiendo ante un hombre mayor que representa su pecado más dulce y su perdición más intensa. Al arrastrar a Omar Flawer a la aventura más prohibida de su vida, él termina rindiéndose ante una mujer que está dispuesta a todo por convertirse en su reina de la mafia.
ATLAS EL ALFA CAUTIVO

ATLAS EL ALFA CAUTIVO

71.3k Vistas · En curso · Tory Sánchez
Mica ya no era dueña de sus acciones ni de sus pensamientos. Todo lo que anhelaba era apagar esa llama ardiente. Dolía, dolía demasiado. Se sentía vacía.

—Lléname de ti, Atlas —suplicó abriendo los pantalones del hombre.

Un gruñido animal abandonó la garganta de Atlas, pero no pudo hacer nada. Simplemente, observó como Mica le acariciaba la dura verga.


Durante meses. Atlas Dravencor sufrió en cautiverio a manos de su enemigo. El alfa Aziel de la manada de Plata. Encerrado como una bestia, fue torturado para doblegarlo, pero fiel a sus principios y lealtades, no se dejó vencer. Hasta que llegó Mica, inocente y con intención de ayudarlo, terminó sucumbiendo ante ella. Solo para enterarse de que se trataba de la hija de su peor enemigo.
Traicionado, juró vengarse y, cuando finalmente es rescatado por su padre y su gente, Atlas no huye solo: arrastra a Mica con él, herida en el asalto. No la salva por piedad. La lleva con él como su botín de guerra. Como castigo y símbolo de su victoria.
Atlas está decidido a vengarse y hacerle pagar por su engaño; sin embargo, estar lejos de la joven omega le resulta imposible, sobre todo, cuando descubre que en su cuello lleva su marca y en su vientre, a su hijo.
Entre la sed de venganza y el deseo prohibido, Atlas deberá decidir si será un verdugo… o un alfa digno.
Cómo No Enamorarme de un Dragón

Cómo No Enamorarme de un Dragón

2.3m Vistas · Completado · Kit Bryan
Nunca me postulé a la Academia para Seres y Criaturas Mágicas.

Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.

Todos menos yo.

Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.

La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.

Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.

Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Reclamada por El Multimillonario

Reclamada por El Multimillonario

300.7k Vistas · En curso · Khey Coco
—Fírmalo.
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
Canción de corazón

Canción de corazón

4.1m Vistas · Completado · DizzyIzzyN
La pantalla LCD de la arena mostraba imágenes de los siete cazas de la clase Alpha. Ahí estaba yo, con mi nuevo nombre.
Me veía fuerte, y mi loba era absolutamente preciosa.
Miré hacia donde estaba sentada mi hermana y ella y el resto de su pandilla tenían la cara llena de celos y furia. Luego miro hacia donde están mis padres y miran fijamente mi foto, si tan solo miradas pudieran incendiar mi porquería.
Les sonrío y luego me doy la vuelta para mirar a mi oponente. Todo lo demás se desvanece excepto lo que había aquí en esta plataforma. Me quito la falda y el cárdigan. De pie solo con mi tanque y capris, me pongo en posición de combate y espero a que comience la señal: para luchar, demostrar y no esconderme más.
Iba a ser divertido. Pensé, con una sonrisa en la cara.
Este libro «Heartsong» contiene dos libros: «Werewolf's Heartsong» y «Witch's Heartsong»
Solo para adultos: contiene contenido sobre temas de adultos, sexo, abuso y violencia
Mi Esposo de Matrimonio Relámpago es un Multimillonario Oculto

Mi Esposo de Matrimonio Relámpago es un Multimillonario Oculto

59.6k Vistas · Completado · Angel K.
—Literalmente acabamos de conocernos. ¿No crees que un matrimonio relámpago es moverse un poco rápido? —dijo Michael, una cita a ciegas organizada por mi madre.

—La gente se casa rápido todo el tiempo ahora —respondí—. Podríamos hacer el papeleo, tomarnos el tiempo para conocernos de verdad. Si funciona, genial. Si no, nos divorciamos.

Él sonrió.

—De acuerdo. Entonces intentémoslo.

Sarah Martínez trabaja como mesera en un restaurante. Atormentada por recuerdos fragmentados de un pasado que no puede recordar completamente, está desesperada por escapar de la constante preocupación de su madre por su futuro. Cuando conoce a Michael Johnson, un hombre que parece ser la solución perfecta a sus problemas, impulsivamente le propone matrimonio.

Sin embargo, Michael no es quien aparenta ser. Es un hombre de poder y riqueza. Cuando Sarah lo confunde con la cita a ciegas organizada por su madre, él decide seguirle el juego, intrigado por su sinceridad y la posibilidad de un matrimonio libre de las cazafortunas a las que está acostumbrado.

Su matrimonio comienza como un arreglo práctico, pero a medida que navegan su nueva vida juntos, los sentimientos empiezan a desdibujar las líneas de su acuerdo.

¿Descubrirá Sarah la verdadera identidad de Michael? ¿Podrá Michael confiar en las intenciones de Sarah, o es ella solo otra mujer tras su riqueza? ¿Y qué pasará cuando el ex de Sarah, una estrella de Hollywood, intente recuperarla?
Un contrato para Stella.

Un contrato para Stella.

20.3k Vistas · Completado · Andrimar Rodriguez
La expresión de su rostro hizo que se me helara la sangre...
Se me acercó y extendió su brazo hacía mi, para entregarme la hoja doblada que sostenía.
Nunca lo había visto temblar, no así, y su expresión me decía que era producto de la rabia.
Desconcertada, tome la hoja y la abrí, quedándome perpleja con los que estaban leyendo mis ojos.
-Dime ahora mismo quien es el padre-exigió con un tono brusco y demandante-Y espero que pienses muy bien tu respuesta.
Me apresuré a negar con la cabeza.
No creía en lo absoluto lo que decía aquél papel, no podía estar embarazada, eso era casi imposible...
Y en el caso de que fuese cierto, no me explicaba como él podía estar haciendo esa clase de pregunta.
Él, que había sido el primero y el único.
-Dilo Stella, ¿Quién es el padre?-Insistió, cerrando sus párpados y apretando sus puños.
Mis lágrimas escaparon sin previo aviso, como resultado de su cruel desconfianza, y por mucho que me esforcé, no lograba pronunciar ni una sola palabra para tratar de defenderme.
Abrió de nuevo sus ojos y volvió a mirarme... lo hizo con tanto resentimiento que se me escapó un sollozo.
-¡Habla!-Exclamó él, ahora alzando la voz.
-Tu...-Mis labios se movieron por si solos y las comisuras de los suyos se fruncieron por una amarga y desfigurada sonrisa.
-¿Acaso me ves cara de estúpido?
-Tu haz sido el único hombre en mi vida.
-Mientes...
-Lo juro Salvatore...
-¡Mientes!-Repitió con brusquedad-Sabes muy bien que no puedo tener hijos.
-Te juro que yo...
-¡Ya basta!,-Rugió-No quiero escucharte.
-Por favor...-mi voz se quebró.
-Quiero que te vayas de mi casa.
Sentí mi rostro palidecer.
-Salvatore, no me hagas esto-me salió un hilo de voz-Por favor.
-Tienes hasta mañana para recoger tus cosas y lárgate de aquí...
Intocable (Colección de la Serie Avatar a la Luz de la Luna)

Intocable (Colección de la Serie Avatar a la Luz de la Luna)

2.5m Vistas · Completado · Marii Solaria
«¡No, no! ¡No es así!» Supliqué, con lágrimas corriendo por mi rostro. «¡No quiero esto! ¡Tienes que creerme, por favor!»

Su gran mano me agarró violentamente por la garganta, levantándome del suelo sin esfuerzo. Sus dedos temblaban con cada apretón, estrechando las vías respiratorias vitales para mi vida.

Tosí y me ahogué mientras su ira me quemaba los poros y me incineraba interiormente. El odio que Nerón siente por mí es fuerte, y sabía que no había forma de salir vivo de esto.

«¡Como si fuera a creerle a un asesino!» La voz de Nerón suena aguda en mis oídos.

«Yo, Neron Malachi Prince, el Alfa de la manada Zircon Moon, te rechazo, Halima Zira Lane, por ser mi compañera y Luna.» Me tiró al suelo como a un pedazo de basura, dejándome sin aliento. Luego agarró algo del suelo, me dio la vuelta y me acuchilló.

Me cortó la marca de mi manada. Con un cuchillo.

«Y por la presente te sentencio a muerte».


Una joven mujer lobo, abandonada por su propia manada, acalla su aullido ante el peso aplastante y la voluntad de los lobos que quieren verla sufrir. Tras ser acusada falsamente de asesinar a Halima dentro de la manada de Zircon Moon, su vida se derrumba entre las cenizas de la esclavitud, la crueldad y el abuso. Solo cuando encuentre la verdadera fuerza de un lobo en su interior podrá escapar de los horrores de su pasado y seguir adelante...

Tras años de lucha y curación, Halima, la superviviente, vuelve a enfrentarse a la antigua manada que la marcó la muerte. Busca una alianza entre sus antiguos captores y la familia que ha encontrado en la manada Garnet Moon. La idea de fomentar la paz donde hay veneno es poco prometedora para la mujer que ahora se conoce como Kiya. A medida que el creciente estruendo de resentimiento comienza a abrumarla, Kiya se encuentra con una sola opción. Para que sus heridas supurantes sanen de verdad, debe enfrentarse a su pasado antes de que devore a Kiya como lo hizo con Halima. En las sombras que crecen, el camino hacia el perdón parece ir y venir. Al fin y al cabo, no se puede negar el poder de la luna llena, y para Kiya quizás la llamada de la oscuridad resulte igual de inflexible...

Este libro es adecuado para lectores adultos, ya que el tema aborda temas delicados, como los pensamientos o acciones suicidas, el abuso y los traumas que pueden provocar reacciones graves. Por favor, tenga en cuenta.
————UntouchableLibro 1 de la serie The Moonlight Avatar

TENGA EN CUENTA: Esta es una colección de series para la serie The Moonlight Avatar de Marii Solaria. Esto incluye Untouchale y Unhinged, e incluirá el resto de la serie en el futuro. Hay libros separados de la serie disponibles en la página del autor.:)
Matrimonio Rápido con el CEO

Matrimonio Rápido con el CEO

12.8k Vistas · En curso · Olivia
He vivido una vida maldita. Mi padre desapareció sin dejar rastro, mi madre murió, y me dejaron con la familia de mi tío. Me hicieron la vida imposible—abuso constante, y lo peor, mi tío y mi primo me acorralaban cuando nadie estaba mirando...
Pero tal vez la suerte finalmente me encontró. Me liberé de esa pesadilla y me escapé con este hombre hermoso que tiene un poder serio y dinero que parece nunca agotarse...
La herencia del rancho.

La herencia del rancho.

27.3k Vistas · Completado · cristinaelizabetlopez.barros
Margarita, una joven que ha sufrido abuso y desprecio por parte de su padre y novio, decide huir de sus vidas en busca de un nuevo comienzo y decide ir al rancho en busca de refugio.

En allí, Margarita conoce a Ryder, un vaquero que la atrae desde el inicio y con agrado descubre que el sentimiento es mutuo. ambos cargan con un pasado turbio, y lo suyo fue demasiado rápido, ardiente. Margarita descubre que está embarazada, ahora, las cosas han cambiado y no solo por el exnovio de Margarita aparece y para empeorar todo, su padre y madrastra también.

Se enfrentan a las hormonas de una joven embarazada y la pasión abrazadora de un hombre que sabe montar toros y domar caballos salvajes.
ENCUENTRAME

ENCUENTRAME

61.8k Vistas · Completado · Maria Pulido
Anaelise estudia el primer año de Medicina en la universidad de Durango Colorado, ciudad donde reside con su padre. Ella trata de llevar una vida, pero sabe que es un compendio de fragmentos que ha tratado de volver a unir por años.
Su terapia una vez a la semana, es el lugar de refugio donde respirar no le cuesta tanto. Todo en su vida debe ser cuidadosamente planeado
Sin embargo, el cambio repentino de su Psiquiatra jubilado y el profesor más verdugo de la academia, que a resumidas cuentas resultan ser la misma persona, desequilibran su supuesta normalidad haciendo que ella saque a flote los rincones más oscuros que ha querido esconder desde hace mucho tiempo.
Xavier está convencido que nadie interrumpirá su rigurosa vida, de hecho, él es lo suficientemente cuidadoso como para que nadie esté a su lado por lo menos 24 horas seguidas. Es un hombre cerrado, dominante y muy controlador, entre eso, manipulador. Pero cuando Anaelise entra en su campo de visión, no solo sacará lo peor de él, ella romperá sus barreras y desatará el caos que él mantiene oculto.
Ellos son sombras, y estas, se unirán formando un caos interminable.
El CEO Sobre Mi Escritorio

El CEO Sobre Mi Escritorio

655.4k Vistas · Completado · McKenzie Shinabery
—Crees que ella te necesita —dice él.

—Sé que sí.

—¿Y si no quiere este tipo de protección?

—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.

—¿Y si el mundo arde?

Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.

—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.

No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.

Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.

Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.

Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.

Hasta que empezó a observarme.

Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.

Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.

Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.

Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.