
Amor Verdadero
Anna Alvarez · Completado · 116.0k Palabras
Introducción
Él. Solo con una mirada tiene a la mujer que desee; sabe que tiene un poder sobre el opuesto, un CEO multimillonario al que le encanta divertirse con cualquier falda que se le cruce en el camino, hasta que ella aparece en su camino pensando que caerá al igual que todas; con lo que él no contaba era que ella parecía inmune a sus encantos o, bueno, así parecía ser.
¿Podrán superar todo el pasado, inseguridades y problemas que los agobian para disfrutar de un amor verdadero?
Capítulo 1
Me despierta una música alta y ¡Dios! ¿Quién pone música tan alta a esta hora? Miro mi despertador, son las siete de la mañana, ¡NO! ¿Por qué? Claro, la única capaz de hacer semejante atrocidad es mi amiga y compañera de piso Gia; ella y yo somos más que amigas; somos hermanas. la conocí cuando llegué a Londres gracias a una beca que me gané y somos compañeras de clase; nuestro departamento es suficientemente grande para las dos. Bueno, ella podría tener un penthouse si quisiera, ya que su familia tiene mucho dinero, pero ella es un ser humano muy sencillo y poco materialista, por eso en cambio comparte conmigo los gastos de este departamento.
Salgo de la cama hacia la cocina y, si ella está preparando el desayuno, que a mi parecer es muy temprano para que mi estómago reciba algo, pero ella, tengamos o no clases, se levanta temprano; a eso le anexamos la estruendosa música, que hace que quiera ahorcarla más rápido.
—Buenos días, Alicia —dice ella con una sonrisita que parece... no se ¿burlona? ¡La mato!
—Buenos días, Gia. Dime, ¿qué hice para merecer tu ira esta mañana? —le contesto entre bostezos y sentándome en los taburetes de la cocina.
Ella rueda los ojos y luego ríe
—No seas dramática, Ali, solo estoy feliz porque ya terminamos la carrera y que hoy nos vamos a Nueva York; además, el vuelo sale esta tarde, así que hay que terminar de arreglar todo —suena muy emocionada.
—Sí, Gia, ya sé que dije que te iba a acompañar esta vez —le digo tranquilamente, pero con una sonrisa.
—Estoy muy emocionada, ¿sabes? Extraño mucho a mi familia; ellos son lo mejor que tengo —suspira.
—Me alegra oírte hablar así —digo frotando mis ojos por el sueño—. Y bueno, sí me emociona conocer a tu familia; tú ya has conocido a la mía y creo que ahora me toca a mí después de cuatro años, ¿no? —le digo con cariño—. Eres como mi hermana.
—Eso lo sé —me saca la lengua—. Por cierto, tienes un mensaje en el contestador, es de Robert —dice haciendo una mueca.
Ella sabe perfectamente que a mí no me gusta Robert; siempre quiere saber qué hago, es muy entrometido y siempre quiere estar tocándome o besarme; en pocas palabras, no lo soporto y a Gia tampoco le hace feliz su presencia.
—No. No. Es muy temprano para lidiar con él —le respondo seria.
Ella me mira y sonríe y no me agrada lo que debe estar pensando.
—Deberías buscarte un novio o salir con alguien, así te quitas de encima a Robert. —Pongo los ojos en blanco y pienso: aquí vamos de nuevo.
—Por favor. Esa no es la salida para librarme de él. Además, ya terminamos la carrera y no hay nada que me ate a Londres, así que olvídalo —concluyo.
—Vega ya, eres muy bonita, amiga —un puf sale de mí—. Sí, sí, sí, puf, como quieras, pero Ali, es hora de que salgas con alguien y retomes tu vida, deja en el pasado a Santiago —dice muy seria.
Yo la fulmino con la mirada; ella sabe que ese nombre no lo quiero escuchar mencionar en mi vida. Ese hombre casi acaba conmigo, solo trajo cosas malas a mi vida; si no fuera por Gia no sé qué hubiera sido de mí; ella fue mi roca, pero ya no quiero pensar en ello.
—No estoy lista, Gia, solo arruinaré todo —respondo.
Ella toma mi mano por encima de la isla de la cocina y me dice muy seria, pero con un deje de tristeza en sus ojos.
—Tú mereces ser feliz, lo mereces. Eres una gran persona y créeme que cualquier hombre quisiera estar contigo. A ver, ¿quién no quisiera estar con alguien como tú? Claro que tienes que mejorar ese genio que a veces cargas. —Eso me hace reír, ella es única. Simplemente la adoro.
—Claro, amiga, como tú digas. Me convertiré en un terrón de azúcar, ¿feliz? —Ella me pone los ojos en blanco por mi respuesta irónica.
—Bueno. Lo creas o no eres bonita y ya, no quiero terminar discutiendo por eso; mejor me voy a duchar, hice el desayuno. Sírvete —dice mientras va a su habitación.
—¡Gracias! —grito en respuesta.
Me quedo en la cocina pensando en lo que me dijo Gia; bueno, ella solo lo dice porque es mi amiga; además, ella puede escoger el hombre que quiera; ella sí es muy bonita, es alta, rubia con ojos azules, toda una modelo, y yo... yo soy lo que definiríamos como una mujer promedio, ¿eh?, de estatura media, de piel pálida con ojos verdes y cabellos castaños, lisos hasta mi cintura, con unas curvas normales que cualquier mujer tiene ¿no?
Luego de desayunar y ducharme, termino de organizar todo el resto del equipaje, ya que nuestro vuelo sale a las cuatro; luego me cambio de ropa para viajar lo más cómodo. me pregunto cómo será la familia de Gia; ¿serán los típicos millonarios estirados que te miran por encima del hombro? Bueno, no le he preguntado, me da vergüenza y no quiero sonar muy entrometida; solo sé que son sus padres y un hermano que es mayor que ella, del cual no hablamos, a decir verdad. Lo único que sé es que se llama Mark, pero del resto ni idea; debe ser el típico niño mimado que vive a merced de mamá y papá.
Tocan mi puerta y entra Gia muy animada. ¿Cuándo no está así?
—¿Lista, Alicia? Ya es hora de ir al aeropuerto y comenzar una nueva etapa —me dice desde la puerta de la habitación con todo su equipaje—. Ya quiero regresar; por cierto, ¿hablaste con tus padres? —pregunta un poco dudosa.
—Sí, tranquila. Les dije que los iría a visitar en Navidad; ellos están felices por mi Gia. Si yo quiero estar en Marte, pues ellos lo celebran. —Me parto de la risa con mi amiga; así son mis padres, siempre me dicen: sigue tus sueños y nunca desfallezcas. Ellos están contentos de que tenga entrevistas en constructoras muy importantes de Nueva York ahora que termine mis estudios.
—Pues vámonos entonces, que tiemble Nueva York porque ¡aquí vamos nosotras! —Entre bromas, risas y recuerdos partimos de Londres hacia una nueva etapa donde podré seguir con mi vida. ¿Qué me tendrá el destino preparado? Espero que cosas buenas.
POV Mark Scott.
—Vamos, preciosa. Dámelo —muerdo el lóbulo de su oreja y ella jadea—. Vamos, que no tenemos mucho tiempo. —Me muevo más rápido y duro, estamos en mi oficina y de seguro alguien entrará pronto y necesito correrme ya, así que la apremio. Muevo mis caderas en círculo y muerdo sus pezones, lo que la acelera y gime fuerte y sé que está cerca. —¡Eso es preciosa! —jadeo alto.
—¡Sí! ¡Sí! Mierda... Mark, me corro... Mmm... —Jadea en mi oído y siento que me aprieta el trasero con fuerza para tener más profundidad y su orgasmo llega casi al instante y ya no aguanto más y con un gruñido me corro duro.
—¡Dios! Preciosa, eres única. —Ella sonríe y obvio se lo cree... Mujeres, pero si así son felices, ¿quién soy yo para no darles gusto? me arreglo el traje y ella se arregla su blusa y coloca la falda.
—Bueno, Mónica, es mejor que salgas de mi oficina; en unos minutos tengo una reunión —digo lo más tranquilo posible.
—Pero, amorcito, yo quiero quedarme un rato más contigo. —Hace un puchero que no sé, pero me hace querer voltear los ojos; esta mujer cree que porque me la tire voy a tener una relación formal y me voy a querer casar con ella, ¿o qué mierda?
—Mónica. De verdad, te esperan en maquillaje para la prueba de vestuario; acuérdate de que tenemos el desfile encima.
—Bueno, amorcito, espero que me llames y salimos a cenar, ¿te parece? —Odio los apelativos cariñosos. Me parecen patéticos; el único que sale de mi boca es preciosa y es para no equivocarme de nombre o simplemente porque lo olvide. —Y no te quiero coqueteando con otras modelos, ¿entendiste? —me sentencia con el dedo. ¿Pero qué mierda se cree esta?, no me jodas.
—A ver, Mónica. Lo tuyo y lo mío está claro, solo compartimos buenos momentos, buen sexo, ¿me entiendes? —ella va a protestar, pero se abre la puerta de mi oficina y sí, la suerte está de mi lado.
—Con permiso, Mark, acuérdate de la reunión que tenemos... Mónica, ¿qué tal? —la saluda mi amigo Mario con una sonrisa que deja ver que sabe lo que estábamos haciendo.
—Hola, Mario —lo saluda y voltea hacia mí antes de decir— Amorcito. Voy a hacer de cuenta que no escuché lo que me dijiste, adiós —y lanzándome un beso se va.
—¡Por Dios! ¿Esa mujer qué se cree? —Que voy a tener una relación seria con ella —digo a Mario, que solo me mira con una sonrisa burlona—. Dilo, que te veo venir.
—Bueno, si ya lo sabes, ¿para qué quieres que te lo diga? —Me mira y sé que está aguantándose las ganas hasta que me lo dice—. Ya te dije que no te metieras con las modelos de la compañía; son todas unas interesadas y es obvio que te quiere atrapar, vamos, que el premio gordo es Mark Scott. —Luego ríe.
—Pues que se quede sentada esperando porque tú sabes que el compromiso no va conmigo —le digo con una sonrisa.
—Ya, venga, si es verdad que tú eres escéptico en cuanto al amor.
—Pues fíjate que sí y sabes muy bien porque lo digo; la única pareja que sé que se aman con locura son mis padres, que llevan juntos treinta y dos años.
—Sí, bueno, son un ejemplo de amor y tolerancia —me dice con sinceridad.
Mario es mi amigo desde el colegio; estudiamos juntos la preparatoria y la universidad. Venga, venga, que es mi hermano, pero él y yo algunas veces no pensamos lo mismo; él cree en el amor, en cambio yo solo estoy con las de turno, no me interesa nada más; todo lo que necesito lo tengo.
—Y bien, amigo, dime ¿qué te trae por aquí, aparte de la reunión que tenemos pendiente? —pregunto con curiosidad.
—Bueno, es que tu madre me llamó a decirme que no respondías tu celular y tu secretaria le dijo que estabas muy ocupado, ya sabemos con quién —ríe el muy carbón—, y me dijo que te acordaras de que mañana llega Gia de Londres y que no hicieras planes para cenar, ya que darán una cena en su honor —me dice muy animado; yo ruedo los ojos, porque mi madre siempre es así—. no pongas esa cara, yo también estoy invitado, así que nos divertiremos en la cena, ¿no te parece genial? —dice con una sonrisa de oreja a oreja que me irrita.
—Podrías dejar de comportarte como un crío, Mario, ya somos hombres de treinta años y esas sonrisas estúpidas no nos van. —Él solo me saca el dedo del medio en respuesta. —Y sí, bueno, qué más da, mañana voy a ver a mi hermanita querida, total, la extraño, aunque no lo creas.
—Por cierto. Me dijo que no vendría sola, viene con una amiga, esa con la que se va de vacaciones todos los años. —Así ya recuerdo, la famosa amiga que vive con ella; debe ser igual de superficial que todas. ¡Dios! ¿Ellas serán así por naturaleza o se convierten? Bueno, en fin, no me interesa socializar con esa mocosa porque si estudio con Gia eso es lo que debe ser.
—Bueno. Entonces nos vemos mañana en la cena porque, la verdad, estoy cansado y quisiera aplazar la reunión para mañana, ¿te parece?
—Sí, claro, mejor para mí porque tengo planes. —El muy carbón me critica y al final es igual que yo.
—Sí, claro, con un par de piernas, ¿no? —suelto una carcajada en la cual él me acompaña.
—Así es mi buen amigo, ¿cómo lo supiste? Adiós.
Me quedo en mi oficina pensando en todo mi día y ha sido una locura: papeles que revisar, presupuestos que aprobar, en fin, mi vida en un día normal, y cómo olvidar las locuras de Mónica, que cree que la voy a hacer mi novia o algo por el estilo. Jesús. En mi vida no hay lugar para una relación; además, si quisiera una, no podría, ya que todas estas mujeres son tan superficiales y solo quieren cosas caras como diamantes, autos, apartamentos, ropa de marca, cosas que puedo dar, pero que, a la final, sin nada de eso, estoy seguro de que me dejarían, así que prefiero no tener nada en serio con nadie, solo diversión y sexo... sí, señor. Tomo mis cosas del escritorio y salgo de mi oficina. Me voy directo a mi piso; de verdad estoy agotado y mañana será otro día.
Últimos capítulos
#71 Capítulo 71 EPILOGO
Última actualización: 2/2/2026#70 Capítulo 70 Capítulo 70
Última actualización: 2/2/2026#69 Capítulo 69 Capítulo 69
Última actualización: 2/2/2026#68 Capítulo 68 Capítulo 68
Última actualización: 2/2/2026#67 Capítulo 67 Capítulo 67
Última actualización: 2/2/2026#66 Capítulo 66 Capítulo 66
Última actualización: 2/2/2026#65 Capítulo 65 Capítulo 65
Última actualización: 2/2/2026#64 Capítulo 64 Capítulo 64
Última actualización: 2/2/2026#63 Capítulo 63 Capítulo 63
Última actualización: 2/2/2026#62 Capítulo 62 Capítulo 62
Última actualización: 2/2/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












