
Ángel Corrupto - Un Romance de la Mafia
nicolefox859 · Completado · 253.9k Palabras
Introducción
Alexis nunca debió poner un pie en mi mundo.
Hombres como yo manchamos a chicas como ella. Les arrebatamos la inocencia y la hacemos trizas.
Ella cree que es dura. Cree que puede conmigo.
Pero no sabe hasta qué punto llega mi oscuridad.
Fue lo mejor que la reclamara por una noche y la dejara atrás.
Cualquier cosa más que eso habría sido cruel.
Creí que ya no volvería a ver a Alexis Wright.
Así que imagina mi sorpresa cuando, dos años después, se abre la puerta de mi oficina…
Y ella entra.
La chica a la que destrocé. La chica que devoré.
Ahora que está otra vez frente a mí, solo tengo dos preguntas para ella:
Primera: ¿qué está haciendo aquí?
Y segunda…
¿Qué quiere decir con “nuestro bebé”?
Capítulo 1
Alexis
Está oscureciendo afuera.
Enciendo la lámpara de mi escritorio y me estiro en la silla, intentando evitar la inevitable joroba de final del día. Me ruge el estómago y deslizo el cajón inferior del escritorio, mirando con antojo las golosinas de adentro. Ah, sí, el viejo y confiable cajón secreto de snacks. Es secreto no porque me avergüence de cuánto pico, sino porque Vicky Oberman, en el cubículo de enfrente, se asomará por encima del separador como una suricata si oye el crujido delator de una bolsa de papas fritas.
Saco un paquete de Twizzlers y vuelvo a cerrar el cajón. Me quedo mirando el cursor parpadeante en la pantalla mientras mordisqueo la punta de una tira de regaliz sabor fresa. Le dije a mi prometido, Grant, que hoy llegaría tarde a casa porque quería terminar esta nota, pero no estoy segura de que me dé la gana.
Es solo una nota de relleno: la improbable historia de cómo el encargado de mantenimiento de un centro comunitario encontró los patines exactos que usaba cuando iba al centro de niño. El señor Finkel se pasó la mitad de la entrevista recordando cuánto costaba todo en aquella época (una gaseosa: cinco centavos; un hot dog: veinticinco centavos; dos bolas de helado: diez centavos), y el resto del tiempo hablando de que los chicos de hoy no valoran el lujo de tener un centro comunitario al que ir.
Ahora, es mi trabajo como dedicada periodista de noticias locales convertir ese montón de gelatina aburrida en un artículo provocador que examine el papel de los centros comunitarios en el empoderamiento de la juventud del mañana.
O al menos, así he decidido enfocarlo. Mi editora, Debbie Harris, solo quiere que escriba la nota. De hecho, sus palabras exactas fueron: —Nadie la va a leer, excepto ese encargado, así que asegúrate de no escribir mal el nombre del tipo.
Debbie no oculta que no gasta tiempo ni energía en las notas de relleno cuando hay historias más grandes que contar. Yo solo quisiera que me diera una de esas historias grandes. Mi trabajo en el New York Union hasta ahora ha tenido poquísimo de sustancia.
—¡Wright! —se oye una voz cortante desde la entrada de mi cubículo.
Ay, no. Hablando del rey de Roma.
Me giro para quedar frente a Debbie, con un Twizzler todavía asomando por la boca. Es una mujer escocesa de aspecto severo, con el cabello rubio perfectamente peinado, los ojos delineados de negro y un labial que nunca se desacomoda. Tiene una encomiable e infinita selección de trajes sastre de colores llamativos. El de hoy es un saco fucsia con pantalón a juego y una blusa blanco brillante debajo. Parece tener unos cuarenta y cinco, pero en los dos años que llevo trabajando en el periódico jamás la he oído hablar de su edad. Escuché el rumor de que una vez alguien en la oficina intentó hacerle una fiesta de cumpleaños y nunca se volvió a saber de esa persona.
—¿Cómo va la nota? —pregunta con su marcado acento de Glasgow.
—Bien. —Arranco de un mordisco la punta del Twizzler—. Justo iba a…
Ella agita una mano.
—No. Es todo lo que necesito saber. Solo vine a darte tu asignación para mañana. —Sonríe—. Esta te va a gustar.
Se me acelera el corazón. Por fin Debbie me va a dar algo con sustancia para hincarle el diente.
—¡Es una exposición canina! —anuncia.
—Ah.
—No pongas esa cara de decepción. —Se recarga en la pared de mi cubículo—. No has escuchado la mejor parte.
Alzo una ceja, esperando.
Debbie se inclina un poco hacia mí.
—Todos los perros imitan a celebridades.
—¡Debbie! —gimo, dejando caer la cabeza hacia atrás, frustrada—. Es más de la misma basura que siempre me toca. ¿Para qué me emocionas?
Ella patea la base de mi silla y me sobresalto, incorporándome de golpe; después cruza los brazos y me fulmina con la mirada.
—Otra vez con tu falta de paciencia —me regaña—. ¿Sabes lo afortunada que eres por tener este trabajo? Tengo una docena de currículums en el cajón de gente que mataría por escribir una nota sobre un desfile de perros con trajecitos.
—Sí —suspiro—. Tienes razón. Lo siento. Gracias.
Ella sonríe y se va.
Sé que Debbie tiene razón, pero no puedo evitar la frustración. Por más adorable que suene la exposición canina, yo quiero escribir historias que importen.
El reloj marca las cinco y media y empiezo a guardar mis cosas. Hoy no tengo ganas de quedarme hasta tarde. Solo quiero acurrucarme en el sofá con Grant, una copa grande de vino tinto, y ver algo de televisión sin pensar. De hecho, eso suena exactamente a lo que recetó el doctor.
Tarda casi cuarenta minutos ir desde las oficinas del periódico en Manhattan hasta nuestro loft en Brooklyn. Grant tiene suerte: acaban de hacerlo socio junior en un bufete de derecho mercantil en el centro de Brooklyn y su caminata al trabajo es de menos de diez minutos.
Es una tarde inusualmente cálida para noviembre, pero aun así hay un filo en el aire que me hace apretar más el abrigo contra el cuerpo mientras camino desde el metro hasta nuestro edificio. Subo los escalones de la entrada y entro al ascensor que espera, soñando con un pinot noir con cuerpo.
La puerta del departamento está sin llave, lo cual es sorprendente. Por cerca que esté su oficina, el derecho en Manhattan no es ninguna broma, y Grant trabaja horas durísimas. Había dicho que hoy no llegaría demasiado tarde, así que me pregunto dónde se habrá metido. Dejo las llaves en el cuenco y entro a la sala, esperando encontrarlo ahí, pero no se lo ve por ninguna parte.
—¿Grant? —llamo. Las tablas viejas del piso se quejan bajo mis pies mientras camino hacia el dormitorio, dejando el bolso en el sofá al pasar.
Chirrido. Chirrido.
Llevo discutiendo con Grant desde que nos mudamos juntos por el colchón de nuestro dormitorio. A él le encanta, pero yo no soporto los resortes chirriantes. El asunto es que los resortes solo hacen ruido cuando Grant y yo nos ponemos con cosas de adultos. Y como estoy parada en el pasillo, empiezo a entender con un horror creciente que eso significa…
Ay, Dios.
Cuando empujo la puerta del dormitorio con unos dedos que de pronto se sienten pálidos y temblorosos, me topo con algo que jamás, jamás quise ver.
Lo primero que veo es el trasero pálido de Grant, apretándose mientras embiste.
Lo segundo que veo es la cara horrorizada de la mujer debajo de él, que acaba de cruzar la mirada conmigo y ha entendido —demasiado, demasiado tarde— que cometió un gran error.
Se me cae la mandíbula.
La mujer intenta empujar a Grant para quitárselo de encima y taparse con el edredón, pero al grandulón le toma un segundo darse cuenta de lo que está pasando. Cuando por fin lo hace y levanta la vista para verme de pie en el marco de la puerta, se le descompone la cara.
—¡No es lo que parece! —grita. Salta de la cama, se sube unos bóxers —los que le regalé por su cumpleaños el año pasado, noto— y gesticula como loco.
Mirarlo me revuelve el estómago, así que miro a la chica en su lugar. Está acurrucada bajo el edredón. Su cabello rubio de botella está hecho un desastre y tiene los ojos muy abiertos, en shock.
—¡No es lo que parece! —repite Grant, como si no lo hubiera escuchado la primera vez.
Por un segundo, quiero creerle. Sería muchísimo más fácil tragarme sus mentiras que aceptar que mi prometido, el hombre con el que he pasado todos los domingos de los últimos dos años acurrucada en el sofá, me ha traicionado de la peor manera.
Pero no hay forma de negar que es exactamente lo que parece.
La rabia me llena las venas como queroseno. Solo me falta una chispa.
—¿Entonces qué es? —exijo, abriendo más los ojos—. ¿Se estaban revisando por piojos? ¿Se le cayó un arete dentro de tus pantalones?
Grant se apresura hacia mí. Su pelo castaño claro está erizado en mechones desordenados y tiene lápiz labial corrido alrededor de la boca.
—Cariño, ¡déjame explicarte!
Ver esos labios —los labios que yo creía que eran solo míos para besar— me prende fuego la sangre, como si me chamuscara la piel por dentro.
Tiene unos ojos grandes, llenos de sentimiento. Recuerdo haberme enamorado de ellos, de él. Se veían preciosos a la luz de las velas en el restaurante italiano al que me llevó para nuestra primera cita en serio. Incluso ahora, una parte de mí quiere absorber la emoción que hay ahí y perdonarlo.
Meto esa parte de mí en una caja, la cierro con llave y tiro la llave.
—Lárgate —ordeno con frialdad, señalando con el dedo hacia la puerta principal—. Los dos tienen que largarse ahora mismo.
El corazón intenta treparme por la garganta. Siento que voy a vomitar. ¿Cómo pudo hacerme esto? Estoy a dos segundos de derrumbarme por completo, y ni de broma voy a dejar que Grant se quede aquí para verlo.
Grant frunce el ceño.
—Pero es mi departamento.
—¡Te dije que te largaras de una puta vez antes de que te saque yo! —Mi voz alzada funciona. Con un chillido, la mujer pasa corriendo junto a mí hacia la puerta principal.
Grant se gira y estira la mano hacia un pantalón. Debí de no haber sido clara; quizá necesita que se lo repita una última vez.
—¿Tartamudeé? Dije: ¡Lár-ga-te. De. Una. Puta. Vez!
Al oír el veneno en mi voz, Grant abandona el pantalón y sale disparado por la puerta. Dos segundos después, oigo el portazo.
Últimos capítulos
#203 Capítulo 203 203
Última actualización: 5/26/2026#202 Capítulo 202 202
Última actualización: 5/26/2026#201 Capítulo 201 201
Última actualización: 5/26/2026#200 Capítulo 200 200
Última actualización: 5/26/2026#199 Capítulo 199 199
Última actualización: 5/26/2026#198 Capítulo 198 198
Última actualización: 5/26/2026#197 Capítulo 197 197
Última actualización: 5/26/2026#196 Capítulo 196 196
Última actualización: 5/26/2026#195 Capítulo 195 195
Última actualización: 5/26/2026#194 Capítulo 194 194
Última actualización: 5/26/2026
Te podría gustar 😍
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
Desear al Hermano Equivocado
Sloane Mercer ha estado perdidamente enamorada de su mejor amigo, Finn Hartley, desde la universidad. Durante diez largos años, ha estado a su lado, remendándolo cada vez que Delilah Crestfield—su tóxica novia intermitente—le rompía el corazón.
Pero cuando Delilah se compromete con otro hombre, Sloane cree que finalmente podría ser su oportunidad de tener a Finn para ella. No podría estar más equivocada.
Descorazonado y desesperado, Finn decide arruinar la boda de Delilah y luchar por ella una última vez. Y quiere a Sloane a su lado.
A regañadientes, Sloane lo sigue hasta Asheville, con la esperanza de que al estar cerca de Finn, él la vea de la forma en que ella siempre lo ha visto.
Todo cambia cuando conoce a Knox Hartley, el hermano mayor de Finn, un hombre que no podría ser más diferente de Finn. Es peligrosamente magnético. Knox ve a través de Sloane y se propone atraerla a su mundo.
Lo que comienza como un juego—una apuesta retorcida entre ellos—pronto se convierte en algo más profundo. Sloane está atrapada entre dos hermanos: uno que siempre ha roto su corazón y otro que parece empeñado en reclamarlo... sin importar el costo.
ADVERTENCIA DE CONTENIDO:
Esta historia es estrictamente para mayores de 18 años.
Aborda temas de romance oscuro como la obsesión y la lujuria con personajes moralmente complejos.
Aunque es una historia de amor, se recomienda discreción al lector.
La Trilogía de la Bruja Verde
«Primero», dijo obstinadamente, «rechazo tu rechazo».
Lo miré fijamente.
«En segundo lugar, ¿acabas de decir Oakenfire? ¿Como la manada perdida de Ice Moon Oakenfire?»
EL ALFA Y LA DONCELLA es el libro #1 de la trilogía de La Bruja Verde. Eris ha pasado los últimos tres años escondida después de que su manada y sus padres fueran asesinados por un misterioso extraño de ojos amarillos y su horda de vampiros. El Alfa de la Manada Luna Dorada lleva seis años buscando a su pareja y está decidido a no dejar que ella lo rechace. Lo que no se da cuenta es que luchará contra algo más que el obstinado corazón de Eris. Hay una poderosa bestia que colecciona seres sobrenaturales raros y tiene sus ojos amarillos puestos en ella.
Los otros dos libros son EL SEGUNDO LIBRO: LA BETA Y EL ZORRO y EL TERCER LIBRO: EL LEÓN Y LA BRUJA.
Renacimiento: Actriz Estrella
Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!
Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?
Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.
Pero para mi sorpresa, ¡renací!
Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Desesperada Persecución del CEO
Pensé que Seth era mi mundo, pero sus traiciones destrozaron tres años de devoción.
Ya estaba harta. Divorcio, sin mirar atrás. Entonces él se asustó. Comenzó a perseguirme, negándose a dejarme ir.
—¿Qué soy para ti, Seth? No me querías cuando te amaba. Ahora que ya te superé, ¿no me dejas en paz?
Demasiado tarde.
El renacimiento del Fénix
«Se cernió sobre mí y alineó su pene con la entrada de mi vagina. Luego se lanzó con fuerza y rapidez. «Carajo», grité. Podía sentir cómo rompía mi himen. Se quedó quieto permitiéndome acostumbrarme a la plenitud. «¿Estás bien, Ángel? ¿Puedo hacerte el amor ahora?» ...»
Mi nombre es Danielle Wilson, tengo 21 años y sigo siendo virgen, si quieres saberlo. Estudio Derecho Penal en Berkeley, California. Mi madre murió cuando tenía 10 años, mi padre intentó mantener la calma hasta que cumplí 18 años y luego lo arrestaron por Grand Theft Auto. En su mayoría soy un estudiante sobresaliente. No tengo tiempo para divertirme o salir con mis amigos. Mi terapeuta dijo que tenía que salir. Mis amigos organizaron una noche de fiesta y al final fuimos drogados y secuestrados por una familia mafiosa. Nos arrastraron por todo el país en camiones, aviones y barcos. Cuando llegamos a Nueva York corrí y salté al agua. Fue entonces cuando los cabrones me dispararon. Me estaba ahogando cuando un hombre me arrastró fuera del agua. Intenté luchar contra él hasta que me llamó ángel y mi madre me llamó ángel. Ahora estaba con Damon, él fue quien me salvó y me está ayudando a esconderme de la familia mafiosa. El único problema es que tenemos una fuerte atracción sexual el uno por el otro...
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA
Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.
Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.
Me acorraló contra la cama.
—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.
Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.
—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?
Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.
Casada con el enemigo de mi esposo.
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
¡Vendida! Al Don Grizzly
Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.
Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.
Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.
Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.












