
DOMANDO AL BOSS
fanny nuñez · Completado · 247.4k Palabras
Introducción
Ella después de ser una víctima llega a ser una despiadada y cruel castigadora
Capítulo 1
En los barrios bajos de Queens, vive una familia muy modesta, el padre trabaja de fontanero, la madre de lavandera y su única hija es el soporte de esta familia, la goma que los une, el amor filial que sostiene el núcleo familiar, sus padres luchan por subsistir en su entorno lleno de malvivientes, de pandillas, de dolor y muerte, tratando de cuidar a su hija de toda esa lacra, trabajando de sol a sol para darle una vida algo cómoda a Jessa Marggui, una chiquilla llena de sueños de inocencia, una bella jovencita sin prejuicios, sin maldad, eso le habían inculcado a pesar de tener amigos de familia de delincuentes estos ayudaban a cuidarla era su hermanita menor para ellos, algunos robaban y le daban monedas para que guarde y ahorre para cumplir su más caro sueño: ser bailarina.
Nadie se burlaba de su sueño, sus padres vivían agradecidos de sus vecinos que les ayudaban a cuidarla, ir a la escuela era un espectáculo, iba rodeada de muchos de esos pandilleros, que la dejaban y amenazaban que nadie la toque o se atendrían a las consecuencias, fue creciendo hasta que le toco ir a la secundaria pública, nunca estaba sola, por eso nadie se atrevía a molestarla por nada, tenía amistades en la secundaria, luego en la preparatoria lo mismo, era su vida una rutina divertida para ella, siempre tenía con quién jugar, era feliz.
Pero una noche se escuchó una balacera intensa afuera de la casa, ella estaba en el patio tendiendo su ropa, cuando vio que algo cayó dentro del patio, se veía un bulto que se movía, se acercó a observar y se dio cuenta de que era un hombre herido que se quejaba muy bajito, miró a todos lados y no había nadie, el hombre solo la miró y susurro
—Ayúdame por… favor —Jessa lo ayudó a pararse y juntos caminaron hacia la parte de atrás donde ella jugaba con sus juguetes, el hombre se doblaba por el dolor, pero ella trataba de sostenerlo, en un sofá roído lo sentó. Él tenía su mano tapándose la herida en el abdomen, sangraba profusamente, Jessa había aprendido con sus amigos primeros auxilios y sabía cómo sacar una bala y suturar, pero le hacían falta los antibióticos y desinflamatorios, le dijo que no haga ruido que iba a conseguirlos y lo curaría al regreso.
Salió al patio y llamo a su pequeño vecino Jorge, un puertorriqueño y pidió
—Jorge, por favor, tengo una emergencia, necesito antibióticos muy fuertes y desinflamatorios como los que le dieron a tu tío cuando lo hirieron de bala, ¿te acuerdas cuáles son?
Jorge recordó los nombres y solo le pidió que le espere que los conseguiría en 10 minutos, se fue mientras ella esperaba temerosa de que regresen sus padres, pero justo ese día se quedaron a una reunión en su trabajo, dando tiempo para que su hija ayude y salve al desconocido herido
El chico regreso trayendo todo y se lo entrego diciendo que no le debe nada, a lo cual Jessa agradeció, entro llevando también alcohol, gasa, un cuchillo, vendas, aguja e hilo y pastillas para la fiebre, lo encontró desmayado, pero se apresuró a taparle la boca con un trapo limpio, desinfecto el cuchillo y muy despacio lo enterró en la herida buscando la bala, el hombre despertó al sentir el intenso dolor y escucho
—Por favor no grite, le voy a sacar la bala, tengo todo para desinfectarlo y curarlo, soporte el dolor hasta que le saque la bala, por favor —el hombre comprendió, se tapó la boca y gritaba del dolor hasta que le saco la bala, le limpio bien, le suturo la herida lo tapo con la gasa y las vendas.
Cuando termino, le dio el antibiótico, el desinflamatorio y la pastilla de la fiebre, parece que reconoció las medicinas, se las tomo con una botella de agua que ella le dio en las manos.
Respiraba muy rápido, pues estaba cansado y débil por la pérdida de sangre, se vio una sombra y ambos se asustaron, pero era Jorge que no pudo con la curiosidad de saber para qué quería todo lo que le pidió, observo al hombre y dijo
—Jessa este señor se ha desangrado, necesita una transfusión de sangre —miró al susodicho y pregunto
—¿Qué tipo de sangre es usted? —el hombre contesto muy débil que era O positivo, entonces el chico dijo
—Jessa ya te traigo como sea, pero te traigo todo para la transfusión, no hagan ruido por favor
Salió corriendo y desapareció, mientras Jessa se acercó al hombre y pregunto
—¿Qué le pasó? ¿Sabe quién lo hirió? —el hombre apenas contesto —me emboscaron unos sicarios —Jessa se sorprendió observándolo, ya que estaba vestido muy elegante, su perfume olía muy rico a perfume muy costoso, llevaba un reloj de oro muy grueso, una cadena de oro gruesa también, fueron interrumpidos por Jorge que regresaba con todo, le dejo y se fue dejándolos solos
Jessa procedió a ponerle la transfusión, lo recostó, puso la bolsa de sangre encima de un pedestal y le puso en el brazo, movió la mariposilla al goteo que iba a hacer y dijo
—No se duerma, le voy a traer comida, debe alimentarse también, se fue, no demoró mucho, le trajo la cena y el hombre engulló todo sin imaginarse siquiera que era la cena de la chica.
Ella lo observaba comer con ansiedad, al terminar se llevó los platos, los dejo lavados y dijo al regresar
—Mire señor, si quiere duerma, vendré a darle la vuelta más tarde, debo cuidar de que mis padres no lo vean, tenga confianza, quiero ayudarlo —antes de irse, lo tapo con un edredón que tenía allí
El hombre se durmió, el cansancio, la debilidad, las energías gastadas hicieron que cayera en un profundo sueño.
El hombre tenía pesadillas de lo que paso, reconoció a uno de los que le disparo, era uno de sus propios hombres, entonces lo habían traicionado, se despertó muy acalorado, se fijó que estaba casi en penumbras, pero recordó a la chica que lo ayudó, la bolsa de sangre todavía estaba a la mitad, así que se acomodó para seguir durmiendo.
Jessa estaba ya con sus padres conversando como siempre, ya era tarde y se despidió de sus padres para dormir, ella había comido un pedazo de pan con leche para llenar su barriga, sus padres se fueron a dormir, en cambio, la pequeña chica estaba preocupada por la salud del hombre herido, espero casi una hora, subió a revisar puso su oído pegado a la puerta del cuarto de sus padres y escuchó sus leves ronquidos, bajo muy despacio sin hacer ruido y fue a ver cómo estaba el herido, lo encontró dormido y la bolsa de sangre casi vacía, se sentó en el suelo, recostada en las piernas del hombre dormido, oliendo el rico aroma del perfume.
Se adormitó un poco, pero el movimiento del herido hizo que despertase, se levantó rauda y le sacó ya todo para la transfusión y puso un pedacito de algodón en su brazo, el hombre la observo, era una linda jovencita, de ojos azules y cabello castaño, sus facciones muy finas y dijo
—Hola, me llamo Alexander, gracias por ayudarme en... todo, salvaste mi vida niña ehm… puedo preguntar ¿cómo te llamas?
Jessa ahora si se fijó bien, era un hombre muy atractivo, fornido, su perfume la traía loca, se notaba que era un hombre con mucho dinero y le contesto
—Jessa, pero de cariño me dicen Rubí —Él al escucharla sonrió, tenía sus dientes muy blancos, bien cuidados y expreso
—Rubí se escucha más lindo, te queda muy bien ese nombre, todavía tengo un poco de mareo, debe de ser por la pérdida de sangre, quisiera irme, pero no puedo ni pararme, no deseo que tengas algún problema con… tus padres
Jessa solo dijo con su dulce voz —Mis padres están dormidos ya, no se preocupe a las 7 am, ya se van a sus trabajos, mañana le pido a Jorge que traiga otra bolsa de sangre para hacerle otra transfusión.
Alexander la miraba, era linda, muy tierna, muy inocente, pero a esa edad y ya sabía cosas de enfermería, la curiosidad le pudo y le pregunto
—Rubí, ¿cómo aprendiste a hacer transfusiones a… sacar una bala y suturar la herida? Lo hiciste muy bien —a lo que Jessa le respondió sonriente y muy segura de si
—Vivo en una zona peligrosa y mis amigos como Jorge son… pandilleros, me han enseñado todo lo que sé, pero me cuidan de todo, me quieren mucho, por eso nadie se ha atrevido a lastimarme, no quieren que integre la pandilla siempre me dicen que… soy una niña de bien y que debo ser alguien en la vida
—Eso demuestra que de verdad te quieren, Rubí, otros hombres se hubieran aprovechado de tu inocencia, ¿tienes algún sueño Rubí? ¿Tienes algo que desees en tu vida?
Los ojos de Jessa se iluminaron antes de contestar, se levantó, dio unas volteretas a vista de Alexander que se alegró viendo a la inocente niña bailando cuando le contesto
—Quiero ser bailarina, una famosa bailarina, ese es mi sueño —pero su semblante cambio a tristeza cuando siguió hablando
—Pero no tengo dinero para lograrlo, además si saben de dónde provengo no me admitirían jamás. —volvió a sentarse junto a Alexander que la observaba apenado, al darse cuenta de que tenía toda la razón la chiquilla, el mundo del arte es doloroso, cruel, selectivo y discriminatorio.
Jessa sin saberlo había salvado a un narcotraficante y empresario muy poderoso que había sido traicionado por su socio, que deseaba quedarse con todo, pero no contaba que estaba vivo y se vengaría con todo su poder, Jessa algún día recibiría su recompensa por hacer el bien
Últimos capítulos
#119 EPÍLOGO FINAL
Última actualización: 12/27/2024#118 EPÍLOGO 1
Última actualización: 12/27/2024#117 CAPITULO 116
Última actualización: 12/27/2024#116 CAPITULO 115
Última actualización: 12/27/2024#115 CAPITULO CIENTO CATORCE (segunda parte)
Última actualización: 12/27/2024#114 CAPITULO 114
Última actualización: 12/27/2024#113 CAPITULO 113
Última actualización: 12/27/2024#112 CAPITULO 112
Última actualización: 12/27/2024#111 CAPITULO 111
Última actualización: 12/27/2024#110 CAPITULO 110
Última actualización: 12/27/2024
Te podría gustar 😍
Invisible para su Matón
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El regreso de la princesa de la mafia
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












