
EL FIN DE UN AMOR NO CORRESPONDIDO
alaskayt19 · En curso · 36.1k Palabras
Introducción
Él la tomó como esposa, pero nunca como mujer. No hubo caricias, no hubo pasión, solo un silencio frío que devoró su alma poco a poco. Pero ella aguantó, esperando un gesto, una mirada, algo que demostrara que no era invisible.
Hasta aquella noche.
Donde por primera vez los cuerpos, por fin, se encontraron y fue salvaje, desesperado, prohibido… y ella, por primera vez, sintió que era real.
Pero al amanecer, el hechizo se rompió.
"¡Quiero el divorcio!"
Ella acepto, huyó y se escondió. Porque en su vientre crecía un secreto que no podía revelar: el hijo de aquel hombre que jamás la había amado…
Pero cuando volvieron a encontrarse, él la miró con una sonrisa cruel en los labios.
—¿Como te atreves? —dijo, acercándose— ¿A huir… y llevar contigo mi hijo?
Tomo su barbilla y su aliento la estremeció, pero luego lo que dijo, heló su sangre:
—¿Quién te dio derecho a un nuevo matrimonio… y menos cuando nunca dejaste de ser mía?
Capítulo 1
Esa noche fue solo un accidente. No sabía de quién había sido la culpa, pero en lo más profundo de su corazón, Catherine sabía muy bien que, si no hubiera llegado a tiempo, Lucian habría arruinado su imagen ante la elección al Senado. Asi que no pensó en las consecuencias que tendría que enfrentar hoy. Porque su corazón, impulsivo y ciego, solo le dictaba protegerlo, obligándola a hacer cosas sin sentido.
Ella no podía soportar verlo con otras mujeres, ni tampoco imaginarlo perdiendo todo lo que había construido.
Pensaba en esto, cuando Lucian agarró su mano con fuerza, tan fuerte que parecía a punto de aplastarle los huesos.
—Catherine —dijo con voz grave—. Tengo mucha curiosidad por saber cómo llegó esa sangre a la cama. Si anoche fue tu primera vez… ¿entonces qué fue esa mancha de sangre que apareció en mi cama hace tres años? ¿Tinta roja, acaso?
Un rastro de vergüenza cruzó el rostro de Catherine.
—Lo creas o no —dijo ella con voz temblorosa—, realmente no te drogué anoche.
—¿No me drogaste? —Lucian apretó aún más y al ver la terquedad en su rostro, sonrió—. Catherine, deberías estar agradecida de que no tenga el hábito de golpear a las mujeres.
La soltó con asco.
No estaba acostumbrado a tenerla cerca, y pasó a su lado para dirigirse al baño. Odiaba el olor de Catherine en su cuerpo, y solo de pensar en haberla tocado, se sentía enfermo.
La puerta se cerró tras él, y con ella, esa mirada repugnante desapareció. Entonces fue cuando Catherine ahogó un sollozo y de repente, se sintió cansada.
Muy cansada.
—He amado a alguien durante tres años —murmuró—. Pero todo lo que he obtenido es dolor.
Durante todo ese tiempo, nunca derramó una lágrima frente a él. No importaba cuán doloroso o triste fuera todo, sus lágrimas solo fluían hacia su corazón, porque una reina no llora.
Pero en ese instante, los recuerdos de su noche de bodas regresaron con fuerza.
—¿Te toque anoche? Dime… ¿tuvimos sexo?
—No, no... Llegaste borracho.
Había creído que, al casarse, él sería amable con ella. Pero se equivocó.
—Está bien —dijo él, soltándola con indiferencia—, no quiero cometer el mismo error dos veces.
Y asi durante incontables noches, se acostó a su lado sin tocarla y con el tiempo, ella llegó a pensar que, si la odiaba, al menos era una emoción. Pero no. Él la trataba como a una extraña, como a alguien que no le importaba en absoluto.
¿Y ahora? ¿Podría seguir soportando esto?
Ella no estaba segura. Estaba agotada de vivir un matrimonio falso, vacío, lleno de silencios y desprecios.
Asi que medio recostada en la cama, lo entendio.
"Lucian Landong… qué cruel eres."
Pero sus pensamientos se interrumpieron cuando la puerta se abrió y el salió, ya bañado, con una toalla alrededor de la cintura. Y al ver a Catherine con una expresión de dolor en el rostro, fingió no notarla. Recogió su ropa del suelo y se vistió con rapidez.
—No lo intentes de nuevo.
—No te preocupes, no habrá una próxima vez.
Ignoró su desnudez, levantó la cabeza con orgullo y enfrentó su mirada.
—Porque yo tambien quiero el divorcio —dijo, tranquila y decidida.
Un destello de sorpresa brilló en los ojos de Lucian.
—¿Estás haciendo esto para doblegarme? ¿Crees que te rogaré?
—Sé que no me rogarás —respondió Catherine, sin permitirse caer. Porque aunque perdiera, debía salir de allí con dignidad. —Tambien estoy cansada, no quiero seguir con este matrimonio. Tambien quiero divorciarme de ti.
Pero Lucian no creía que Catherine fuera a dejarlo ir tan fácilmente, ni que renunciaría al título de señora Landong, algo por lo que había luchado tanto.
—Está bien. ¿Quieres el divorcio? Estoy de acuerdo, pero tomará un mes.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Catherine, confundida.
Lucian resopló con molestia.
—Después de un mes, si no estás embarazada, nos divorciaremos.
Ella vio la frialdad en su rostro y sintió cómo su corazón se helaba.
—Lucian, no te preocupes. No quedaré embarazada, saldre de aqui y compraré un anticonceptivo de emergencia.
—Es lo mejor —dijo él, sin pizca de piedad—. Después de que tomes los medicamentos, podemos iniciar los trámites de divorcio de inmediato.
Se inclinó hacia adelante, acercándose a ella con los ojos llenos de desdén.
—Deberías entenderlo: no deseo tener hijos con mujeres como tú.
Catherine sostuvo su mirada y su rostro mostró una expresión de profunda decepción.
—Lucian… si existiera un niño, también sería tuyo.
—Un mes después, si no estás embarazada, nos divorciaremos. Y si lo estás…
—¿Qué pasa si estoy embarazada? —preguntó ella, con voz apenas audible.
—Aborta al niño —dijo él, palabra por palabra, con un tono despiadado y cruel—, y entonces nos divorciaremos.
—Lucian…
Su voz se quebró, atragantada por el dolor. Había creído que ser odiada por él era el peor castigo posible, pero no imaginó que también odiaría a sus propios hijos, especialmente si eran de ella.
—No quiero llegar a ese punto. Así que recuerda tomar la medicina más tarde.
Dicho esto, se dio la vuelta y se marchó.
La puerta de la habitación se cerró con un golpe pesado y en ese instante, el cuerpo de Catherine se derrumbó. Cayó débilmente sobre la cama y quiso llorar, pero descubrió que ya no tenía lágrimas y entendio que su persistencia no tenía sentido. Porque no importaba lo que hiciera… él nunca la amaría.
Últimos capítulos
#41 CAPITULO 40
Última actualización: 8/27/2025#40 CAPITULO 39
Última actualización: 8/27/2025#39 CAPITULO 38
Última actualización: 8/27/2025#38 CAPITULO 37
Última actualización: 8/27/2025#37 CAPITULO 36
Última actualización: 8/27/2025#36 CAPITULO 35
Última actualización: 8/27/2025#35 CAPITULO 34
Última actualización: 8/27/2025#34 CAPITULO 33
Última actualización: 8/20/2025#33 CAPITULO 32
Última actualización: 8/20/2025#32 CAPITULO 31
Última actualización: 8/20/2025
Te podría gustar 😍
EL DESTINO POR EL QUE ARRIESGUE TODO
Él no solo conoce las cláusulas ocultas que sus hermanas pasaron por alto, sino también cada una de las fantasías que Florencia intenta reprimir. Atrapada en un peligroso juego de chantaje visual y seducción, Florencia descubrirá que la línea entre la inspiración y la obsesión es tan fina como la piel. Entre pinceladas furtivas, noches de entrega absoluta y un pacto donde el placer es la única moneda de cambio, deberá decidir si entregarse a la tentación destruirá su arte o liberará finalmente su verdadera naturaleza.
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
EL AROMA DE LA TRAICCIÓN
Renata Solano lo tiene todo.
Una exitosa casa de perfumes que construyó desde cero, una familia que ama y, en apenas tres días, se casará con Bruno Ferrer, el hombre que cree que es el amor de su vida.
Pero durante la celebración más importante de su carrera, un encuentro inesperado cambiará el rumbo de su vida.
Adriano Belmonte, uno de los hombres más poderosos del país, aparece en su fiesta dispuesto a comprar Casa Solano. Arrogante, seguro de sí mismo y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, no acepta fácilmente un no como respuesta.
Renata tampoco está dispuesta a dejarse intimidar.
Lo que ella no sabe es que el verdadero peligro no está frente a ella.
Está a su lado.
Rompiendo las reglas
Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
Reclamada por El Multimillonario
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
Venganza Para Mamá: Los Pequeños Revoltosos Del Mafioso
Para los gemelos Elisa y Eliseo Dorantes, ver a Natalia matarse trabajando mientras el fantasma del desalojo la ahoga en llanto es insoportable. Al ejecutar la «Misión Mami Lágrimas Cero» para conseguir dinero, quedan atrapados en el fuego cruzado del crimen organizado. Ahí cara a cara con la muerte, se topan con el líder de la red: Collins Graterol.
Al reconocer a Collins como el hombre de la foto secreta que su madre guarda con dolor, la misión cambia radicalmente. Ya no quieren dinero; buscan venganza. Sedientos de cobrar cada noche de sufrimiento de Natalia, los pequeños genios declaran una guerra despiadada contra el imperio del capo.
A través de travesuras cómicas e inofensivas en apariencia, desestabilizan la organización de Collins. Cada vez que son acorralados, responden con excusas tan inocentes y lógicas que desarman a la mente más calculadora del inframundo.
Collins, un capo intocable, ve su mundo tambalearse sin sospechar que esos dos pequeños demonios son su propia sangre. Entre ataques de cárteles rivales y el implosivo reencuentro con Natalia —el único amor que jamás pudo olvidar, ahora cargado de resentimiento, deseo y secretos—, enfrentará la batalla más peligrosa de su vida. Una donde las balas no serán su mayor amenaza, sino la venganza implacable de sus propios hijos, cuya meta final es una sola: hacerlo llorar.
Irresistible Adicción
Tras un divorcio que la dejó de pie, pero con el orgullo herido, ella ha aprendido que la vida no se detiene. Enfocada en reinventarse profesionalmente como organizadora de eventos y madre de una adolescente de dieciséis años; el romance no entra en sus planes. Menos aún si viene de la mano de un imponente hombre acostumbrado al control absoluto y a un mundo de lujos impecables.
El magnetismo entre ambos es inmediato, desatando un juego de seducción que desafía las inseguridades lógicas de una mujer real y el vertiginoso ritmo de vida de un millonario. Entre el caos de un nuevo comienzo y la intensidad de un deseo inesperado, ella tendrá que decidir si está lista para romper sus propias reglas y descubrir que las mariposas en el estómago se sienten igual a cualquier edad, o si son cosas de la adolescencia.
Nunca es tarde para un amor apasionado.
Sexualmente atraída por mi suegro
Casada con el Esposo de mi Hermana
La Niñera Del Monstruo
Para salvar a su hermano pequeño y conservar el único hogar que les dejó su difunto padre, Cora no tiene más opción que someterse al cruel chantaje de su madrastra y entrar a trabajar como sirvienta en la temida mansión Athanasiou. Lo que no imaginaba era que el destino la arrojaría directo a la jaula de una bestia.
Nereo Athanasiou, apodado "El Zar", es un hombre despiadado, frío y dominante cuya alma quedó destruida por la traición de su difunta esposa. Cuando la última niñera de su hija huye aterrorizada, Cora es obligada a asumir el cuidado de la pequeña Anthea. Pero la primera vez que Nereo fija sus ojos en Cora, no ve a una inocente muchacha: ve el fantasma de la mujer que lo traicionó. Convencido de que ella es solo otra ramera calculadora que busca su dinero y su poder, Nereo promete demostrarlo que piensa de Cora.
Sin embargo, la pequeña Anthea, rota y necesitada de afecto, encuentra en Cora el único refugio de amor que ha conocido. A regañadientes y cegado por el odio, la ira y una oscura atracción irresistible que se niega a aceptar, el Zar se ve obligado a nombrarla la niñera oficial de su hija.
Encerrada bajo el mismo techo que un monstruo que la desprecia, pero que arde por poseerla, Cora tendrá que sobrevivir a la tiranía del hombre más peligroso de la ciudad...
Después de la Aventura de mi Esposo, me Volví a Casar con un Multimillonario
Seduciendo a mi Luna con Miel
Y no cualquier tipo de venganza.
Para ello necesitaba dejar atrás quién y qué era para forjar un nuevo lobo, uno más letal. Alguien que sería temido y cuyo nombre pasaría a la historia de la raza como el único que libró a las manadas del continente americano del maldito traidor: Alfa Bastian Crow.
Él le quitó su vida y sus sueños. Él le quitaría hasta su jodida alma y luego iría al mismísimo infierno para asegurarse de que ahí Bastian Crow continuara con un castigo eterno.
Reinelle solo sabía una cosa: Sobreviviría y regresaría a casa junto a su hija sin importar qué era lo que tuviera que hacer… o en qué se tuviera que convertir.
Soportaría torturas, derramaría sangre y no tendría piedad de sus enemigos.
Si el precio de sus libertades era matar unos cuantos lobos… bueno, ella no estaba en desacuerdo.
Ella lo ve como una bestia deformada por el odio.
Él la ve como una hembra que no se quebrará, incluso en cadenas.
Ese primer contacto no es romántico todavía, sino un choque de fuerzas salvajes. Lo que nace entre ellos es tensión, rabia y atracción envenenada.












