NovelaGO
El heredero oculto del CEO

El heredero oculto del CEO

Karen:P · En curso · 33.1k Palabras

985
Tendencia
1.3k
Vistas
129
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Anna Cooper lleva tres años siendo la asistente perfecta de Noah Harrison, el frío y poderoso CEO de uno de los imperios más grandes del país. Profesional, discreta y siempre en las sombras, Anna esconde un secreto que podría destruirla: está profundamente enamorada de su jefe.

Una sola noche lo cambia todo.

Lo que comienza como un banquete corporativo termina en un encuentro que ninguno de los dos puede recordar con claridad… y cuyas consecuencias perseguirá a Anna durante años. Embarazada y aterrada, toma la decisión más difícil de su vida: desaparecer.

Cuatro años después, el destino los vuelve a cruzar. Anna regresa a la ciudad como representante de una empresa colaboradora, y Noah se encuentra de frente con la mujer que nunca logró olvidar… y con un niño de ojos verdes que le resulta imposiblemente familiar.

Entre tensión, secretos y una atracción que nunca se apagó, ambos deberán enfrentar el pasado que los separó y las mentiras que aún los atan. Porque algunos secretos no se pueden ocultar para siempre… y el amor, cuando regresa, exige la verdad.

Capítulo 1

Anna

El reloj de la cocina marcó las 6:15 a.m. cuando apagué la alarma. No necesitaba que me lo recordara. Llevaba tres años despertándome a la misma hora, con la misma precisión con la que organizaba la agenda de Noah Harrison. Me senté en el borde de la cama un segundo más de lo necesario, sintiendo el peso familiar de otro día en Harrison Empire. El departamento era pequeño, pero limpio. Las paredes blancas todavía olían a pintura fresca de cuando Emma, Lukas y yo lo habíamos arreglado juntas el año pasado. Desde la ventana se filtraba la primera luz grisácea de Nueva York, esa que nunca era del todo cálida.

Me levanté y fui directo a la ducha. El agua caliente golpeó mis hombros y por un momento cerré los ojos, permitiendo que el vapor borrara las tensiones acumuladas. Tres años. Tres años viéndolo todos los días. Tres años fingiendo que el latido acelerado de mi corazón cuando él entraba a la oficina no significaba nada. Me enjaboné el cabello castaño, corto hasta los hombros, y repasé mentalmente la lista del día: reunión con el consejo a las nueve, revisión de los contratos de la costa oeste, llamada con los inversionistas japoneses a las once… y él. Siempre él.

Cuando salí, el espejo me devolvió la imagen de siempre: piel blanca, ojos grises que a veces parecían demasiado transparentes, labios que prefería mantener en un tono neutro. Me sequé, me vestí con un traje negro de corte recto y una blusa blanca impecable. Nada que llamara la atención. Nada que dijera “míra­me”. Porque mirarlo a él ya era suficiente peligro.

En la cocina, Emma estaba preparando café. Llevaba el cabello oscuro recogido en un moño desordenado y una de mis camisetas viejas. Al verme, sonrió con esa calidez que siempre lograba hacerme sentir menos sola.

—Otra vez la primera en levantarse —dijo, sirviéndome una taza—. ¿Algún día vas a dejar que el sol salga antes que tú?

—Si lo hago, Harrison Empire se derrumba —respondí con una sonrisa torcida, aceptando el café—. Gracias.

Ella se apoyó en la mesada y me observó con esos ojos grises tan parecidos a los míos. A veces olvidaba que no éramos hermanas de sangre. El orfanato nos había unido de una forma que la biología nunca podría.

—¿Dormiste bien? —preguntó suavemente.

Mentí con la práctica de años.

—Como siempre.

No le conté que la noche anterior había soñado otra vez con él. Con la forma en que su voz grave pronunciaba mi nombre cuando necesitaba algo urgente. Con la manera en que sus ojos verdes se posaban en mí un segundo más de lo profesional. Esos sueños eran peligrosos. Los guardaba bajo llave, junto con todo lo demás que no podía permitirme sentir.

Lukas apareció bostezando, el cabello castaño revuelto y una corbata ya puesta a pesar de la hora. Como abogado junior en un bufete importante, su día empezaba casi tan temprano como el mío.

—Las dos ya conspirando —gruñó con afecto, robándole un trago del café a Emma—. Anna, hoy salgo tarde. Si necesitas que te recoja…

—No hace falta. Puedo volver sola.

Él frunció el ceño, ese gesto protector que nunca había perdido desde que éramos niños en el orfanato.

—No me gusta que tomes el metro a esas horas.

—Lukas —dije con suavidad—, tengo veintiséis años. Sobreviví a cosas peores que el metro de Nueva York.

Emma nos miró a los dos y suspiró, acostumbrada a nuestras discusiones.

—Dejen de pelear antes de las siete. Anna, come algo. No puedes sostener el imperio de ese hombre solo con café.

Acepté el tostada que me ofreció más por complacerla que por hambre. Mientras masticaba, pensé en Noah. En cómo su presencia llenaba cualquier espacio. En cómo, a pesar de su frialdad, había momentos en los que su mirada se suavizaba cuando creía que nadie lo notaba. Yo siempre lo notaba.

El trayecto en metro fue el de siempre: cuerpos apretados, olores mezclados, el ruido metálico de las vías. Aproveché para revisar los correos en el teléfono. Tres mensajes de Noah enviados a las 5:47 a.m. El hombre no dormía. O no necesitaba dormir, como el resto de los mortales.

Cuando llegué al edificio de Harrison Empire, el sol ya había logrado abrirse paso entre los rascacielos. El lobby de mármol blanco y cristal me recibió con su silencio imponente. Saludé al personal de seguridad de siempre y tomé el ascensor ejecutivo. El corazón me latía un poco más rápido a medida que subían los números. Treinta y dos… treinta y tres… treinta y cuatro.

Las puertas se abrieron en el piso de dirección. El silencio alfombrado me envolvió. Emma ya estaba en su escritorio del área de secretaría general, pero yo seguí hacia la oficina privada de Noah. La mía estaba justo al lado de la suya, separada solo por una pared de vidrio esmerilado que nunca lograba ocultar del todo su silueta.

Dejé el bolso, encendí la computadora y ordené los documentos que había dejado preparados la noche anterior. A las 7:40 en punto, la puerta de su oficina se abrió.

Noah Harrison entró como entraba siempre: como si el mundo le debiera algo y él estuviera dispuesto a cobrárselo. Traje negro impecable, camisa blanca, corbata oscura. El cabello negro perfectamente peinado hacia atrás. Y esos ojos verdes que parecían capaces de atravesar cualquier defensa. Alto, imponente, con una presencia que hacía que el aire se volviera más denso.

—Buenos días, Anna —dijo. Su voz era grave, controlada, sin una pizca de calidez innecesaria.

—Buenos días, señor Harrison —respondí, levantándome para entregarle la carpeta del día—. La reunión del consejo se adelantó quince minutos. El señor Watanabe confirmó la videollamada. Y el contrato de la costa oeste necesita su firma antes del mediodía.

Él tomó la carpeta. Nuestros dedos no se tocaron, pero estuve demasiado consciente de la distancia exacta entre su mano y la mía. Me miró un segundo más de lo habitual. Solo un segundo. Pero fue suficiente para que mi estómago se contrajera.

—¿Dormiste algo anoche? —preguntó de pronto.

La pregunta me descolocó. Noah no solía hacer preguntas personales.

—Lo suficiente para ser eficiente —respondí con una sonrisa profesional.

Él sostuvo mi mirada. Había algo en sus ojos… una sombra de curiosidad, o tal vez solo cansancio. No lo supe. Nunca lo sabía del todo.

—Bien —dijo al fin—. Necesito que estés presente en la reunión del consejo. Toma notas detalladas. Y cancela mi almuerzo con los de marketing. Prefiero trabajar aquí.

—Entendido.

Se dio la vuelta y entró a su oficina. La puerta se cerró con un clic suave. Me quedé de pie un momento, respirando despacio. Tres años y todavía no lograba controlar la forma en que mi cuerpo reaccionaba a él. Era ridículo. Peligroso. Él era el CEO, el heredero de uno de los imperios más grandes del país. Yo era solo su asistente. La chica del orfanato que había logrado llegar hasta aquí a base de esfuerzo y silencios.

Me senté y empecé a trabajar. Las horas pasaron entre llamadas, correos y documentos. A media mañana, Emma apareció en mi escritorio con dos tazas de café.

—Sobreviviendo? —preguntó en voz baja.

—Intentándolo.

Ella se sentó en el borde de mi escritorio, como hacía cuando necesitábamos hablar sin que nadie nos escuchara.

—Olivia está abajo —dijo de pronto.

El nombre me heló la sangre. Olivia Taylor. La amiga de infancia de Noah. La mujer que siempre parecía aparecer en el momento menos oportuno, con su sonrisa perfecta y sus ojos azules que nunca dejaban de evaluarme.

—¿Qué hace aquí?

—Según el registro, viene a “visitar a un viejo amigo”. —Emma puso los ojos en blanco—. Lleva un vestido que cuesta más que nuestro alquiler de tres meses.

Antes de que pudiera responder, la voz melosa de Olivia llenó el pasillo.

—Anna, cariño. Qué sorpresa encontrarte tan… dedicada.

Me levanté y me encontré con ella. Rubia, alta, delgada como una modelo, vestida de blanco impecable. Su sonrisa no llegaba a los ojos.

—Señorita Taylor —saludé con cortesía—. El señor Harrison está en una llamada. ¿Desea que le avise?

—No hace falta. Nos conocemos desde la cuna. —Se acercó un paso más, bajando la voz—. Siempre me ha fascinado cómo logras mantener esa expresión tan… profesional. Debe ser agotador fingir que no te tiemblan las manos cada vez que él te mira.

El golpe fue preciso. Suave. Venenoso.

—No sé a qué se refiere —respondí con calma, aunque por dentro algo se retorcía.

Olivia soltó una risita delicada.

—Claro que no. Las buenas asistentes nunca saben a qué se refiere uno. —Se enderezó cuando la puerta de Noah se abrió—. Noah, amor. ¿Tienes un minuto para una vieja amiga?

Noah apareció en el umbral. Su expresión no cambió al verla, pero noté la leve tensión en su mandíbula.

—Olivia. No avisaste que vendrías.

—Las mejores visitas nunca se anuncian —respondió ella, pasando a mi lado con un roce deliberado del hombro—. Anna, no dejes que el trabajo te consuma del todo. Las mujeres que solo viven para su jefe terminan… reemplazables.

Se adentró en la oficina de Noah sin esperar respuesta. La puerta se cerró. Me quedé inmóvil, sintiendo el ardor de sus palabras. Emma se acercó y me tocó el brazo en silencio. No hacía falta decir nada. Las dos sabíamos exactamente qué tipo de mujer era Olivia Taylor.

El resto de la mañana transcurrió en un torbellino de trabajo. Cuando finalmente salí de la reunión del consejo, eran casi las dos de la tarde. Noah me pidió que lo acompañara a su oficina para revisar las notas. Cerró la puerta detrás de nosotros. El silencio se volvió denso.

—Olivia dijo algo que te molestó —afirmó sin rodeos.

No era una pregunta.

Levanté la vista. Él estaba apoyado contra el escritorio, con los brazos cruzados, observándome con esa intensidad que siempre me desarmaba.

—No es importante —respondí.

—Todo lo que afecta tu desempeño es importante.

Me sostuvo la mirada. Por un momento, el aire entre nosotros pareció cargarse de algo que ninguno de los dos nombraba. Mi corazón latía demasiado fuerte. Me obligué a respirar despacio.

—Estoy bien, señor Harrison. Realmente.

Él no respondió de inmediato. Solo me miró. Y en esa mirada hubo algo distinto. Algo que no era solo evaluación profesional. Algo que hizo que el suelo bajo mis pies se sintiera menos firme.

—Ve a almorzar —dijo al fin, con la voz más baja—. Y Anna…

Me detuve en la puerta.

—Sí?

Sus ojos verdes se clavaron en los míos.

—Nadie en esta empresa es reemplazable. Especialmente tú.

Las palabras quedaron suspendidas entre nosotros. No supe qué responder. Solo asentí y salí, sintiendo cómo el calor subía por mi cuello. Cerré la puerta con cuidado y me apoyé un segundo contra la pared del pasillo, intentando recuperar el control.

Tres años fingiendo.

Tres años escondiendo lo que sentía.

Y él, con una sola frase, había logrado que todo temblara.

Saqué el teléfono y le envié un mensaje a Lukas:

Hoy salgo un poco más tarde. No me esperes.

Guardé el aparato y respiré hondo. Todavía quedaban horas de trabajo. Todavía tenía que ser la asistente perfecta. La que no sentía. La que no deseaba. La que no miraba a su jefe como si él fuera la única cosa en el mundo que importaba.

Pero mientras volvía a mi escritorio, no pude evitar preguntarme cuánto tiempo más podría seguir fingiendo.

Porque la forma en que Noah Harrison me había mirado al final…

no había sido la mirada de un jefe a su asistente.

Había sido otra cosa.

Algo peligroso.

Algo que, por primera vez en tres años, me hizo sentir que el suelo bajo mis pies empezaba a resquebrajarse.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Solo Fue Su Esposa

Solo Fue Su Esposa

13.7k Vistas · En curso · Alicia Books
SOLO FUE SU ESPOSA

Oriana Quiroga fue criada como la vergüenza de su familia.

La hija gorda que nadie quería.
La niña de carácter difícil.
La que nunca sería suficiente.

Cuando sus padres intentan entregarla en matrimonio a un hombre poderoso para salvarse de la ruina, Oriana cree que su vida terminó.

Hasta que el capitán Rodrigo Valdés aparece y dice frente a todos:

—Oriana es mi futura esposa.

Así nace un matrimonio por contrato.

Él la salva de una condena.

Ella acepta vivir al lado del único hombre que alguna vez la miró con respeto.

Pero Rodrigo le da su apellido, no su amor.

Su familia la humilla y su pasado la persigue. Su cuerpo vuelve a ser usado para herirla. Y cuando una mentira destruye lo poco que quedaba entre ellos, Oriana firma el divorcio y desaparece.

Sin rogarle a nadie.

Sin mirar atrás.

Sin volver a ser la mujer que todos creían débil.Porque ella tenía un secreto muy bien guardado.

Cuando Rodrigo descubre la verdad, la esposa que perdió ya no es la joven insegura que necesitaba protección.

Ahora Oriana tiene poder, una misión y un secreto que puede cambiarlo todo.

El capitán Valdés podrá ganar guerras.

Pero recuperar a la mujer que rompió con su indiferencia será la batalla más difícil de su vida.

Porque para todos, Oriana alguna vez "Solo Fue Su Esposa"

Pero Rodrigo descubrirá demasiado tarde que ella nunca fue solo eso.

¿Puede una mujer volver a amar al hombre que la salvó de todos… pero la dejó sola cuando más necesitaba ser elegida?
Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1

Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1

17.6k Vistas · Completado · Rhiannan Demlow
Greyson desliza su mano debajo de mí, acariciando mi clítoris hinchado mientras Jaxen me penetra por detrás y Kylen llena mi boca. Mi visión se vuelve borrosa, el calor se acumula en mí como una ola lista para romperse. Desde la cama, Poku gime, su mano acariciando lentamente su pene.
—Mírala... nuestra diosa de rodillas, tomando a dos de nosotros mientras los demás esperamos nuestro turno. Eso es devoción.

Hace nueve años, Sahiyra corrió al bosque y nunca regresó. Todos decían que debería haber muerto, las bestias salvajes no perdonan a las niñas pequeñas. Pero no la mataron. La criaron.

Ahora, a los diecinueve años, vive descalza, sin ataduras y completamente indomable. Caza con lobos, habla con cuervos y calma a las bestias heridas con solo un toque de sus manos brillantes.

No sabe nada de jerarquías, registros o las brutales políticas de harén de los clanes de bestias.

No tiene idea de que es la primera hembra nacida Myrren en doscientos años. O que su poder supera incluso el nivel divino más alto.

Cuando se topa con un grupo de caza de diez machos cambiaformas peligrosamente desatados... todo cambia.

Ellos lo sienten. Esa rara energía pulsando bajo su piel. Ese aura a la que sus bestias no pueden resistirse.

Algo sagrado. Algo intocable. Algo que los mismos dioses están observando.

Y si no tiene cuidado... su necesidad de ella se volverá salvaje. Pero Sahiyra no es una cosa frágil. Ella es la naturaleza. Ella es la Elegida. Y nació para romper el sistema.

🔥 Harén inverso
🐺 Cambiaformas bestiales
✨ Elegida/Diosa en ascenso
🌕 Profecía divina + vínculo primitivo
🩸 Magia salvaje, rituales de apareamiento, dominancia suave
💋 Heroína indomable con sangre de diosa

Actualizaciones DIARIAS
¡Entra. Sé reclamado. ¡Deja que el Velo te elija!
Guerreros de la luna azul

Guerreros de la luna azul

8.8k Vistas · Completado · Reanne Michelle
Lelanna es una joven guerrera en entrenamiento para su manada de lobos, la Luna Azul. Tratando de ocultar sus sentimientos por su amigo cercano y futuro Alfa, Lelanna intenta seguir adelante con el apoyo de sus amigos y un apuesto desconocido que entra repentinamente en su vida. Pero el mundo amoroso y feliz de Lelanna pronto se desmorona cuando descubre que tiene enemigos que buscan destruirla a ella y a los que más ama. Nuestra joven guerrera debe enfrentar el miedo, la pérdida, el valor y la misericordia. Lelanna muestra su verdadera valentía, determinación y hasta dónde llega su amor mientras se propone acabar con cada uno de sus enemigos con las habilidades más mortales de una verdadera guerrera.
El compañero de segunda oportunidad de Luna

El compañero de segunda oportunidad de Luna

32.3k Vistas · Completado · Joy Apens
«Sí, cariño, así de simple. ¡Oh, carajo, sí! ¡Sí!»

Abrí la boca cuando la conmoción y el dolor me llenaron el cuerpo. Mi marido se estaba acostando con mi hermanastra en nuestra noche de bodas. Lágrimas calientes brotaron de mis ojos mientras los sonidos húmedos y los gemidos se hacían cada vez más fuertes.


Larissa, la estimada Luna de la manada Tokenmoon, lo tenía todo. Un marido cariñoso y una manada fuerte. Pero todo era mentira. Stefan, su marido alfa, era el diablo. La maltrataba y abusaba constantemente mientras la engañaba con su hermanastra. Para empeorar las cosas, la rechazó y la despidió. Con el corazón roto, Larissa estaba perdida hasta que se topó con su pareja de segunda oportunidad.. Kaden.

Kaden, guapo como el pecado y el alfa de la manada de Griffen-Howl, es un hombre roto. Cuando su esposa huye con otro hombre, mientras lo abandona a él y a su hijo, promete no creer nunca en el amor. Pero cuando una mujer sin hogar, Larissa, entra en su territorio, parece que podría estar rompiendo esos votos. Ella es su compañera de segunda oportunidad, pero ¿podrá volver a creer en el amor?
Solo un para siempre

Solo un para siempre

17.7k Vistas · Completado · A.N. Cruz
¿Es verdad eso que dicen que las experiencias del primer amor no se olvidan nunca?
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
Mi jefe dominante

Mi jefe dominante

925.2k Vistas · Completado · Emma- Louise
Siempre he sabido que mi jefe, el Sr. Sutton, tiene una personalidad dominante. He trabajado con él durante más de un año. Estoy acostumbrado. Siempre pensé que era solo por negocios porque él tenía que estarlo, pero pronto aprendí que es más que eso.

El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?

Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.

Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.

Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.

Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
Irresistible Adicción

Irresistible Adicción

13k Vistas · En curso · Anna Alvarez
«La primera vez que lo vi, no sé si la menopausia estaba llegando antes y estaba teniendo un bochorno… o simplemente estaba caliente».

Tras un divorcio que la dejó de pie, pero con el orgullo herido, ella ha aprendido que la vida no se detiene. Enfocada en reinventarse profesionalmente como organizadora de eventos y madre de una adolescente de dieciséis años; el romance no entra en sus planes. Menos aún si viene de la mano de un imponente hombre acostumbrado al control absoluto y a un mundo de lujos impecables.

El magnetismo entre ambos es inmediato, desatando un juego de seducción que desafía las inseguridades lógicas de una mujer real y el vertiginoso ritmo de vida de un millonario. Entre el caos de un nuevo comienzo y la intensidad de un deseo inesperado, ella tendrá que decidir si está lista para romper sus propias reglas y descubrir que las mariposas en el estómago se sienten igual a cualquier edad, o si son cosas de la adolescencia.
Nunca es tarde para un amor apasionado.
Rompiendo las reglas

Rompiendo las reglas

30.9k Vistas · En curso · Joana Guzmán
Laila De Luca terminó con corazón roto la primera vez que se enamoró, aquel fue un golpe duro del que aún no se ha recuperado. Cuando vuelve a ver al hombre que la lastimó, la ira bulle dentro de ella. Debería haberle dicho entonces todo aquello que había guardado por tantos años y no inventarse un novio falso. Por supuesto, esa no fue su única mala decisión. ¿En qué estaba pensando cuando aceptó la ayuda de Michelle?

Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
Una amapola para el griego

Una amapola para el griego

4.9k Vistas · En curso · Lizzy Bennet
Un contrato sin amor. Una doble vida peligrosa. Y el CEO que juró poseer a ambas.

Para el mundo exterior, Emily es una simple archivadora invisible: ropa holgada, gafas enormes y un salario miserable. Pero cuando la vida de su madre pende de un hilo por un cáncer agresivo, las reglas cambian. De noche, envuelta en encaje negro, un antifaz y sobre el escenario del club más exclusivo de Chicago, se convierte en Amapola: una cautivadora bailarina que enloquece a los hombres sin dejarse tocar por ninguno.

Alexandros Kostas es el CEO más despiadado, frío e influyente de la industria. Su imperio se tambalea tras la muerte de su abuelo, quien le dejó una última condición en su testamento: casarse y formar una familia en tiempo récord o perderlo todo. Desesperado por encontrar una esposa conveniente, busca refugio en la noche... donde queda hechizado por la misteriosa Amapola, la única mujer que se ha atrevido a rechazar su dinero y su poder.

La chispa se enciende cuando el destino une sus vidas en dos frentes: en la oficina, Alexandros descubre la brillante mente financiera de la torpe archivadora; en la sombra, se obsesiona con cazar a la esquiva bailarina.

Entre mentiras, secretos corporativos, un chantaje familiar y una atracción desenfrenada que ninguno puede controlar:
¿Qué pasará cuando el CEO descubra que la esposa que compró por contrato es la misma mujer que le robó el aliento tras un antifaz?
EL AROMA DE LA TRAICCIÓN

EL AROMA DE LA TRAICCIÓN

9.5k Vistas · En curso · UNIDAD DE PERITOS JUDICIALES
EL AROMA DE LA TRAICIÓN

Renata Solano lo tiene todo.

Una exitosa casa de perfumes que construyó desde cero, una familia que ama y, en apenas tres días, se casará con Bruno Ferrer, el hombre que cree que es el amor de su vida.

Pero durante la celebración más importante de su carrera, un encuentro inesperado cambiará el rumbo de su vida.

Adriano Belmonte, uno de los hombres más poderosos del país, aparece en su fiesta dispuesto a comprar Casa Solano. Arrogante, seguro de sí mismo y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, no acepta fácilmente un no como respuesta.

Renata tampoco está dispuesta a dejarse intimidar.

Lo que ella no sabe es que el verdadero peligro no está frente a ella.

Está a su lado.
EL DESTINO POR EL QUE ARRIESGUE TODO

EL DESTINO POR EL QUE ARRIESGUE TODO

2.3k Vistas · En curso · florenciarsescritora
Valentina salvó el imperio familiar, pero para Florencia, el verdadero costo de la libertad no se mide en números, sino en deseo. Refugiada en la penumbra de su taller, busca plasmar en el lienzo una autonomía que cree haber alcanzado. Sin embargo, la llegada de una misteriosa carta de Celadon Arts Advisory y un hombre vinculado a las sombras del pasado de Grey Meridian destruyen su frágil calma.
Él no solo conoce las cláusulas ocultas que sus hermanas pasaron por alto, sino también cada una de las fantasías que Florencia intenta reprimir. Atrapada en un peligroso juego de chantaje visual y seducción, Florencia descubrirá que la línea entre la inspiración y la obsesión es tan fina como la piel. Entre pinceladas furtivas, noches de entrega absoluta y un pacto donde el placer es la única moneda de cambio, deberá decidir si entregarse a la tentación destruirá su arte o liberará finalmente su verdadera naturaleza.