
Invictos: Juego prohibido.
Nelsi Diaz · Completado · 149.3k Palabras
Introducción
Sin deseo de quedarse en el suelo, se determina a seguir con sus planes de triunfo sin ellos, así, enfrentándose al rival más grande que podría tener.
Erick nunca ha creído en relaciones, pero el magnetismo que siente por su rival lo desarma.
Son rivales en la competencia de publicidad más importante del año, obligados a enfrentarse con todo lo que tienen. Sin embargo, entre miradas que arden y estrategias que buscan destruir al otro, nace un deseo imposible de ignorar.
En un juego donde ganar lo es todo, ellos están a punto de descubrir que lo más prohibido no siempre se puede resistir.
Capítulo 1
Santa
—¿Y por qué tanto esmero en ocultar su rostro? —pregunto a mi prometido, arqueando una ceja. —Se supone que es uno de los grandes empresarios del país, ¿no?
—Lo hace porque ha recibido amenazas, igual que su padre en su momento —responde Santiago con esa calma calculada que me irrita y me intriga por igual. —Erick Ambrosetti es la gran amenaza en esta competencia, cariño. Cuando lo conozcas, lo vas a sentir, te lo aseguro.
—Sigo pensando que exageras —murmuro mientras salimos de la cafetería. —Nadie es tan indestructible como lo pintan. He visto más de sus proyectos que de su propio rostro. Eso, para mí, debería decidir mucho más.
Santiago me abre la puerta del auto con su formalidad de siempre, como si nuestras vidas fueran un escaparate pulido para el mundo.
—Tu estilo es único, Santa, pero el suyo nos ha arrebatado contratos importantes —dice antes de cerrar la puerta tras de mí. —Y no, no quiero decir que seas inferior. Al contrario. Si te elegí para enfrentarte a él es porque eres la única capaz de acercarte a su nivel.
Sus palabras me atraviesan como un reto disfrazado de halago. Por primera vez, el nombre de Erick Ambrosetti deja de ser un rumor en la industria y empieza a sentirse como una presencia en mi propia piel.
Y aún no lo conozco.
—Cuando regrese terminamos los últimos detalles de la boda —dice haciéndome verlo de nuevo, con un tema que sí me agrada.
Me acomodo en el asiento, observando que esconde el teléfono, antes de apagarlo.
—Es en dos meses y aún faltan cosas.
—Nos falta la floristería— me sonríe y guarda el móvil para rodear el auto. —¿Ya decidiste?
—Me gustan los girasoles, pero como no quieres ceder, acepto los narcisos —me coloco el cinturón—. La entrada a la recepción no la pienso cambiar.
Él solo inclina la cabeza, besándome rápido antes de encender el auto.
—Todo se está haciendo a tu gusto —contesta sereno—. Te lo dije desde el principio. Lo que mi novia quiere, mi novia lo tiene.
Suspiro, perdida en ese extraño equilibrio que siempre logra al hacerme sentir que puedo complacer sus gustos y, al mismo tiempo, probar cosas que parecen mías aunque sé que llevan su huella. Ese límite difuso entre libertad y pertenencia, me desarma.
—Le llevaré la invitación a mis socios personalmente —comenta tomando el volante para sacarnos del estacionamiento—. Les daremos un evento de la magnitud que merece mostrarte como prometida y futura esposa.
Toma mi mano sin dejar de conducir desplazándonos por la calle oscura.
—¿Quien era el tipo con el que hablabas? —me recuesto en su brazo riendo al ver que su costumbre no se pierde.
—Un desconocido. Nada importante —me mira expectante—. No le pregunté su nombre ni él cuestionó sobre el mío, cariño. Pero estaba haciendo un proyecto de marketing y sabes como me emociona ese tema.
—Por eso puse los ojos en tí, por eso te amé y por eso sigo amándote —me dice besando mi coronilla—. Solo que no te acerques a cuanto idiota se te presente con esa clase de cosas. Ya casi eres mi esposa, recuérdalo.
—Cariño…
—No es broma, Santa —su tono es más frío—. La esposa de un Johnson no se da el lujo de hablar con cualquiera. Y casi eres mi esposa.
—Solo fue una conversación, amor.
—Pues esa conversación se puede salir de contexto —insiste—. Imagina si la imagen de algo como eso sale a la luz en un periódico amarillista. Te van a despedazar viva.
—No tendría porqué salir algo mío, en todo caso eres tú quien se debe cuidar —le recuerdo. —Eres quien atrae los reflectores todo el tiempo, yo soy solo "la prometida".
—Y cómo eso te debes comportar— deposita otro beso, pero la sonrisa se me borró y solo trato de encontrar las palabras para hacerle entender que no tiene que ponerse así por una simple conversación. —Llegamos.
Se baja rodeando el vehículo para abrir la puerta. Me toma de la cintura dejando dos besos en mi frente.
—¿Te quedarás por esta noche?— niega.
—Una dama nunca le hace propuestas de este tipo a un hombre— repite y ruedo la mirada ante el tono juguetón que usa para evadir el verdadero motivo de mi invitación.
—Se las hago a mi prometido— alcanzo su boca. —Prometido que mi abuelo aún espera para que hable con él para cumplir con su tradición de caballeros.
Mira la hora.
—No es tiempo, además eso ya lo hablamos con tu madre.
Suspiro derrotada.
—Te llamaré al partir y al llegar ¿está bien?— asiento recibiendo el casto beso que me da en la boca antes de abrir la puerta.
—Podrías conversar con mi abuelo y dejar eso resuelto antes de tu viaje —le propongo—. Dice que aún no le pides permiso para nuestra boda. Sabes que solo es una formalidad— aplaco su argumento antes de que replique. —Son cinco minutos.
—Cuando se distrae al hablar de sus historias en batalla se tarda mucho más que cinco minutos— arruga la cara—. Es cansado escucharlo, porque nunca llega al punto de lo que quiere decir —su voz baja de tono.
Mi cara ha de decirle lo que no vocalizo esta vez, pero entiende para disculparse enseguida. Finalmente nuestro desacuerdo termina con un beso. Lo despido pidiendo que se cuide en el viaje que hará cuando se aleja.
—El novio no puede perderse su boda— sonriente sube de nuevo al vehículo que no tarda en desaparecer de mi vista.
Desde que conocí a Santiago, hace dos años, ha sido un hombre caballeroso, romántico y comprensivo. A veces, sin embargo, asoma su faceta de jefe que lo quiere todo rápido, sin esperar. Mi madre dice que ningún hombre es perfecto, pero que hay que reconocer cuando se encuentra uno mejor que el resto.
Insiste en que encontré al mío.
Ashley, mi mejor amiga, piensa lo mismo. Aunque las bodas no sean lo suyo, me ha ayudado en cada detalle. Está fuera de la ciudad desde ayer y no volverá hasta la próxima semana, pero aun así no deja de escribirme cada día para saber de Santiago y de mí.
En la mañana, entrando a mi oficina, Santiago me llama antes de abordar su vuelo. Lila, mi asistente, interrumpe nuestra llamada con la lista de pendientes que me mantienen ocupada todo el día. Y, aunque el ritmo es agotador, el trabajo me da justo lo que siempre quise desde la universidad, la sensación de estar construyendo mi propio camino.
Tengo lo que soñé. Un prometido atento, un empleo que me abre puertas a la emoción de empresas que me han propuesto unirme a ellos y una vida estable.
—Las muestras de tus invitaciones— me dice Lila desde la puerta. Mi emoción me levanta de la silla para casi arrebatarlas de sus manos. —Pero seguro no las escoges ahora porque el jefe no está contigo.
—Puedo claramente hacerlo ahora— contesto con una sonrisa. —Pero Santiago también quiere dar su opinión.
—¿Su opinión o decidir él y que tú aceptes?
—¿Qué insinuas?— arqueo la ceja.
—Mejor no digo nada. Luego se presta para problemas.
Entorno los ojos.
—El amor se te desborda por la mirada, chica. Es empalagoso— su manera de ser conmigo es lo que me agradó desde que la vi haciendo fila para solicitar el puesto. Nunca me vio como un jefe sino como una persona normal a la que le gustan sus brownies. —Solo cuida tus espaldas que la lanza siempre viene de quien menos lo esperas
Frunzo la ceja
—No me interrogues, solo lo digo para que no caigas en malas compañías— me deja peor —No me pongas esos ojos, que te ves más Santa que tu nombre.
Giro los ojos, sonriendo cuando se retira.
Al caer la noche entrego el proyecto ya terminado a sus dueños, antes de salir rumbo a casa donde llego más temprano que de costumbre. Me encuentro al abuelo Tom frente a la televisión con sus películas antiguas de guerras, que con el volumen altísimo llena la estancia.
—¿Ya cenaste?— le beso la frente y solo sonríe.
—¿Ya cayó la noche?— responde con otra pregunta mirando a su alrededor. —El día no tiene 24 horas, de eso estoy seguro.
—Ay, abuelo— me río de su comentario. —Tú y tus teorías— camino a la cocina para preparar algo. —Lo que sucede es que llevas varias horas frente a esa cosa y no lo reconoces..
—Dime ¿cuanto tiempo te tardas frente a esa cosa para tu trabajo? Muchas— grita desde la sala.
—¡Cuando te conviene oyes perfectamente!— contesto divertida.
—¡Macarrones con queso!— se hace el desentendido, pero aún así creo que eso cenaremos.
—La vecina quiere que tengan una cita— le aviso.
—No me gusta el café en las noches, mejor un chocolate.
—No será chocolate.
—¡Pues no será una buena cena!
—Si escuchas. Mentiroso.
—No es lluvia. Solo el audio de la película— sigue con sus respuestas poco coherentes ante mis preguntas o comentarios.
Bailo y canto muy contenta ante el ritmo de Lady Gaga que con sus ritmos es una de las mejores, pero con sus letras hace sentirse importante a cualquiera, incluso a mí que vengo desde la más remota parte de la ciudad de New York, sin conocer a nadie más que al abuelo Tom, a mamá y Ashley.
Me quito los zapatos para poder subirme a una silla para alcanzar uno de los compartimentos arriba de la encimera para bajar los platos que coloco en la mesa.
Lo que callamos los bajitos.
Mi abuelo a regañadientes abandona su película para sentarse pero al ver que pongo una taza de chocolate enfrente suyo sus gestos cambian. Puede verse como un señor amargado del cual es mejor huir pero yo lo veo como un hombre con alma de niño que da todo por su taza de chocolate y una buena película antigua.
Lo veo cansado por lo que lo llevo hasta su dormitorio en el cual lo dejo ya dormido profundamente antes de regresar para ordenar lo que dejé sucio.
Le guardo la cena a mamá que seguramente llegue más tarde de su turno en el hospital. No quiere soltar su trabajo y sé que no la voy hacer cambiar de opinión, con tres veces que le he insistido es suficiente para saber que no piensa quedarse en casa si su vocación es ayudar.
—Adivina quién está disfrutando su noche en un hotel precioso en Miami— dice Ashley cuando conecto la llamada. —¡Por supuesto que yo!
—¡Por supuesto que tú!— repito riendo tirándome a la cama con el celular en la mano —¿Cómo va ese derroche de aventuras? Quiero detalles no solo el... “bien”.
La veo levantarse caminando para luego activar su cámara al hermoso paisaje que tiene frente a ella. Una noche tranquila en una habitación de hotel con una hermosa vista es una buena opción para tener vacaciones
—Esto es lo que siempre quise— dice con alegría—. No me arrepiento de estar aquí, ni un poco
—Entonces disfruta —la insto—. Los sueños se cumplen.
—Se deben lograr a cualquier costo— vuelve a enfocar la cámara en ella pero no es lo que llama mi atención, si no la figura masculina que hay a cierta distancia, pero se distingue perfectamente que se trata de un hombre
—¿Estás con alguien?— cuestiono esbozando una risa que parece tensarla, porque se mueve de donde está. —Ash, no me digas que…
—No estoy ocultando nada— percibo nerviosismo que trata de esconder. —Solo es un... empresario que conocí.
—Está bien, no tienes que decir más si no quieres— le quito peso pues si no quiere hablar de ello es porque no se siente cómoda con el tema. —Debo dormir, tú sigue con lo tuyo y cuando regreses nos ponemos al corriente ¿ok?
—Por supuesto— sonríe de nuevo mirando a quien sea que tenga enfrente. —¡Adiós, amiga!
No voy a cuestionarle su vida privada si ella no lo quiere decir así que mejor dejo el tema.
Ella sabe todo de mí, la cercanía que hemos tenido desde la niñez basta para entender que nos contamos todo lo que otros no saben de ambas. Es como ese pacto de lealtad que se firma desde que se acepta tener una amistad con alguien que, aunque no comparte gustos y sueños, si lo hace con escuchar cada idea que me surge o celebra cada meta que cumplo.
Al llegar al trabajo en la mañana Lila está con una cara que me da un poco de curiosidad pues no sonríe genuinamente cuando saluda. Me da los brownies de todas las mañanas, pero no tiene esa sonrisa o ese humor que siempre me ha gustado ver en mi inicio del día.
—¿Ocurre algo?— pregunto al poner mi bolso y abrigo en el perchero, su espalda se pone rígida y sus labios se alinean en una mueca titubeante. —Lila, puede decir lo que quieras— sonrío sentándome en mi silla. —Si es un permiso sabes que no hay pro...
—Pensé toda la noche en decirte esto— empieza acercándose—. No me corresponde, lo tengo claro, pero no sabes como me enoja que actúen tan bien que no notas lo que sucede.
Sacudo la cabeza sin comprender.
—¿De qué hablas? ¿Quienes actúan?
—Solo quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que quieras— añade—. No todas tenemos envidia de las amigas, ni la disfrazamos para no mostrar la verdadera cara.
—A ver, Lila. Ya basta con tus insinuaciones que no estoy entendiendo mucho de lo que dices.
—Esto sucede— abre la carpeta que carga sacando dos fotografías las cuales pone frente a mi. —No te diré nada, solo te mostraré lo que pasa para que veas que no miento.
Mi corazón retumba como tambor dentro de mi caja torácica, el cual resiste cuando tomo lo que me extiende. Tal retumbar se hace más grande cuando veo lo que estas contienen. Mis ojos queman y mi cabeza absorbe la información que rompe mi alma al ver lo que las imágenes gritan, pero mi corazón se niega a aceptar.
Últimos capítulos
#79 Capítulo 79 Epílogo.
Última actualización: 3/18/2026#78 Capítulo 78 Extra: Honores.
Última actualización: 3/18/2026#77 Capítulo 77 Capítulo 77.
Última actualización: 3/18/2026#76 Capítulo 76 Capítulo 76.
Última actualización: 3/18/2026#75 Capítulo 75 Capítulo 75.
Última actualización: 3/18/2026#74 Capítulo 74 Capítulo 74.
Última actualización: 3/18/2026#73 Capítulo 73 Capítulo 73.
Última actualización: 3/18/2026#72 Capítulo 72 Capítulo 72.
Última actualización: 3/18/2026#71 Capítulo 71 Capítulo 71.
Última actualización: 3/18/2026#70 Capítulo 70 Capítulo 70.
Última actualización: 3/18/2026
Te podría gustar 😍
EL PRECIO DE TU AMOR
Han pasado 6 largos años desde que Anaelise dejó Durango, y esos mismos en que jamás pudo superarla.
Muy preocupado por el alejamiento que Andrew está profesando sobre su familia, su padre, Jarol White, interviene en su vida involucrando a una chica que parece inofensiva. Jarol hace un trato ofreciéndole dinero para poder seguir con sus pasantías en medicina, y ante la desesperación, Natali, sucumbe a negociar con el hombre mayor, decidida a utilizar todos sus encantos para que Andrew se olvide de su pasado.
¿Cuánto le costará a Natali el amor de Andrew? Y ¿cuál será el precio de su amor?
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Atrapada con Mis Tres Jefes Atractivos
«¿Quieres eso, ranúnculo? ¿Quieres que le demos a tu cabrona lo que se le antoja?
«Y... sí, señor». Respiré
El arduo trabajo de Joanna Clover en la universidad dio sus frutos cuando recibió una oferta de trabajo de secretaria para la empresa de sus sueños, Dangote Group of Industries. La empresa es propiedad de tres herederos de la mafia. No solo son dueños de un negocio conjunto, sino que también son amantes y han estado juntos desde sus días de universidad.
Se sienten atraídos sexualmente el uno por el otro, pero lo comparten todo juntos, incluidas las mujeres, y se cambian como ropa. Son conocidos como los playboys más peligrosos del mundo.
Quieren compartirla, pero ¿aceptará ella el hecho de que se follan el uno al otro?
¿Será capaz de navegar por negocios y placer?
Nunca antes había sido tocada por un hombre y mucho menos por tres, todos al mismo tiempo. ¿Ella lo hará?
Predestinada a sus torturadores
Sin embargo, cuando Charlie intenta escapar, se encuentra con un aroma que pone su mundo patas arriba. Descubre que sus compañeros no son otros que Luther y Liam, los hijos gemelos del Alfa, quienes la han atormentado durante años. Abrumada por esta revelación, Charlie corre hacia el bosque, sin saber cómo reconciliar el vínculo que siente con el odio y el dolor que ellos le han causado. Mientras se transforma por primera vez, su vida cambia para siempre, y Charlie se ve arrojada a una nueva y peligrosa realidad—una en la que debe navegar las complejidades del destino, el amor y su propia supervivencia en un mundo que siempre ha buscado destruirla.
La novia del vampiro (libro 1 de la serie El Consejo Oscuro)
Alina Deluca lleva una vida normal en el norte de California. Al menos eso es lo que hace creer al mundo. Encerrados en sus hipnotizantes ojos esmeralda hay horrores de los que nunca podría hablar, incluso si le costara la vida.
Erick Stayton, el príncipe vampiro, es su pesadilla. Para ella, no era más que un depredador frío y salvaje que ansiaba su sangre y le arrebató todo lo que tenía durante aquella noche traumática hace cuatro años. El problema es que está destinada a ser su esposa.
Reuniendo todas sus fuerzas para poner en orden su vida desastrosa, se ve envuelta en una disputa ancestral y una lucha por el poder de proporciones asombrosas. Curiosamente, se encuentra conectando con Erick de maneras que nunca imaginó. De repente, todo no es lo que parece.
¿Es Erick el monstruo despiadado que Alina cree que es? ¿Será una ley vampírica hecha hace eones la perdición de toda la raza vampírica? ¿Florecerá una pasión ardiente en estos tiempos tan sangrientos?
La maldición de la luna
—Soy Hayden —dijo el hombre.
Desde el accidente en su decimosexto cumpleaños, ella pensaba que estaba maldita. Se vio obligada a vivir una vida sola con su bestia, hasta que conoció a Hayden. Su alfa, su compañero. Tal vez no era una maldición, sino una bendición.
Guerreros de la luna azul
El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa
Wyatt sonrió y, por un momento, fue como si mi corazón hubiera saltado de mi pecho. Parecía una estrella de cine parada allí con el sol de la madrugada detrás de él. Su cabello castaño estaba peinado un poco más de lo habitual, con rizos más prominentes y estaba recogido y alejado de su rostro. Su barba, que por lo general se parecía más a una espesa barba en las mejillas y la barbilla, había crecido un poco más, y me preguntaba cómo no me había dado cuenta de eso esta mañana.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no me permitía mirarlo más que unos instantes. Si lo hubiera hecho, me habría fijado en la manga llena de tatuajes que tenía en el brazo izquierdo, especialmente cuando estaba sin camisa esta mañana. O me habría dado cuenta de que sí, era sexy. Sí, era precioso. Pero también era bastante guapo y parecía tener un aire dulce...
Me quité ese pensamiento de la cabeza. Como alfa, ni siquiera saldría con una mujer cualquiera, y definitivamente no con una que leyera como un humano en lugar de un hombre lobo.
Wrenlee «Lucky» Jones quería mantener un perfil bajo. Demonios, su vida dependía de ello. Pero cuando cumplió 18 años y descubrió que un enamorado de ella desde hace mucho tiempo era en realidad su compañero hombre lobo predestinado, las cosas se complican rápidamente. En cuestión de semanas, es víctima de una antigua maldición y tiene que luchar tanto contra entidades mágicas como contra su testarudo y autoritario compañero, que resultó ser el Rey Alfa del Dominio de los Apalaches. Atrapada repentinamente entre el destino, el miedo y el amor, Wrenlee debe sortear la maldición que la rodea y tomar decisiones que no solo le costarán a ella... sino también a su pareja. (Libro introductorio a las novelas del Dominio de los Apalaches, narrado desde perspectivas alternas)
EL AROMA DE LA TRAICCIÓN
Renata Solano lo tiene todo.
Una exitosa casa de perfumes que construyó desde cero, una familia que ama y, en apenas tres días, se casará con Bruno Ferrer, el hombre que cree que es el amor de su vida.
Pero durante la celebración más importante de su carrera, un encuentro inesperado cambiará el rumbo de su vida.
Adriano Belmonte, uno de los hombres más poderosos del país, aparece en su fiesta dispuesto a comprar Casa Solano. Arrogante, seguro de sí mismo y acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, no acepta fácilmente un no como respuesta.
Renata tampoco está dispuesta a dejarse intimidar.
Lo que ella no sabe es que el verdadero peligro no está frente a ella.
Está a su lado.
Fingido a real
Gautam es un doctor alto, moreno y guapo. Es inteligente, divertido e ingenioso. Necesita ayuda de alguien para salir de una situación incómoda con su amigo. Encuentra una solución perfecta...
Únete a su viaje y descubre cómo se enamoran de verdad...
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.












