
LA DOBLE VIDA DE NOA
Noe Gonzalez · Completado · 100.3k Palabras
Introducción
Noa esconde un secreto, de día es la niñera de la hija de un importante empresario alemán, pero de noche es Azul una bailarina exótica que cada noche vacía los bolsillos de sus admiradores.
Alexander Von Parker por motivos laborales abandona Alemania para iniciar de nuevo en Nueva York junto a su pequeña hija Luna de siete años, trás la perdida de Leonora su esposa ve en otro país una nueva manera de comenzar de nuevo con su hija alejado, de todo aquello que le recordara a su fallecida Leonora.
Capítulo 1
(Noviembre)
Su estrés estaba aumentando; eran casi las diez de la noche y, por una terrible tormenta, no podía bajar del avión. Suspiró cansado y, decidido a calmarse, aceptó con enojo que la lluvia no pararía. Miró a su pequeña, que estaba tranquila leyendo un librillo amarillo con mucho interés.
—¿Qué lees, Lunita? —inquirió, acomodándose en su asiento para tener así mejor vista del libro en manos de la niña. Luna no dijo nada, solo le mostró a su padre la tapa del libro para que este viera la portada.
—La historia de Beethoven —leyó el hombre en voz baja—. ¿De dónde sacaste ese libro?
Luna no respondió; solo volvió a mostrarle el libro a su padre, esta vez abriendo el peculiar librillo amarillo, mostrando una dedicatoria en la primera página.
«Espero y te guste Nueva York, mi niña. Te quiere mucho, Neta».
—Tu tía Neta te dio un lindo regalo —vio a la pequeña asentir, seguida de una imperceptible sonrisa—. Luego me lo prestas, ¿vale? —dijo guiñando un ojo a la niña.
Neta era la hermana de su fallecida esposa, Leonora. Cuando la madre de la niña partió, Neta se encargó de ayudar a su cuñado. Aunque la situación estaba tomando otro tinte, ya la confianza se había tornado bastante extraña y su cuñada comenzó a confundir las cosas.
—Mira, papi, dejó de llover —dijo la pequeña, sacando a su padre de sus cavilaciones.
—¿En serio? —cuestionó el adulto, mirando la redondeada ventanilla.
—¡Sí, mira, mira! —exclamó la pequeña, emocionada.
—Perfecto, princesa, ya podremos descansar —musitó Alexander, acariciando la pequeña coronilla de su hija bajo un gorro de lana blanca.
Ya había llegado a su nuevo destino. Aún se sentía abrumado por su nuevo cargo; en la familia Von Parker él no era el más resaltante. Aún le costaba creer que su abuelo, en persona, le diera la noticia de su nombramiento.
°°°
—Otro mes donde solamente trabajas para la renta, comida y servicios —bufó molesta, abriendo una lata de atún.
—Chica, y lo que falta —respondió una voluptuosa mujer de cabello rojo y vestimenta atrevida.
—Necesito buenas noticias, Cameron —rodó los ojos ante los alentadores comentarios de su amiga.
La pelirroja negó con un movimiento de cabeza. Estiró su mano, mostrándole un papel a su compañera de departamento.
Tomó temerosa el papel de manos de su amiga y lo leyó en silencio.
(Por medio de la presente se les notifica a las inquilinas del departamento número 14° que entreguen el inmueble. Se les notifica con anterioridad en consideración con ambas inquilinas y así tengan tiempo de buscar un nuevo lugar).
—Cameron, dime que esto no es cierto, por favor, dímelo —dijo aún sosteniendo la hoja de papel, sin querer creer lo que allí decía; de ser verdad, eran pésimas noticias.
La nombrada solo la miró con el rabillo del ojo para luego asentir.
—Nena, qué más quisiera yo que esto fuese una jodida broma de mal gusto —tomó una bocanada de aire para luego levantarse de la mesa y encarar a su amiga—. Noa, te sugiero que estés buscando lugar, amiga, yo también haré lo mismo —respondió la pelirroja, también con el mismo semblante triste de la morena.
—Amiga... —arrugó el papel hasta hacerlo bolita, para luego arrojarlo al cesto de la basura—. Cameron, ¿hablas en serio? —cuestionó aún con esperanza.
—¿Me ves riendo? —replicó Cameron con sarcasmo—. Pues no, ¿verdad?
—¿Pero a dónde iremos? —preguntaba con desespero.
—Ahora, al trabajo —respondió Cameron, tomando una chaqueta de cuero en el respaldo de la silla—. Así que termina de ponerle la comida al gato y vamos; si llegamos tarde, Fabio se pondrá histérico.
Tiró el contenido de la lata en el pequeño plato azul. Al instante, un pícaro felino de tamaño medio y tres tonalidades de pelaje apareció ronroneando a los pies de la trigueña.
—Kiara, ya nos vamos. Sé una buena chica mientras Cami y yo estamos fuera...
—¡Noa, vamos tarde! —se quejó Cameron, irritada por cómo su amiga trataba a la gata—. Si llegamos tarde por tu culpa, patearé tu perfecto trasero —amenazó la pelirroja de mal humor.
Acariciaba la pequeña cabeza del felino para luego incorporarse, tomar el abrigo y la mochila, y salir con su amargada amiga de rojizos cabellos. Ambas salieron del departamento, encontrándose con sus vecinas del departamento frente a ellas.
—«Ya salieron las bailarinas» —dijo con ironía una mujer mayor que barría la entrada de su departamento.
—Sí, señora Delia, ya vamos a darle brillo al tubo —habló Cameron con una sonrisa ladina y haciendo muecas a la anciana.
—Descarada —espetó la señora, molesta, arrastrando las palabras.
La muchacha tras Delia no pudo aguantar las ganas de reír.
—Alejandra, entra —ordenó molesta Delia a su nieta.
—Abuela —se quejó la muchacha, que usaba un traje de enfermera—, no me trates como una niña.
—Hola, Lexi —saludó a Lexi, la vecina de hace mucho. La conocía de niña, era unos años menor que Noa, además también era demasiado inteligente.
—Hola, Noa —respondió la jovencita de blanca y pulcra vestimenta.
—¡Métete, Lexi! —gritó la señora Delia, perdiendo la paciencia—. No quiero que los vecinos te vean hablando con este par de perdidas.
—Perdida su abuela —respondió molesta con la doña—. Usted es una amargada. Vamos, Cameron, esta vieja ya me arruinó el buen humor. Hasta luego, Lexi.
Ya en el ascensor, la pelirroja se veía al espejo mientras se ponía labial rojo en la boca.
—Lindo, cómo siempre —dijo la vanidosa Cameron, mirándose al espejo—. Hoy estamos sensibles. Nunca le respondes feo a la doña Visagras —comentó Cameron, tapando el labial.
—Supongo que estoy tensa hoy por esa nota de desalojo, Cameron. No sé qué haré. ¿Cómo estás tú tan tranquila?
—¿Tensas? —rió, guardó el labial en su bolsa—. Nena, tensa tus piernas. Hoy te desquitaste con doña Chismes. Y claro que esto me preocupa, Noa —habló Cameron, volviendo a mirarse al espejo.
Últimos capítulos
#82 Capítulo 82 Fin
Última actualización: 3/21/2026#81 Capítulo 81 Calma y dolor
Última actualización: 3/21/2026#80 Capítulo 80 Ibfierno
Última actualización: 3/21/2026#79 Capítulo 79 Orgullo herido confesión fulminante
Última actualización: 3/21/2026#78 Capítulo 78 En la boca del lobo 2/2
Última actualización: 3/21/2026#77 Capítulo 77 En la boca del lobo 1/2
Última actualización: 3/21/2026#76 Capítulo 76 Camino a la trampa 2/2
Última actualización: 3/21/2026#75 Capítulo 75 Camino a la trampa 1/2
Última actualización: 3/21/2026#74 Capítulo 74 Enfrentamiento 2/2
Última actualización: 3/21/2026#73 Capítulo 73 Enfrentamiento 1/2
Última actualización: 3/21/2026
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Me apresuré a negar con la cabeza.
No creía en lo absoluto lo que decía aquél papel, no podía estar embarazada, eso era casi imposible...
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