
Mía aunque sea mentira
Clau · En curso · 36.2k Palabras
Introducción
No contaba con que él se lo tomara en serio.
Lucia Wilder está a punto de perderlo todo: su estudio de diseño de interiores, su departamento y lo poco que le queda de orgullo. Cuando el billonario Alex Harrington le ofrece una fortuna a cambio de interpretar el papel de su pareja, acepta. Las reglas son claras: nada de sentimientos, nada de sexo y, sobre todo, nada de enamorarse.
Alex Harrington no sabe fingir.
Desde el momento en que la tiene a su lado, algo oscuro y posesivo se despierta en él. Cada mirada ajena, cada sonrisa que ella regala y, especialmente, la cercanía casi fraternal que mantiene con Mateo —su mejor amigo de la infancia— encienden en Alex una obsesión que no está dispuesto a controlar.
Lo que empezó como un contrato se convierte en una jaula de seda y deseo.
Él no la golpea. No la engaña. Simplemente la quiere de una forma que asfixia, que vigila, que marca. Y cuando alguien intenta quitársela, las reglas se hacen polvo.
Porque Alex Harrington no comparte.
Y Lucia está a punto de descubrir que fingir ser suya fue el error más peligroso… y adictivo de su vida.
Capítulo 1
El sobre seguía en la mesa exactamente donde lo había dejado tres horas antes. No había desaparecido. Tampoco se había vuelto menos amenazante. Solo estaba ahí, blanco, oficial, con el logo de la inmobiliaria en la esquina superior izquierda y mi nombre escrito con una precisión que resultaba casi ofensiva.
Lucia Wilder.
Lo abrí de nuevo aunque ya me sabía el contenido de memoria. Tenía quince días. Quince días para pagar tres meses de retraso o el departamento dejaría de ser mío. No era solo el departamento. Era el estudio. El único espacio donde todavía podía pretender que mi vida no se estaba desmoronando por completo.
Me pasé una mano por la cara y solté el aire con fuerza. El café de la mañana se había quedado frío en la taza. La luz que entraba por el ventanal de piso a techo era de ese tono grisáceo típico de los días en los que ni siquiera el cielo se esforzaba por parecer decente. Nueva York podía ser hermosa, sí, pero también sabía ser cruelmente indiferente.
Mi teléfono vibró sobre la mesa. El nombre de Mateo apareció en la pantalla y, por primera vez en todo el día, sentí que algo dentro de mí se aflojaba un poco.
—Dime —contesté, intentando que la voz no me saliera tan cansada como me sentía.
—Todavía no has comido, ¿verdad? —preguntó sin ni siquiera saludar.
Sonreí a pesar de todo.
—¿Eso es una acusación o una preocupación?
—Las dos. Estoy abajo. Traje comida. Ábreme antes de que el portero me mire otra vez como si fuera a robarte.
Colgué y me dirigí a la puerta. Mateo apareció dos minutos después con una bolsa de papel en una mano y una expresión a medio camino entre la reprimenda y el cariño. Llevaba una camiseta gris oscuro, jeans y el pelo revuelto de quien se había pasado la mano por él demasiadas veces. Se veía exactamente igual que siempre: familiar, estable, molesto en la medida justa.
—Te ves como si hubieras peleado con un Excel y perdido —dijo al entrar, dejándome un beso en la mejilla de pasada.
—Pelear con un Excel habría sido más digno —contesté, cerrando la puerta detrás de él—. Al menos ahí tienes la opción de fingir que tienes el control.
Mateo dejó la bolsa sobre la isla de la cocina y empezó a sacar contenedores sin pedir permiso. Lo hacía siempre. Entraba a mi casa como si fuera suya y, de alguna forma, lo era. Habíamos crecido juntos. Habíamos sobrevivido a la secundaria, a la universidad, a mis peores decisiones y a las suyas. No había secretos entre nosotros. Tampoco había nada más. Nunca lo había habido. Mateo era la única constante no complicada de mi vida y pensaba mantenerlo así.
—¿Cuánto te falta? —preguntó de pronto, sin rodeos, mientras abría un contenedor de arroz.
Me encogí de hombros y me senté en uno de los taburetes.
—Lo suficiente como para que me duela el estómago cada vez que abro el correo.
Él no dijo nada durante unos segundos. Solo me miró con esa expresión seria que usaba pocas veces.
—Podrías pedirme prestado.
—No.
—Lucia.
—No, Mateo. Ya te debo demasiado por dejarme llorarte encima durante meses. No voy a convertirte también en mi banco personal.
Él resopló, pero no insistió. Sabía que era inútil. Yo era testaruda hasta el absurdo cuando se trataba de mi orgullo. Prefería ahogarme con estilo antes que aceptar ciertas ayudas.
Comimos en silencio durante un rato. La comida estaba buena, como siempre que él elegía. En algún momento Mateo empezó a hablar de su trabajo, de un compañero insoportable y de una cita desastrosa que había tenido el fin de semana. Reí de verdad por primera vez en días. Por un momento, el sobre de la inmobiliaria dejó de existir.
Hasta que volvió a existir.
Cuando terminamos, Mateo se quedó un rato más. Se dejó caer en el sofá como si pesara el doble y yo me senté en el sillón de enfrente con las piernas encogidas. La ciudad seguía ahí fuera, ajena a mi desastre personal.
—¿Y el proyecto del loft de Brooklyn? —preguntó de pronto—. ¿No te iban a pagar la segunda parte esta semana?
Negué con la cabeza.
—El cliente desapareció. Literalmente. No contesta llamadas, no responde correos. Y yo ya había comprado la mitad de los materiales con dinero que no tenía.
Mateo maldijo por lo bajo.
—Gente de mierda.
—Sí. —Me froté los ojos—. Si no consigo un trabajo grande en los próximos días, voy a tener que empezar a vender cosas. O mudarme a una caja de cartón con vistas al callejón.
—Dramática.
—Realista.
Se quedó callado un momento y después se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas.
—Conozco a alguien —dijo despacio—. Bueno, conozco a alguien que conoce a alguien. Un tipo que está buscando diseñadora de interiores para un proyecto grande. De esos que pagan bien y rápido.
Le levanté una ceja.
—¿Qué tan grande?
—Penthouse. Manhattan. Cliente con más dinero que sentido de la estética, al parecer. Quiere alguien que sepa lo que hace y que no le tiemble el pulso al decirle que su gusto es horrible.
—Suena demasiado bueno para ser verdad.
—Por eso pensé en ti —respondió con una media sonrisa—. Eres buena cuando las cosas se ponen difíciles. Y ahora mismo estás en el punto exacto de desesperación como para aceptar un cliente imposible.
Le arrojé un cojín. Él lo esquivó riendo.
—Pásame el contacto —dije después de un momento—. Aunque probablemente no llegue a nada.
Últimos capítulos
#25 Capítulo 25 Capítulo 25
Última actualización: 9/5/2026#24 Capítulo 24 Capítulo 24
Última actualización: 9/4/2026#23 Capítulo 23 Capítulo 23
Última actualización: 9/3/2026#22 Capítulo 22 Capítulo 22
Última actualización: 9/2/2026#21 Capítulo 21 Capítulo 21
Última actualización: 9/2/2026#20 Capítulo 20 Capítulo 20
Última actualización: 9/2/2026#19 Capítulo 19 Capítulo 19
Última actualización: 9/2/2026#18 Capítulo 18 Capítulo 18
Última actualización: 9/2/2026#17 Capítulo 17 Capítulo 17
Última actualización: 9/2/2026#16 Capítulo 16 Capítulo 16
Última actualización: 9/2/2026
Te podría gustar 😍
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA
Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.
Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.
Me acorraló contra la cama.
—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.
Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.
—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?
Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
La Pareja Prohibida del Rey Alfa
—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…
Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.
Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.
Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.
Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.
¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?
Conociendo a mi papá millonario
Destinada al Alfa Que Me Mató
Me arrodillé en el lodo, con la agonía del rechazo desgarrándome por dentro mientras lo veía alejarse junto a Celeste, embarazada.
—Yo, Daemon Blackwood —entonó con frialdad—, te rechazo como mi pareja.
Lo había amado durante diez años… hasta que me humilló en una Ceremonia de Rechazo pública, me abandonó por otra mujer y le declaró la guerra a mi manada. Mis padres murieron protegiéndome. Yo morí sola, hecha pedazos por su traición.
Entonces desperté… tres años antes.
Esta vez, se acabó rogar por su amor.
—Hagamos una apuesta, Daemon —digo cuando desestima mi oferta de romper nuestro vínculo—. Pronto no solo aceptarás este rechazo: lo vas a suplicar.
Me mira con un desprecio helado.
—Yo. No. Suplico.
Suspiro. Como la que ya vivió esto, sé lo que viene. Daemon conocerá a su verdadera pareja, se enamorará perdidamente de ella y por fin me dejará libre. Lo único que tengo que hacer es esperar.
Pero entonces… las cosas se ponen raras.
El hombre que antes pasaba meses lejos de mí ahora vigila cada uno de mis movimientos. Me interroga sobre otros machos. Y cuando de verdad conoce a Celeste, no me rechaza a mí, como se supone que debe hacerlo.
La rechaza a ella.
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!
***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.
Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
Adonis Tatuado - Romance de la Mafia
En el que digo que quiero treparlo como a un árbol.
Y él. Acaba. De contestar.
En realidad, es culpa del perro.
Si este gran danés sin entrenar que estoy paseando tuviera algo de modales, nunca habría acabado así:
Con la correa enredada alrededor del hombre más guapo que he visto en mi vida.
Por suerte para mí, el chico se lo tomó con humor.
(Aunque su broma de que los perros se parecen a sus dueños resulta demasiado acertada cuando Rufus empieza a montarle la pierna).
Me deja su tarjeta de presentación y una sonrisa que me afloja las rodillas.
Todavía me estoy pellizcando cuando mi mejor amiga y yo retomamos el paseo.
—Se me hace que te gustó un poquito —me acusa.
Sin pensar y un poco alterada por toda la experiencia, respondo:
—Le enredaría las piernas en la cintura más fuerte que esa correa.
AHÍ es cuando revela que estaba grabando mi respuesta.
AHÍ es cuando me dedica la sonrisa más maliciosa que he visto en mi vida y dice:
—De nada.
Y AHÍ es cuando me pasa mi teléfono y me muestra...
Que le envió la grabación a él.
Siento el corazón en la garganta mientras aparecen esos tres puntitos...
Y luego, un mensaje.
—DEMUÉSTRALO.
¡V de Virgen!
Sí, soy esa chica.
Esa chica rara que siempre pide lo imposible y resulta que está secretamente enamorada de su mejor amiga, sin darse cuenta, con toda razón. Sin embargo, ¡ay! no es mi nombre. Es Cassie.
Y con mi improvisado acuerdo de ser madre sustituta debido a la inestabilidad financiera, estoy en un aprieto. Perder la virginidad con un bebé no es mi sueño ideal. Tengo tal vez un mes para lograr que esté de acuerdo antes de que comience el proceso in vitro. Por supuesto, él y su novio no saben absolutamente nada de esto. [M/F/M]
Roisin
¡Mate!
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?
Alpha at the Door (versión editada)
—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.
La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.
Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.
Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.
—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.
Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.
No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.
—Si te comportas, te dejaré ir.
Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.
Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
Lectura madura 18+
Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
La segunda oportunidad del multimillonario
Jasmine Dupree, su mejor amiga y empleada, siempre ha estado enamorada de Dimitri sin que él lo sepa. Su mejor amigo Grayson Paul y Dimitri no tienen idea de que el regreso de su mejor amigo acabaría con su matrimonio.
McKenzie es acusado de traicionar a Dimitri y expulsado solo para aparecer cinco años después como médico para salvar la vida de su mejor amigo Grayson.
McKenzie intenta mantenerse alejado, promete mantenerse alejado de Dimitri. CINCO años y todavía la odiaba por traicionarlo, sin embargo, salen a la luz nuevos detalles que hacen que Dimitri dude de sus acusaciones de hace cinco años.
Jasmine ve la oportunidad de meterse con McKenzie y lo hace, lo que Jasmine no sabe es que Dimitri todavía amaba a McKenzie y que ella seguía siendo su esposa. Nunca se divorció de ella a pesar de que McKenzie firmó los papeles.
Cuando Dimitri descubre que estaba equivocado, sintió repulsión por la forma en que la trató y comenzó a volver con ella. McKenzie Peirce, por otro lado, no tiene idea de que se le daría una segunda oportunidad de enamorarse. con el hombre que siempre ha amado.
Con su mejor amigo y su familia además de él, tiene la intención de recuperar a McKenzie, sin embargo, mientras intentan hacer que su matrimonio de segunda oportunidad funcione, se están gestando problemas. Jasmine se niega a darse por vencida con Dimitri.












