
Secuestrada por el mafioso ruso
Lola Orozco · Completado · 233.6k Palabras
Introducción
Su p*lla estaba latiendo de un modo doloroso, así que se llevó una mano a la cremallera y la abrió. Se sorprendió al notar que ella comenzaba a ayudarlo a quitarse los jeans y la camiseta.
—¿También tienes prisa, princesa rebelde? —le dijo con un tono juguetón, pero ella se limitó a darle una mirada llena de deseo y continuó desnudándolo—. ¿Tan rápido me quieres dentro de ti?
**
Vladimir Volkov, heredero de un imperio criminal de la Bratva en Los Ángeles, jamás imaginó que Danielle Brown, una chica ajena a ese infierno, se cruzaría en su camino durante una venganza y fracturaría su armadura.
Contra toda lógica, Vladimir la secuestra para salvarla y la encierra en su mundo, convirtiéndola en su obsesión.
En un romance al límite, donde el amor quema más que la venganza y donde la traición se paga con sangre, ¿encontrarán la redención o la muerte?
Capítulo 1
Viktor Volkov, el temido jefe de una de las familias más poderosas de la Bratva en Los Ángeles, colgó el teléfono con una violencia que habría hecho temblar a cualquiera. Su furia era un espectáculo poco común, capaz de paralizar hasta al más valiente. Era un hombre metódico e impenetrable, verle estallar de ese modo era algo que podía contarse con los dedos de una mano.
Vladimir, su hijo, siempre le había admirado por esa frialdad, entre muchos otros motivos. A él, en cambio, le costaba demasiado controlar sus impulsos. Ahora, sin embargo, sentía como si los papeles se hubieran intercambiado. Las venas de la frente y el cuello de su padre parecían estar a punto de estallar, y sus ojos azules destellaban con una ira contenida que amenazaba con desbordarse.
Vladimir permanecía de pie, observándolo con detenimiento desde el otro lado del imponente escritorio. Estaban en la oficina de Viktor, ubicada en la parte trasera del club que administraba la familia.
Viktor acababa de recibir una llamada de su mano derecha en todo tipo de asuntos. Vladimir esperaba sus órdenes, listo para actuar, porque la reacción de su padre indicaba que algo muy grave acababa de ocurrir. Temía incluso escuchar sus próximas palabras.
—¡Esos hijos de perra se atrevieron a hacerlo! —rugió Viktor, golpeando el escritorio con tanta fuerza que la madera crujió bajo el impacto—. ¡Se atrevieron a mudarse a nuestra ciudad y a meter las narices en nuestro negocio! ¡Sabía que lo harían!
Por supuesto, Vladimir debió imaginar que se trataba de eso. Los Morozov eran una familia que había sido enemiga de la suya históricamente, desde mucho antes de que su abuelo emigrara de Rusia, y su padre estaba hablando de ellos.
Esos bastardos habían llegado al país hacía poco más de un mes y, aunque llevaban años sin tener ningún conflicto directo, él sabía muy bien que su presencia solo traería problemas. Esas ratas nunca venían en son de paz.
—¿Intervinieron en el cargamento? —preguntó Vladimir, esperando con ansias una respuesta negativa. Allí se estaban jugando cientos de miles de dólares en armas que se suponía que debían haber entrado al país hacía dos horas.
Viktor asintió con la cabeza muy despacio. Aparentemente, estaba utilizando todo su autocontrol para no salir a la calle y ahorcarlos a todos con sus propias manos.
Vladimir, por su parte, sentía que su sangre hervía al escucharlo. ¿Cómo se habían atrevido? ¿No habían tenido suficiente a lo largo de los años como para comprender que con los Volkov no se jugaba?
—La policía lo interceptó antes de que llegara al puerto —explicó Viktor—. Ese no es un evento fortuito, Vladimir. Lo hicieron ellos, y es una provocación. Nadie puede vincularnos con los paquetes que venían en ese barco, pero deben sentirse satisfechos con habernos hecho perder dinero y clientes.
—¿Clientes también? —preguntó Vladimir con desconcierto.
—Muchos no esperarán a que logremos reponernos de este golpe, hijo, buscarán nuevos proveedores —respondió Viktor—. Debemos estar inactivos un tiempo para no tener problemas con la policía, y esos hijos de perra lo aprovecharán para salirse con la suya.
Vladimir resopló y se llevó una mano al rostro para apretarse el puente de la nariz. Estaba harto de esos cabrones de mierda.
—Dé la orden, padre —dijo Vladimir—. Permítame hacer la sangre de esas ratas correr. Les mostraré cuán escasa es la paciencia de los Volkov y cuán corto es el camino al infierno si se meten con nuestra familia.
Viktor negó con la cabeza.
—No debemos atraer la atención de las autoridades hacia nuestra familia, Vladimir —respondió—. Si lo hacemos, ni siquiera nuestros contactos más poderosos podrán ayudarnos.
Vladimir quería desaparecer a todos los que llevaban el jodido apellido Morozov de la faz de la tierra, y solo necesitaba una palabra de su padre para hacerlo. Sin embargo, sabía que Viktor tenía razón: esa no era una jugada sensata.
Debían mantener un perfil bajo para evitar que la policía se metiera en sus asuntos, ese era el trato que tenían con sus aliados en el Congreso. Y no había forma de ir y matar a todos los Morozov en su propia residencia sin llamar la atención.
Vladimir no podía guiarse por sus ansias de venganza. No aún.
No obstante, ambos sabían que no podían dejar pasar algo así. Si lo hacían, estarían dejando el camino abierto para otras agresiones y ofensas futuras que podrían manchar la perfecta reputación de su familia, conocida por ser la más poderosa de ese lado del estado. El negocio era suyo, y eso tenía que quedarles bien claro a todos los demás que quisieran participar.
Viktor se sentó en su sillón de cuero negro, entrelazando las manos sobre su regazo y mirando al frente. Su expresión seria e inescrutable de costumbre estaba de vuelta. Parecía sopesar las pocas opciones que tenían. Finalmente, suspiró profundamente y miró a Vladimir a los ojos.
—No podemos acercarnos a su casa y formar una masacre pública sin llamar la atención. Es un hecho —dijo, aparentemente más calmado.
—¿Cómo les damos su merecido, entonces? —preguntó Vladimir.
—Por desgracia para ellos, sé muy bien cada paso que han dado desde que llegaron a mi ciudad —dijo Viktor con dureza—. Esos desgraciados montaron una pequeña tienda de mariscos cerca del puerto. Es su tapadera. Después de las seis de la tarde comienzan a vaciar los puestos de venta. No habrá casi nadie y la policía frecuenta muy poco esa área. Visítalos mañana y lleva solo a los hombres necesarios contigo. No quiero sobrevivientes ni testigos, Vladimir. Demuéstrales que nadie puede jugar con nuestra familia y salir impune.
Lo dijo con tanto resentimiento que Vladimir sonrió de manera torcida al escucharlo. Tenía el camino libre para hacer justo lo que tanto deseaba, lo que mejor se le daba.
—Solo ellos sabrán que fuimos nosotros —dijo Vladimir con mucha seguridad, encaminándose hacia la puerta para ir a buscar a algunos de sus hombres y alistarlos para la acción—. No lo defraudaré, padre.
—Lo sé, hijo —respondió Viktor, asintiendo con la cabeza—. Mañana muy temprano volaré hacia Rusia. Tengo cuestiones que tratar allá con tu tío, y necesito saber que todo aquí se mantendrá en orden. Por eso te confío este asunto en persona.
Últimos capítulos
#215 Una historia de osos
Última actualización: 6/9/2026#214 Mirar hacia el futuro sin miedo
Última actualización: 6/9/2026#213 Te amo
Última actualización: 6/9/2026#212 Un futuro por delante
Última actualización: 6/9/2026#211 Verdades dolorosas
Última actualización: 6/9/2026#210 Una vida infeliz
Última actualización: 6/9/2026#209 La confesión
Última actualización: 6/9/2026#208 Un silencio insoportable
Última actualización: 6/9/2026#207 Solo cuatro semanas
Última actualización: 6/9/2026#206 Fascinada con Alina
Última actualización: 6/9/2026
Te podría gustar 😍
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
La maldición de la luna
—Soy Hayden —dijo el hombre.
Desde el accidente en su decimosexto cumpleaños, ella pensaba que estaba maldita. Se vio obligada a vivir una vida sola con su bestia, hasta que conoció a Hayden. Su alfa, su compañero. Tal vez no era una maldición, sino una bendición.
¡Vendida! Al Don Grizzly
Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.
Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.
Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.
Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.
El Megarregreso de la Exesposa
Esa pérdida se convirtió en su fuego.
Años después, el mundo conoce su nombre, no como la mujer que Frederick Jones desechó, sino como una potencia hecha a sí misma. Una chef de talla mundial. Una magnate del fitness reconocida. Una genio secreta de la ciberseguridad. Una inversionista multimillonaria capaz de aplastar imperios con una sola operación.
Pero el hombre que la destruyó no tiene idea de que el imperio que ella construyó nació de las cenizas en las que él la dejó.
Ahora Frederick quiere lo que una vez tiró a la basura. Sin embargo, el corazón de Cassia ya no es suyo para reclamar.
Porque un hombre misterioso acaba de sacudir al mundo con un solo tuit:
—Mi esposa es la mujer más hermosa del mundo.
¿Y la foto adjunta?
Cassia Munroe.
La mujer que todos creían rota acaba de convertirse en la única cosa que todo multimillonario del mundo quiere.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
La novia fugitiva
Amelia, huyó el día de su boda, pues era fiel creyente en el amor, huyó lejos de su familia y todo lo que le rodeaba, para darle paso a una nueva vida, pero estaba lejos de imaginarse, que el hombre que dejó botado en altar la buscaría para vengarse de ella y hacerla vivir el sufrimiento más grande que ella pudiera sentir.
Unos años más tarde, después de haber sometida a tantas humillaciones, Amelia regresó convertida en otra mujer, empoderada, y llena también de unos deseos inmensos de vengarse del hombre que le hizo tanto daño.
Pero con lo que ninguno de los dos cuenta, es que siempre estuvieron destinados a estar juntos ¿Crees en las segundas oportunidades? ¿Crees en el amor verdadero?
Acompáñame en esta conmovedora historia.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Las pruebas del inframundo de Luna
Ahora, debe competir contra 20 mujeres de varios mundos por la mano de un hombre que ni siquiera quiere. Esto es una pesadilla...
Afortunadamente, su abuela le ha enviado un asistente — ¡un lobo fantasma! Pero en realidad, es un chico fantasma...
Las aventuras de Juniper en el inframundo y sus enredos con estos chicos la llevarán a lugares que nunca imaginó. ¿A dónde la llevará su viaje?
El lirio del reino de cristal
Después de perder a su madre y quedar al cuidado de una anciana curandera, Amara descubre que posee un don antiguo: puede escuchar el latido de la tierra y sanar con la luz de las flores encantadas. Ese poder, prohibido para alguien de su origen, la lleva a cruzarse con el príncipe Damián de Valcerra, heredero del trono, comprometido por deber con una princesa extranjera.
Amara y Damián no deberían amarse. Ella pertenece al pueblo. Él pertenece a la corona. Pero entre secretos, traiciones, criaturas mágicas, guerras entre reinos y una maldición que amenaza con destruir Aurelian, ambos descubrirán que el amor verdadero no siempre nace donde la sociedad lo permite, sino donde el alma encuentra su hogar.
Predestinada a sus torturadores
Sin embargo, cuando Charlie intenta escapar, se encuentra con un aroma que pone su mundo patas arriba. Descubre que sus compañeros no son otros que Luther y Liam, los hijos gemelos del Alfa, quienes la han atormentado durante años. Abrumada por esta revelación, Charlie corre hacia el bosque, sin saber cómo reconciliar el vínculo que siente con el odio y el dolor que ellos le han causado. Mientras se transforma por primera vez, su vida cambia para siempre, y Charlie se ve arrojada a una nueva y peligrosa realidad—una en la que debe navegar las complejidades del destino, el amor y su propia supervivencia en un mundo que siempre ha buscado destruirla.
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?












