NovelaGO
Secuestrada por el mafioso ruso

Secuestrada por el mafioso ruso

Lola Orozco · Completado · 246.0k Palabras

1k
Tendencia
66.2k
Vistas
6k
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

—Maldita sea... —susurró Vladimir con voz ronca—. Muero de ganas de metértela de una vez.

Su p*lla estaba latiendo de un modo doloroso, así que se llevó una mano a la cremallera y la abrió. Se sorprendió al notar que ella comenzaba a ayudarlo a quitarse los jeans y la camiseta.

—¿También tienes prisa, princesa rebelde? —le dijo con un tono juguetón, pero ella se limitó a darle una mirada llena de deseo y continuó desnudándolo—. ¿Tan rápido me quieres dentro de ti?

**

Vladimir Volkov, heredero de un imperio criminal de la Bratva en Los Ángeles, jamás imaginó que Danielle Brown, una chica ajena a ese infierno, se cruzaría en su camino durante una venganza y fracturaría su armadura.

Contra toda lógica, Vladimir la secuestra para salvarla y la encierra en su mundo, convirtiéndola en su obsesión.

En un romance al límite, donde el amor quema más que la venganza y donde la traición se paga con sangre, ¿encontrarán la redención o la muerte?

Capítulo 1

—¡Sube el volumen, Elliot! —exclamó Catherine desde el asiento trasero al reconocer en la radio su canción favorita de esos días. Estaba sacudiendo la melena rubia con los ojos cerrados, encajada casi por completo detrás del asiento del copiloto.

Elliot giró el botón dos dedos y ni un milímetro más. Danielle lo miró de reojo y sonrió. Él fingía que esa música le parecía una tontería, pero llevaba el pulgar marcando el ritmo contra el volante desde que había comenzado a sonar la canción.

Faltaban veinticinco minutos para las seis y ella todavía no había encontrado la manera de soltarles a sus dos mejores amigos la mentira que llevaba tres días ensayando, o al menos a Elliot, porque Catherine sí sabía del asunto. ¿Cómo se suponía que lo dijera, con él sentado al volante? Miró el reloj de su muñeca por enésima vez, sin que las manecillas se apiadaran de ella.

Catherine sacó un cigarrillo del bolso y lo encendió. El espejo retrovisor la delató de inmediato.

—¿Qué crees que estás haciendo? —le reclamó Elliot—. Apaga eso ahora mismo. Vas a dejarme el auto apestando una semana entera.

Elliot amaba con la vida ese auto, y Danielle jamás le habría dicho en voz alta que no entendía cómo aquella cosa se había escapado de la chatarrería. Pero Catherine no tenía esa clase de escrúpulos.

—¡Tú fumas más que yo, idiota! —protestó ella.

—Sí, pero afuera —replicó él sin apartar la vista del camino—. Aquí el humo se pega a los asientos y después no hay manera de sacarlo.

—Ay, por favor... —bufó Catherine—. ¡Si este pedazo de mierda apesta de todas maneras!

Ups...

Danielle cerró los ojos un instante. Catherine decía siempre lo primero que se le venía a la cabeza, y esa había sido, sin lugar a dudas, la peor elección de palabras posible.

—¡¿Qué acabas de decir?! —chilló Elliot.

—¡Lo que escuchaste! —le respondió ella, incorporándose entre los dos asientos delanteros—. Dije la verd...

—¡Ni se les ocurra! —intervino Danielle, volteándose en el asiento—. Apágalo, Catherine.

—No.

—Es su auto y él no quiere humo adentro. Punto final.

Si no los detenía, aquello duraría hasta la puerta de su casa, y ella no tenía tiempo. No esa tarde. Catherine la miró con odio fingido tres segundos y tiró el cigarrillo por la ventanilla.

—No conozco a nadie más aburrido que ustedes dos —se quejó—. Deberían casarse. Son igual de insoportables.

—Al menos yo no pretendo casarme con un zombi hippie —replicó Danielle.

—¡Luke y yo nos amamos! —chilló Catherine, indignadísima.

Elliot soltó una carcajada y Catherine le dio un manotazo en el hombro desde atrás. Danielle aprovechó el desorden para mirar otra vez el reloj. Las cinco y treinta y ocho.

—Déjame aquí, Elliot —dijo de repente, señalando la esquina que tenían delante.

El auto perdió velocidad. Los dos la miraron como si acabara de anunciar que pensaba bajarse en marcha.

—¿Aquí? —preguntó él, echando un vistazo a la calle—. Danielle, todavía faltan como diez cuadras para tu casa.

—Ya lo sé —respondió ella, y se acomodó la correa del bolso para tener las manos ocupadas en algo—. Es que... necesito pasar por la biblioteca antes de ir a casa.

—¿Cuál biblioteca?

—¡Ah! —exclamó Catherine, que tardó medio segundo en comprender y otro medio en meterse en el papel—. ¿Es por lo del trabajo extra de Historia?

—Ese mismo —asintió Danielle.

¿Desde cuándo mentía tan bien? Le había salido perfecto, sin un solo tropiezo, y eso era lo que menos le gustaba de todo el asunto.

Elliot frunció el ceño. Él no era Catherine: él siempre hacía una pregunta más de las que hacían falta.

—No sabía que había una biblioteca por esta zona.

—Es pequeña y no la conoce nadie —le explicó ella—. Solo tienen libros viejos.

Sin embargo, Elliot estacionó junto a la acera y le abrió el seguro de la puerta.

—¿Quieres que te esperemos? —le preguntó.

—No, puedo tardar... Váyanse tranquilos.

—Esta parte de la ciudad no me gusta y va a oscurecer en un rato —insistió él—. Podemos entrar contigo, no es ninguna molestia.

—¡Ay, déjala en paz, «papá»! —bufó Catherine—. Está grandecita.

Danielle bajó y se apoyó en la ventanilla con las dos manos.

—Estaré bien, de verdad... Hasta mañana. Y no se maten el uno al otro en el camino.

—Cuídate, ¿sí? —le respondió Elliot. No había dejado de mirarla con esa expresión suya de estar poco convencido.

—Chao, cariño —canturreó Catherine, y le lanzó un beso con la mano.

El auto arrancó y ella se quedó parada en la acera hasta que dobló la esquina. Solo entonces soltó el aire que llevaba aguantando.

Odiaba mentirle a Elliot y no recordaba haberlo hecho nunca. Sin embargo, en dos días él cumplía veintidós años y ella llevaba tres semanas dándole vueltas al mismo asunto.

Cada año le regalaba calcetines. Había empezado como una broma cuando tenían dieciséis y se había convertido en una tradición estúpida que ninguno de los dos se atrevía a romper. Pero ese año Danielle no quería que fuera gracioso.

Elliot era el que aparecía. Cuando su padre había pasado tres meses entrando y saliendo del hospital, Elliot había aparecido. Cuando ella había reprobado Estadística y se había encerrado una semana sin querer ver a nadie, había aparecido con dos cafés y no había abierto la boca hasta que ella había hablado primero. Jamás pedía nada a cambio, y a Danielle le parecía profundamente injusto que la única persona que nunca pedía nada fuera también la única a la que ella nunca le había dado algo que valiera la pena.

¿Cómo se pagaba eso? ¿Con calcetines?

De cualquier modo, no pensaba ponerse sentimental en plena calle. Era solo un regalo. Catherine le había dado la dirección de una tienda de antigüedades cerca del puerto que administraba un pescador de la zona. Cerraba a las seis, así que Danielle apuró el paso.

El olor a sal la acompañó desde la primera esquina. A esa hora los locales del puerto ya estaban recogiendo, así que apuró todavía más el paso, convencida de que iba a llegar tarde.

Encontró la tienda al final de la cuadra y no le pareció ni remotamente la maravilla que Catherine le había descrito. Quizás Catherine no había entrado nunca, o quizás solo tenía mal gusto en general. Empujó la puerta de cristal y una campanita anunció su entrada.

Adentro olía a polvo y a madera vieja. Danielle recorrió los estantes despacio y a los diez minutos vio el regalo perfecto: una estatuilla pequeña de un samurái, de bronce, con la hoja apenas desenvainada. La levantó contra la luz y la vio sobre el escritorio de Elliot, entre los libros y la lamparita. A él le fascinaba todo lo que viniera de Asia. La iba a amar, y Danielle lo supo mientras la pagaba.

Salió con la bolsa apretada contra el costado, decidida a correr a su casa a envolverla. Sin embargo, se detuvo en seco frente al local de al lado.

Vendían mariscos, y a Elliot lo volvían loco los camarones. Danielle miró el reloj, eran las seis menos siete. Si compraba algunos, Catherine podía prepararlos, porque a ella se le daban bien esas cosas sofisticadas y a Danielle no se le daba bien cocinar nada.

Empujó la puerta.

El local seguía abierto, aunque ya estaban recogiendo. Quedaban dos vendedores, una cajera y un solo cliente: un hombre de mediana edad que discutía con uno de ellos el precio de unos ostiones con una terquedad admirable. Danielle se acercó al mostrador y revisó lo que quedaba. Todo se veía fresco a pesar de la hora.

Fue entonces cuando notó el acento.

Los dos vendedores hablaban entre ellos mientras vaciaban un puesto, y no eran estadounidenses. Danielle no logró identificar el idioma, pero le resultó áspero y bonito al mismo tiempo, lleno de consonantes que se pisaban unas a otras. Se quedó escuchándolos con curiosidad mientras esperaba su turno.

Afuera chirriaron las gomas de un auto. Fue un sonido corto y violento. Danielle puso los ojos en blanco y resopló, últimamente le daban la licencia de conducción a cualquiera.

La cajera levantó la vista hacia la puerta. En cuestión de segundos, se desató el infierno.

Tres hombres entraron al local. Iban vestidos de negro y llevaban pañuelos atados sobre la mitad inferior del rostro. Ninguno gritó, ninguno pidió nada, ninguno dijo una sola palabra. Y esa fue la parte que Danielle no alcanzó a entender a tiempo, porque los asaltos que ella había visto en el cine siempre empezaban con alguien gritando.

El primero levantó el brazo y le disparó a la cajera en el pecho. La mujer cayó hacia atrás contra el estante y arrastró consigo una bandeja metálica que reventó contra el piso. Danielle escuchó el estruendo mucho después de haberlo visto, como si el sonido hubiera llegado por otro camino.

Nadie había levantado la voz. Nadie había pedido dinero. Nadie iba a pedirlo. ¿Y qué clase de ladrón entraba a un local sin exigir nada?

Ninguno. Porque aquellos hombres no habían entrado a robar: habían entrado a matar a todo el mundo.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Durmiendo con el Enemigo

Durmiendo con el Enemigo

19.3k Vistas · Completado · AnaPaula Rocha
La palabra perdón no existe en el vocabulario del frío, cruel y despiadado empresario Derek Anderson. Un hombre que solo tiene un objetivo en su vida, vengarse de Scott Hoffman, la persona que él cree es el único culpable de la muerte de sus padres y para aumentar todavía más su odio, la hija de ese hombre se ha convertido en la principal culpable de la muerte de su hermano pequeño, la única familia que le quedaba a Derek.
Dominado por la sed de venganza Derek decide enamorar a la asesina de su hermano para después casarse con ella y destruirla junto con su familia orquestando la peor de las mentiras. Lo que Derek no se imagina es que el verdadero enemigo es otro y que Ava Hoffman, su odiada esposa, es una persona inocente en toda esta historia.
¿Qué pasará cuando Ava descubra que el hombre que duerme a su lado es su mayor enemigo? …¿Será Derek capaz de cumplir con su venganza o terminará enamorado de la asesina de su propio hermano?... Derek entenderá que el amor no lo perdona todo, mucho menos cuando lo utilizan para hacer daño y destruir.
Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida

Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida

12.8k Vistas · Completado · theresachipps
Los Reyes Licántropos y su Pareja Híbrida
Libro dos de Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca. También puede leerse como una historia independiente.

Han pasado diecisiete años desde el surgimiento de la Loba Blanca, y el reinado de los Reyes Licántropos aseguró la paz en todo el reino. La siguiente generación de guerreros ha crecido bajo la protección de sus poderosos gobernantes.

Cassian y Atlas, los herederos gemelos del trono licántropo, ya no son niños. A punto de cumplir dieciocho, los futuros reyes ya se han probado en los campos de entrenamiento con una fuerza, una destreza y un poder muy por encima de su edad. Como gemelos idénticos nacidos con habilidades extraordinarias, su vínculo es irrompible, su lealtad entre ellos absoluta. El reino sabe que algún día gobernarán juntos.

Pero cumplir dieciocho trae algo más que responsabilidad.

Para los licántropos, marca el momento en que el destino puede revelar a la única persona destinada a estar a su lado: su pareja.

Para celebrar el décimo octavo cumpleaños de los gemelos, el palacio se prepara para un gran baile real. Alfas y familias de todo el reino están invitados; muchos llegan con la esperanza de que sus hijas sean elegidas como la futura reina del trono licántropo.

Sin embargo, el destino rara vez sigue el camino que otros esperan.

En algún lugar del reino vive una chica cuya existencia nunca debió ser conocida. Oculta en las sombras de los muros del reino, lleva en la sangre secretos que podrían cambiarlo todo. Secretos lo bastante poderosos como para redefinir el futuro del reino licántropo.

A medida que se acerca la noche del baile, hilos invisibles del destino empiezan a entrelazar vidas de formas que nadie habría podido prever.

El siguiente capítulo de la historia de los Reyes Licántropos está a punto de comenzar.

Y la pareja destinada a dos reyes podría ser mucho más poderosa y peligrosa de lo que cualquiera podría imaginar.
Seduciendo a mi Luna con Miel

Seduciendo a mi Luna con Miel

138.4k Vistas · En curso · La Esclava Blanca
Markos hizo un pacto consigo mismo hacía un par de años: Haría lo que fuera por venganza.
Y no cualquier tipo de venganza.
Para ello necesitaba dejar atrás quién y qué era para forjar un nuevo lobo, uno más letal. Alguien que sería temido y cuyo nombre pasaría a la historia de la raza como el único que libró a las manadas del continente americano del maldito traidor: Alfa Bastian Crow.
Él le quitó su vida y sus sueños. Él le quitaría hasta su jodida alma y luego iría al mismísimo infierno para asegurarse de que ahí Bastian Crow continuara con un castigo eterno.
Reinelle solo sabía una cosa: Sobreviviría y regresaría a casa junto a su hija sin importar qué era lo que tuviera que hacer… o en qué se tuviera que convertir.
Soportaría torturas, derramaría sangre y no tendría piedad de sus enemigos.
Si el precio de sus libertades era matar unos cuantos lobos… bueno, ella no estaba en desacuerdo.

Ella lo ve como una bestia deformada por el odio.
Él la ve como una hembra que no se quebrará, incluso en cadenas.

Ese primer contacto no es romántico todavía, sino un choque de fuerzas salvajes. Lo que nace entre ellos es tensión, rabia y atracción envenenada.
Mi Alfa prohibido

Mi Alfa prohibido

21.1k Vistas · En curso · Meminger Army
Sedrik frotó sus dedos en mi vagina, haciéndome echar la cabeza hacia atrás y gemir de placer. Tenía la otra mano disfrutando de mis pechos, y su boca chupaba y besaba mi cuello y hombro.


En un mundo donde las uniones entre hombres lobo y magos están estrictamente prohibidas y severamente condenadas, Alana, una joven bruja huérfana sin magia, se ve envuelta en una situación no deseada. Su tía egoísta la presiona para que se case con un mago al que no ama y cuyas intenciones son cuestionables. El destino de Alana da un vuelco cuando se adentra en un peligroso bosque y, en un momento de peligro, es salvada por un lobo misterioso y extraordinariamente atractivo llamado Sedrik. Es el alfa de su manada y no espera cruzarse en el camino de Alana de forma tan abrupta.
Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1

Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1

18.2k Vistas · Completado · Rhiannan Demlow
Greyson desliza su mano debajo de mí, acariciando mi clítoris hinchado mientras Jaxen me penetra por detrás y Kylen llena mi boca. Mi visión se vuelve borrosa, el calor se acumula en mí como una ola lista para romperse. Desde la cama, Poku gime, su mano acariciando lentamente su pene.
—Mírala... nuestra diosa de rodillas, tomando a dos de nosotros mientras los demás esperamos nuestro turno. Eso es devoción.

Hace nueve años, Sahiyra corrió al bosque y nunca regresó. Todos decían que debería haber muerto, las bestias salvajes no perdonan a las niñas pequeñas. Pero no la mataron. La criaron.

Ahora, a los diecinueve años, vive descalza, sin ataduras y completamente indomable. Caza con lobos, habla con cuervos y calma a las bestias heridas con solo un toque de sus manos brillantes.

No sabe nada de jerarquías, registros o las brutales políticas de harén de los clanes de bestias.

No tiene idea de que es la primera hembra nacida Myrren en doscientos años. O que su poder supera incluso el nivel divino más alto.

Cuando se topa con un grupo de caza de diez machos cambiaformas peligrosamente desatados... todo cambia.

Ellos lo sienten. Esa rara energía pulsando bajo su piel. Ese aura a la que sus bestias no pueden resistirse.

Algo sagrado. Algo intocable. Algo que los mismos dioses están observando.

Y si no tiene cuidado... su necesidad de ella se volverá salvaje. Pero Sahiyra no es una cosa frágil. Ella es la naturaleza. Ella es la Elegida. Y nació para romper el sistema.

🔥 Harén inverso
🐺 Cambiaformas bestiales
✨ Elegida/Diosa en ascenso
🌕 Profecía divina + vínculo primitivo
🩸 Magia salvaje, rituales de apareamiento, dominancia suave
💋 Heroína indomable con sangre de diosa

Actualizaciones DIARIAS
¡Entra. Sé reclamado. ¡Deja que el Velo te elija!
Poseída por el Despiadado Alfa

Poseída por el Despiadado Alfa

18.6k Vistas · En curso · Laila Wyatt
🔥RECOMENDACIÓN EDITORIAL: ¡Todo el equipo enloqueció con esto!

Ella nunca debió sobrevivir.

Ivy Mooncrest es la vergüenza de su manada: una Gamma solo de nombre, condenada por pecados que nunca cometió. Cuando el Alpha Brian la envía al dominio de los depredadores más peligrosos que existen, no le da una misión.

Le da una sentencia de muerte.

Los Hermanos Thorn. En The Obsidian, su club exclusivo donde las sombras bailan con el deseo y el poder, tres lobos gobiernan con autoridad absoluta:

Jaxson: frío, calculador, intocable.
Malric: astuto, peligroso, siempre tres pasos por delante.
Kael: el ejecutor implacable cuya mirada penetrante arranca cada mentira, cada máscara, cada defensa.

Un solo error, y ella es borrada. Un solo desliz, y es devorada. Pero Ivy no es la pieza frágil que ellos esperan.

A medida que Ivy se ve arrastrada más y más dentro de su oscuro imperio, las líneas se desdibujan entre misión y deseo, entre cautiva y participante dispuesta. Los hermanos no solo quieren su obediencia. Quieren que se rinda. Sus secretos. Su cuerpo. Su alma.

Y en un mundo donde el poder lo es todo y confiar resulta fatal, Ivy se enfrenta a una elección imposible:

Arder en su fuego… o dejar que la forjen en algo irrompible.

ADVERTENCIA: Esta es una novela romántica paranormal oscura con contenido explícito, dinámicas de poder y elementos de BDSM. Presenta una manada moralmente gris, alphas posesivos y una protagonista que juega con fuego.
Contrato Evans

Contrato Evans

14.3k Vistas · Completado · Yaja Peinado
Sabrina está a un paso de ser doctora. Rodrigo obligado a un matrimonio para heredar un conglomerado. Los juegos del destino se encarga de cruzar sus caminos.
A ella le dará la oportunidad de terminar sus estudios y evitar la muerte de su padre y a él la posibilidad de encontrar con quién resolver el asunto de contraer nupcias.
De las decisiones que ellos tomen va a depender si el contrato se cumple o termine antes de tiempo.
Un amor mexicano

Un amor mexicano

24.1k Vistas · Completado · maracaballero32
Daniel García, era llamado «El mexicano», de sangre fría, intimidante, un experto en hacer negocios sucios, rodeado de mujeres, adicto al juego, así como nunca se saciaba.
Pero, su camino cambia cuando se ve obligado por su padre a contraer matrimonio con la única hija de su padrino, Carolina Beltrán y, así, obtener más poder como más territorio en los negocios familiares. Pero ocurren atentados contra su familia, Daniel, busca a los culpables, pero entre más escarba, secretos encuentra, haciéndole pensar que el enemigo podría estar en su misma familia.
Corazón sin dueño

Corazón sin dueño

43.7k Vistas · Completado · maracaballero32
Michael Redford es dueño de una cadena de casinos por el mundo, principalmente en Atlantic City. Uno de sus clientes entra en una mala racha endeudándose hasta el cuello hasta que Michael le pide a su única hija como pago durante un año, pero en matrimonio, él acepta sin dudarlo. Mia es ajena a este trato y cuando lo descubre, está decidida a huir, pero es demasiado tarde, ya que su padre ha firmado, ahora hay un contrato que se tiene que cumplir: tendrá que aparentar ser un matrimonio ante los ojos de la familia Redford y esperar a que termine el tiempo, pero siempre y cuando, el corazón y cualquier sentimiento entre ambos no intervenga.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

853k Vistas · Completado · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El compañero de segunda oportunidad de Luna

El compañero de segunda oportunidad de Luna

33.7k Vistas · Completado · Joy Apens
«Sí, cariño, así de simple. ¡Oh, carajo, sí! ¡Sí!»

Abrí la boca cuando la conmoción y el dolor me llenaron el cuerpo. Mi marido se estaba acostando con mi hermanastra en nuestra noche de bodas. Lágrimas calientes brotaron de mis ojos mientras los sonidos húmedos y los gemidos se hacían cada vez más fuertes.


Larissa, la estimada Luna de la manada Tokenmoon, lo tenía todo. Un marido cariñoso y una manada fuerte. Pero todo era mentira. Stefan, su marido alfa, era el diablo. La maltrataba y abusaba constantemente mientras la engañaba con su hermanastra. Para empeorar las cosas, la rechazó y la despidió. Con el corazón roto, Larissa estaba perdida hasta que se topó con su pareja de segunda oportunidad.. Kaden.

Kaden, guapo como el pecado y el alfa de la manada de Griffen-Howl, es un hombre roto. Cuando su esposa huye con otro hombre, mientras lo abandona a él y a su hijo, promete no creer nunca en el amor. Pero cuando una mujer sin hogar, Larissa, entra en su territorio, parece que podría estar rompiendo esos votos. Ella es su compañera de segunda oportunidad, pero ¿podrá volver a creer en el amor?
El CEO Sobre Mi Escritorio

El CEO Sobre Mi Escritorio

1.4m Vistas · Completado · McKenzie Shinabery
—Crees que ella te necesita —dice él.

—Sé que sí.

—¿Y si no quiere este tipo de protección?

—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.

—¿Y si el mundo arde?

Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.

—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.

No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.

Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.

Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.

Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.

Hasta que empezó a observarme.

Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.

Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.

Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.

Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.