
SIEMPRE FUISTE TÚ
obraskeyrapayan · Completado · 154.0k Palabras
Introducción
Lo que comienza como un reencuentro lleno de reproches y orgullo herido pronto desentierra viejas emociones, aquellas que ni el tiempo ni la distancia lograron sepultar. Pero el amor, por sí solo, no siempre es suficiente. Secretos no revelados, lealtades divididas y miedos del pasado se interponen entre ellos, poniendo a prueba no solo sus corazones, sino también su capacidad de perdonar y arriesgarse de nuevo.
¿Serán capaces de derribar las barreras que los separan y escribir un nuevo capítulo, o descubrirán que hay amores destinados a quedar en el recuerdo? Cuando el destino les ofrece una segunda oportunidad, Helena y Maximilien deberán decidir si están dispuestos a luchar por la felicidad que una vez les fue arrebatada.
Capítulo 1
Helena conducía hacia su casa después de un día agotador en el trabajo, ansiosa por un respiro.
Sin embargo, al pasar por el parque cercano a su edificio, algo la hizo frenar en seco.
Allí, vio a su hermana menor entregada a un beso apasionado con un hombre que parecía mucho mayor. Se acercó, confirmando lo que ya temía: su hermana estaba con Billy Baker, el hermano menor de su exesposo, un hombre casado y con la fama de ser un mujeriego.
Helena lo conocía bien; durante su matrimonio con Maximilien, él tuvo que intervenir en varias ocasiones para sacar a Billy de problemas. La rabia la invadió, así que paró el coche y bajó rápidamente para enfrentarlos. Tenía que proteger a Ana de ese hombre que solo le traería sufrimiento.
Le indignaba la falta de vergüenza de su hermana, que sabía perfectamente que Billy estaba casado, pero lo que más le molestaba era la actitud de su excuñado, quien no solo ignoraba la edad de Ana, sino también el lazo que alguna vez unió a sus familias.
—¿Pero qué demonios significa esto? ¿Acaso han perdido la cabeza? —espetó Helena, con la mirada encendida de furia.
—¿Qué pasa, cariño? ¿Será que estás celosa? —respondió Billy, con una sonrisa cargada de cinismo.
—No digas estupideces, Billy. Sabes perfectamente que Ana es menor de edad. Te aprovechaste de su inexperiencia para manipularla. Y tú, ¿no te da vergüenza? Sabías que este hombre es casado y no te importó. ¿Qué clase de personas son ustedes?
—Deja de entrometerte en la vida ajena —replicó Ana, cruzándose de brazos—. Estoy con Billy porque lo amo, y muy pronto se divorciará de esa bruja de su esposa. Nos casaremos y nada podrá evitarlo.
—¿En serio? No te hagas ilusiones. Eso jamás va a pasar. Valeria lo tiene bien amarrado, y si él intenta dejarla, sus infidelidades saldrían a la luz, arrastrando el apellido Baker por el barro. Y créeme, eso es lo último que le conviene.
Ana soltó una risa sarcástica.
—Hablas así porque te carcome la rabia. Yo sí tengo a un Baker a mi lado, y tú ya no. Maximilien jamás volverá contigo. Ahora está comprometido con una mujer de la alta sociedad, alguien que sí está a su nivel. Tú ya no significas nada para él.
Al escuchar aquellas palabras, Helena sintió cómo la rabia le subía por la garganta hasta estallar. Sin pensarlo dos veces, abofeteó a Ana con furia. Le había dado justo donde más le dolía. Sabía que Maximilien estaba a punto de casarse nuevamente, pero escuchar a alguien recordárselo era como arrancar la costra de una herida que nunca terminaba de sanar. Ya habían pasado dos años desde el divorcio, y aun así, su recuerdo seguía atormentándola.
—No estamos hablando de mí. Eso ya es parte del pasado —dijo Helena, con la voz temblando de ira contenida—. Pero escúchame bien, Billy. Mantente lejos de mi hermana. Me conoces y sabes que siempre cumplo mis advertencias. Si no voy ahora mismo a denunciarte, no es por ti, sino por tu familia. Así que piénsalo bien. Estás advertido. Y tú, Ana, súbete al auto de inmediato.
—No voy a ninguna parte contigo. Odio que siempre intentes controlarme. No tienes idea de cuánto te detesto —espetó Ana, forcejeando para liberarse del agarre firme de su hermana.
Billy, sin inmutarse, se dio la vuelta y se marchó, como si nada de lo sucedido tuviera importancia. Ana gritó su nombre, rogándole que no la dejara sola, pero él ni siquiera se dignó a mirar atrás.
—¿Te das cuenta ahora de lo mucho que le importas? —dijo Helena, con una mezcla de lástima y frustración—. Abre los ojos, Ana. Ese desgraciado solo te quiere para pasar el rato.
Después de escuchar las palabras de Helena, Ana finalmente cedió y subió al auto. Durante todo el trayecto no hizo más que llorar en silencio, con la mirada fija en la ventana, como si el paisaje borroso pudiera consolarla.
Al llegar a casa de su madre, Helena vio a la mujer de pie en la entrada, pero fue el llanto desconsolado de Ana lo que acaparó su atención. Sin pensarlo dos veces, la abrazó con fuerza y la llevó directo al dormitorio, intentando, sin éxito, calmar su angustia.
Una vez sola en el salón, Helena recorrió con la mirada cada rincón de la casa. Los lujos y los adornos ostentosos parecían fuera de lugar, un recordatorio doloroso de la falta de sensatez. Pensó que, tras la muerte de su padre, manejarían con más prudencia el poco dinero que él, con tanto esfuerzo, les había dejado.
Pero la realidad era otra. Tanto su madre como Ana estaban dilapidando el capital como si fuera inagotable. Desde su divorcio, Helena apenas las visitaba, pero cada mes enviaba puntualmente una pequeña suma de dinero, creyendo que, al menos, eso las mantendría a flote.
—¿Qué haces aquí? —la voz de su madre irrumpió en la sala, cargada de enojo.
Helena cerró los ojos por un instante y respiró hondo. Estaba cansada de callar, de fingir que todo estaba bien. Por primera vez en su vida, decidió encarar a su madre sin reservas.
—Siempre supiste lo que estaba pasando y no me dijiste nada, mamá. ¿Cómo pudiste permitir que algo así sucediera? —le espetó, con la mirada clavada en la de ella, sin rastro de temor.
—No sé para qué viniste —espetó su madre con el rostro desencajado—. Lo único que haces siempre es arruinarlo todo con tus estúpidos principios. Esta era nuestra única oportunidad de recuperar la vida a la que estamos acostumbradas. El pusilánime de tu padre nos dejó en la miseria, y tú… tú ni siquiera fuiste capaz de retener a Maximilien. Y ahora que Anita había logrado atrapar a Billy, vienes y lo echas todo a perder. Entiéndelo de una vez, Helena: no te necesitamos aquí. Lo único útil que podrías hacer sería reconquistar a tu exmarido, hijita.
Las palabras de su madre eran como puñales, afilados por el resentimiento y la codicia. Helena la observó por un largo instante, con una mezcla de dolor y determinación reflejada en su mirada.
—Es increíble hasta dónde eres capaz de llegar por conseguir lo que quieres —dijo, con la voz firme pero cargada de tristeza—. Pero a Ana no le vas a arruinar la vida como lo hiciste conmigo. Te lo aseguro.
Sin esperar respuesta, Helena dio media vuelta y salió de aquella casa que, lejos de ser un refugio, siempre había sido un campo de batalla emocional. El peso en su pecho era insoportable, pero no tanto como la certeza de que, para su madre y su hermana, ella nunca había sido más que un obstáculo.
Mientras caminaba por la acera desierta, no pudo evitar que las lágrimas nublaran su visión. Sabía que estaba sola. Lo había estado desde que su padre murió y todo en su vida se desmoronó. Hasta que apareció Maximilien. Él fue su única luz en medio de la tormenta, el hombre del que se enamoró sin remedio y con quien, por un breve tiempo, construyó un hogar.
A pesar de sus constantes ausencias, cuando estaban juntos, el mundo parecía detenerse. Los momentos compartidos compensaban las distancias y las horas de soledad. Pero ahora, ese amor también era solo un recuerdo doloroso, una promesa rota que se negaba a desaparecer.
Cuando el divorcio se volvió inevitable por aquel malentendido devastador, Helena sintió que su mundo se desmoronaba. Le tomó mucho tiempo reconstruirse, recoger los pedazos de su corazón y encontrar algo parecido a la paz. Pero ahora, la sola idea de buscar a Maximilien la paralizaba. Temía que esos sentimientos, enterrados a la fuerza, despertaran con más ímpetu del que podría soportar. Porque, aunque lo negara, el amor por él seguía latiendo, silencioso pero persistente.
Sin embargo, no podía permitirse flaquear. El asunto con su hermana era demasiado grave para ignorarlo. Helena conocía bien a Billy y sabía que no se detendría. Seguiría manipulando a Ana, explotando su ingenuidad y su fragilidad emocional hasta dejarla completamente rota.
Desde que su padre murió, Ana había lidiado con crisis recurrentes, arrastrando problemas emocionales que nunca logró superar del todo. Billy estaba al tanto de cada una de sus debilidades y, aun así, no tuvo reparos en aprovecharse de ellas, sin importar el daño que pudiera causar.
Con el alma hecha un nudo, Helena comprendió que no tenía opción. Reunió cada gramo de fortaleza que le quedaba y tomó la decisión que, lo sabía, cambiaría el rumbo de su vida: debía llamar a Maximilien. No por las hirientes palabras de su madre, sino por el bien de su hermana.
Cuando finalmente llegó a su apartamento, se dejó caer en el sofá como si el peso del día la hubiera aplastado por completo. Lloró en silencio, hasta que no quedaron lágrimas, hasta que la frustración se disipó lo suficiente como para pensar con claridad.
Respiró hondo, se aclaró la garganta y, con la mano temblando apenas, marcó el número de la empresa de Maximilien. El timbre del teléfono resonó en el silencio de la sala, cada tono más largo y pesado que el anterior. Helena cerró los ojos y se preparó para enfrentar no solo el problema de su hermana, sino también los fantasmas que creía haber dejado atrás.
—Buenos días, ¿podría comunicarme con el señor Maximilien Baker, por favor? —pidió Helena, intentando que su voz no revelara el torbellino de emociones que la consumía.
—¿De parte de quién? —respondió la secretaria con amabilidad profesional.
—Dígale que la señorita Helena Andrews necesita hablar con él —contestó, aferrando el celular como si aquel objeto pudiera sostenerla en pie.
Su corazón latía con tanta fuerza que parecía resonar en sus oídos. Las manos le temblaban, traicionando el esfuerzo por mantenerse serena. Pero nada la preparó para lo que vino después: la voz de Maximilien. Esa tonalidad grave y seductora, intacta a pesar del tiempo, que siempre había tenido el poder de desarmarla.
El pasado se precipitó sobre ella con una intensidad abrumadora, como si los años de distancia se desvanecieran en un suspiro.
—Hola, Helena —saludó él, con la naturalidad de quien jamás dejó de conocerla—. Me dijeron que querías hablar conmigo. Pues bien, aquí estoy. Te escucho.
—Hola, Maximilien —respondió finalmente Helena, esforzándose por mantener la compostura—. Necesitamos hablar sobre algo importante.
—No veo qué asunto podrías tener conmigo —replicó él con frialdad—. Ni siquiera te dignaste a verme cuando firmamos el divorcio. No entiendo qué podría ser tan urgente ahora.
—No se trata de nosotros —aclaró ella, respirando hondo—. Es sobre Ana y Billy.
Hubo un breve silencio antes de que él preguntara, con evidente desconcierto:
—¿Ana y Billy? ¿Qué tienen que ver ellos en esto?
—Están saliendo, Maximilien. Y tenemos que hacer algo para detener esa locura.
El tono de Maximilien cambió de inmediato, de indiferente a serio.
—Entiendo. Esto no es algo que podamos discutir por teléfono. Nos vemos en el café de siempre, ¿sabes cuál te digo?
No esperó respuesta. Simplemente colgó, dejando a Helena paralizada, con el celular aún en la mano y un nudo de incertidumbre apretándole el pecho.
Últimos capítulos
#96 Capítulo 96.
Última actualización: 2/24/2025#95 Capítulo 95.
Última actualización: 2/24/2025#94 Capítulo 94.
Última actualización: 2/24/2025#93 Capítulo 93.
Última actualización: 2/24/2025#92 Capítulo 92.
Última actualización: 2/24/2025#91 Capítulo 91.
Última actualización: 2/24/2025#90 Capítulo 90.
Última actualización: 2/24/2025#89 Capítulo 89.
Última actualización: 2/24/2025#88 Capítulo 88
Última actualización: 2/24/2025#87 Capítulo 87.
Última actualización: 2/24/2025
Te podría gustar 😍
El regreso de Eva (El comienzo de mi condena)
Una que hasta el día de hoy me persigue cada vez que veo esos ojos color dorado que me miran con tanta devoción y amor.
Es por ella que salgo de la oscuridad en la que me he mantenido.
Por ella es que quiero cerrar este maldito capítulo de mi vida.
Porque por ella soy lo que soy y no me arrepiento de nada de lo que he hecho en la vida, menos de escapar de él.
CONNOR BROWN, espera mi regreso y prepárate para caer de rodillas suplicando clemencia.
Millonario enamorado
Esa noche, ¡ella acogió a un joven apuesto!
¿Quién necesita un hombre en estos tiempos?
Tres años después, el joven se convirtió en un CEO dominante.
—Espera, ¿tú, un multimillonario, gastando el dinero de esta chica todos los días?
Contratada con el Rey Sin Corona
Entonces ella le dio su anillo de bodas a un gigoló como propina
y tuvo una aventura de una noche con él...
él siendo el multimillonario y el rival de su esposo le puso un anillo de diamantes nuevo en el dedo en público:
—No lo pierdas de nuevo, cariño.
Vinculado con una Compañera Humana.
Mis ojos se movieron a sus labios y subconscientemente me mordí el labio inferior... De repente siento ganas de estrellar mis labios contra los suyos... Siento que me atrae.
Puedo escuchar mi corazón latiendo rápido... es como si me hubiera enamorado de él a primera vista... es la primera vez que me siento así.
Entonces lo escuché pronunciar una palabra.
—Compañera
Ella es una chica que perdió a sus padres en el ataque de los renegados y se quedó con sus dos hermanos mayores, quienes decidieron cambiar su entorno por miedo a ser cazados de nuevo.
Stacey ingresó a una nueva escuela. La trataron mal por no ser una licántropa.
Pero todo cambió cuando resultó ser la compañera del Alfa.
¿Aceptará ser su compañera después de que sus padres fueron asesinados por criaturas como él?
Seduciendo al Sr. Intocable
Casado forzosamente con el Príncipe Alienígena
Mis labios temblaron mientras resistía el impulso de besarlo. No estaba siendo coaccionada, convencida ni obligada a sentirme así y este deseo de ser poseída en todos los sentidos por este alienígena con cola había empapado mis bragas más allá de lo imaginable.
Finalmente, tiré la precaución al viento y tomé sus labios con los míos, el placer que siguió lo justificó completamente.
Y mientras comenzaba a responder a sus caricias, mis brazos rodeando su torso, todo lo que podía pensar era en cuánto más de él quería y anhelaba.
No se me ocurrió en ese momento cómo había pasado de odiar toda su existencia a de repente querer que envolviera su cola alrededor de mi cuello mientras movía mi cuerpo arriba y abajo de su excitantemente largo miembro.
Saber que iba a ser una criadora para un alienígena al azar cuando cumpliera dieciocho años era una realidad con la que Tessa tuvo que lidiar mientras crecía, al igual que cualquier otra chica humana, pero lo que no estaba preparada era para que el Príncipe de los alienígenas que había odiado desde la infancia de repente decidiera que ella sería su esposa, permanentemente.
Para empeorar las cosas, descubrió muchas nuevas razones para odiarlo, así como más para enamorarse de él, y está luchando arduamente para asegurarse de que su mente gane sobre su corazón.
Pero a medida que el mundo alienígena recupera la esperanza gracias a ella, debe luchar por su planeta, ya que el alienígena al que finalmente entregó su corazón y mente podría terminar destruyendo todo lo que ama y por lo que lucha; la Tierra.
Boda Relámpago con el Billonario
¡Pues yo lo hice!
Después de la boda, me sorprendió gratamente descubrir que este hombre es en realidad un multimillonario oculto. No solo es increíblemente rico, sino que también me trata excepcionalmente bien. He encontrado mi felicidad...
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario
Me volteó sobre mi estómago con brutal eficiencia, su mano cayendo fuerte sobre mi trasero en una bofetada que resonó en la habitación.
—Eso es lo que quieres, ¿verdad? Ser tratada como la puta barata que eres.
Hannah se convirtió en madre sustituta para salvar al "moribundo" hijo de su benefactor—solo para descubrir que era una mentira de un drogadicto.
Ahora, llevando al hijo de Finn Sterling, un hombre tan frío y despiadado como peligroso, no tiene salida.
Pensó que todo iría según el acuerdo: pasaría su embarazo en un sanatorio remoto, daría a luz y luego se marcharía.
Hasta que la familia Sterling envió un mensaje—Finn quería casarse con ella.
Hannah quedó atónita. La última vez que se vieron, Finn había dejado claro que quería tener el menor contacto posible con ella.
¿Por qué el cambio repentino? ¿O hay alguien más moviendo los hilos—ocultando un plan que podría destruirlos a ambos?
Nirvana: De las Cenizas a la Gloria
¿Había olvidado él cómo la estranguló, la obligó a firmar los papeles del divorcio y la convirtió en el hazmerreír de la ciudad? Ahora, él buscaba la reconciliación, pero solo ella decidiría si él era digno...
Amor Entre Las Nubes
LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE MATERIAL QUEDA PROHIBIDA. LA HISTORIA ESTA REGISTRADA EN SAFE CREATIVE . Copyright












