
Siempre fuiste tú
Jade F. C. J · Completado · 103.7k Palabras
Introducción
Ella empezaba a sentir cosas por él.
Hillary es una chica que ama leer, ama escribir. Pero, no tiene una historia de amor cómo la de los libros que lee, sin embargo, la desea. Anhela con todo su corazón vivir algún día una historia así.
El amor se cruza en el camino de ellos dos, pero, no será nada fácil. Los problemas con la madre de la pequeña será uno de esos impedimentos.
Conoce lo qué pasa en la vida de Hillary, Kira y James y lo que los llevó a hacer para poder encontrar la felicidad.
Tres historias de amor en una.
Tres actos diferentes.
Un solo final.
Capítulo 1
—Hillary, es hora de ir a clases —escuché a Fabiana desde abajo. Me removí un poco porque no me quería levantar, tenía mucha pereza, pero tenía que hacerlo. Era el último año, después de esto me iré a la universidad un poco lejos y no volveré a ver a estas personas en un buen rato. Mi vida no había sido tan normal que digamos, desde pequeña mi vida había sido un caos enorme, empezando porque mi madre era una loca psicótica. Mientras crecía me fui enterando de las cosas que pasaron entre Fabiana, mi papá y ella. Era horrible ha decir verdad. Me levanté, estirándome y me dirigí al baño para darme una ducha. Cuando salí me empecé a poner el uniforme. Escuché ruidos en la casa de al lado, lo cual me pareció extraño porque al lado la casa llevaba vacía como ocho años, no lo sé. Recuerdo que El Niño de esa casa me odiaba porque siempre me decía que era fea o ese tipo de cosas.
Quizás estén limpiando o no se.
Peine mi cabello, estaba lista. Tomé la mochila y bajé a desayunar. Mi hermanita estaba allí, desayunando ya con su uniforme bien puesto.
—¿Que tal dormiste? —me pregunta Fab.
—Bien, gracias.
—¿Emocionada?
—Algo así. Es mi último año, no puedo faltar.
—Así me gusta.
Papá apareció por la puerta.
—Buenos días a las princesas de la casa—nos besó a Maia y a mi—Y a mi Reyna —besó a Fab. Me gustaba que papá haya encontrado la felicidad con Fabiana. Se lo merecía por ser un excelente padre.
Cuando termine de desayunar subí a cepillarme los dientes, el autobús pasaría en cualquier momento. Bajé las escaleras y salí, por la acera venía mi mejor amiga Linda, corriendo hasta llegar a mi.
—Ari, ¿a que no adivinas?
—¿Que?
—¿Ya conociste a tu nuevo vecino? Esta guapísimo —me dijo, haciendo que mirara en dirección a la casa. Me quedé boquiabierta al ver a un chico allí, fumaba un cigarrillo mientras bajaba los escalones de casa. Llevaba el uniforme del colegio así que supuse que iría a nuestra preparatoria. Esa mirada... ese porte me parecieron muy familiares.
—Me parece que lo conozco —le dije a Linda.
—Claro que si. Es El Niño que siempre te molestaba, Landon volvió.
La miré con horror. No podía ser que mi pesadilla hubiera vuelto, ese que era el causante de mis inseguridades. Miré a Landon irse para una motocicleta estacionada en la entrada. Se montó y se fue, dejándome horrorizada.
—No puede ser... Justo ahora cuando quería pasar un año tranquilo. Se ve que es problemático. —me sobé la sien. Este chico me daría problemas, lo presiento.
—Tranquila... mira, ahí viene el autobús.
El autobús se estacionó cerca así que nos montamos. Estando arriba y el bullicio de los adolescentes se escuchó por todas las paredes de este automóvil. Linda y yo siempre nos sentábamos en la primera fila ya que atrás iban la porristas o los problemáticos de la preparatoria. Linda y yo éramos más centradas y más estudiosas. Preferíamos estar alejadas de los problemas y de ese tipo de gente. El autobús arrancó.
—Admite que está guapísimos si —me siguió diciendo Linda. Parece que a ella le había gustado que mi pesadilla regresara. Yo no podía perder el tiempo en estupideces, solo esperaba que Landon no se me acercara a molestarme. ¿Que lo hizo regresar?
—La verdad yo no le vi la gran cosa —acaricié mi brazalete.
—Hmm estás mal, Ari.
Ari. Era el diminutivo que todos utilizaban para llamarme, era el diminutivo de Hillary. Me gustaba más porque era corto y bonito. Cuando llegamos a la preparatoria nos bajamos, Linda y yo nos dirigimos para la entrada. La mayoría siempre estaban afuera esperando que tocaran el timbre para entrar, había más sol y podían estar libres de fumar o besuquearse como lo estaba haciendo Eda y Mario. Noté la motocicleta del chico pero el seguro ya estaba dentro.
Linda y yo nos dirigimos a los casilleros para buscar los libros.
—No estoy mal, es solo que odio a ese chico —admití—Aun recuerdo todas las cosas que me decía cuando estábamos niños. Prefiero estar a mil kilómetros de él.
—Pero vives a unos metros suyos.
—Si pero nos separan nuestras casas. —caminamos en dirección al aula. Teníamos español, antes de llegar tocaron la campana, y todos empezaron a buscar sus clases. El colegio no era como los demás, aquí usábamos uniforme y era todo más estricto. En las otras preparatorias iban en ropa casual y hacían lo que querían. Me gustaba por eso que mis padres me hubieran puesto aquí, iba más con mi personalidad. Cuando llegamos me detuve en seco al ver a Landon en la última fila. Genial, estaba en mi clase... no puede ser.
—Creo que no podrás mantenerlo a mil kilómetros lejos de ti —murmuró Linda pasándome de lado y yéndose para su pupitre. Landon me miró con esa mirada penetrante, me daba miedo. Solo espero que no me haya reconocido. Puse en blanco mis ojos y me senté en la primera fila donde era mi lugar de siempre. Saqué mis libros mientras la maestra llegaba, busqué mi lápiz y empecé a hacer garabatos en mi hoja para distraerme.
Landon no se parecía en nada al Niño inmaduro de cuando estábamos pequeños. Era obvio que la gente cambiaba, pero había algo en el... un cambio grande. Estaba más serio, más enojado con la vida. Con solo verle su vestimenta negra y deprimente me hacía pensar mucho. Además de su pelo negro despeinado. ¿Que le habrá pasado para que cambiase así? El Niño que recordaba era carismático y siempre estaba jugando con sus amigos vecinos.
—Buenos días —la maestra llegó al aula—Espero hayan pasado buenas vacaciones porque a partir de ahora su vida será solo de trabajos y estudio. Es el último año y tienes que ir muy preparados para la universidad, de eso me encargaré yo. —nos dijo. Sacó un marcador y empezó a escribir en la pizarra. También escribí, sin embargo una hojita de papel cayó en mi pupitre. Miré a la maestra para cerciorarme de que no me había visto y desdoble la hoja.
Sentí rabia cuando leí lo que había allí.
Fea.
Me sentí mal por haber leído la palabra fea en el papel que Landon me había enviado
La palabra era 'fea' y me hizo sentir como una mala persona. No quería ser malo. Quería ser bueno.
Normalmente no soy muy fan de las palabrotas, pero la palabra 'fea' es diferente. Es una palabra que las sociedades usan para insultar a las mujeres y nunca es bueno que te llamen así. Me sentí mal por leerlo en el papel de Landon porque sabía que lo hacía sentir mal.
No quería sentirme mal, así que decidí intentar encontrar otra forma de decir lo que quería decir. Pensé en cómo podría decir lo que quería decir sin usar la palabra 'fea'.
Gracias.
Respondí y envié el papel atrás. Sabía bien a quien llegaría.
No podía concentrarme en clases por pensar en Landon
Se sentó en el escritorio junto al mío, y cada vez que lo miraba, tenía una sensación extraña en el estómago. No sabía por qué, pero me hizo sentir incómoda.
Traté de concentrarme en mi profesor, pero cada vez que miraba a Landon, mis ojos involuntariamente encontraban los suyos. Siempre tenía una sonrisa en su rostro, como si se estuviera riendo de mí o algo así. Me hizo sentir como si siempre me criticara o menospreciara.
¡No puedo creer que este chico esté sentado a mi lado en clase! Debe estar riéndose de mí todo el tiempo, y no sé qué hacer al respecto.
No soporto cuando se burla de mi ropa o mi cabello.
El amor es un sentimiento poderoso que trae felicidad y alegría. Compartir el amor con los demás ayuda a construir relaciones buenas. Es fácil mostrar amor hacia los demás enviando regalos sinceros o realizando buenas obras. Las personas han encontrado muchas maneras de expresar su amor mutuo: es una emoción esencial que da forma a nuestras vidas.
El amor es un sentimiento poderoso que puede afectar enormemente nuestras vidas. Muchas personas expresan su amor mutuo enviándose regalos o haciendo actos de bondad. Esto muestra cómo te sientes por alguien sin palabras, y puede ser una forma de afecto en sí mismo. Las personas han encontrado muchas formas creativas de mostrar cómo se sienten; lo hacen a través de dones y hechos. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a las relaciones románticas, donde los gestos como la escritura de tarjetas y las flores son comunes. Cualquiera puede expresar su amor por alguien haciendo cosas pensadas para ellos. La gente ha descubierto que esto hace que sea más fácil resolver sus emociones y fortalecer sus relaciones.
Es fácil mostrar su amor por la naturaleza a través de actos y regalos considerados. A muchas personas les resulta fácil mostrar afecto hacia las plantas y los animales a través de actos reflexivos. Puede hacer esto alimentando mascotas y plantas, limpiando hábitats, cuidando animales en zoológicos y mucho más. También puedes enviar regalos a la naturaleza como pegatinas, estatuas o tarjetas de amor. Esto muestra cómo te sientes acerca del mundo natural sin interferir con él. Muchas personas sienten una profunda conexión con la naturaleza; hacen cosas reflexivas para mostrar ese afecto hacia él. Esencialmente, puedes expresar tu amor por la naturaleza sin dañarla directamente.
El amor es un sentimiento poderoso que ayuda a construir relaciones sólidas. Muchas personas expresan su amor por los demás a través de actos reflexivos o actos de bondad; esto muestra cómo te sientes sin palabras. También puedes mostrar tu amor por el mundo natural haciendo cosas sin dañarlo. Esencialmente, ¡compartir el amor hace felices a todos! Pero Landon hacía todo lo contrario, el se reía de mi y se burlaba. ¿Acaso mostraba interés o desagrado?
Salí de clases y me dirigí a la cafetería
para almorzar Mientras caminaba por el pasillo, vi a alguien que se dirigía en la misma dirección. Hicimos contacto visual y me di la vuelta. Mientras me alejaba, pude oírlo decir mi nombre. No me detuve porque tenía miedo de que empezara a hablarme. Se sentía como si me estuviera mirando, pero no sé por qué.
Después de unos minutos, me detuve y lo miré. Él todavía estaba allí, mirándome. Esta vez, pude ver que tenía lágrimas en los ojos. Empezó a caminar hacia mí y volvió a decir mi nombre. A medida que se acercaba, sentí un poco de miedo.
—Landon.
—Tanto tiempo, Hillary —me dice Landon con sonrisa burlona
"Estoy seguro de que encontrarás algún otro perdedor para salir".
Pongo los ojos en blanco. Conozco a Landon desde hace años y siempre ha sido un idiota. Siempre ha estado celoso de mi amistad con hombres, y ahora solo me lo está restregando en la cara.
No respondo a su comentario, pero no puedo evitar sentirme un poco triste. Las chicas y yo hemos sido amigos desde que tenemos memoria, y no puedo imaginar la vida sin ellas. Ellas siempre ha estado ahí para mí cuando más la necesitaba.
Pero eso no es lo más importante. Lo que importa es que ahora tengo que seguir adelante y encontrar a alguien nuevo para salir.
Me giré y caminé hacia la mesa para almorzar. Era la hora del almuerzo, por lo que había una multitud de personas esperando para sentarse. Vi a mi amiga y la saludé, pero ya estaba sentada. Me acerqué a la mesa y me senté.
Vi a mi Linda en la entrada y lo saludé. Ella ya estaba sentada, así que decidí acercarme y unirme a ella. Cuando llegué a la mesa, ella ya estaba comiendo. Me senté y comencé a comer mi almuerzo.
Landon entro y se sentó solo en la última mesa, parece que no le habla a nadie. Las chicas se le quedaban viendo y empezaban a cuchichear cosas. Las conocía y sabía que ellas andaban detrás de él, en especial porque hay que admitir que Landon estaba guapo, la pubertad le había sentado bien. Vestía de negro, su cabello negro estaba cayendo por su frente, en rizos. Su nariz puntiaguda apuntaba a la mesa, sacó una manzana y una navaja y empezó a comerla.
Estaban prohibidas las navajas aquí.
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