
Un amor millonario
maracaballero32 · Completado · 238.9k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Molly
"Tienes que seguir trabajando en esta empresa, Molly."
Las palabras del sr. Henry invaden mi mente, me limpio de nuevo las lágrimas que se escapan mientras observo la fotografía de él, vestido en un traje de marca y acompañado de una gran sonrisa, una sonrisa que marca muchas arrugas de su rostro, luce feliz entregándome un reconocimiento como mejor empleada del año en empresas Goldberg. Trago saliva con sentimiento y el dolor en mi pecho se instala con fuerza, dejo el portarretrato sobre mi regazo y cierro los ojos. El sollozo se escapa de mis labios sin poder evitarlo. La alarma suena distrayéndome unos momentos, abro los ojos y miro el reloj en la mesa de noche: 8:50 am, a las diez es el entierro.
Se escuchan pasos acercándose a mi habitación, es mi madre. Abre la puerta mientras da un toque con sus nudillos, su rostro muestra angustia. Me mira en silencio, entra y se sienta a mi lado.
—Necesitas un poco de color en tus mejillas, Molly. Estás pálida.
—Estoy bien, madre. —ella pasa su brazo por mis hombros y lentamente tira de mi para recargarme a su costado. Lo hago sin rechistar. Cierro los ojos y lloro por unos minutos más. Ella no dice nada, sabe que me ha dolido la partida de mi mentor, de un amigo.
—No estás bien. Puedo conducir y llevarte. —me separo de ella, me limpio las lágrimas con el dorso, busco mi bolsa y doy con ella.
—Estoy bien. Tengo que irme, después del entierro...—se me corta la voz mientras camino en busca de mi bolsa, dejo el portarretrato en la otra mesa de noche. Alcanzo mi celular y camino para la puerta, detengo mi huida. —...regresaré a la empresa. No podré venir a comer...
—Está bien, Molly. Llama cuando estés en la empresa... ¿Sí? —me vuelvo hacia mi madre quien sigue con su rostro cargado de preocupación.
—Si...—intento sonreír, pero no lo logro. Hago una mueca y salgo.
—Mi sentido pésame, Sebastian. —le extiendo la mano a Sebastian, el nieto menor del sr. Henry. Él arruga su frente y en lugar de aceptar mi mano, tira de ella y me abraza.
Comienza a convulsionar del llanto, mis manos lentamente responden el agarre. Sebastian era muy cercano al sr. Henry, aunque como vicepresidente hacía a la perfección su trabajo, como nieto... hacía enojar mucho a su abuelo, aunque cada pelea tenía una reconciliación, siempre fue una relación de estira y afloja, ahora, en la ausencia, ¿Con quién va a pelear?
El sr. Henry había fallecido de un infarto mientras dormía plácidamente en su cama, un día antes, me había dicho que se tomaría el día siguiente, que por fin iba a descansar, pero no sabía que sería eternamente. Casi cinco años trabajando para él, la empresa es una exportadora de vino, siempre decía que sus tierras en California eran los mejores, que un día tenía que llevarme para mostrarme el paraíso de la uva, qué cuando finalmente se retirara, iba a vivir en aquellos viñedos, que cabalgaría por los atardeceres como lo hizo de joven junto a su padre, luego con su único hijo...y que un futuro, sería el día de hacerlo con sus dos únicos nietos.
Nietos que había criado él solo cuando su único hijo y la esposa había fallecido en un accidente de carretera, les había educado, les había enseñado la empresa desde abajo, el único que se quedó a su lado fue Sebastian, quizás por ser el menor, pero el otro hermano, se había marchado a Inglaterra, dejando a su hermano y a su abuelo con la empresa en la ciudad de New York. Dice Sebastian que la última vez que su hermano vio a su abuelo, fue hace cinco años, que había terminado en una gran disputa, una que hizo que Henry Goldberg hiciera maleta y se fuese a otro continente.
—Gracias por acompañarnos, Molly, si no hubieses venido, hubiera ido por ti. —entrecierro mis ojos por encima del hombro de Sebastian, a través de mis lentes de sol veo un hombre de traje negro impecable, de su brazo una mujer rubia, delgada y luce un elegante traje negro, con sombrero y todo.
—Creo que ha llegado alguien...—la gente comienza a acercarse a la pareja, Sebastian se separa de mí, se vuelve hacia su espalda y entonces maldice entre dientes.
—Es Henry, mi hermano mayor y la bruja...es la prometida. —el hombre no deja de mirarnos, su quijada es tensa. —Pensé que no vendría, ¿Por qué tiene que pasar una tragedia para poner el pie en la ciudad? Mi abuelo muchas veces le rogó para que viniera, ¿Ahora que se ha muerto es cuando lo hace?
—No lo he conocido en persona, solo por llamadas a la empresa... —susurro sin bajar de mirar, entonces me tenso cuando empieza a avanzar hacia nosotros. Sebastian se pone a mi lado mientras se ajusta la corbata negra.
—Mierda, tarde o temprano tenemos que darnos el pésame, ¿No puedo simplemente dar la vuelta e irme?
Intenta hacerlo, pero mi mano atrapa su brazo, él se sorprende.
—Sebastian...es el funeral de tu abuelo. —su rostro se descompone, sus ojos azules comienzan a cristalizarse, intento hacer algo, pero llega su hermano.
—Sebastian. —el tono con el que usa el hermano mayor es frío, el ambiente se vuelve tenso en segundos. Sebastian pone el mismo gesto.
—Henry. —no mira a la prometida.
—Tenemos que hablar. —dice Henry sin dejar de mirar a Sebastian.
—Estoy ocupado como verás, después podemos hacerlo. ¿El lunes en la empresa?
Se hace un silencio más tenso.
—Mi sentido pésame, Sebastian. —le dice la mujer rubia a Sebastian, pero él no responde, es más, ni la mira.
—Sebastian. —advierte Henry.
Entonces, Sebastian gira su rostro unos centímetros hacia la rubia.
—Gracias. —dice de manera fría.
— ¿Y tú eres? —la rubia me mira detenidamente. Se baja un poco los lentes y me da un repaso descarado.
Sebastian se pone frente a mí.
— ¿Cuánto tiempo estarán? ¿Hasta que den lectura al testamento? —pregunta a toda prisa Sebastian, Henry se tensa más.
—Sí, nomás a la lectura y nos marchamos. —Sebastian asiente, pone una mano en el brazo de Henry y murmuran algo.
Se retiran, pero lo más escalofriante es ver como Henry no deja de mirarme. Su quijada es dura y las marcas de cómo aprieta su mandíbula es fácil de ver.
Sebastian se gira hacia mí, que sigo en mi lugar.
—Disculpa por lo de hace unos momentos, Alexandra Dorian es una...—asiento cuando no termina sus palabras.
—No te preocupes. Tengo que ir a la empresa...
Sebastian se aprieta el puente de la nariz. Luego levanta su mirada y me observa detenidamente.
—Tienes que descansar, deja la empresa por hoy.
—Hay mucho trabajo, Sebastian, además yo...—pone sus dedos en mis labios, eso me hace callar.
—Date un respiro, estamos pasando por algo fuerte, más tú...—trago saliva, retira sus dedos.
—Lo sé...—él sonríe a medias.
—Casi cinco años haciendo impecablemente tu trabajo con pasión, eres un humano no un robot...—sonrío a medias.
—Eso decía tu abuelo...—él sonríe.
—Lo sé. Anda, ve a descansar, haré que me desvíen las llamadas a mi celular para que descanses. El lunes te espero como siempre a primera hora. ¿Sí? —asiento lentamente dudando.
—Gracias. —tira de mi brazo para abrazarme, al soltarme él sigue su camino hasta la gente y recibiendo abrazos.
Camino hacia mi auto.
— ¿Molly? —escucho una voz ronca y fría a mi espalda, me giro.
— ¿Sí? —es Henry, viene hacia mí ajustando el botón de su americana, viene solo. Se retira sus lentes oscuros y yo hago lo mismo. — ¿Qué pasa, señor Goldberg? —pregunto cuando se detiene frente a mí, tiene que bajar un poco la mirada hacia mí, su frente se arruga.
—Así que tú eras la asistente personal y mano derecha de mi abuelo...—dice entre dientes, lo dice en confirmación.
—Sí, soy yo. —levanto mi barbilla.
No dice nada, simplemente me da un repaso discreto.
—El lunes quiero que me facilites toda la información de la empresa, quiero todo a primera hora en el escritorio. Lo último que te ha dejado mi abuelo.
—Sí, señor. —me tenso cuando ya no dice nada más, ahí está frente a mí, observándome en silencio. — ¿Necesita algo más?
— ¿Tú y Sebastian...? —abro mis ojos como platos.
— ¡No, no, no! Es el vicepresidente, yo solo hago mi trabajo como asistente, hago mi trabajo y…—detengo mi justificación. — ¿Por qué lo pregunta? —eso sale sin filtro.
Él se tensa más.
—Te veo el lunes a primera hora. —se gira y desaparece entre los autos.
Estoy atónita. Ahora el nieto mayor del sr. Henry...tenía un rostro, realmente existe el hombre, intento controlar mis pensamientos, fantaseaba con esa voz tan masculina cuando llamaba todos los días a las ocho de la mañana, "Molly, pásame a mi abuelo" "Molly, dile a mi abuelo que la videoconferencia es a las doce" "Molly, dile a Sebastian que conteste el maldito teléfono" "Molly... ¿Qué hace aún en la oficina?"
Finalmente entro al auto y me marcho a casa pensando en la promesa que me hizo hacerle antes de fallecer...
"No abandonar Empresas Goldberg por nada del mundo."
¿Por qué?
Últimos capítulos
#164 Final y Epílogo trilogía
Última actualización: 2/14/2025#163 Capítulo 164. Karma
Última actualización: 2/14/2025#162 Capítulo 163. Inquietud
Última actualización: 2/14/2025#161 Capítulo 162. Un culpable
Última actualización: 2/14/2025#160 Capítulo 161. Sospechas
Última actualización: 2/14/2025#159 Capítulo 160. Un "sí"
Última actualización: 2/14/2025#158 Capítulo 159. Amor
Última actualización: 2/14/2025#157 Capítulo 158. Un sueño
Última actualización: 2/14/2025#156 Capítulo 157. Luchar
Última actualización: 2/14/2025#155 Capítulo 156. Detalles
Última actualización: 2/14/2025
Te podría gustar 😍
Solo un para siempre
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
Irresistible Adicción
Tras un divorcio que la dejó de pie, pero con el orgullo herido, ella ha aprendido que la vida no se detiene. Enfocada en reinventarse profesionalmente como organizadora de eventos y madre de una adolescente de dieciséis años; el romance no entra en sus planes. Menos aún si viene de la mano de un imponente hombre acostumbrado al control absoluto y a un mundo de lujos impecables.
El magnetismo entre ambos es inmediato, desatando un juego de seducción que desafía las inseguridades lógicas de una mujer real y el vertiginoso ritmo de vida de un millonario. Entre el caos de un nuevo comienzo y la intensidad de un deseo inesperado, ella tendrá que decidir si está lista para romper sus propias reglas y descubrir que las mariposas en el estómago se sienten igual a cualquier edad, o si son cosas de la adolescencia.
Nunca es tarde para un amor apasionado.
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
La Niñera Del Monstruo
Para salvar a su hermano pequeño y conservar el único hogar que les dejó su difunto padre, Cora no tiene más opción que someterse al cruel chantaje de su madrastra y entrar a trabajar como sirvienta en la temida mansión Athanasiou. Lo que no imaginaba era que el destino la arrojaría directo a la jaula de una bestia.
Nereo Athanasiou, apodado "El Zar", es un hombre despiadado, frío y dominante cuya alma quedó destruida por la traición de su difunta esposa. Cuando la última niñera de su hija huye aterrorizada, Cora es obligada a asumir el cuidado de la pequeña Anthea. Pero la primera vez que Nereo fija sus ojos en Cora, no ve a una inocente muchacha: ve el fantasma de la mujer que lo traicionó. Convencido de que ella es solo otra ramera calculadora que busca su dinero y su poder, Nereo promete demostrarlo que piensa de Cora.
Sin embargo, la pequeña Anthea, rota y necesitada de afecto, encuentra en Cora el único refugio de amor que ha conocido. A regañadientes y cegado por el odio, la ira y una oscura atracción irresistible que se niega a aceptar, el Zar se ve obligado a nombrarla la niñera oficial de su hija.
Encerrada bajo el mismo techo que un monstruo que la desprecia, pero que arde por poseerla, Cora tendrá que sobrevivir a la tiranía del hombre más peligroso de la ciudad...
La Novia Reacia del Despiadado Jefe de la Mafia
La voz de Melo era baja, peligrosa, sus dedos se curvaban bajo su barbilla. —Firmaste la deuda de tu padre con tu nombre. Eso te hace mía.
Isabella lo miró a los ojos fríos y grises, negándose a apartar la vista. —Puedes poseer mi cuerpo, Melo Rossi —susurró—, pero nunca poseerás mi corazón.
Su sonrisa era lo suficientemente afilada como para cortar. —Eso lo veremos.
Cuando la deuda de su padre la ata a un despiadado jefe de la mafia, Isabella Bianchi se convierte en la esposa reacia de Carmelo Rossi, un hombre temido por su crueldad y deseado por su poder.
Atrapada en su mundo de peligro y tentación, Isabella lucha por mantener su corazón intacto. ¿Podrá escapar del hombre que posee su destino o caerá por el monstruo al que ha aprendido a temer?
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
El juego de elegir Luna
—¿Cómo pudiste esconder a mi pequeña?! —dijo Nicholas.
—¿Perdón? ¡Ella no es tuya! —respondió Piper.
—¿Tuviste un hijo con alguien más justo después de que rompimos?! —exclamó Nicholas.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Bethany: Su Pequeña Loba
Tan pronto como Bethany piensa que está segura, se equivoca una y otra vez. ¿Cómo logrará escapar de la oscuridad que acecha? ¿Será obligada a ser la compañera de alguien o hay alguien ahí fuera que pueda salvarla?
Orden de lectura recomendado de la serie El Pequeño Lobo
Amada por el Gamma ~ La historia de Jack y Ashley
Su Pequeño Lobo ~ La historia de Liam y Bethany
El Destino Errante de Lucky: Emparejada con un Rey Alfa
Wyatt sonrió y, por un momento, fue como si mi corazón hubiera saltado de mi pecho. Parecía una estrella de cine parada allí con el sol de la madrugada detrás de él. Su cabello castaño estaba peinado un poco más de lo habitual, con rizos más prominentes y estaba recogido y alejado de su rostro. Su barba, que por lo general se parecía más a una espesa barba en las mejillas y la barbilla, había crecido un poco más, y me preguntaba cómo no me había dado cuenta de eso esta mañana.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no me permitía mirarlo más que unos instantes. Si lo hubiera hecho, me habría fijado en la manga llena de tatuajes que tenía en el brazo izquierdo, especialmente cuando estaba sin camisa esta mañana. O me habría dado cuenta de que sí, era sexy. Sí, era precioso. Pero también era bastante guapo y parecía tener un aire dulce...
Me quité ese pensamiento de la cabeza. Como alfa, ni siquiera saldría con una mujer cualquiera, y definitivamente no con una que leyera como un humano en lugar de un hombre lobo.
Wrenlee «Lucky» Jones quería mantener un perfil bajo. Demonios, su vida dependía de ello. Pero cuando cumplió 18 años y descubrió que un enamorado de ella desde hace mucho tiempo era en realidad su compañero hombre lobo predestinado, las cosas se complican rápidamente. En cuestión de semanas, es víctima de una antigua maldición y tiene que luchar tanto contra entidades mágicas como contra su testarudo y autoritario compañero, que resultó ser el Rey Alfa del Dominio de los Apalaches. Atrapada repentinamente entre el destino, el miedo y el amor, Wrenlee debe sortear la maldición que la rodea y tomar decisiones que no solo le costarán a ella... sino también a su pareja. (Libro introductorio a las novelas del Dominio de los Apalaches, narrado desde perspectivas alternas)
Guerreros de la luna azul
La novia fugitiva
Amelia, huyó el día de su boda, pues era fiel creyente en el amor, huyó lejos de su familia y todo lo que le rodeaba, para darle paso a una nueva vida, pero estaba lejos de imaginarse, que el hombre que dejó botado en altar la buscaría para vengarse de ella y hacerla vivir el sufrimiento más grande que ella pudiera sentir.
Unos años más tarde, después de haber sometida a tantas humillaciones, Amelia regresó convertida en otra mujer, empoderada, y llena también de unos deseos inmensos de vengarse del hombre que le hizo tanto daño.
Pero con lo que ninguno de los dos cuenta, es que siempre estuvieron destinados a estar juntos ¿Crees en las segundas oportunidades? ¿Crees en el amor verdadero?
Acompáñame en esta conmovedora historia.












