NovelaGO
Un amor por contrato

Un amor por contrato

A.N. Cruz · Completado · 119.8k Palabras

845
Tendencia
12.7k
Vistas
638
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Alessandra Cavani, una actriz que siempre se ha visto rodeada de escándalos, se ve envuelta en una extraña situación de la que no entiende mucho, pero de la que puede beneficiarse, cuando Dylan O Conell, un playboy millonario de alta alcurnia, le hace una propuesta que no puede rechazar.
Un matrimonio fingido los marca a ambos. Para él, es la solución a las constantes presiones de su familia. Para ella, es la tranquilidad que espera su abuelo antes de morir.
Un divorcio inminente, que no se completa del todo. Dylan, se reencuentra con un viejo amor. Alessandra, recupera recuerdos que ni sabía que portaba.
Una relación repleta de resentimientos, secretos, malentendidos y traiciones. En una sociedad donde la imagen lo es todo, encontrarse a sí mismos podría ser la solución.
¿Podrán lograrlo de una vez por todas o serán víctimas siempre de esa falsedad que los rodea?
Un amor por contrato no era lo que buscaban, pero, ¿será la solución?

Capítulo 1

Alessandra Cavani.

Me miro en el espejo y aún no creo que hoy sea el día de mi boda. Todo fue tan rápido y extraño, que a pesar de llevar el vestido de novia, todavía no me convenzo de que esto sea lo correcto.

Los motivos que me trajeron hasta aquí, los ignoro. Si hago caso a las alarmas en mi cabeza, entonces este paso será más difícil de lo que ya es. De por sí, el contrato que me ata a esta situación es demasiado vergonzoso, no pretendo revolcarme en mi miseria el resto del tiempo que dure este teatro.

—Alessandra, ya es hora. —La voz de Dylan se escucha del otro lado de la puerta y mi corazón se acelera con solo saber que está cerca.

«Concéntrate, por favor», me reclamo, porque tengo que mantener el control.

—Hagamos esto de una maldita vez —exige, sin atisbo de dulzura o suavidad, su tono es duro y resentido.

En realidad, no entiendo los motivos que lo hicieron proponerme tal cosa, si a la vista está que no es algo que desee. Supongo que, como yo, él gana algo importante con esto.

Yo lo hago por mi nono, la única persona por la que aceptaría algo así, para que me vea felizmente casada antes de que su enfermedad se lo lleve de este mundo. Mi vida ha sido un poco diferente a lo que él quería para mí, pero mi felicidad estaba por encima de sus deseos y nunca puso una negativa para que yo cumpliera mis sueños.

Ahora estoy aquí, mirando mi reflejo y el poco brillo de emoción en mis ojos es difícil de ocultar. Pero soy actriz, mi pasión es mi mejor habilidad y esta vez, me toca hacer mi mejor actuación.

—¿Alessandra? —insiste, con tono irritado. Lo acompaña con unos toques seguidos en la puerta.

—Ya voy —respondo—. Ya estoy lista.

Un segundo de silencio, un segundo en el que mi corazón deja de latir.

—Más vale que así sea.

Ahogo un suspiro y con un último vistazo, me levanto de la silla y me dirijo a la puerta. Voy dispuesta a cambiar mi vida, a fingir que es el día más feliz de toda mi existencia.


Desde mi posición en la mesa de los novios, miro a mi alrededor. La fiesta está en su apogeo y a mí me duele la mandíbula de tanto sonreír por obligación.

Dylan no ha estado mucho tiempo a mi lado y la verdad, lo agradezco. A pesar de que este matrimonio es la comidilla de la sociedad, porque al fin el playboy millonario más codiciado decide dejar su vida de soltería nada más y nada menos que por una actriz de cuarta, la idea es que todos crean que es real; pero su actitud, ha dejado mucho que desear. Su expresión debería demostrar felicidad, sin embargo, dista mucho de eso; ante mi cercanía, más frío y falso no puede verse. Lo único bueno en todo esto es que, entre los invitados, no hay nadie que me conozca; no, al menos, personalmente. La mayoría de los presentes pertenecen a la alta sociedad y, por supuesto, solo conocen a la actriz de quinta categoría Alessandra Cavani, que se rodea de escándalos y problemas todo el tiempo.

«Eso es lo que ven en mí». Y solo se obligan a sonreírme, porque mi nuevo y flamante esposo pertenece a una de las familias más poderosas de la ciudad.

—Alessandra…

Escucho que me hablan y miro detrás de mí, de donde proviene la voz. El hermano de Dylan me sonríe, con una expresión en su rostro.

—Puedo llamarte así, ¿verdad? —pregunta y yo asiento. La sonrisa se acentúa y extiende una mano para tomar la mía—. Bienvenida a la familia.

—Gracias —susurro, con un sentimiento de culpa instalado dentro de mí. Toma mi mano y baja su cabeza hasta que deja un beso que no me hace sentir cómoda, me provoca escalofríos. Le dedico una sonrisa y para evitar mayor incomodidad, agrego—: Por favor, una disculpa, necesito ir al servicio.

No le doy tiempo a replicar y escapo del lugar sin mirar atrás. Me escabullo entre los invitados, dispuesta a encerrarme unos minutos en el baño. A Dylan hace un rato que no lo veo y no creo que tenga problemas si hago lo mismo que él. Me encierro en uno de los servicios y agradezco que mi vestido de novia sea sencillo para pasar desapercibida.

Suspiro con alivio unos pocos segundos, pero me dura poco, cuando la puerta del baño se abre y se escuchan dos mujeres conversando sin mucha discreción.

—Nunca creí que tu hijo sentara cabeza, ¿crees que su actitud de play boy desaparezca ahora que está casado?

Intento no hacer ruido, para no delatar mi presencia, no está de más saber lo que piensa mi recién adquirida suegra de este matrimonio.

—Dylan solo ha sabido darme problemas. Si por mí hubiera sido, se hubiera casado con alguien más, no con esa broma de actriz que se buscó como esposa —señala la madre de Dylan, con desagrado—. Me avergüenzo de solo pensar en la cantidad de escándalos en los que ha estado metida. Solo espero que esto no traiga malas consecuencias para la familia, me moriría de un disgusto.

—Dylan sabrá ponerla en su lugar, de eso no tengo dudas —responde, la mujer que la acompaña y de quien no reconozco la voz—. Pero sí es muy raro que con la vida que llevaba, terminara enredado con esa mujer. Algo hizo ella, alguna artimaña, estoy segura.

Por supuesto, el problema siempre será la mujer. Me indigna la forma en que nos hacemos menos entre nosotras mismas, solo por un hombre, un estatus social o solo por quedar bien.

«Hipocresía en su máxima expresión».

Espero la respuesta de la señora O¢ Conell, pero nunca llega. Solo escucho el agua correr por unos segundos, silencio y por último, el sonido de la puerta al cerrarse. Suspiro con alivio y trago el nudo en mi garganta. Aunque soy consciente de lo que todos piensan de mí, igual escuece como una herida abierta a la echan sal. Salgo del baño y me acerco al espejo más cercano, practico mi mejor sonrisa y decido salir de una vez, esconderme no es la solución.

Salgo de la habitación y no he dado dos pasos cuando Dylan intercepta mi camino. Me choco contra él sin poder evitarlo, impacto con su cuerpo duro y sus manos me sostienen por la cintura antes de caer al piso. Por unos eternos y extraños segundos, nos miramos a los ojos. la sangre bulle en mi cabeza y mi corazón late demasiado rápido.

Solo cuando las personas a nuestro alrededor comienzan a celebrar el “amor que sentimos”. Su mirada profunda cambia y se convierte en la dulzura más falsa que jamás he visto. Su sonrisa llega, pero el brillo de sus ojos desaparece por completo.

—Te estaba buscando, necesito que revisemos algo. —Sus ojos azules me escrutan con molestia e irritación contenida.

El rictus en su boca me hace fijarme en sus labios y por unos vergonzosos segundos, me quedo perdida en ellos. A mi mente regresa ese instante en el que el trámite se completó y nos besamos como parte de la ceremonia. Me mortifica que, a pesar de todo, yo haya sentido más de lo que debo con ese ligero contacto entre nosotros.

—Vamos, que es para hoy —presiona, con tono grave y duro. Pero vuelve a poner su sonrisa en cuanto gira hacia el salón.

Su mano se acomoda en mi espalda baja y no puedo ocultar el estremecimiento que me recorre. Atravesamos el salón sin detenernos ni una sola vez a tratar con los invitados; Dylan nos lleva hasta una oficina a pocos metros del salón donde se desarrolla la fiesta. En cuanto cierra la puerta, desaparece el esposo amable que me trataba con educación.

—Sobre la mesa está el convenio de divorcio. Léelo y fírmalo —indica, con menosprecio—. Ya yo hice mi parte.

«Espera…¿qué?».

—¿Cómo? ¿Divorcio? —pregunto, exaltada y nerviosa. Esto no fue lo que habíamos acordado.

Dylan alza una ceja, irritado con mi reacción.

—No te sorprendas, sabes que todo esto es más falso que tú. —Su ofensa me daña, aunque lo disimulo—. ¿Qué esperabas?

—No…no lo sé —tartamudeo mi respuesta, porque de verdad me tomó desprevenida.

Este matrimonio no me aporta nada a lo que quiera aferrarme, pero si solo dura menos de una hora, mi abuelo sabrá que todo fue una farsa; le dará un infarto fulminante y nunca me lo perdonaré. No puedo hacer esto todavía.

—Por favor, Dylan…yo…

—No vengas con tus juegos otra vez, firma el maldito papel —interrumpe mi ruego. No alcanzo a entender las razones por las que él me trata como lo hace, pero no voy a perder mi tiempo preguntando—. El acuerdo prenupcial separa todos nuestros bienes, no tocarás nada de lo mío, si era tu interés.

Me trago lo que pienso, porque eso no es lo que me preocupa; sin embargo, mi silencio es malinterpretado.

—Has hecho una fortuna y sabrá solo Dios y cuántos hombres, cómo fue que alcanzaste tal patrimonio, pero el mío no sumará un centavo más. Firma los papeles, de una maldita vez.

Aprieto los dientes cuando entiendo el significado de sus palabras, está insinuando que soy una puta, en palabras más claras.

—Yo no quiero tu dinero —exclamo, alzo un poco la voz. Él se cruza de brazos, escéptico—. Solo necesito que me des un mes al menos como plazo, cuando se cumpla ese tiempo serás libre otra vez.

Para mí es difícil poner un tiempo tan específico y tan cercano, además, pero sé que a mi abuelo le queda poco tiempo de vida.

—No confío en tu palabra, firma ahora y lo hacemos cumplir cuando acabe el plazo.

Muerdo mi labio inferior, yo tampoco confío en él y no creo que cumpla.

—¿Qué garantíass tengo de que así será? —Dylan tensa su mandíbula. Sus ojos son dagas que me atraviesan y son capaces de debilitarme, no puedo mentirme, peor por mi abuelo mantengo mi postura firme.

—Yo tengo palabra, a diferencia de ti.

«Vaya, que estúpido».

—No me conoces realmente, Dylan O¢ Conell. No sabes nada de mí, solo lo que te han contado.

—Me han contado bastante, deberías saber.

Lo miro y no le replico, aunque me hierve la sangre con las ganas de hacerlo, de defenderme, pero es una batalla perdida.

—Solo necesito un mes, no te pido más. Además, ¿qué van a pensar de todo este teatro en cuanto todos sepan? Vives en una sociedad demasiado curiosa para tu bienestar.

Mi intención no es amenazarlo, pero por su expresión, él lo asume como tal.

—¿Me estás amenazando? —pregunta, con su ceño fruncido y hablando entre dientes.

Yo me aguanto las ganas de resoplar y me limito a negar con la cabeza.

—No, solo es una recomendación.

—Te vas a salir con la tuya, porque no confío en ti. Solo te voy a recordar que firmaste un contrato y que nadie debe saber sobre esto. Te destruiría y en el proceso, te quedarías sin un centavo. —Me señala con un dedo acusador.

—No es mi intención armar un escándalo, no te preocupes —aclaro.

—El escándalo es una constante en tu vida. Y te ha traído hasta aquí.

Ante eso no tengo nada que decir. No existe prueba mayor que lo que sucede entre nosotros. Todavía no me queda claro cómo llegamos a esto.

—¿Aceptas o no? —pregunto, para confirmar.

—Sí, pero estaré vigilándote —advierte—. De mí no vas a sacar nada, Alessandra.

—Ya te dije que no quiero nada de ti. En todo caso, fuiste tú el que vino a mí con esta propuesta. Yo solo acepté —le recuerdo, cuando me canso de su estúpida arrogancia y soberbia.

Su reacción es la típica de un hombre que no acepta la pérdida, porque sin decir una palabra más, recoge el sobre que nunca llegué a revisar y sale de la ofician sin mirar atrás.

Cierro los ojos y respiro profundo, para relajarme. Sé que no viene nada fácil, aguantar un mes los tratos de un hombre como Dylan O¢ Conell, podría considerarse tortura, viendo el resentimiento que siente por mí; pero por mi abuelo hago lo que sea.

A mi regreso al salón, no espero verlo, pero me sorprende encontrarlo en medio de los invitados, con una enorme sonrisa en su rostro, dirigida a mí. Extiende su mano en mi dirección, ofreciendo lo que parece un baile. No puedo decir que no y cuando nuestras manos se tocan, algo cosquillea en todo mi cuerpo. Alzo la mirada y su ceño fruncido me hace pensar que también lo sintió.

Entrelaza nuestros dedos y mi corazón se acelera, mi respiración se vuelve superficial. Su otra mano baja a mi cintura y me pega a su cuerpo atlético.

—Faltaba nuestro primer baile —susurra, contra mi boca. Trago en seco, afectada con su cercanía.

—No sabía que debíamos tener uno.

—Tan real como sea posible. —Me guiña un ojo y la extraña sensación se rompe—. Sigue actuando, lo haces bien. Cuando terminemos aquí, nos iremos. —Frunzo el ceño e inclino mi cabeza hacia atrás. Él se encoge de hombros—. Estoy ansioso por mi luna de miel.

No digo nada, solo lo miro y estudio su rostro. La picardía es evidente en sus rasgos.

—Nos vamos. —Alza la voz adrede, para que todos escuchen.

No puedo ocultar el rubor en mis mejillas, mientras nos despedimos de todos. Así como tampoco la sonrisa, que no es tan falsa como me gustaría que fuera. Pocos minutos después, avanzamos por la autopista en su auto, en completo silencio, hasta que el sonido de un celular lo interrumpe.

—Ya estoy por llegar, solo necesito dejar algo antes —dice, a quien sea está del otro lado.

Unos metros después, detiene el auto.

—Bájate —ordena, con voz autoritaria.

—¿Cómo?

—Lo que entendiste, ¡bájate!

—Pero…

No me deja hablar, se estira y por encima de mí, abre la puerta.

—Bájate de mi auto de una maldita vez.

No me quedo a discutir ni a reclamarle algo. Mi dignidad grita que lo ponga en su lugar, pero tengo las de perder. Me trago la rabia y salgo del auto, mis tacones de aguja se entierran en el fango que bordea la carretera solitaria.

—¿Me vas a dejar…? —No me escucha, cierra la puerta de un tirón.

Se aleja, me deja abandonada a mi suerte en medio de la nada, el día de nuestra boda. Solo atino a mirar el vestido de novia que aún llevo puesto, cuando diviso otro auto que se acerca. Tragándome mi orgullo, le hago señas para que se detenga y suspiro de alivio cuando lo hace. Sin embargo, no esperaba que fuera Ryan O’ Conell quien condujera; que fuera mi recién adquirido cuñado el que me ayudara.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida

Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida

12.8k Vistas · Completado · theresachipps
Los Reyes Licántropos y su Pareja Híbrida
Libro dos de Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca. También puede leerse como una historia independiente.

Han pasado diecisiete años desde el surgimiento de la Loba Blanca, y el reinado de los Reyes Licántropos aseguró la paz en todo el reino. La siguiente generación de guerreros ha crecido bajo la protección de sus poderosos gobernantes.

Cassian y Atlas, los herederos gemelos del trono licántropo, ya no son niños. A punto de cumplir dieciocho, los futuros reyes ya se han probado en los campos de entrenamiento con una fuerza, una destreza y un poder muy por encima de su edad. Como gemelos idénticos nacidos con habilidades extraordinarias, su vínculo es irrompible, su lealtad entre ellos absoluta. El reino sabe que algún día gobernarán juntos.

Pero cumplir dieciocho trae algo más que responsabilidad.

Para los licántropos, marca el momento en que el destino puede revelar a la única persona destinada a estar a su lado: su pareja.

Para celebrar el décimo octavo cumpleaños de los gemelos, el palacio se prepara para un gran baile real. Alfas y familias de todo el reino están invitados; muchos llegan con la esperanza de que sus hijas sean elegidas como la futura reina del trono licántropo.

Sin embargo, el destino rara vez sigue el camino que otros esperan.

En algún lugar del reino vive una chica cuya existencia nunca debió ser conocida. Oculta en las sombras de los muros del reino, lleva en la sangre secretos que podrían cambiarlo todo. Secretos lo bastante poderosos como para redefinir el futuro del reino licántropo.

A medida que se acerca la noche del baile, hilos invisibles del destino empiezan a entrelazar vidas de formas que nadie habría podido prever.

El siguiente capítulo de la historia de los Reyes Licántropos está a punto de comenzar.

Y la pareja destinada a dos reyes podría ser mucho más poderosa y peligrosa de lo que cualquiera podría imaginar.
La máscara del multimillonario (Un romance oscuro y ardiente)

La máscara del multimillonario (Un romance oscuro y ardiente)

20.6k Vistas · En curso · Margarette Grey
«Soy un monstruo, señorita Hart. No querrías ni querrías verme...» Es misterioso y brillante, rico y prominente, pero nadie lo ha visto en persona. Bueno, nadie debería verlo, esa es una de sus muchas reglas. Nadie puede tocarlo tampoco; esa es otra regla. Excepto yo, porque he infringido todas las reglas. Ahora me siento extremadamente atraída por él. Su peculiaridad está fuera de este mundo, y su belleza va más allá de lo físico. Pero el Maestro tiene sus propios demonios y está siendo perseguido por su brutal pasado. De repente, nos hemos convertido en el reflejo de las pesadillas de los demás. Me doy cuenta de que el Maestro y yo no somos tan diferentes. ¿Este vínculo recién descubierto es solo otro destino incierto que podría agravar nuestras heridas, o por fin va a ser nuestra redención?
Contrato Evans

Contrato Evans

14.3k Vistas · Completado · Yaja Peinado
Sabrina está a un paso de ser doctora. Rodrigo obligado a un matrimonio para heredar un conglomerado. Los juegos del destino se encarga de cruzar sus caminos.
A ella le dará la oportunidad de terminar sus estudios y evitar la muerte de su padre y a él la posibilidad de encontrar con quién resolver el asunto de contraer nupcias.
De las decisiones que ellos tomen va a depender si el contrato se cumple o termine antes de tiempo.
La venganza de la heredera y el CEO secreto

La venganza de la heredera y el CEO secreto

18.5k Vistas · En curso · obraskeyrapayan
Soy Mariana y creció en un orfanato, añorando una familia.
Fui adoptada por una familia, pero su otra hija adoptiva, Emilia, me tendió una trampa y terminé en prisión en su lugar. Ahora, estoy decidida a vengarme.
En mi camino aparece un inesperado protector: un multimillonario de bajo perfil que ha perdido la fe en el amor…
¿Se enamorará de mí? ¿Podremos liberarnos del pasado y tener un hogar juntos?
Un amor mexicano

Un amor mexicano

24.1k Vistas · Completado · maracaballero32
Daniel García, era llamado «El mexicano», de sangre fría, intimidante, un experto en hacer negocios sucios, rodeado de mujeres, adicto al juego, así como nunca se saciaba.
Pero, su camino cambia cuando se ve obligado por su padre a contraer matrimonio con la única hija de su padrino, Carolina Beltrán y, así, obtener más poder como más territorio en los negocios familiares. Pero ocurren atentados contra su familia, Daniel, busca a los culpables, pero entre más escarba, secretos encuentra, haciéndole pensar que el enemigo podría estar en su misma familia.
Mi Alfa prohibido

Mi Alfa prohibido

21.1k Vistas · En curso · Meminger Army
Sedrik frotó sus dedos en mi vagina, haciéndome echar la cabeza hacia atrás y gemir de placer. Tenía la otra mano disfrutando de mis pechos, y su boca chupaba y besaba mi cuello y hombro.


En un mundo donde las uniones entre hombres lobo y magos están estrictamente prohibidas y severamente condenadas, Alana, una joven bruja huérfana sin magia, se ve envuelta en una situación no deseada. Su tía egoísta la presiona para que se case con un mago al que no ama y cuyas intenciones son cuestionables. El destino de Alana da un vuelco cuando se adentra en un peligroso bosque y, en un momento de peligro, es salvada por un lobo misterioso y extraordinariamente atractivo llamado Sedrik. Es el alfa de su manada y no espera cruzarse en el camino de Alana de forma tan abrupta.
En la Cama con su Jefe Idiota

En la Cama con su Jefe Idiota

800k Vistas · Completado · Ellie Wynters
Volver a casa y encontrar a su prometido en la cama con su prima debería haberla destrozado, pero Blair se niega a desmoronarse. Es fuerte, capaz y está decidida a seguir adelante. Lo que no planea es ahogar sus penas con demasiado whisky de su jefe... o terminar en la cama con su jefe implacable y peligrosamente encantador, Roman.
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Mírame

Mírame

20.4k Vistas · Completado · Marcela Millacura
Diego de Luca y Antonella Piusi son los protagonistas de una historia de amor prohibido marcada por el deseo, la culpa y las decisiones equivocadas. Diego es un prestigioso médico ginecólogo, casado con Ambra, una mujer bella y apasionada, con quien tiene un hijo de seis años, Marcus. Aunque intenta sostener su matrimonio, vive atrapado en el estrés y la frustración: Ambra está consumida por los celos hacia su profesión y, peor aún, rechaza a su propio hijo. Diego lucha cada día por mantener a flote una relación que se desmorona, cargando con la responsabilidad del hogar y el bienestar de Marcus.
Antonella, por su parte, es maestra de escuela primaria. Lleva seis años casada con Bruno, un hombre violento y humillante que la somete física y psicológicamente. No la ama; para él, Antonella es poco más que una empleada. Aunque ella no está enamorada, soporta el matrimonio por miedo y por el deseo de que las cosas mejoren algún día.
El destino los cruza en un bar karaoke. Diego llega allí empujado por su mejor amigo, buscando un respiro a su rutina. Antonella asiste gracias a su mejor amiga, directora del colegio, aprovechando la ausencia temporal de su esposo. Comparten mesa sin conocerse, hasta que una emergencia obliga a sus amigos a marcharse juntos, dejándolos solos. Entre canciones, copas y una conexión inesperada, se besan y terminan pasando la noche en un motel. Ninguno revela estar casado; ambos creen que ha sido un encuentro fugaz.
El reencuentro llega durante una reunión de padres, cuando descubren que Diego es el padre de uno de los alumnos de Antonella. Deciden mantener una relación estrictamente profesional, pero el deseo y los sentimientos los superan, arrastrándolos a una relación clandestina que desafía sus vidas y sus límites.
Prohibido enamorarse
Mi jefe dominante

Mi jefe dominante

941.9k Vistas · Completado · Emma- Louise
Siempre he sabido que mi jefe, el Sr. Sutton, tiene una personalidad dominante. He trabajado con él durante más de un año. Estoy acostumbrado. Siempre pensé que era solo por negocios porque él tenía que estarlo, pero pronto aprendí que es más que eso.

El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?

Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.

Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.

Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.

Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
El enigma del millonario

El enigma del millonario

38.5k Vistas · Completado · Ginya Les
Arya Harley accede a un acuerdo millonario con Ayden Emory, un magnate de Nueva York, a cambio tendrán un hijo y una relación ficticia, pero con la regla inquebrantable de no tocarlo ni enamorarse. ¿Descubrirá este enigma que rodea al millonario?
"¿Eres virgen?" preguntó Ayden, y Arya casi escupió su bebida.
"Quiero decir, ¿cuenta si he usado un vibrador?", respondió ella mientras notaba cómo Ayden trataba de tragar con fuerza su agua.
"¿Cuántas parejas sexuales has tenido?", preguntó Ayden con seriedad.
"Bueno, solo he tenido un par de consoladores. Resulta que los de látex son muy resistentes", respondió ella sonriendo.
Ayden se levantó molesto y rompió el buen humor de la habitación. "Esto no es un puto juego, señorita Arya", dijo amenazante el millonario. "Lárgate".
"No, espera, estaba bromeando", trató de aclarar Arya.
"He dicho que te largues, ¡fuera!" puntualizó Ayden cada palabra y golpeó la mesa.
Arya, que veía su única oportunidad destrozada, se arrepintió de haber bromeado como lo hizo. Nunca pensó que tendría tales consecuencias. Caminó desolada hacia la salida sin esperar nada, sin saber qué hacer ni a quién recurrir.
Mientras intentaba detener un taxi, un Aston Martin de color oscuro se detuvo delante de ella. Era Ayden Emory. "Sube", le pidió, pero ella lo ignoró.
"¿Eres siempre tan testaruda? Sube o no hay trato", insistió Ayden.
La esperanza de que no todo hubiera terminado se apoderó de ella, y subió al lujoso coche del millonario.
Atracción Peligrosa

Atracción Peligrosa

18.5k Vistas · Completado · Ruah FASHION
Una noche. Solo iba a ser una noche. Quería desconectarme, dejar atrás el peso de mi mundo, aunque fuera por unas horas. Lo que no esperaba era encontrar algo que cambiara todo. En uno de los clubes de mi mejor amigo, una de sus bailarinas atrapó mi atención de una manera que nunca había experimentado.

Para muchos, soy la bestia de la mafia. Un líder despiadado, implacable, sin corazón. Fui criado para no sentir, para ser duro y frío, porque en mi mundo, la compasión es una debilidad, y la debilidad te mata. Aquí, solo los fuertes sobreviven, y siempre hay alguien esperando arrancarte la cabeza.

El amor nunca ha tenido lugar en mi vida. Lo considero una tontería, una distracción insignificante que solo debilita a las personas.

Hasta que ella apareció.

LIBRO 1 DE LA SAGA ATRACCIÓN
Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa

Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa

36.4k Vistas · Completado · Jane Above Story
Cuando Evelyn descubrió que su esposo había estado engañando a su hermana pequeña en su luna de miel, se rompió el corazón y terminó teniendo la mejor ONS con una desconocida sexy. 6 años después, Evelyn se convierte en madre soltera de gemelos geniales. Se ganan la vida para encontrar a su padre en el famoso Quiz Nation. Él a su beta: ¡Los chicos son míos! ¡Encuéntrala!