
5 cachorros para el alfa #1
Valkyria Wolf · Completado · 115.3k Palabras
Introducción
Dos de sus hijos descubren la verdad y piden ayuda al alfa de la manada enemiga.
Pero este solo aceptará con una condición.
El omega tiene que ser de él.
Y este omega no volverá a ser de nadie
Capítulo 1
Dante, alfa de la Manada de Plata, no daba crédito a lo que sus ojos veían. Dos de los hijos de su mayor enemigo estaban arrodillados ante él; implorando que derrocara, nada más ni nada menos, que a su padre. Esa sí era una broma de muy mal gusto. No era una persona cerrada de carácter, pero le gustaría darles unos buenos correctivos a aquellos dos cachorros que osaban burlarse de su persona. O tal vez, aquello era simplemente una estrategia de su padre para acabar con su poder.
Era conocido por su carácter amable con los cachorros, más no con aquellos que intentaban manipularlo. Por el momento, les seguiría el juego. Nadie sabía a dónde podría llegar.
-¿Y cuál es el objetivo de venir a pedirme algo así?- sentado en el trono de la gran sala imponía respeto como todo el magnate que era. Los presentes estaban incómodos por la situación, sin embargo, no harían nada sin una orden suya.
Los dos cachorros bajaban su mirada evitando la del líder, un símbolo de total sumisión, aunque las manos del que parecía el mayor se cerraban sobre sus rodillas mostrando su desacuerdo con aquella posición. Siendo hijos de alfa, esa actitud era memorable y Dante admiró que no se hubiera rebelado ya. Tal vez su pedido no era tan descabellado.
-Hace poco- comenzó a decir este tensando los hombros- Descubrimos los actos de nuestro padre y no lo toleraremos más, no cuando nuestra madre es el que está en peligro- se calló de pronto.
Se hizo un silencio incómodo y Dante recostó los codos sobre sus muslos, interesado.
-Sigue- ordenó imperioso.
El chico levantó la cabeza, pero la bajó tan pronto se dio cuenta que el alfa lo interrogaba con cada poro de su cuerpo.
-Hemos descubierto que nuestra madre está vivo, y encarcelado en una de las mazmorras subterráneas del territorio que nos pertenece. Padre lo ha mantenido cautivo desde hace mucho tiempo y ha tomado su lugar como alfa total de la manada, usando su cuerpo solamente para procrear-culminó enfurecido.
-¿Y crees que te voy a creer algo tan descabellado?- los dos chicos lo miraron con sus ojos desorbitados, como si la esperanza se escapara de ellos. Dante lo ignoró, si mentían, tarde o temprano la verdad saldría a la luz.
-Es bien sabido que su madre enfermó después del primer heredero, y que después de eso se confinó hasta que murió. Esa historia de que todos son hermanos de la misma madre es una tontería. No después de los múltiples amoríos del alfa-comentó con desdén
-Pero no mentimos- el menor gritó desesperado, recibiendo una ceja arqueada por parte del alfa.
-¿En serio? Denme pruebas y tal vez piense en su oferta- si no se equivocaba, a quien llamaban madre era el único lobo omega de sangre pura de la manada y a leguas a la redonda, esto era serio.
Los chicos se miraron incómodos, pedirles pruebas cuando no la tenían, era cruel. El mayor mordió su labio inferior hasta que sangró. Sabía que había sido una idea descabellada irle a pedir ayuda al mayor enemigo de su padre, pero nadie más podía enfrentarlo.
Dante poseía una manada igual de grande y poderosa que la suya. Además, sus tierras colindaban, ir a buscar a otro alfa hubiera tomado demasiado tiempo, y tiempo era algo que no tenían. Axel, el mayor de los dos hizo lo que nunca hubiera hecho en otra situación. Bajó su cabeza hasta casi tocar el suelo y suplicó.
-Usted es nuestra única esperanza. Por favor recapacítelo-pidió con total sumisión
El hermano a su lado adoptó igual posición, repitiendo las mismas palabras.
Los ojos plateados del alfa miraron la escena con incertidumbre. Olía el miedo desprenderse de los cachorros, no por mentir, sino de aquel que sabes que puedes perder todo.
-Guardias- llamó- Llévenselos-dio la orden, observando cada expresión en el lenguaje corporal de los hermanos.
Los dos jóvenes levantaron la cabeza con una expresión de terror y desilusión mezclada.
-Alfa- Axel intentó otra vez.
-No me repliques, espera como un buen cachorro, esta decisión no la puedo tomar tan a la ligera-declaró con tolerancia.
Pudo ver como en los ojos del chico brillaron, una pizca de esperanza, aunque él, no prometía nada.
Falco cerró la puerta tras su espalda y se sentó después de que su alfa lo hiciera detrás de su buró de preciosa caoba tallada.
-Mi fiel consejero, qué piensas respecto a lo sucedido-dudas, curiosidad y algo de humor se desprendían de la pregunta.
El lobo aludido tenía apenas 300 años, aunque no aparentaba ser muy mayor, se tocó el ceño, como siempre hacía cuando sacaba una conclusión.
-Creo que es una buena oportunidad para que te hagas con la Manada Gris, mi poderoso alfa- respondió con la respuesta que sabía que esperaba el líder.
-Siempre tan sabio, amigo mío- se entendían perfectamente y las palabras entre ellos lo demostraban.
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