
90 dias para conquistarte
Ysaris Areinamo · Completado · 120.4k Palabras
Introducción
Todo cambia cuando la persona que la atropelló fue nada más ni nada menos que el magnate Ángelo Werner, el hombre que siempre ha admirado y soñado desde hacía 5 años cuando lo vio en una foto, obsesionándose con él como toda una fan, pero comienza a decepcionarse cuando descubre que Ángelo es solo un idiota egocéntrico que se burla de su amor infantil, así que decide olvidarse de él, pero no contaba con que ahora se vería en la obligación de trabajar para él cuando su madre cae en una fuerte enfermedad, y que Ángelo necesitara de su ayuda para cobrar una herencia, pidiéndole ser su esposa por solo 90 días…
Pero Kiara no está dispuesta a soltar al hombre por el que soñó tanto tiempo y decide crear un plan para conquistarlo antes del divorcio.
Capítulo 1
Prólogo
Odiaba mi vida.
El trabajo que tenía como bailarina exótica en el club era humillante para mí con los trajes exhibicionistas que nos hacían usar, bailábamos toda la noche en una jaula; me hacían sentir casi como una animal, pero al menos evitaba que los hombres borrachos nos llegaran a tocar, de igual manera teníamos que aguantar las palabras obscenas de imbéciles que siempre se pasaban de tragos y nos querían tratar como prostitutas.
Ser bailarina exótica en un club de adultos no nos hacía prostitutas… Bueno, algunas chicas sí aceptaban pagos extras, pero era por elección propia, yo jamás me denigraría a vender mi cuerpo, había límites, necesitaba el dinero pero no estaba tan desesperada.
Esto era lo que más odiaba; tener que caminar todas las madrugadas fuera del club con mis tacones de punta martillando el suelo y una chaqueta que me rozaba los muslos apenas cubriéndome; debajo tenía un pantalón corto que a duras penas me cubría parte del trasero y un top de lentejuelas ajustado con relleno incluido para resaltar mis pechos, mis grandes lentes oscuros cubrían mis ojos y parte de mi rostro para no llamar tanto la atención con el maquillaje exótico brilloso.
Muchas personas juzgaban a las bailarinas exóticas, pero este era un trabajo donde tenía dinero rápido con buenas propinas, las deudas iban a acabar conmigo algún día, sin contar los pocos ahorros que tenía para poder apenas cubrir la inicial de la universidad, quería estudiar, pero no tenía dinero, ni tampoco el promedio para una beca.
Solo necesitaba llegar a casa y dormir, anhelaba únicamente que mi cara tocara la almohada y mi cuerpo el colchón… De repente, una fuerte ventolera hizo que mi chaqueta se alzara mostrando mi minúsculo pantalón y varios hombres de la calle comenzaron a silbarme, me apresuré a acomodar la chaqueta sintiendo la vergüenza llenar mis mejillas en un fuerte sonrojo, bajé la acera para cruzar la calle en el momento que mi cabello se amontonó sobre mi cara cubriéndome la visión y la fuerte ventolera volvió a alzar mi chaqueta mientras me volvía todo un desastre intentando acomodarme, apenas escuché el ruido de unos cauchos frenar y el reflejo de una camioneta blanca cuando me quedé paralizada esperando por nanosegundos el golpe, viendo mi vida pasar frente a mis ojos como una película en cámara rápida…
Y todo se volvió oscuro.
Abrí los ojos adaptándome a la luz intentando enfocar mi mente luego del profundo sueño en el que había caído.
‹‹ ¿Dónde estoy?›› Pensé.
Miré alrededor fijándome que me encontraba en una sala y había estado acostada en el mueble durmiendo, una sábana azul de tela fina me cubría, no estaba en mi casa o un lugar en el que hubiera estado antes... Pero sí lo reconocía porque lo había visto en fotos.
Era el pent-house de Ángelo Werner, el jefe de mi madre, el hombre con el que soñaba despierta y admiraba desde hacía 5 años atrás cuando lo había visto en una foto de los hombres millonarios jóvenes más cotizados del mundo, él era empresario, empezó haciendo videos en internet acerca de deportes y luego cuando tuvo la suficiente fama, creó su propia marca de productos deportivos haciéndose jodidamente millonario cuando importantísimas estrellas deportivas comenzaron a usar sus productos. Mi madre era una de las conserjes en su enorme empresa, el único trabajo que consiguió donde la paga era buena y tenía buenos beneficios.
¿Qué —coños— hacía yo en la casa de Ángel Werner?
Lo último que recordaba era el viento atacarme y yo cruzando la calle… recordaba ver el reflejo de una camioneta blanca segundos antes de que entendiera que me iba a atropellar y luego todo se volvía oscuro en mi mente.
¿Estaba muerta?
Mierda.
Escuché la puerta principal abrirse, me siente en el mueble tensándome y quedándome sin aliento cuando vi al mismísimo Ángel Werner entrar, tenía una ropa casual de suéter negro que se acoplaba a su ancha espalda y brazos fuertes, jeans y zapatos blancos deportivos, tuve que pestañear varias veces para asegurarme de que era realmente él y no uno de mis muchos sueños donde fantaseaba con conocerlo, algo completamente irreal.
Sus ojos verdes se giraron hacia mí notando que estaba despierta y lo observé sonreír; sus dientes blancos como si se tratara de un comercial de pasta dental... su sonrisa era perfecta, exactamente como en las fotos.
—Hey, despertaste —dijo Ángelo, su voz era profunda y algo ronca, maldición, era incluso mejor de lo que me imaginaba—, ya me preocupaba que estuviera muerta y tuviera de hecho un cadáver sobre mi sofá.
¿Era una broma? Si era una broma, entonces de igual forma no podía reírme porque no podía salir de mi completo estado de shock.
Maldición, su rostro era algo completamente fuera de este mundo, lo había detallado mucho en fotos, pero en persona lo comprobaba. Sus espesas pestañas enmarcaban el iris color esmeralda, nariz estrecha, labios carnosos, hoyuelos en las mejillas y su cabello abundante cayendo en risos desordenados, dándole un atractivo extra con los aretes adornando sus orejas y los tatuajes de sus brazos.
Verlo definitivamente era todo un sueño húmedo hecho realidad para cualquier persona, más que un ángel parecía un demonio del inframundo completamente ardiente.
—Eh… ¿te vas a desmayar o…? —preguntó confuso al ver que me quedé como toda una estúpida únicamente observándolo con la boca abierta, pero no todos los días podías ver a tu amor platónico imposible en persona, seguía creyendo que se trataba de un sueño, él era como una súper estrella para mí.
Bueno, no solo para mí, él era bastante conocido por ser soltero, millonario y cotizado.
‹‹Reacciona estúpida››. Me regañé para poder salir de mi transe.
—Estoy bien —solté aclarando mi garganta al sentir mi voz reseca—, ¿qué pasó? ¿Cómo llegué aquí?
Realmente necesitaba que me explicara qué era lo que estaba pasando. Me levanté del mueble para hacerle frente, pero mis estúpidos pies se enredaron con la sábana y caí de boca al piso torpemente.
‹‹Genial Kiara, siempre siendo un imán para el piso››.
— ¿Te caíste o solo buscabas tu cerebro ahí abajo? —dijo Ángel en tono burlón.
Fruncí el ceño lanzándole una mirada gélida, que él fuera mi amor imposible y tuviera un crush por él, no significaba que me gustaran sus comentarios odiosos.
Odiaba a las personas odiosas.
—No te atropellé —continuó respondiendo mi pregunta al ver que no iba a decirle nada—, frené justo a tiempo, pero creo que te desmayaste al pensar que te iba a atropellar.
Eso explicaba un poco por qué no tenía ningún hueso roto o algún lugar de mi cuerpo que me doliera, solo tal vez un poco de dolor de cabeza y mareo…
Él no me había atropellado.
—Ah, ¿Y qué hago aquí? —murmuré pero sonó como una acusación, no entendía por qué me había traído a su casa, debió llevarme a un hospital.
Desenredé mis pies de la sábana levantándome del suelo acomodándome mi chaqueta y me voltee hacia Ángelo, él se había acercado a mí y maldición, no me había dado cuenta de lo alto que era, me sentía minúscula y pequeña ante el enorme hombre frente a mí, di un paso atrás al sentirlo demasiado cerca, observando como una de las esquinas de sus labios se alzaba en una ligera sonrisa que parecía malévola cuando entrecerró los ojos, definitivamente se había dado cuenta de que me había intimidado.
— ¿Te doy miedo? —preguntó con algo de burla.
—Acabo de aparecer en tu casa luego de que me atropellaste —refuté—; ¡¿Qué clase de pregunta es esa?!
Él pareció pensarlo y afirmó con la cabeza.
—No iba a dejarte tendida en la calle, tampoco tenías heridas como para llevarte al hospital —explicó—, además tenía que venir a mi casa rápido, así que la única opción era traerte aquí.
— ¿Eso te pareció más lógico? —Dije incrédula alzando una ceja— ¿traerme a tu casa?
—Sí —dijo Ángelo encogiéndose de hombros—, deberías agradecerme, te dejé babear mi sofá y roncar como todo un oso.
—Yo no babeo, ni mucho menos ronco —contradije llevando una mano a mi rostro, mis mejillas sonrojándose al darme cuenta de que sí tenía baba seca en una esquina de mi boca.
Maldición, esto era humillante.
—Ajá —dijo con algo de sarcasmo sin borrar esa odiosa sonrisa—, 5 horas roncando, y créeme que se escuchó por todo el edificio.
— ¡¿5 horas?! —repetí incrédula casi gritando, de todo lo que dijo fue lo único que me importó.
Joder, mi madre iba a matarme, busqué rápidamente en los bolsillos de mi chaqueta mi teléfono, casi sentí un paro cardiaco… mi teléfono no estaba. ¿Dónde lo había puesto? Solo esperaba que no se me hubiera perdido.
— ¿Buscas esto? —dijo Ángelo llamando mi atención, alcé la vista hacia él observando mí teléfono en sus manos, su ligera sonrisa maliciosa estaba ahí bailando en sus labios.
— ¿Qué haces con mi teléfono? —dije en un hilo de voz acercándome a él para quitárselo de las manos, pero lo alzó sobre su cabeza de modo que no podía ni tocarlo aun poniéndome de puntillas, él era demasiado alto, mi nariz tal vez le llegaba al pecho; aunque también yo era de estatura pequeña, de niña me hacían bullying llamándome elfo.
—Tranquila, tranquila —se burló—. Necesitaba saber si tenías algún número de contacto a quién llamar o si eras peligrosa… pero encontré cosas mucho más interesantes en él.
Me quedé congelada, sabía a lo que se refería, la vergüenza comenzó a llenar mis mejillas en un fuerte sonrojo y sentí una desagradable sensación en el pecho que solo ocurre cuando alguien descubre algo completamente vergonzoso, privado y personal.
—Me veo bien adornando tu fondo de pantalla —continuó en burla—, además de las otras miles de fotos con imágenes de corazones y mal Photoshop de tu y yo besándonos en tu galería.
Mierda.
Había descubierto mi enamoramiento por él.
Últimos capítulos
#73 Capítulo 73 Capítulo Extra
Última actualización: 4/22/2026#72 Capítulo 72 EPILOGO
Última actualización: 4/22/2026#71 Capítulo 71 Capítulo 31: La noche cruda
Última actualización: 4/22/2026#70 Capítulo 70 Capítulo 30
Última actualización: 4/22/2026#69 Capítulo 69 Capítulo 29
Última actualización: 4/22/2026#68 Capítulo 68 Capítulo 28
Última actualización: 4/22/2026#67 Capítulo 67 Capítulo 27
Última actualización: 4/22/2026#66 Capítulo 66 Capítulo 26: El día que todo se volvió más raro.
Última actualización: 4/22/2026#65 Capítulo 65 Capítulo 25: La noche turbia
Última actualización: 4/22/2026#64 Capítulo 64 Capítulo 24: Vuelta a casa.
Última actualización: 4/22/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












