
ESPOSO SUSTITUTO
lgbooks.author · Completado · 128.6k Palabras
Introducción
Un hijo bastardo nacido fuera del matrimonio nunca aspira a nada más que a llevar la vida miserable que le correspondía.
Escondido entre las sombras.
Oculto del mundo.
Mirando como su medio hermano llevaba una vida que él nunca podría tener.
Hasta aquel día donde Asher, único hijo legítimo de su padre, perdió la vida. Siendo Alek el último recurso para ocupar el lugar de su hermano y casarse con la prometida de este: Rebecca Leroux. Un matrimonio por conveniencia. Nada debía salir mal, pero al destino le gusta jugar sucio.
¿Qué pasará con Aleksander y Rebecca cuando se casen, surgirá el odio o el amor? ¿Podrán salir adelante con la farsa?
¿Podrá él demostrar que no es un donnadie y que tiene la capacidad para tomar el lugar que ahora le corresponde?
Capítulo 1
Una hermosa y elegante boda se celebraba a las afueras de Roma, los cientos de invitados llegaban en sus lujosos autos del año. El ambiente rebosaba de vida y la decoración era simplemente exquisita.
La boda más mediática del año.
Pietro Salvatore acomodaba la pajarita del traje de su hijo mientras evitaba por completo mirarle a la cara. Aleksander, en cambio, hacía todo lo posible por no apartarse.
—Sabes lo que tienes que hacer, no quiero ningún fracaso porque si no perdemos ambos. ¿Está claro? —dijo su padre con una mirada penetrante y severa que lo hizo asentir—. Asegúrate que nadie dude de tu legitimidad a menos que desees que Alfredo Leroux nos deje en ridículo a ambos.
—¿Tanto miedo tienes?
—Solo es precaución —alegó su padre—, estos negocios son importantes, en este momento se define el triunfo y la recuperación de nuestra empresa, si fallas todo se habrá ido a la basura y no nos recuperaremos nunca. Esto arruinaría mi reputación para siempre. Seríamos peores que mendigos.
Delante de todos, Aleksander era su hijo legítimo, el hijo menor que había engendrado con su esposa, Alessia Salvatore. Si el secreto era revelado, los llevaría a ambos a la quiebra.
En otra de las habitaciones, una linda mujer de cabello cobrizo vestía un despampanante vestido de novia, tan blanco como la leche y con una linda tiara decorándole la cabeza. Era Rebecca Leroux, la hija menor de Alfredo y la prometida de Aleksander.
Hacía muchos años atrás, la chica menor de la familia había sido comprometida con el hijo mayor de los Salvatore, sin embargo, al morir éste, el contrato tuvo que cambiarse y ser casada con el hijo menor que ahora había tomado posesión y el lugar de su difunto hermano. Aunque parecía sacado de la nada, porque nadie sabía de su existencia hasta ese día.
—Ahora que te casas, mamá estará contenta de no tenerte en casa —contestó Camille, su hermana mayor y la favorita de la familia—. Deberías estar agradecida con los Salvatore, Rebecca, pensaba que nunca podrías llegar a casarte siendo tan… Básica.
Su hermana mayor era el diablo hecho mujer, su posición como esposa de un afamado político italiano le daba aires de grandeza —aires que tenía desde que estaba soltera—, pero su matrimonio solo le había levantando el ego. Rebecca no era fea, pero su posición como la menor de las Leroux, provocaba que fuera la menos conocida; incluso su padre, solo pensaba en la forma de utilizarla para generarle riqueza y beneficios.
Antes de darse cuenta, Aleksander estaba parado delante del altar, siendo apuñalado por decenas de ojos que le miraban con curiosidad. Intentaba no hablar demasiado, tenía el porte como cualquier millonario, pero su baja cuna podría salir a relucir si decía una palabra incorrecta, no sabía nada de modales; por lo que su padre se negaba a dejarlo solo.
Estaba nervioso, nunca había mirado a la mujer con la que iba a casarse más que en fotografías.
—No tienes que preocuparte, es una chica bonita.
No deseaba casarse, no era más que un matrimonio por conveniencia que tenía que acatar sin rechistar. No iba a amarla o posiblemente nunca llegaría a hacerlo.
Los invitados se pusieron de pie mientras la melodiosa marcha nupcial comenzaba a sonar con esas notas refinadas. Observó a una hermosa chica que más bien parecía un delicado ángel acercarse a él a pasos lentos y por unos breves segundos se quedó paralizado. Él no era más que un chico pobre que trabajaba como asesor bancario y ganaba una miseria, pero se casaría con una linda mujer.
El padre de Rebecca no dijo nada, ni un: «Te entrego lo más preciado que tengo», solo se le quedó mirando por breves segundos y luego le entregó la mano de ella con brusquedad.
El anciano cura comenzó con la ceremonia, una que fue breve para ambos. Rebecca podía sentir el tacto de Aleksander quemarle la mano, sentía una conexión inmediata con él y solo pudo pensar en que era un hombre atractivo.
Le colocó los anillos, hicieron sus votos, cortos pero precisos, lealtad, respeto, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.
—Si hay alguien que se oponga a este matrimonio, que lo diga ahora o que calle para siempre —anunció el cura haciendo que el italiano tragara saliva.
Tenía miedo de que alguien supiera su secreto y lo gritara a los cuatro vientos, tal vez la esposa de su padre, Alessia, que parecía estar en un velorio más que en una ceremonia.
Hubo silencio…y él pudo respirar de nuevo.
Entonces el sacerdote dijo las palabras más esperadas y que los colocaban más nerviosos: «Puede besar a la novia».
Nunca habían cruzado palabras, pero él no dudó en acercarse, sujetar su rostro y besar delicadamente los labios de aquella chica que parecía estar temblando de nerviosismo entre sus manos.
—Lo siento —le dijo Aleksander media hora más tarde cuando pudieron estar a solas por primera vez en una de las habitaciones de la casa mientras esperaban la hora de la recepción. La chica lo interrogó con la mirada ignorando a qué se refería—. Tal vez debí preguntar antes si deseabas que te besara.
—Hubiera sido decepcionante para todos que no lo hicieras.
—¿Decepcionante?
—¿Qué no es el beso lo que más esperan de una boda?
—No cuando los novios son completos desconocidos —afirmó el hombre haciendo a la chica sonreír.
—Ya no somos desconocidos —replicó ella—, ahora estamos casados y nos conoceremos mejor que nadie. Estaba nerviosa, temía que mi futuro esposo fuera la tétrica estampa que la gente dice que es su padre. Espero que no te ofendas por lo que he dicho.
—No me ofendes. Puede que no sea el mejor marido, pero intentaré serlo, después de todo ¿Alguno de los dos tuvo opción? Sé que no escogiste este camino, ni yo tampoco lo hice, puede que no nos amemos, pero al final podemos llegar a ser incluso buenos amigos.
¿Había dicho amigos? Por primera vez en su vida, la chica deseaba ser algo más que la sombra de sus hermanas. Intentando que él no descubriera la decepción que le habían causado sus palabras, ella se disculpó alegando que tenía que hablar con su madre.
Justo en el momento en que se retiraba, se encontró cara a cara con los Salvatore y dedicándoles y saludo, la novia desapareció por la puerta.
—Los pobres siempre tienen suerte —murmuró Alessia ganándose una mirada reprobatoria de su marido—. Te casaste con la hija rechazada de Leroux, pero al menos tiene el dinero y no es para nada fea. Un premio mayor de lo que merece un bastardo.
—Alessia, cállate —ordenó su marido al notar como los ojos de su hijo se enfurecían.
—¿Por qué? ¿Mi verdad te duele? Pues así me dolió a mí todos estos años soportando a tus amantes, ahora, además, luego de la muerte de mi hijo tengo que soportar mirar al hijo de una de ellas como heredero de lo que alguna vez le perteneció a mi Asher. ¡Llevo controlándome toda la ceremonia! ¡No me pidas que me controle ahora!
Aleksander apretó los puños pensando en qué castigo de dios sería aquello. ¿Por qué tenía que morderse la lengua?
Pietro intentó calmarla, pero eso no evitó que la mujer se acercara al joven hombre y le mirara con unos ojos de víbora.
—No eres nadie, nunca serás alguien importante, no eres más que el hijo bastardo de Pietro que se aprovechó de la muerte de mi hijo para ganar un lugar en mi familia. No importa que tan caro sea el traje que portes, tampoco que tan propio y que buenos modales aprendas, siempre serás aquel chico que sacaron de un banco en ruinas para jugar a ser el millonario. Una escoria sin clase ni dinero.
—¿Cómo has dicho? —Pietro sintió que la tierra se abría debajo de sus pies y en ese momento quiso saltar encima de su esposa y ahorcarla.
Al voltear observó a cada miembro de la familia Leroux quedarse estático al escuchar las palabras de Alessia Salvatore. Los ojos iracundos que demostraban la ira de Alfredo Leroux.
—¿Es un bastardo? ¿Mi yerno es un maldito bastardo? —preguntó su suegro, mirándolo de pies a cabeza con sumo desprecio.
La familia entera de su esposa comenzó a acercarse, unas risas comenzaron a escucharse, eran las hermanas de Rebecca.
—¡Son el par perfecto! Un bastardo sin dinero y mi hermana la hija menos querida, una paria —se burló Camille, mirándole de arriba a abajo con repugnancia.
—¿¡DE QUÉ BASURERO SACASTE A ESTE DONNADIE? —rugió su suegro con ira.
En los ojos de todos, se notaba el desprecio y el asco que les daba mirar a Aleksander. Escucho las burlas y risas por su iden
tidad humilde e ilegítima.
Hasta hace unos meses, él prácticamente vivía en la calle...
Últimos capítulos
#66 Epílogo
Última actualización: 9/30/2025#65 65. Jamás te dejare ir
Última actualización: 9/30/2025#64 64. La redención de Asher
Última actualización: 9/30/2025#63 63. Un infierno desatado
Última actualización: 9/30/2025#62 62. El nuevo presidente
Última actualización: 9/30/2025#61 61. No hablemos del pasado
Última actualización: 9/30/2025#60 61. Te f*llaste a mi prometida
Última actualización: 9/30/2025#59 59. Vuelve conmigo, Rebecca
Última actualización: 9/30/2025#58 58. La quiero devuelta
Última actualización: 9/30/2025#57 57. El heredero original
Última actualización: 9/30/2025
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Un juego del destino
Finalmente, después de años de no tomar sus vacaciones, las toma para su próxima boda y luna de miel, pero todo da un gran giro cuando está en Hawái, sola y sin esposo, por lo que por primera vez lanza una moneda al aire y decide vivir una noche sin riesgos y apasionada con el primer extraño que encuentre en un bar y al que nunca verá en su vida, ¿Cuál era la probabilidad de volverse a encontrar? Completamente nula.
Pero el destino los vuelve a juntar inesperadamente… Y en el lugar que menos esperaban.
Un juego del destino.












