
La pequeña Esposa
Lily Arzola Moncada · En curso · 32.9k Palabras
Introducción
"La pequeña esposa", cuenta la historia de una joven de apenas quince años, que es comprada por uno de los hombre más poderosos de Inglaterra, quién tiene una empresa en ascenso, mientras siendo co-propietario de medio banco nacional, la hace su esposa, cambiando todo el panorama de vida de la joven.
Una historia de amor con altos y bajos.
¿Una niña podrá con la vida de un multimillonario? ¿Terminaran juntos, aún después de una tóxica relación?
Capítulo 1
(1)
Mi vida realmente no era tan interesante antes de él, supongo que era una más de los millones que hay en el mundo. Incluso cuando nací fui un bebé normal, mi altura y mi peso fueron normales, como muchos niños. En ese punto de mi vida, todos sabían que era ordinaria y que no era especial, pero aun así él me eligió.
Así que empecemos desde el principio, cuando mi padre y mi madre se casaron, aun cuando mi madre era más joven y más bella que mi padre. Incluso hay gente que cuenta que ella sólo se casó por conveniencia. Yo no era nadie para negarlo ni afirmarlo, puesto que yo ni siquiera existía en aquellos tiempos, en donde mi madre aún era aún una mujer "inocente", así que dejaré pasar esos chismes por alto. Mientras fui creciendo, mi padre aún intentaba que su fábrica de textiles creciera, mientras mi madre cada vez se sentía más cómoda teniendo dinero, y supongo que se acostumbró a él.
Mi padre realmente quería lo mejor para mí, así que contrató a gente para que cuidaran a su pequeña hija, mientras él trabajaba y mi madre compraba. Supongo que jamás sentí él vació o algún resentimiento por el abandono de mi madre, aun cuando ella me ofreció miles de veces que entrara a la academia de ballet y compartir su única pasión después de las compras.
Nunca acepte, porque me sentía herida.
¡Oh! Supongo que si sentía el vacío y una pizca de rencor contra ella.
El nombre de mi madre es Ross Jefferson, ella era mucho más bella que una flor de loto recién nacida, incluso tenía una mirada azul tan penetrante, mientras que su cabello siempre brillaba por lo negro que era. Mamá creyó que nacería rubia como mi padre, y por eso me puso Alice por el libro de ” Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas “
Esa fue una de las muchas razones por las que no le guste, ya que nací siendo una niña de ojos azules y cabellera negra, siendo el completo reflejo de sus maravillosos genes, pero aun así no teníamos una relación muy buena entre hija y madre.
Mi padre era un viejo hombre llamado Bill Jefferson, él era tan brillante y siempre veía lo positivo de todo, diciendo que todo lo que nos ocurre en esta vida, tiene una razón y una respuesta. Él era la persona más perseverante de este mundo, mientras que nunca se daba por vencido. Y por mi parte yo era la niña de sus ojos.
Pero después de tratar por mucho tiempo con el negocio de textiles, un día la suerte le sonrío a papá. Él se enteró que le iba a surtir telas a los mejores centros comerciales de Londres. Él ni siquiera podía contener su felicidad al saber que nuestra vida como ricos pobres por fin se terminaría. Así que cuando recibió su primer cheque y al saber la cantidad, compró una casa y nuestra vida fue mejorando cada vez más. Jamás había ido a Londres, pero papá me traía cosas de cuando iba a reuniones de negocios; siempre las mismas postales de los centros comerciales Volkóva, una empresa rica en todos los sentidos. Supongo que, en ese punto, jamás creí que nadie me dañaría y ni menos que algo malo me pasaría. Creía que el amor que mis padres me demostraban, iba a ser suficiente para siempre estar en un hogar segura.
Algunos años después, me enteré de que estábamos en bancarrota, y no es que me haya acostumbrado a ser rica, para nada. Jamás me importo el dinero, pero supongo que a mis padres sí. En realidad, nunca pensé que ese problema de no tener dinero, me cambiaría la vida para siempre. Yo jamás lo vi venir, nadie me dio un aviso y ni menos alguien me preparo para ese gran paso en la vida de cualquier mujer.
Demian Volkóva, era un hombre como de esos que te muestran en las revistas, completamente perfecto. Él era un completo extraño para mí y aunque sabía que mi padre había trabajado con él, no me interesaba saber nada más que no fuera, que era socio de él.
Pero después su presencia se hizo notoria en mi casa, tanto que incluso el sol iluminaba la casa sin muebles, cómo si un dios griego estuviera iluminando la belleza del joven hombre de apenas veinticinco años. No podía negarlo, era él joven más apuesto que había visto en mi vida, con enormes ojos cafés llenos de pestañas, pelo castaño y piel bronceada, con una silueta fornida y grande. Y tampoco podía entender porque a veces mi corazón se tambaleaba más de una vez al ver sus ojos cafés bien fijos en mí. Creo que es porque aún tengo quince años y en realidad no sé nada sobre el amor o la atracción a otra persona.
Mientras el hombre venía más a casa, más papá hablaba de él.
Mi padre decía que era un hombre ejemplar, como si fuera un héroe que salvó a la nación o algo parecido, pero solo era nada más y nada menos, que uno de los mejores empresarios de Inglaterra y que tenía mucho dinero, pero necesitaba una esposa. Bueno, si tiene tanto dinero, ¿por qué no se compra una?
Las pláticas con mi padre eran inútiles, nada era nuevo, puesto que todo el mundo sabía que el hombre era exitoso, y solo tenías que prender el televisor, para darte cuenta que las empresas Volkóva estaban invadiendo el mundo con sus centros comerciales, sus automotrices, sus líneas de ropa, sus parques de diversiones, su empresa de publicidad y su fama entre todos los empresarios más grandes del mundo.
Un día sin más, después de las charlar con mi padre, decidí subir a mi habitación a esconderme de sus pláticas tan terribles sobre ese hombre. Y cuando por fin estuve sola, me dejé caer lentamente al suelo, mientras me recargaba en la puerta de mi habitación. Al levantarme del suelo puedo ver que mi habitación era diferente posguerra, era más grande ahora, ya que todos los muebles también fueron embargados, pero supongo que siempre he sido tan sencilla, que no me importaba dormir en una cama envuelta en plástico.
A pesar de todo lo que hemos pasado, como ser embargados y también dejar nuestras vidas tan cómodas, no echo de menos los lujos, solo necesitaba sentirme segura y protegida.
Después de un rato, decidí descansar, ya que estaba agotada de las continuas peleas de mis padres sobre el dinero, y ahora tendría que soportar los gritos aún más, ya que estoy en mes de vacaciones del colegio.
No puedo negar que es muy genial descansar de los gorros y faldas largas, que usamos en el colegio. Y no puedo evitar estar feliz, al pensar que no veré a los prefectos corriendo tras nosotros, por tener goma de mascar en la boca y las faldas un poco enrolladas.
Antes de irme a dormir, busque el nombre de ese tipo en Internet, y lo que salió me dejó aún más agobiada sobre el hombre de trajes finos. Diez mil respuestas sobre el hombre, que era dueño de medio banco de Inglaterra y con una empresa cada vez más grande e importante.
Mis ojos lentamente se fueron cerrando, mientras caigo completamente exhausta sobre una almohada pequeña y algo desgastado. Lo único que necesitaba era desconectarme y caer en mi almohada, mientras me hundo en un mundo donde no importa que clase social seas.
-
Al despertar por la mañana, abro mis ojos y estos son cegados por el sol que se posa en mi ventana. Yo misma escuchó un ruido que no me deja continuar con mi siesta, así que tomo mi bata y me asomo por las escaleras, para ver porqué tanto escándalo.
El olor a café es extraño, ya que no teníamos dinero para costear el café fino que mi madre suele tomar, así que bajó las escaleras con mis pies descalzos, mientras la vieja escalera rechina.
Al estar en el comedor, me doy cuenta que estaba ese hombre pomposo en mi casa, y no lo podía negar, él era más guapo de cerca. Me quedo en la esquina de las escaleras, viendo su lamentable perfección y su increíble arrogancia al recibir café de mi madre. Mientras mi boca se abre lentamente, mi padre es el primero en darse cuento que estoy ahí pasmada.
-¡Alice!-Pronuncia mi nombre con firmeza, mientras el tal Volkova, se levanta de su asiento junto a mi padre. En la cultura de los ricos, es de buena educación que cuando una mujer llega, los hombres se levantan de sus asientos, demostrando que también somos relevantes en las conversaciones de los hombres cuando comen, aunque eso no sea así.
-Hola.-Le contesté algo extrañada, mientras me voy acercando cada vez más a la mesa, mientras mis piernas cortas se mueven.
-Él es Demian Volkóva, te comenté de él anoche. -Me comenta mi padre emocionado, mientras yo solo tomó un pan tostado en mis manos.
-Sí, hola.-Le respondí descuidada, mientras intento sentirme cómoda en mi propia casa.
-¿Y bien?-Preguntó mi madre rompiendo el hielo.-Demian es un valioso amigo de la familia.-Dijo sonando algo exagerada.
-¿Sí? No sabía qué eran cercanos.-Les contesté sin intereses mientras le pongo mantequilla a mi pan tostado.
Mis padres sientes un balde de agua fría pasando por sus cuerpos, ya que no estoy sincronizada con los halagos, para ese hombre extraño.
-No importa, tenemos mucho tiempo para conocernos.-Murmuró el hombre pomposo, envuelto en una burbuja de arrogancia.
-¿De qué habla?-Pregunté sorprendida, mientras mi garganta intenta no cerrarse.
-¿No se lo han dicho?-Respondió el señor Volkóva alzando una ceja, parecía estar divertido con esto.
-¿Qué no me han dicho?-Pregunté viendo a mis padres, mientras ellos solo agacharon la mirada. Yo no comprendía nada.- ¿Qué pasa?-Escupí enfadada.
-Apuesto que no.-Contestó el joven Demian, sonriendo arrogantemente.-Te llevaré a casa, o quiero decir…-Ahora posa una mano en su boca, para corregir.-A nuestra casa.-Dijo haciendo que mi piel se erizara.
-¿Cómo?-Escupí asustada.- ¿Cuál casa?-Pregunte aventando mi tostada en medio de la mesa, haciendo que el café salpicara por todas partes.- ¡Nunca viviría contigo!-Le contesté agresiva, mientras intento huir de esto, pero él joven se levantó de su asiento y azotó sus manos contra la mesa.
-¡Claro que lo harás!-Su voz es ronca y puede hacer que la gente se sienta amenazada, pero aun así, no bajo mi mirada.-Tus padres decidieron que serás mi esposa.-Dijo con nada de sutileza en sus palabras.
-¿Qué?-Pregunté herida mientras miro a mis padres, pero ellos parecen no ser lo suficientemente valientes como para decirme tal cosas. Mi padre incluso posa una mano en su boca, mientras pequeñas lágrimas salían de sus ojos.
-Hija...-Dijo mi madre tomándome del hombro, lo cual yo rechazó con firmeza.
-¿Tú también estás de acuerdo?-Pregunté viéndola con enojo y con pequeñas lagrimas saliendo de mí.
-Es lo mejor.-Me dice mientras intenta convencerme que esto sería lo mejor. En su mundo, ¿qué sería lo mejor para mí? ¿El bienestar económico de mi familia?
Así que salí corriendo rumbo a mi habitación. Al llegar a está, me encierro mientras mis lágrimas salen de mis ojos como un diluvio. No podía controlarme a mí misma en ese mismo momento, lo único que quería era desaparecer.
Mi madre no tardó en pararse a fuera de mi puerta, mientras me pide cínicamente que abra la puerta.
-¡Alice, escúchame!-Dijo fingiendo que está sollozando.-Tienes que salir.-Dijo tocando cada vez más fuerte la puerta.
-¿Para qué? ¿Para regalarme con ese hombre extraño? ¿Para cambiarme por dinero?-Ni siquiera podía mantenerme en pie.
Después de algunos minutos, solo escuché como la puerta se abre, y allí estaba la madre más mala del mundo, la que cambiaría a su hija por un futuro mejor. Mi madre se tiró al lado de mí cuando entro, tomando mi mano y empezando a llorar, pero sabía que sus lágrimas eran falsas y vacías, como el compromiso qué me harán tomar este día. Mi madre lograba convencer a todos con lágrimas, era como si dentro de ella, hubiera una descarada actriz que solo sabe mentir.
-Yo sé que es difícil, pero es lo mejor para ti.-Me dice en forma de consuelo.
-¿Para mí?-Mofe.-Para su estúpida economía, mejor dirán.-Yo era obstinada, así que no dejaría que cambiara mi parecer.
-No Alice, sé que ahora piensas eso, pero después me agradecerás.-Me dice con su dulce acento británico.-Él te hará una mujer de bien, no te va a faltar nada.-Después movió su boca para decir.-Una mujer debe hacer algunos sacrificios, para mantener a su familia en pie.
¿Entonces ser mujer, era la definición de ser infeliz? Buen consejo de vida madre.
¿En qué siglo estábamos? ¿Esto era legal? ¡Pero si solo soy una niña!
-Yo no quiero nada de eso, yo solo quiero...-Mis lágrimas cayeron de nuevo, de tan solo imaginarme la vida con alguien qué es un extraño.-Yo solo quiero quedarme con mis padres. Prometo ser buena, prometo hacer todo lo que ustedes me pidan, es más tomaré ballet como tu querías, pero no me dejes ir. Haré todo lo que me pidas.-No podía más, colapse.-Te lo ruego, no me dejes ir.-Las súplicas no parecieron funcionar. Yo misma prometí hacer lo que mamá quería que yo hiciera cuando era más joven, pensé que sería una buena táctica para evitar que me regalara con ese hombre, pero no funciono. Pero al mismo tiempo me pregunté : ¿Por qué tenía que convencer a mi madre? Se supone que su amor debe ser incondicional, pero para ella el amor no valía nada.
-Alice no sigas.-Dijo apartándose de mí, mientras yo la seguí arrodillada, suplicando que no me dejara ir.-No sigas, me haces daño.- ¿Yo le hacía daño?-Es lo mejor, prepara tus cosas, el señor Volkóva te espera.-Dijo cerrando la puerta, mientras yo caí arrodillada al suelo. No tuvo piedad de mis lágrimas.
Después de algunos minutos, comprendí que ellos no me querían aquí. Tendría que ir con ese hombre. Sabía que ese hombre no era bueno, así que tenía que tener mucho más cuidado con él.
Había terminado ya mis maletas y aún no podía controlar mi llanto, tenía que ocultarlo ya que no quería que el señor Volkova viera que estoy quebrada.
Baje lentamente las escaleras, viendo todo lo que no volvería a ver más, supongo que ese tipo me llevara tan lejos y no me dejara ver a mi familia, y para ser honesta, en este punto no creo que quiera verlos después de esto.
Baje hasta el último escalón y pude ver a ese hombre que sonreía como si fuera el comienzo de un romance. ¿Qué no entendía? Me hacía daño.
Observé a mis padres, pero decidí salir rápido de la casa. Si ellos ya no me quieren, ¿por qué me despediría de ellos?
Afuera de mi la casa, había una camioneta negra y un sirviente que subía mis maletas, y al lado de la camioneta un BMW negro.
El día era tan frío cómo las acciones que tomaron mis padres, así que solo fruncí el ceño, mientras el aire me despeinaba.
Al mirar los autos de este hombre, gruñí con odio, supongo que él es el dueño de medio país y dueño de todos los autos en Inglaterra, pero aún con ese hecho, no me importaba, no era mi dueño, lucharé contra él.
Después de pensar y maldecir en mi mente, sentí una mano detrás de mí, despertándome de mis pensamientos vengativos.
-Hermosa, sube al auto.-Dijo el hombre sonriéndome con delicadeza. No me hacía gracia lo que él hacía, así que solo lo fulmine y camine hacia el auto. Al estar adentro, pude ver por el retrovisor a Demian hablando con mis padres. Mi padre lloraba, suplicándole a Demian algo de lo que yo no sabía. Mi corazón palpitaba, mientras yo intento no llorar. ¿Él llora por mí? ¿Acaso me sigue amando?
Mi madre por su parte, conserva su sonrisa joven, combinada con sus ojos azules, mientras mira a Demian como si él fuera un dios. Quizá la frialdad que ella mostraba, no me sorprendía para nada, jamás fue apegada a mí puesto qué dejó que una institutriz cuidara de mi cuando yo era bebé.
Después Demian se dirigía al auto, así que desvié mi mirada hacia la ventana, para no encontrarme con su mirada tan potente.
Al subirse al auto, intentó charlar conmigo.
-Hermosa, te llevaré a casa.-Él puso su mano en la palanca de velocidades para empezar nuestro viaje, pero antes de que avanzara, puse mi mano también en la palanca.
-No quiero que pienses que eres mi novio o algo parecido.-Dije mirando el suelo, para después mirarlo a él.-No me llames hermosa, porque no lo soy.-Suspire profundo.-Eres un asco y jamás lograrás nada conmigo.-Mis lágrimas quieren salir, pero las retengo.- Si hago esto, es porque no tengo salida. Tú nunca vas a hacer algo mío.-Le escupí con rapidez con miedo a las represalias, pero inesperadamente él tomó mi barbilla con una de sus manos peligrosas.
-Eres rezongona por lo que veo.-Él está muy enojado, supongo que la amabilidad y la cortesía se termina aquí.- ¡Escúchame niña!-Respira algo inestable.-Pague millones por ti y ni siquiera creo que los vales, pero lo hice.-Sus dientes se aferran a su mandíbula, estaba más que enojado.-Quiero resultados a lo que pague. Serás mi esposa, aunque no te guste. Intente tratarte como una princesa, no quiero que actúes más como una estúpida niña. Te casaras conmigo y no voy a aguantar tus niñerías. ¡Madura o si no tendrás una vida miserable al lado mío!-Grita con fuerza, mientras yo entrecierro mis ojos del miedo.
Él era muy malo. ¿Cómo confiar en la gente otra vez? Realmente no sé si algún día podré tener fe en alguien más.
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