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Solange Dal Santo · En curso · 8.6k Palabras
Introducción
Las vidas de Amadeo y Anahí se cruzaron cuando ellos apenas eran unos niños ya que sus padres son mejores amigos, sobre todo sus madres que son amigas desde los seis años. Desde el instante que Amadeo conoció a Anahí el día que ella nació cuando él apenas tenia cuatro años hubo una conexión inmediata, tal así que sus padres no comprendían que es lo que sucedía y hasta en cierto punto les asustaba.
Con el pasar del tiempo la amistad de Amadeo y Anahí fue creciendo, convirtiéndose así en cómplices de la vida del otro, pero todo aquello sufrió una pausa cuando a los 18 años Amadeo se fue a estudiar finanzas a la universidad de Harvard en Massachusetts. La estadía de Amadeo en Estados Unidos se vio prolongada cuando él decide quedarse a hacer su maestría en la misma universidad, y desde aquel día Amadeo y Anahí han dejado de hablarse por motivos que él desconoce.
Después de cinco largos años, y tras el regreso de Amadeo a Milán, él y Anahí conocieron sus verdaderos sentimientos y se aventuraron a descubrirlos y vivirlos a fondo, pero un hecho inesperado hizo que sus planes se vieran completamente cambiados. Anahí ahora esta en Paris cumpliendo uno de sus sueños mientras que Amadeo está aprendiendo a ser padre de una pequeña que el no sabía que era su hija.
¿Será que este cambio de planes es más fuerte que su amor?
¿Se esperaran para retomar sus sueños?
Capítulo 1
[ANAHÍ]
Un mes después : 20 de Julio
Paris, Francia
Han pasado muchas cosas después de aquel día en el que Deo confirmo que es papá y de nuestra intima despedida al finalizar la fiesta de cumpleaños que le organizamos junto a su madre. Él, por su parte está siendo el padre responsable que le toca ser. Luego de que se diera ese milagro de que pudiera ser el donante de Bianca y que a elle le dieran de alta del hospital hace tan solo dos semanas atrás, él se dedica a visitarla todos los días después del trabajo para cuidarla y conocerla un poco más. Si bien no he sido testigo de esos momentos, estoy segura de que me moriría de amor al verlos juntos de esa manera. Por otra parte, yo, sigo adaptándome a esta vida temporal en Paris. El departamento donde me estoy quedando se me hace inmenso sin él y duele… no puedo mentirme, es triste saber que todo esto estaba pensado para dos y no se ha podido dar. De todas maneras, el resto lo compensa un poco, el curso es increíble, estoy aprendiendo técnicas que no podría haber conocido de no estar aquí, cada día conozco gente nueva que me abre perspectivas increíbles en el mundo del diseño y obviamente trabajar con Olivier Francois es un honor.
Mi padre, por su parte, creo que está entre feliz y triste de que Deo no este aquí conmigo. Por un lado, los celos de padre lo hacen sonreír, pero otra parte, ese mismo amor que me tiene le deja saber que yo realmente quería que el hombre de mi vida estuviera aquí. Todo eso sin contar el reclamo que le hizo a Deo por la situación, pero bueno, supongo que con el tiempo entendió que todo esto ocurrió hace mucho tiempo atrás.
—Bonjour excuse moi— (Hola, disculpa) escucho una voz masculina llamarme mientras que camino por los pasillos de la universidad para irme a casa, y al voltearme veo a un hombre bastante joven de cabello castaño claro y ojos azules como el cielo, él es bastante alto y viste de manera elegante. Se acerca a mi sin dejar de mirarme a los ojos y se sonríe —¿Tú eres Anahí Del Valle? ¿Cierto? — Me pregunta con su acento francés siendo parte de sus palabras.
—Si, ¿tú eres? — Cuestiono un poco confundida ya que él no está en mi curso.
—Bastián Dubois— Se presenta —Trabajo con Olivier Francois— Explica.
—Un gusto— Respondo aun un poco confundida mientras estrecho su mano y me sonríe.
—Olivier me pidió que viniera a buscarte, te explico… todos los años la universidad organiza un desfile de moda a beneficio de un hospital infantil, y bueno, este año, aprovechando que Olivier esta dando este curso, nos han asignado el proyecto— Me cuenta.
—Que lindo, pero ¿Qué tengo que ver yo en todo esto? — Pregunto un tanto confundida y se sonríe.
—Olivier te quiere en el equipo de diseño— Termina de decir y esto si que no me lo esperaba.
—¿Yo? —
Bastián se sonríe —Eres de las mejores diseñadoras que existen actualmente, esto no debería sorprenderte— Señala y rio nerviosa.
—Esas son palabras muy exageradas—
—Son verdad, ¿quieres que vayamos por un café y te cuento todo el proyecto? — Me propone y de manera instintiva miro el reloj.
—¿Café? ¿A esta hora? — Cuestiono ya que está anocheciendo, algo que me di cuenta cuando salí después de horas en el taller del curso.
—¿Una cena? — Propone divertido haciéndome reír.
—Estaba por ir a cenar sola, asique, no veo porque no ir contigo— Respondo y encojo mis hombros.
—Perfecto, vamos, ¿tienes coche? — Averigua y niego de inmediato.
—No—
—¿Te llevo? — Ofrece y asiento.
—Va, por si acaso te aviso que sé defensa personal, asique si intentas secuestrarme, ya sabes— Bromeo y reímos.
—No pretendo secuestrarte, sería una perdida absoluta para el mundo de la moda, eres realmente muy talentosa— Me halaga.
—Gracias, ¿y tú? ¿Qué haces con Olivier? — Inquiero mientras que caminamos hacia el estacionamiento.
—Digamos que soy su mano derecha, ya sabes, organizo los desfiles, busco nuevos talentos para su equipo, negocio sus contratos, y en esta ocasión le asisto con todo el curso— Explica.
—Eso es interesante… pero, no te vi en la clase— Comento y se sonríe.
—Mi trabajo es ser invisible, estoy ahí, pero nadie lo sabe— Me cuenta y al llegar a un auto deportivo color blanco, él me abre la puerta para que me suba.
—¿Eso quiere decir que me has visto en clase? — Averiguo y se sonríe.
—Así es— Responde mientras que me subo al auto y una vez dentro, él cierra la puerta para después subirse del lado del conductor —¿Algún restaurante favorito? — Averigua y niego.
—Llevo tan solo un mes en Paris, acepto recomendaciones— Le dejo saber y se sonríe.
—De acuerdo, te llevare a un sitio increíble, y vuelvo a prometerte que no te secuestrare— Bromea y reímos a la par. Nuestras risas se ven interrumpidas por el ruido de mi celular y al sacarlo del bolsillo y ver el nombre de Deo en la pantalla, decido no contestar —Si quieres atiende, no hay problema— Comenta.
—No, no te preocupes, es mi novio, después hablo con él— Explico cuando va saliendo del estacionamiento.
—¿Tienes novio? — Cuestiona y asiento.
—Si, está en Italia— Respondo con un poco de melancolía.
—Que lastima…— Murmura y me lo quedo viendo.
—¿Qué? — Inquiero tratando de saber que ha sido eso y tan solo se sonríe.
—Nada, no te preocupes, mejor cuéntame, ¿te gusta el curso? — Me pregunto y eso es todo lo que hacia falta para que comenzara a hablarle acerca de todo lo que me encanta está experiencia.
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