
Una concubina para el CEO virgen.
Diego Almary · En curso · 69.5k Palabras
Introducción
Porque en el mundo Belmonte nadie sobrevive sin pagar el precio, y ella está a punto de convertirse en la esposa de un hombre que jamás pensó amar.
— No — dijo ella — . Vamos a aclarar las cosas de una vez por todas.
Bastián la miró con sus ojos ambarinos, como si no fuese capaz de reconocer a la persona que tenía enfrente.
— ¿Por qué de repente tomas esa actitud? — le preguntó — . Hace unos cuantos minutos estabas lloriqueando y temblabas como una hoja al viento porque ibas a tener que acostarte conmigo. ¿Ahora, de repente, ya tienes carácter?
Capítulo 1
Ahora era una esclava. Amaranta lo sabía y nadie tenía que decirle aquella verdad para que fuese consciente de su realidad. Las deudas que había acumulado su padre en aquel casino la habían orillado hasta ese extremo: la estaban convirtiendo en una esclava, porque no había otra palabra para definir aquello en contra de su voluntad.
De pie, ante una fila de muchachas de su misma edad, esperaban ansiosamente a que llegara su nuevo comprador. Claro que nadie lo llamaba de esa manera; la matrona que la había maquillado y preparado para el momento los llamaba como “el jefe”. Pero Amaranta sabía muy bien lo que era; todos, en realidad, sabían muy bien que el apellido Belmonte significaba riqueza, opulencia, pero sobre todo poder.
Un poder al que ni siquiera su madre había logrado oponerse cuando su padre, deseoso de pagar las deudas que había adquirido con el casino Belmonte, la había ofrecido como una pequeñita carnada, como un aliciente a sus enormes deudas de juego. Y eso era lo que Amaranta sabía que iba a pasar ahora en su vida: que sería nada más que una esclava.
Pero esperó pacientemente a que su nuevo dueño apareciera. Qué tan difícil podrían ser las hijas de los demás hombres — vamos, endeudados hasta el pescuezo — que habían sido “vendidas” al casino Belmonte para pagar las deudas. No eran más que camareras explotadas y agotadas. Amaranta estaba acostumbrada a trabajar hasta el cansancio, y era lo suficientemente inteligente para saber que podría huir si se lo proponía. Tal vez un largo año de trabajo fuera castigo corto si lograba pagar las deudas de su padre y encontraba una vida fuera de su agarre.
Pero sabía que algo era diferente, porque la misma matrona le había comunicado a una de sus ayudantes que el señor quería ver a las nuevas muchachas que entrarían a trabajar al casino. Era bastante extraño. Amaranta se imaginó lo peor. Había escuchado comentarios sobre aquel hombre refinado pero ruin, con una sonrisa elegante pero peligrosa como una navaja suiza.
El tiempo que esperó ahí, de pie, no hizo más que aumentar su nerviosismo. Hasta que entonces la puerta se abrió. No lo había visto más que en fotografías de las revistas de chismes, pero en persona era completamente imponente.
Un hombre alto, de hombros anchos. En su juventud debía haber sido un roble imponente, pero ahora no era más que un hombre entrando en la ancianidad, con el gesto huraño pero la mirada ávida que se paseó por todas las muchachas que estaban de pie frente a él.
— aquí están, como me lo ordenó — dijo la mujer.
Ella también estaba elegantemente vestida, como todas las personas que trabajaban en el casino, y, aparte de la demacrada peluca y el vestido desgastado de tanto uso, parecía una mujer atractiva en sus enteros cabales.
— Solo que no sé muy bien para qué las quería ver, señor.
— ¿Son las hijas de los deudores? — preguntó el hombre en una voz tranquila y apaciguada, pero que no ocultaba ni por un segundo aquel misterioso poder que lo rodeaba.
— Sí, señor. Son las hijas de cada uno de ellos, tal como lo pidió.
El hombre pasó de nuevo la mirada en dirección a las muchachas. Aquella mirada fue un tacto frío sobre sus espaldas.
Y entonces, tal como lo suponía en sus pesadillas cada noche, Amaranta parecía ver el futuro de sus desgracias, porque el hombre posó sus ojos en ella y se acercó caminando despacio.
— Si a mi hijo le gustan las mujeres como me gustan a mí, entonces esta será perfecta — dijo así, sin más.
Y Amaranta sintió cómo todo su estómago se revolvía en su interior. Ella no era especialmente la más atractiva: era más bien delgada, un poco tonificada por el año de entrenamiento al que la sometió su padre, con el cabello oscuro, tremendamente largo, y los ojos verdes como los de una esmeralda. Pero a sus veintidós, Amaranta se veía a sí misma como una muchacha del común.
Pero para aquel hombre era la pieza perfecta que encajaba en su rompecabezas.
— Llévense a las otras al casino y enséñenles el trabajo. Sígueme, muchachita.
El hombre salió del lugar con paso acelerado y Amaranta se quedó un segundo de pie, sin saber muy bien qué era lo que debía hacer, hasta que la matrona le dio un puntapié en las nalgas para que avanzara.
Los pequeños tacones que envolvían los delicados pies de Amaranta resonaron por el pasillo mientras seguía aquel hombre, y luego se introdujo en un elevador. Amaranta dudó por un solo instante, pero luego obedeció. Tenía que pagar la deuda de su padre; le había prometido a su madre que haría lo que fuese necesario para conseguirlo.
El hombre la miró de los pies a la cabeza a través del espejo del elevador, con una mirada cargada de un poco disimulado deseo.
— Le gustarás.
— Disculpe, señor — se atrevió a interrumpirlo Amaranta, antes de que el hombre iniciara un discurso de quién sabe qué.
Él la miró entrecerrando los ojos, como si contuviera el deseo de golpearla.
— ¿Qué? — preguntó él.
— ¿No voy a trabajar en el casino como las demás?
— No — le dijo el hombre — . Tú tienes una misión muchísimo más especial. ¿Has escuchado hablar de mi hijo?
Amaranta asintió.
— ¿Qué has escuchado hablar? — preguntó.
Amaranta no quiso decirlo; le pareció irrespetuoso. Pero los ojos azules del hombre, clavados en ella, la hicieron pasar saliva.
— Leí en una revista una vez que decían que era gay.
El hombre le dio un fuerte puño al espejo, tan fuerte que este se fracturó como una telaraña.
— ¡Patrañas! — dijo con rabia — . Mi hijo es un hombre de verdad. Pero le ha gustado jugar a las escondidas, y esta vez no se va a esconder de mí. Ya eres una concubina.
Cuando Amaranta escuchó aquella frase sintió que todo el cuerpo se le llenaba de un frío y una debilidad que le hizo temblar las rodillas.
— Así que ya no importa. Esta noche vas a entrar a la recámara de mi hijo y vas a ayudarlo a convertirse en un hombre de verdad. Le vas a quitar la virginidad y ayudarás a callar aquellos rumores.
Cuando el hombre vio la palidez del rostro de Amaranta, se acercó a ella, tanto que pudo percibir su caro perfume.
— Recuerda que si no lo haces, no solo no perdonaré la deuda de tu padre, sino que mañana tu precioso rostro aparecerá en los obituarios.
Últimos capítulos
#61 Capítulo 61 61.
Última actualización: 12/25/2025#60 Capítulo 60 60.
Última actualización: 12/25/2025#59 Capítulo 59 59.
Última actualización: 12/25/2025#58 Capítulo 58 58.
Última actualización: 11/14/2025#57 Capítulo 57 57
Última actualización: 11/14/2025#56 Capítulo 56 56.
Última actualización: 11/14/2025#55 Capítulo 55 55.
Última actualización: 11/14/2025#54 Capítulo 54 54.
Última actualización: 11/14/2025#53 Capítulo 53 53.
Última actualización: 11/11/2025#52 Capítulo 52 52.
Última actualización: 11/11/2025
Te podría gustar 😍
De Mejor Amigo a Prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Invisible para su Matón
Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano
—Vas a tomar cada pulgada de mí. —Susurró mientras empujaba hacia arriba.
—Joder, te sientes tan jodidamente bien. ¿Es esto lo que querías, mi polla dentro de ti? —Preguntó, sabiendo que lo había estado tentando desde el principio.
—S..sí —jadeé.
Brianna Fletcher había estado huyendo de hombres peligrosos toda su vida, pero cuando tuvo la oportunidad de quedarse con su hermano mayor después de graduarse, allí conoció al más peligroso de todos. El mejor amigo de su hermano, un Don de la mafia. Él irradiaba peligro, pero ella no podía mantenerse alejada.
Él sabe que la hermanita de su mejor amigo está fuera de límites y, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella.
¿Podrán romper todas las reglas y encontrar consuelo en los brazos del otro?
Mi Luna Marcada
—Sí.
Exhala, levanta su mano y la baja para abofetear mi trasero desnudo de nuevo... más fuerte que antes. Gimo por el impacto. Duele, pero es tan excitante y sexy.
—¿Lo harás de nuevo?
—No.
—¿No, qué?
—No, Señor.
—Buena chica —acerca sus labios para besar mi trasero mientras lo acaricia suavemente—.
—Ahora, voy a follarte —me sienta en su regazo en una posición de monta. Nos miramos a los ojos. Sus largos dedos encuentran el camino hacia mi entrada e insertan sus dedos.
—Estás empapada por mí, nena —dice complacido. Mueve sus dedos dentro y fuera, haciéndome gemir de placer.
—Hmm —pero de repente, se van. Lloro mientras deja mi cuerpo ansiando por él. Cambia nuestra posición en un segundo, así que estoy debajo de él. Mi respiración es superficial y mis sentidos incoherentes mientras anticipo su dureza en mí. La sensación es fantástica.
—Por favor —suplico. Lo quiero. Lo necesito tanto.
—Entonces, ¿cómo te gustaría venirte, nena? —susurra.
¡Oh, diosa!
La vida de Apphia es dura, desde ser maltratada por los miembros de su manada hasta que su compañero la rechaza brutalmente. Está sola. Golpeada en una noche difícil, conoce a su segunda oportunidad de compañero, el poderoso y peligroso Alfa Lycan, y vaya que le espera la aventura de su vida. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que no es una loba común. Atormentada por la amenaza a su vida, Apphia no tiene otra opción que enfrentar sus miedos. ¿Podrá Apphia derrotar la iniquidad que amenaza su vida y finalmente ser feliz con su compañero? Sigue para más.
Advertencia: Contenido maduro.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Placeres culposos
¿Todo ha sido un error? ¿O quizás solo parte del destino? La ida por un vaso de agua, resultó en el inicio de un deseo culposo con consecuencias irreversibles.
Soy Erika Martín de 21 años, soy una latina, proveniente de Venezuela, me mudé de mi país buscando el sueño Americano ante una oportunidad de empleo como servicio doméstico en la mansión uzcategui, sin saber que mi destino cambiaría por completo, al conocer a Alejandro Uzcategui, el heredero y magnate de negocios más prestigioso dela ciudad, con una ciudad tan grande y él puso sus ojos en mi, su humilde y tímida empleada, que no sabe decirle que no, todo con él era perfecto, pero él tiene dos grandes defectos, es casado y jodidamente posesivo, me llama bomboncito y me reclama como suya. Estoy locamente enamorada de él y temo por la repercusiones de lo que vendrá, ya que se que no me dejará escapar, menos cuando sepa mi gran secreto.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
El regreso de la princesa de la mafia
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
Accardi
—Te costará algo —susurró antes de tirar de su lóbulo con los dientes.
Sus rodillas temblaron y, si no fuera por su agarre en su cadera, habría caído. Él empujó su rodilla entre sus muslos como un soporte secundario en caso de que decidiera necesitar sus manos en otro lugar.
—¿Qué quieres? —preguntó ella.
Sus labios rozaron su cuello y ella gimió mientras el placer que sus labios provocaban se hundía entre sus piernas.
—Tu nombre —exhaló él—. Tu verdadero nombre.
—¿Por qué es importante? —preguntó ella, revelando por primera vez que su corazonada era correcta.
Él se rió contra su clavícula.
—Para saber qué nombre gritar cuando vuelva a entrar en ti.
Genevieve pierde una apuesta que no puede pagar. Como compromiso, acepta convencer a cualquier hombre que su oponente elija para que se vaya a casa con ella esa noche. Lo que no se da cuenta cuando el amigo de su hermana señala al hombre taciturno sentado solo en el bar, es que ese hombre no se conformará con solo una noche con ella. No, Matteo Accardi, Don de una de las pandillas más grandes de la ciudad de Nueva York, no hace encuentros de una sola noche. No con ella, de todos modos.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!












