PECADORA POR ACCIDENTE
1.6k Vistas · En curso · Nelpin Autora
Un disfraz de veinte euros nunca debió convertirse en una condena de pasión y engaño, pero el destino disfruta de las jugadas sucias. Priscila Alarcón, temerosa del compromiso por los fracasos matrimoniales de su familia y cansada de la presión familiar, decide cortar la discusión con una locura teatral: comprar un hábito de poliéster, vestirse de monja y fingir que ingresará a un convento. Su plan: dar un buen susto a sus padres, salir en su viejo Volvo y regresar diciendo que la madre superiora la rechazó por falta de vocación.
Entonces, la carretera se tiñe de tragedia.
Rodrigo Madrigal, un magnate implacable, sofisticado y devoradoramente atractivo, agoniza entre los restos de su deportivo destrozado. Cuando abre los ojos y ve a Priscila hincada a su lado —persignándose al revés y aterrada por la escena—, no ve a una farsante de mercadillo. Ve a una santa milagrosa cuyo rostro celestial le otorga la fuerza salvaje para aferrarse a la vida.
Tras sobrevivir, un Rodrigo lleno de fe e intriga inicia una búsqueda implacable para encontrar a la "sierva de Dios" que lo salvó. Priscila queda atrapada en una red de mentiras piadosas y doble identidad. Mientras él lucha contra la culpa abrumadora de sentir una atracción profana y salvaje por una supuesta religiosa, ella intenta no caer rendida ante la seducción elegante de un hombre acostumbrado a salirse siempre con la suya.
Un amor prohibido, una mentira a punto de explotar y un deseo que quema más rápido que el infierno.
Entonces, la carretera se tiñe de tragedia.
Rodrigo Madrigal, un magnate implacable, sofisticado y devoradoramente atractivo, agoniza entre los restos de su deportivo destrozado. Cuando abre los ojos y ve a Priscila hincada a su lado —persignándose al revés y aterrada por la escena—, no ve a una farsante de mercadillo. Ve a una santa milagrosa cuyo rostro celestial le otorga la fuerza salvaje para aferrarse a la vida.
Tras sobrevivir, un Rodrigo lleno de fe e intriga inicia una búsqueda implacable para encontrar a la "sierva de Dios" que lo salvó. Priscila queda atrapada en una red de mentiras piadosas y doble identidad. Mientras él lucha contra la culpa abrumadora de sentir una atracción profana y salvaje por una supuesta religiosa, ella intenta no caer rendida ante la seducción elegante de un hombre acostumbrado a salirse siempre con la suya.
Un amor prohibido, una mentira a punto de explotar y un deseo que quema más rápido que el infierno.


















































