¿TU CAMA O LA MÍA?
329 Vistas · En curso · Leslie D
Clara Benavente llega a Londres dispuesta a empezar de nuevo.
En menos de veinticuatro horas pierde su maleta, descubre que la habitación que alquiló no existe y recibe la cancelación del proyecto por el que cruzó media Europa.
Entonces aparece Rowan Ashford.
Un desconocido arrogante, divertido y peligrosamente atractivo que le presta un cargador, comparte accidentalmente su café con ella y consigue hacerla reír durante el peor día de su vida.
Clara se despide convencida de que nunca volverán a verse.
Londres tiene millones de habitantes.
Las probabilidades estaban de su lado.
Hasta que al día siguiente entra en su nuevo trabajo y descubre que Rowan es el arquitecto responsable del antiguo teatro que ella deberá ayudar a reabrir.
Ahora trabajarán juntos durante seis meses.
La atracción tarda muy poco en dejar de ser una broma.
Pero Rowan ya entregó una vez su futuro a alguien y terminó descubriendo una traición que lo dejó incapaz de confiar en las promesas.
Clara tampoco quiere otra relación.
Así que llegan al acuerdo perfecto:
sexo, deseo y ninguna expectativa.
El problema empieza cuando ambos descubren que acostarse sin enamorarse resulta mucho más complicado cuando ya no pueden dejar de buscarse.
En menos de veinticuatro horas pierde su maleta, descubre que la habitación que alquiló no existe y recibe la cancelación del proyecto por el que cruzó media Europa.
Entonces aparece Rowan Ashford.
Un desconocido arrogante, divertido y peligrosamente atractivo que le presta un cargador, comparte accidentalmente su café con ella y consigue hacerla reír durante el peor día de su vida.
Clara se despide convencida de que nunca volverán a verse.
Londres tiene millones de habitantes.
Las probabilidades estaban de su lado.
Hasta que al día siguiente entra en su nuevo trabajo y descubre que Rowan es el arquitecto responsable del antiguo teatro que ella deberá ayudar a reabrir.
Ahora trabajarán juntos durante seis meses.
La atracción tarda muy poco en dejar de ser una broma.
Pero Rowan ya entregó una vez su futuro a alguien y terminó descubriendo una traición que lo dejó incapaz de confiar en las promesas.
Clara tampoco quiere otra relación.
Así que llegan al acuerdo perfecto:
sexo, deseo y ninguna expectativa.
El problema empieza cuando ambos descubren que acostarse sin enamorarse resulta mucho más complicado cuando ya no pueden dejar de buscarse.


















































