NovelaGO
Alejándome del lobo

Alejándome del lobo

Jade F. C. J · En curso · 102.5k Palabras

743
Tendencia
743
Vistas
0
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Meses después de la huida repentina de Kayler Brown, Carolina Lane intenta salir adelante sola y concentrarse en sus estudios mientras que por dentro llora por lo sucedido con su ahora ex novio hombre lobo.
Cuando Carolina se entera de que Kayler vuelve a Lewiston ella intenta no ir detrás de él casi al momento. Pero se da cuenta de que Kayler está en las mismas andanzas de antes: fiestas cada fin de semana, alcohol, salidas misteriosas. Todo le parece un tipo de déjà vu como en los inicios ¿a eso quiere jugar Kayler Brown? Bien, ella lo puede hacer mucho mejor.
Las venganzas y la falta de comunicación entre ambos los harán cometer varios errores, pero hay un chico nuevo en el pueblo, su nombre es Gadreel, ¿quien es Gadreel? ¿Y por qué dicen que es un caído?

Capítulo 1

CAROLINA

—Carolina, ¿me escuchas?

Parpadeo varias veces y miro a la persona frente a mi: la doctora Morrison. Se ha convertido en mi psiquiatra desde hace ya algunos meses. Desde que esa persona se fue —no quiero decir nombres— había quedado demasiado mal. Había entrado en una depresión horrible, no quería comer, nada de lo que hacía antes me daba satisfacción. Aparte de eso experimenté algunos problemas de ansiedad, lo descubrí cuando me había metido a la ducha después de días y experimenté un ataque de ansiedad.

Pensé que moría.

Así que mi mamá me buscó ayuda y volví a Lewiston, no podía estar fuera, de alguna forma había experimentado un tipo de miedo por el mundo exterior. Mamá me cuidaba, se ocupada de darme mis medicinas —para no decir antidepresivos— y demás. Junto con Mike, claro está. Me pregunto si Mike le dirá algún día la verdad a mamá y también me preguntaba si ella lo aceptaría.

—Si —respondí. Tenía sesiones una vez cada quince días.

—¿En que pensabas?

La doctora Morrison era tez blanca, cabello rubio y un poco bajita. Usaba lentes y tenía una carpeta con ella en donde llevaba mi registro. A decir verdad fue una gran ayuda para mi y me ha ayudado a superar varios traumas: empezando por la violacion que tuve. Cuando pienso en eso aprieto mis puños súper fuerte y me provoca golpear a Rafael. Me provoca hacerle de todo. Sin piedad. Pero me calmo, diciéndome que no vale la pena enojarme y poner en riesgo mi salud por alguien como él.

—En cosas —me limité a decir.

—Nos ha agarrado la noche, ¿te sientes mejor que hace quince días? Puedo minorar la dosis si es así, te veo un poco más relajada —me dice.

—No, la dosis está bien por ahora. Quizás más adelante —me apresuré a decir. De alguna forma los medicamentos me hacían sentir bien.

Ella duda.

—Está bien. Terminamos por hoy. Recuerda hacer tus ejercicios de respiración. ¿Has ido a las clases de yoga?

Me había inscrito unos meses atrás a clases de yoga aquí en el pueblo y me habían servido mucho.

—Esta semana no fui porque tenía cosas que hacer con mamá y Mike pero en la próxima si voy —me puse de pie, tomando mi abrigo y mi bolso.

—Está bien, solo recuerda no dejarlas por ahora. Son de mucha ayuda.

Y lo sabía. Me sentía un poco mejor.

—Te veo en quince días entonces —me sonríe.

—Nos vemos.

Cuando salgo de la oficina el viento helado me hace sentir escalofríos. Hoy será una noche muy friolenta. Estábamos a finales de Enero, había retomado mis clases de la universidad en línea. No estaba preparada para volver a la universidad, ver a Rafael y peor volver a mi habitación.

Seguí caminando por la acera, había dejado el auto de mamá estacionado a unas cuantas calles. Era de noche y no había mucha gente transitando. Lewiston no era muy transitado que digamos. Respiré profundo, relajándome. Cuando me acordaba de él aún sentía una tristeza en mi pecho, pero la descartaba de inmediato. No me quiso escuchar en su momento, no me creyó y eso es algo que tampoco puedo perdonar. Y no seguiré yendo detrás de él como perrito faldero. Esa no es la Carolina Lane que conozco.

Cuando estaba a punto de llegar a mi auto no me sentí del todo sola, de repente me sentí observada y eso me dio un poco de nervios y miedo. Miré para todos lados pero no había nadie. Apresuré el paso hasta llegar a la puerta de mi auto, busqué las llaves en mi bolso pero para mi mala suerte nunca las encontraba.

Cuando sentí un hormigueo en mi nuca volteé a ver detrás de mi de inmediato, pero no había nadie tampoco.

Okay, tienes que relajarte, Carolina, es solo tu mente jugándote una mala pasada. Me calmé y seguí buscando las llaves pero un ruido arriba de mi cabeza me hizo detenerme en seco. Era como si alguien estuviera moviendo las ramas del árbol. Elevé la vista y miré: estaba oscuro, el árbol se movía y movía, achiqué la vista para ver más pero no lograba ver nada. Todo era negro.

Y entonces pasó: las luces de un camión alumbraron el punto exacto. Lo que miré por una milésima de segundo: un chico en pantalones, sin camisa, mirándome fijamente con sus ojos negros y una sonrisa maquiavélica ¿además de eso? Miré dos cosas negras detrás de él, en su espalda: ¿alas? La luz del camión pasó así que todo volvió a ser negro. Sentía miedo. Terror. Me apresuré a buscar las llaves del coche, encontrándolas en el bolsillo de mi pantalón, abrí la puerta, me adentré y arranqué, alejándome de sea lo que sea que haya visto.

—¿Cuando vienes, Anne? —me acuesto en mi cama con el teléfono celular puesto en mi oreja. Hablaba con Anne, la extrañaba para ser sincera, pero ella estaba haciendo su vida y estudiando en Canadá, junto con Thomas. Me alegraba que Anne encontrara a alguien como él, que la ama incondicionalmente.

—No lo sé, Caro, estoy en exámenes y tengo mucho que estudiar, ¿tú estás estudiando?

Bufé.

—Obvio —medio mentí. Estudiaba, sí, pero no en exceso.

—Caro... —musita.

—Créeme, Anne, lo hago, una hora al día o dos. Diario —hice un hincapié en eso último.

—Está bien. Extraño Lewiston —dice— Extraño andar por el bosque de vez en cuando con mi bicicleta. Extraño visitarte. Como en los viejos tiempo, ¿recuerdas?

—Lo recuerdo. —suspiré profundo algo nostálgica junto con Anne. Ojalá volviéramos a esos días. Al menos evitaría conocer a alguien de por aquí cerca. —Pero bueno, son nuevos comienzos, lo único que queda es adaptarse y hacer que sea un lugar mejor.

—Me alegra escucharte hablar así —dice— ir a terapia te ha servido mucho. Me siento orgullosa —lloriquea.

—Ya, Anne —no me gustaba lo cursi ni las lloraderas.

—Lo siento —sorbe su nariz— ¿has hablado con Connor? —me pregunta, cambiando de tema.

—No, ese ingrato ya no me habla desde que está con Kenzie.

—Oh, oh, ¿acaso son celos los que estoy percibiendo?

—Por supuesto que no —me siento de inmediato en la cama— estás loca —reí.

Es que extrañaba a Connor y casi no hablábamos.

—Hmm bueno, te tengo que dejar, amiga, quiero seguir estudiando —se le escucha un bostezo.

—Mejor descansa —aconsejo— duerme un poco y luego continuas.

—Quizás tengas razón. Te hablo más luego, cuídate.

—Bye —corté.

Al menos aún hablaba con Anne.

Por la noche me preparo algo de comer y me siento en el comedor a cenar. Estaba sola, al principio era muy difícil estarlo, me sentía deprimida y lo único que hacía era llorar. Pero poco a poco empezó a gustarme estar sola, sentía una especia de paz y tranquilidad. Obviamente venían recuerdos a veces, pero lograba ser más fuerte que ellos. Cuando termino de comer, lavo mi plato y lo pongo en la platera, en eso, mi celular suena anunciando un mensaje de texto.

Lo leo mientras camino hacia la sala.

De desconocido:

Buh.

¿Ah? Frunzo el ceño ya que no entiendo el contenido del mensaje así que tecleo una respuesta.

¿?

De desconocido:

¿Sola en casa?

De Carolina:

No es tu problema, ¿quien eres?

Desconocido:

Abre la puerta y averígualo.

Sentí un poco de pánico y algo de desconfianza.

Carolina:

Estas loco si crees que abriré la puerta. Tengo un arma.

¿En serio, Carolina? Bueno, no me juzguen, puedo usar el rifle de Mike, la vez pasada me enseñó así que... puedo contra quien sea que sea. Subo a la habitación de mamá y busco en el armario el rifle, lo cargo y bajo otra vez a la sala, acercándome a la puerta. Miré por el huequito de esta... pero no había nadie.

Esta vez no me van a intimidar como años atrás.

Me celular sonó.

Desconocido:

¿Miedo?

Carolina:

Seas quien seas no te tengo miedo. No sabes quien soy.

Desconocido:

Una rubia común y corriente.

Me enojé. Pero no debía enojarme.

—Relájate, Carolina, relájate. Todo está bien. No vale la pena perder los cabales por un idiota que solo quiere hacerte una broma.

Carolina:

Imbecil.

Desconocido:

Por qué no abres, conejita? El lobo feroz solo quiere ser tu amigo.

Sentí una especie de escalofrío cuando dijo eso.

El lobo feroz.

De alguna manera me recordó a Kayler. Tragué grueso y seguí respondiendo.

Carolina:

No es gracioso.

Será...?

No.

No es él.

Desconocido:

Ábreme, conejita.

Carolina:

Deja de llamarme así.

Desconocido:

No te acuerdas de mi? Me conociste saliendo de tu loquera.

Y entonces hice memoria. ¿Saliendo del psiquiatra? Pensé, pensé y pensé... hasta que di con algo. Una semana atrás cuando miré la silueta de un hombre en un árbol. Era escalofriante. Me dio mucho miedo. No puede ser la misma persona, ¿o si?

Carolina:

El loco del árbol?

Desconocido:

Jaja que ingeniosa. Por qué no sales y nos conocemos mejor?

En eso adjuntó una ubicación. En el bosque, en medio del bosque para ser exactos. Estará loco si cree que voy a ir.

Desconocido:

Miedosa. Eres una miedosa. Tranquila que no te voy a comer.

Rodé los ojos.

Desconocido:

A menos que tu quieras, claro 😏

¿Qué le pasa?

Carolina:

No te tengo miedo.

Desconocido:

Te espero aquí entonces 😏

Guardé el celular en el bolsillo de mi pantalón trasero y me preparé mentalmente. Sea quien sea ese chico tenebroso no es más que yo, yo puedo con él, después de todo soy un lobo, aunque no me he transformado hace mucho. Tenía puesta una camisa a cuadros, unos vaqueros desgastados y mis converse negros. Mi cabello rubio estaba en un moño desaliñado, varios pelitos caían en mi cara. En fin, era toda una señorita de pueblo ya.

Abrí la puerta de mi casa y salí con el rifle en mano. La noche estaba friolenta, habían algunas ráfagas de viento acompañadas de sonidos escalofriantes. Como en las películas de miedo. Me adentré al bosque, conocía bien el centro del bosque porque la primera vez que vine aquí fui engañada por una manada de mujeres loba celosas. Así que conocía bien.

Caminé y caminé súper sigilosa, mirando para todos lados, no tenía miedo, de pronto me sentí valiente. Tenía un arma conmigo. Me suspendí en cuanto escuché un ruido en los árboles, como si una especie de pájaro hubiera aterrizado allí. Pero estaba oscuro así que no podía ver, sin embargo cayó a la par mía una pluma. Una enorme pluma negra. Me agaché para recogerla. La tomé en mis manos, observándola detenidamente.

¿Que clase de ave es esta? Tiene que ser enorme. Aún así, la pluma me llamo mucho la atención así que la guarde en mi bolsillo. Seguí caminando hasta llegar al punto exacto. Y no había nadie. Este lugar me trajo recuerdos. Estaba aquí, super asustada cuando una loba se lanzó a mi dispuesta a atacarme pero otro lobo negro lo impidió. Ese lobo era Kayler. Aun recuerdo todo como si hubiera sido ayer.

Tomé mi celular y tecleé un mensaje:

Estoy aquí, ¿ahora eres tú el que se esconde?

Desconocido:

Te observo. Te he observado todo este tiempo.

Miré para todos lados. Estaba cerca de la casa de los Brown y es entonces en donde empiezo a escuchar una especia de música. Música súper alta que incluso escuchas aquí, en el bosque. Trago grueso preguntándome quien será. ¿Los de la manada del señor Brown? ¿Celebrarán algo? Tenía meses de no hablar con ese señor. Tomé mi rifle y me acerqué mas a unos arbustos para poder ver la casa desde larguito, olvidando que quizás andaba un loco por aquí cerca.

Me asomé: había autos afuera, otros que llegaban, eran jóvenes. Como de mi edad quizás, universitarios. Pero en eso se acerca un auto negro, vidrios oscuros y se estaciona frente a la casa, venían dos autos más detrás de ese. Mi corazón late a mil por hora al imaginar a la persona que venía allí. Cuando la puerta del coche se abrió y salió un tipo cabello negro, despeinado y sin camisa, retrocedí.

Kayler.

Traía un cigarro en su boca.

Salió, saludó a varios chicos y chicas.

Dios. No puede ser. Esta aquí. Regresó. Kayler Brown regresó. Retrocedí lentamente porque no sabía qué hacer o qué pensar pero pisé algo que hizo mucho ruido, provocando que los tipos de la casa, incluido Kayler Brown voltearan a ver hacia acá, cuando me iba a girar para volver a mi casa lo más rápido posible una mano cubrió mi boca.

—Shhh —susurró la persona que me retenía— callada, conejita —dijo.

Estaba en shock, tenía mi rifle y me podía transformar en loba pero eso solo haría que Kayler me sintiera, así que hice lo que el tipo desconocido me dijo y me callé, más porque frente a mi a una distancia considerada estaba Kayler y no quería enfrentarlo.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Cómo No Enamorarme de un Dragón

Cómo No Enamorarme de un Dragón

2.2m Vistas · Completado · Kit Bryan
Nunca me postulé a la Academia para Seres y Criaturas Mágicas.

Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.

Todos menos yo.

Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.

La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.

Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.

Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Emparejada con su Instructor Alfa

Emparejada con su Instructor Alfa

1.1m Vistas · Completado · Marina Ellington
Soy Eileen, la marginada de la academia de cambiaformas, todo porque no tengo lobo. Mi única salvación es un don para la sanación que me consiguió un lugar en la División de Sanadores. Entonces, una noche en el bosque prohibido, encontré a un desconocido al borde de la muerte. Bastó un roce, y algo primitivo se rompió entre nosotros. Esa noche me ató a él de una forma que no puedo deshacer.

Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.

Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

1m Vistas · Completado · Sherry
Maya se quedó helada cuando entró el hombre que atraía todas las miradas del salón. Su exnovio, que había desaparecido hacía cinco años, era ahora uno de los magnates más ricos de Boston. En aquel entonces, él nunca había dado pistas sobre su verdadera identidad; luego, había desaparecido sin dejar rastro. Al ver ahora su mirada fría, ella solo podía suponer que él había ocultado la verdad para ponerla a prueba, había decidido que ella era superficial y se había marchado decepcionado.

Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.

—¿Todavía estás enojado conmigo?

Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.

Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.

Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.

Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
El Amor No Dicho del CEO

El Amor No Dicho del CEO

1.2m Vistas · Completado · Lily Bronte
—¿Quieres mi perdón? —preguntó, mi voz bajando a un tono peligroso.

Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.

—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.

Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.

Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...

Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.

Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse

Déjalos Arrodillarse

986.2k Vistas · En curso · My Fantasy Stories
Kaelani pasó su vida creyendo que no tenía lobo.
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.

Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.

Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.

Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.

Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.

Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.

Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.

Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.

Especialmente él.

Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.

Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Vendida al Señor de la Noche

Vendida al Señor de la Noche

658.5k Vistas · Completado · monica caballero
Desde tiempos inmemoriales, criaturas de piel helada y colmillos letales han gobernado las tierras de Velmora. Su hambre es insaciable, y los humanos no son más que ganado en su mundo. Con cada luna llena, almas jóvenes son vendidas como alimento —marcadas, despojadas de sus nombres y entregadas a sus dueños. Elara Voss era una de ellas. Vendida como carne en el mercado, su destino parecía claro: servir de sustento hasta su último aliento. Pero Elara se niega a morir en silencio. Su espíritu no conoce la sumisión... especialmente cuando su comprador resulta ser Cassian Draven, el vampiro más temido del reino. Frío. Inescrutable. Letal. Cassian no buscaba compañía, ni clemencia. Pero Elara es diferente a cualquier humano que él haya conocido. A medida que la oscuridad se cierne y el deseo comienza a desdibujar la línea entre el peligro y la tentación, Elara debe elegir: luchar por su libertad... o rendirse a una atracción tan peligrosa como el hombre que es su dueño.
Falso Matrimonio con el Poderoso Enemigo de Mi Ex

Falso Matrimonio con el Poderoso Enemigo de Mi Ex

648.7k Vistas · En curso · Syliva.D
Toda mi vida he sido la hija de repuesto. A mi hermana Beatrice le dieron todo: amor, atención, el trato de niña dorada. A mí me tocaron las sobras y los recordatorios de que no era suficiente.

Hasta que descubrí que Niall, guapísimo alfa de la manada vecina, era mi pareja destinada. Por fin llegaba mi turno de ser elegida.

Dios, qué ingenua fui.

Cuatro años de compromiso infernal. Teñiéndome el pelo de rubio para complacer sus gustos. Metiéndome en vestidos ajustados, haciendo de su sirvienta personal… solo para oír que serviría más como empleada que como pareja.

Todo porque su corazón le pertenecía a mi hermana.

Esa noche, tiré sin querer el portarretratos con su foto. Me abofeteó. Fuerte. Dijo que nunca estaría a su altura.

Así que lo abofeteé de vuelta, hice pedazos su foto y acepté su rechazo.

Creí que ahí terminaba todo. Hasta que los encontré en el club, riéndose de lo patéticos que habían sido mis cuatro años de intentos. Todo el compromiso había sido su juego enfermo.

Borracha y furiosa, hice algo imprudente con mi misterioso vecino. El alfa Hudson, rostro esculpido por los dioses, peligro en cada línea perfectamente hecha a su medida.

Lo más importante: es el némesis de mi ex.

¿Y qué? El mejor sexo de mi vida.

Pensé que sería un simple encuentro de una noche para olvidar.

Me equivoqué otra vez.

Es más rico que Niall, más poderoso que mi familia e infinitamente más peligroso.

Y no piensa dejarme ir.

Esta vez, no voy a ser la segunda opción de nadie.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

571.4k Vistas · Completado · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
La última oportunidad de la luna morbosa

La última oportunidad de la luna morbosa

681.5k Vistas · En curso · Eve Above Story
Solía ser la hija perfecta para mi padre, casándome con el Alfa Alexander por el beneficio de mi manada, aunque Alexander se negó a marcarme e insistió en que nuestro matrimonio era simplemente un contrato. Luego me convertí en la perfecta Luna para mi esposo Alfa, todavía esperando que algún día pudiera ganar su afecto y seríamos marido y mujer de verdad.
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Elegida por el Rey Alfa Maldito

Elegida por el Rey Alfa Maldito

1.4m Vistas · Completado · Night Owl
—Ninguna mujer sale viva de su cama.
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Mi profesor vampiro

Mi profesor vampiro

1m Vistas · Completado · Eve Above Story
Después de encontrar a mi novio besando a su «amigo de la infancia», me emborraché en un bar y mi mejor amigo me pidió un hábil call boy.
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...

«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

467.1k Vistas · Completado · Amelia Rivers
Ella es la hija de la ama de llaves. Él es el multimillonario más frío de Manhattan. Una bebida drogada cambia todo.

Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.

Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.

Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.

Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?

Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.

Pero no lo son.

A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.

Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?