
Cadena de sangre. Lazos de piel.
María Almera · En curso · 75.5k Palabras
Introducción
Sin embargo, el peligro acecha en los espejos de Versalles. Philippe, el tío de Étienne, ha mantenido a su hermano Jean-Pierre bajo un letargo químico para saquear la fortuna familiar. La revelación más devastadora surge cuando descubren que Isabelle de la Roche, la fría prometida de Étienne, es en realidad la hija biológica de Elena, robada al nacer para asegurar el linaje. Mientras Isabelle se hunde en la locura y la venganza tras descubrir su origen humilde, una nueva amenaza aparece: Camille Vaugrenard. El antiguo amor de Étienne regresa decidida a recuperar su lugar, usando la seducción y la intriga para sembrar la duda en Mariana.
Desde los lujosos salones de la Avenue Foch hasta las playas salvajes de Puerto Cabello, Mariana y Étienne deberán luchar contra conspiraciones y fantasmas del pasado. En una guerra donde la sangre es una cadena y la piel es el único lazo real, ellos descubrirán que el amor es el único antídoto contra una herencia de pecado. ¿Podrá su unión sobrevivir a la verdad?
Capítulo 1
El cielo de París no era azul, era del color del zinc oxidado. Mariana bajó del autobús en la parada de Trocadéro y sintió que el frío le rebanaba la piel. No era el frío juguetón de una noche en El Ávila; era un frío antiguo, un frío que se metía en los huesos y te recordaba que no pertenecías a ese lugar. Llevaba una maleta pequeña con la rueda trabada que chirriaba contra el pavimento, pero lo más pesado no era su equipaje, sino la pequeña urna de madera de cedro que cargaba contra su pecho, envuelta en un chal tejido por su tía antes de salir de Caracas.
—Ya casi, mamá —susurró, y su aliento formó una pequeña nube blanca que se disolvió al instante en el aire gélido—. Ya casi llegamos a donde empezó todo.
Caminó por las calles del distrito 16, donde las fachadas de los edificios parecían juzgarla con sus balcones de hierro forjado y sus ventanas cerradas a cal y canto. Cada paso era una batalla contra el cansancio de un vuelo de doce horas y una vida de veinte años esperando este momento. Al llegar frente al número 42 de la Avenue Foch, se detuvo. La mansión De Beaumont se alzaba como un mausoleo de piedra caliza. Era imponente, soberbia y terriblemente silenciosa.
Mariana tragó saliva. Sus dedos, entumecidos por la falta de guantes adecuados, buscaron el botón del intercomunicador. Al tocarlo, el sonido resonó dentro de la propiedad como una alarma.
—Oui? —una voz masculina, profunda y cortante, salió de la bocina.
—Busco a Jean-Pierre de Beaumont —dijo Mariana, esforzándose porque su francés no sonara tan roto como se sentía por dentro—. Soy la hija de Elena Quintero. Vengo desde Venezuela.
Hubo un silencio que duró una eternidad. Mariana temió que cortaran la comunicación, pero entonces, el pesado portón de hierro se abrió con un zumbido eléctrico. Caminó por el sendero de gravilla, sintiendo que cada piedra que crujía bajo sus botas desgastadas era un grito de advertencia. La puerta principal de roble se abrió antes de que pudiera tocar.
Allí estaba él. Étienne de Beaumont.
No necesitaba presentaciones; era el hombre que aparecía en las revistas de finanzas, el heredero de un imperio aeroespacial que facturaba billones. Era más alto de lo que imaginaba, con una mandíbula cuadrada siempre tensa y unos ojos de un azul tan gélido que hacían que el invierno de afuera pareciera primavera. Vestía un traje de tres piezas color carbón que le quedaba impecable, como si hubiera nacido dentro de él.
—Mi padre no recibe visitas de desconocidos —soltó Étienne. Su voz era un látigo. Su mirada recorrió a Mariana de arriba abajo, deteniéndose con una mezcla de curiosidad y asco en sus botas empapadas y la urna que abrazaba—. Y mucho menos a personas que vienen sin cita previa a invocar nombres que pertenecen al siglo pasado.
—No soy una desconocida para su padre, aunque usted no lo sepa —respondió Mariana. El orgullo venezolano, ese que nace de haber sobrevivido a todo, le dio la fuerza para no bajar la mirada—. Mi madre murió hace un mes. Esta urna es lo que queda de ella. Ella pasó sus últimos años hablando de este lugar, de Jean-Pierre, de una promesa que se quedó a medias.
Étienne soltó una risa seca, un sonido que no llegó a sus ojos.
—¿Una promesa? Mademoiselle, mi padre sufre de Alzheimer avanzado. A duras penas recuerda qué desayunó hace una hora. Si busca dinero o una herencia basada en un romance de juventud, se ha equivocado de dirección. Tenemos abogados que se encargan de filtrar a las oportunistas como usted.
—¡No soy una oportunista! —el grito de Mariana resonó en el vestíbulo de mármol. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no de tristeza, sino de pura rabia—. No quiero sus millones. Mi madre me dejó una carta. Una carta que solo Jean-Pierre debe leer. Ella cruzó el océano en su mente mil veces antes de morir para estar aquí. Yo solo soy sus piernas.
En ese momento, un taconeo rítmico y elegante anunció la llegada de alguien más. Una mujer de una belleza insultante apareció por la gran escalera de caracol. Vestía un conjunto de seda color perla y llevaba el cabello rubio recogido en un moño perfecto. Era Isabelle de la Roche, la prometida de Étienne, la mujer cuyo apellido pesaba tanto como su cuenta bancaria.
—Étienne, querido, ¿qué es este escándalo? —preguntó Isabelle, deteniéndose al lado del hombre y entrelazando su brazo con el de él. Al ver a Mariana, arrugó la nariz como si hubiera entrado un animal callejero a la mansión—. Mon Dieu, ¿quién es esta chica? Huele a... humedad y a algo barato.
—Dice ser la hija de una antigua conocida de mi padre —respondió Étienne, aunque sus ojos no se apartaban de la pequeña urna de madera.
—Oh, otra más —Isabelle soltó una carcajada cristalina y cruel—. Étienne, no dejes que ensucie la alfombra persa. Llama a seguridad. No podemos permitir que una... extranjera con una caja de cenizas arruine la atmósfera antes de la gala benéfica de esta noche.
Mariana sintió el impulso de darse la vuelta y huir, de regresar al aeropuerto y desaparecer. Pero entonces recordó los ojos de su madre en el hospital, la forma en que su mano apretaba el sobre amarillo mientras decía: "Él me amó, Mariana. Dile que nunca lo olvidé".
—No me voy a ir —dijo Mariana, dando un paso firme hacia el interior, ignorando que sus botas dejaban marcas de agua en el suelo perfecto—. Pueden llamar a la policía si quieren. Pero antes, Étienne, mírame a los ojos y dime que no ves en mi cara algo que reconozcas. Mírame y dime que el nombre de Elena Quintero no significa nada en esta casa.
Étienne guardó silencio. Por un segundo, la máscara de hielo se agrietó. Había algo en la estructura ósea de Mariana, en la intensidad de su mirada oscura, que le resultaba inquietantemente familiar. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón, apretando los puños.
—Isabelle, sube a tu habitación —ordenó Étienne sin mirarla.
—¿Qué? Pero Étienne... —protestó la rubia, indignada.
—Dije que subas. Yo me encargaré de esto.
Isabelle lanzó una mirada cargada de odio puro hacia Mariana, un odio que prometía venganza, y se retiró haciendo sonar sus tacones con furia.
Étienne se acercó a Mariana. Estaba tan cerca que ella pudo oler su perfume: madera de sándalo y un toque de tabaco caro. Un aroma que gritaba poder y control.
—Tienes cinco minutos —sentenció él—. Si esa carta es una falsificación, te entregaré personalmente a las autoridades. Y más te vale que esa caja que llevas contenga lo que dices, porque aquí no jugamos con la muerte.
Mariana asintió, con el corazón martilleando contra sus costillas. Étienne la guio por un pasillo flanqueado por óleos de antepasados que parecían vigilarla con desprecio. Al fondo, tras unas puertas dobles de cristal, se encontraba una biblioteca inmensa que olía a papel viejo y a olvido.
Sentado frente a una chimenea apagada, envuelto en una manta de lana fina, estaba un hombre anciano. Jean-Pierre de Beaumont. Sus ojos, antes poderosos, vagaban por la habitación sin encontrar descanso.
—Papá —dijo Étienne, y por primera vez su voz tuvo un rastro de humanidad—, hay alguien que dice conocerte.
Mariana se acercó lentamente. Se arrodilló frente al anciano y, con manos temblorosas, abrió la urna. El olor del cedro y un rastro casi imperceptible del perfume de gardenias de su madre flotó en el aire estancado de la biblioteca.
—Señor De Beaumont —susurró Mariana en español, sabiendo que ese era el idioma en el que ellos se habían amado—. Elena está aquí. Volvió a casa.
El anciano, que hasta ese momento parecía una estatua de cera, reaccionó. Sus ojos se enfocaron en la urna y luego en el rostro de Mariana. Un temblor recorrió sus manos sarmentosas.
—¿Elena? —preguntó con una voz que era apenas un hilo—. ¿Elena, eres tú?
Étienne, de pie tras ellos, sintió un escalofrío. Su padre no había pronunciado un nombre con tanta claridad en meses. Se acercó un paso más, observando cómo la chica venezolana tomaba la mano del anciano con una ternura que él nunca había visto en ese palacio de cristal y oro.
El drama no había hecho más que empezar. Mariana había logrado entrar, pero ahora estaba en el territorio de un hombre que la consideraba una amenaza y de una mujer que la quería destruir. Y lo más peligroso de todo: estaba empezando a sentir que, en medio de toda esa frialdad, los ojos de Étienne eran el único fuego que podía quemarla de verdad.
Últimos capítulos
#67 Capítulo 67 El Silencio del Parque y el Despertar de la Sangre
Última actualización: 6/26/2026#66 Capítulo 66 El Contraataque del Eje y la Trampa de Le Havre
Última actualización: 6/26/2026#65 Capítulo 65 El Despertar del Patriarca y las Cuentas de la Sombra
Última actualización: 6/26/2026#64 Capítulo 64 La Tregua del Hospital y el Reencuentro del Eje
Última actualización: 6/26/2026#63 Capítulo 63 Las Razones del Silencio y el Orgullo Herido
Última actualización: 6/26/2026#62 Capítulo 62 El Puesto Vacío en la Mesa del Triunfo
Última actualización: 6/26/2026#61 Capítulo 61 El Tercer Elemento y el Eco de los Salones
Última actualización: 6/26/2026#60 Capítulo 60 La Frialdad del Vidrio y el Espejo Roto
Última actualización: 6/26/2026#59 Capítulo 59 La Noche de las Verdades Ocultas
Última actualización: 6/26/2026#58 Capítulo 58 La Fractura del Cristal y el Cerco de Oro
Última actualización: 6/26/2026
Te podría gustar 😍
Las Profecías del Lobo
La Alimentadora del Rey Vampiro
—Emory: Nací para ser la Alfa de mi manada, la primogénita de mi padre. Pero ahora... estoy aquí, en el castillo de nuestro mayor enemigo, el Rey Vampiro. Debería odiar a Kane Alexander, pero cuanto más tiempo paso con él, más lo anhelo de maneras que no puedo entender. No estoy aquí para ser su amante, sin embargo. Estoy aquí para ser su alimentadora. Pero incluso antes de que sus labios rocen mi piel por primera vez, sé que me entregaría a él de todas las formas imaginables si tan solo me lo pidiera.
—Kane: Anhelo probar a la cambiaformas lobo, pero no su sangre, su cuerpo... su esencia. La quiero de todas las formas imaginables. Pero ya estoy comprometido para casarme con otra vampira de sangre pura, y si cancelo eso, he condenado a mi reino a otra guerra. Tiene que haber una manera de mantener a Emory Moonraker como mi alimentadora pero no reclamarla en mi cama. Aún no lo he descubierto, y cada vez que miro en sus ojos jade, olvido todo y a todos excepto a ella. Pero tengo enemigos, y cada momento que pasa aquí en mi hogar, el Castillo Graystone, está en peligro.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
ENCUENTRAME
Su terapia una vez a la semana, es el lugar de refugio donde respirar no le cuesta tanto. Todo en su vida debe ser cuidadosamente planeado
Sin embargo, el cambio repentino de su Psiquiatra jubilado y el profesor más verdugo de la academia, que a resumidas cuentas resultan ser la misma persona, desequilibran su supuesta normalidad haciendo que ella saque a flote los rincones más oscuros que ha querido esconder desde hace mucho tiempo.
Xavier está convencido que nadie interrumpirá su rigurosa vida, de hecho, él es lo suficientemente cuidadoso como para que nadie esté a su lado por lo menos 24 horas seguidas. Es un hombre cerrado, dominante y muy controlador, entre eso, manipulador. Pero cuando Anaelise entra en su campo de visión, no solo sacará lo peor de él, ella romperá sus barreras y desatará el caos que él mantiene oculto.
Ellos son sombras, y estas, se unirán formando un caos interminable.
Cadenas de Seda y Foco
Ciel Reid no es ajeno al escándalo. Como un actor rebelde con una reputación de chico malo, ha escalado hacia la fama, dejando un rastro de caos. Pero cuando su carrera se tambalea al borde de la ruina, aparece un salvavidas en forma de Xerxes Laurent—un CEO implacable con secretos tan oscuros como sus trajes.
Xerxes le ofrece una oportunidad para recuperar su estrellato, pero hay una trampa: un contrato para un compromiso falso que convertirá a Ciel en su peón. Lo que comienza como un retorcido trato de negocios pronto se convierte en un juego de alto riesgo de poder, deseo y traición.
En Cadenas de Seda y Reflectores, la pasión arde, las lealtades se rompen y nada es lo que parece.
AMOR POR DESPECHO...
Reconocida por un líder de la mafia
«¿Por qué sigues persiguiéndome?» Preguntó en voz baja, esforzándose por mantener la compostura. Ella parece perder el aliento con solo verlo. Como era de esperar, no dijo ni una palabra, ya que sus ojos fríos persisten en su rostro: «¿Te gusto?» Además, hizo una pregunta, ignorando la indiferencia en su semblante.
Esta vez, le cogió un mechón de cabello en la oreja, retorciéndose al alcance de sus dedos. «¿No crees que es una gran palabra, Campanita?» Susurró, acercándose, para que ella pudiera sentirlo. Sin embargo, sus ojos aún estaban oscuros y vacíos, desprovistos de emoción. Ella tragó sorbos discretamente, sin saber qué podía estar pasando por su cabeza. «Blancanieves es natural, se me acaba de ocurrir que eres la primera mujer a la que reconozco como mujer»
Es la chica buena. Ella no es diferente de una aburrida introvertida, una mujer reservada que hablaba poco. No logró una relación mutua con su familia. Con el tiempo, se enamoró de un hombre que no estaba fuera de su alcance. Pero este hombre la quebró y la dejó destrozada, lo que hizo que se odiara a sí misma.
Justo cuando estaba recuperando su yo roto, Zachary González entró en su vida con sus misterios.
Mi Esposo de Matrimonio Relámpago es un Multimillonario Oculto
—La gente se casa rápido todo el tiempo ahora —respondí—. Podríamos hacer el papeleo, tomarnos el tiempo para conocernos de verdad. Si funciona, genial. Si no, nos divorciamos.
Él sonrió.
—De acuerdo. Entonces intentémoslo.
Sarah Martínez trabaja como mesera en un restaurante. Atormentada por recuerdos fragmentados de un pasado que no puede recordar completamente, está desesperada por escapar de la constante preocupación de su madre por su futuro. Cuando conoce a Michael Johnson, un hombre que parece ser la solución perfecta a sus problemas, impulsivamente le propone matrimonio.
Sin embargo, Michael no es quien aparenta ser. Es un hombre de poder y riqueza. Cuando Sarah lo confunde con la cita a ciegas organizada por su madre, él decide seguirle el juego, intrigado por su sinceridad y la posibilidad de un matrimonio libre de las cazafortunas a las que está acostumbrado.
Su matrimonio comienza como un arreglo práctico, pero a medida que navegan su nueva vida juntos, los sentimientos empiezan a desdibujar las líneas de su acuerdo.
¿Descubrirá Sarah la verdadera identidad de Michael? ¿Podrá Michael confiar en las intenciones de Sarah, o es ella solo otra mujer tras su riqueza? ¿Y qué pasará cuando el ex de Sarah, una estrella de Hollywood, intente recuperarla?
Doctor Gonzalo Daver
Sin embargo, Gonzalo no quiere reconocer sus sentimientos y sólo pretende convertirla en su amante.
Para él solo existen dos grandes pasiones, la medicina y el sexo.
Abigail se esfuerza y consigue ser médica, inspirada por la admiración y el amor secreto que le profiere.
La maldad y el egoísmo de terceros, intentarán separarlos, como en el pasado separaron al doctor Felipe Daver de otra mucama, Diana Soulé,tía de Aby.
¿Podrán dejar los prejuicios de lado?
¿Se dará cuenta a tiempo que esa atracción que él siente, se convirtió en amor?
A través de Humo y Acero: Un Romance de Mafia
—
Rosalind Marlow regresa a Nueva York para arreglar los asuntos de su padre, quien fue uno de los jefes de la mafia más temidos de la ciudad, solo para descubrir que murió junto a su mayor rival... y dejó un contrato que la obliga a casarse con el hijo de ese rival.
Viktor Marino es frío, calculador e irritantemente magnético.
Rosa no tiene intención de convertirse en el peón de nadie, ni en el duelo, ni en los negocios, y definitivamente no en la cama. Pero Viktor juega a largo plazo, y con cada mirada, cada desafío, la arrastra más profundo a un mundo de secretos, poder y pasión.
Ella fue criada para ser intocable.
Él nació para conquistar.
Y en el espacio entre la venganza y el deseo, ¿quién perderá el control primero?
(Contiene contenido maduro y oscuro)
EXTRACTO
—
Era difícil concentrarse cuando su palma acariciaba mis pliegues, rodeando mi clítoris hasta que apenas podía respirar.
—
¿Por qué querrías dejar esto atrás? —gruñó en mi oído, su pecho retumbando contra mi espalda.
Porque no puedo confiar en ti. Porque no sé lo que quiero.
—
Porque es cruel —susurré.
Y luego se apartó, dejándome temblando, desesperada y furiosa.
❦
También por la autora: Cazando a la Reina Híbrida (romance oscuro de cambiaformas).
La Novia de Último Minuto del Billonario
«Todo el mundo habla del hashtag que acaba de hacerse viral en menos de unas horas. Sin embargo, esta chica se ha convertido en un misterio que todos quieren resolver. De hecho, tenemos fotos de varias personas que han visto a la niña en persona.» *
La pantalla del teléfono es pequeña, pero capto varias fotos mías parpadeando en la pantalla. ¡Esto no puede estar pasando!
¿Recuerdas ese ataque de pánico que estaba provocando? Bueno, esa cosa vuelve con fuerza. Siento que todo el aire me ha sido absorbido y se me contrae el pecho. Mi visión es borrosa y me doy cuenta de que estoy cayendo justo antes de que las cosas se oscurezcan.
«Relájese, señorita Riley, soy el Sr. Rhodes, un donante de nuestro hospital. Esta mujer es su prometida. Me encargaré de las cosas de aquí». El médico lo dice y se aparta para dejar salir a la enfermera.
La veo alejarse corriendo antes de concentrarme en el médico. Es un hombre mayor con cabello blanco y cara amistosa, pero me da vibraciones raras.
Espera... ¿acaba de decir, prometida?
«Lo siento, ¿qué dijiste?» Pregunto.
«Tengo una propuesta para ti». Dice el hombre.
«¿Una propuesta para mí? ¿Qué quieres decir?»
«¿Una propuesta? Significa...»
Muevo la mano. «¡Eso no! No soy idiota. Quiero decir, ¿qué propuesta?»
«Quiero que te cases conmigo». Dice con franqueza.
Apuesto a que te preguntas cómo una mujer que vive en un vagón abandonado termina casada con un multimillonario tecnológico.
Pues es sencillo. Nos topamos, nos miramos a los ojos y el resto es historia.
Vale, no, no es exactamente lo que pasó. Mira, Artemis Rhodes está en apuros. Necesita una novia para su próximo cumpleaños... dentro de seis días. Entonces, ¿qué hace? Me persigue como a un acosador loco y me ofrece un montón de dinero para casarme con él.
Una locura, ¿verdad?
Por supuesto que me niego porque tengo algo de dignidad, pero cuando mi mundo se pone patas arriba no tengo más remedio que aceptar. Gracias a él no puedo volver a mi antigua vida, y ahora estoy atrapada en la suya.
Soy su rebelión contra su familia y una piedra en su piel... sus palabras, no las mías...
Somos de mundos diferentes y eso significa que, eventualmente, esos mundos chocan y, con ello, ocurre un desastre que está a punto de destruir todo el plan. Ya sabes, un martes normal.
Entonces, ¿qué hacen dos personas cuando todo empieza a ir mal?
Bueno, déjame decirte...
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.












