
TENTACIÓN
Jade F. C. J · En curso · 104.6k Palabras
Introducción
Capítulo 1
ISABELLA.
Inhala y exhala.
Tranquilízate.
Todo estará bien.
Me veo al espejo por enésima vez, abro la llave del grifo y me echo agua en la cara. Estoy muy nerviosa y no puedo estarlo. Tengo que estar calmada, soy una mujer fuerte y podré con lo que venga. Tomo una toalla pequeña y me seco la cara. Estábamos en el aeropuerto de España, tendríamos que volver a California y yo no podía con los nervios. Harry me ha engañado y no sé que haré ahora que lo veré de nuevo. ¿Qué habrá hecho de su vida? ¿Habrá vuelto con Helena? ¿Vivirán de nuevo juntos? Tengo un nudo en la garganta cada vez que pienso en él y en su futura familia. Me siento triste porque Harry me mintió, su esposa estaba embarazada y lo ocultó por meses. Solo se burló de mi. ¿Como puede mentirme con algo tan grave? Jamás se lo perdonaré.
Terminé de secarme la cara y salí de los baños en busca de Noah, quien ha estado conmigo todo este tiempo. He llamado a mis padres obviamente para decirles que estoy bien y que decidí tomarme unas vacaciones con mi novio. Sí, he vuelto con Noah, quizá él y yo nunca debimos de cortar. Estamos hechos el uno para el otro.
Noah estaba en unos asientos, en cuánto anunciaron el número de nuestro vuelo se puso de pie y tomó las maletas.
—Déjame ayudarte —me acerqué y tomé dos. Habíamos venido con poco pero aquí hemos comprado ciertas cosas. Lo único que quería ese día que me di cuenta de la traición de Harry era desaparecer y no volver a verlo jamás. Pero ahora las vacaciones terminaron y teníamos que volver a la universidad. Cambié de celular para no recibir malos recuerdos. Extraño a Martha, a Alberto y también lo extraño a él. Pero tengo que tragarme esto que siento porque no puede ser.
—¿Estas bien? —me pregunta Noah mientras subimos por las escaleras eléctricas.
—Lo estoy —le sonreí. Le había contado a Noah semanas después, cuando me dijo que jamás debí dejarlo, que él nunca me lastimaría y que siempre estaría para mi. Le creí porque llevamos años de novios y jamás me había engañado con nadie. Es la única persona en la que puedo confiar.
—Tranquila, ese tipo no se te volverá a acercar.
Le sonreí mientras abordábamos el avión, si pudiera quedarme aquí para siempre lo haría. No sé cómo pero Noah gastó parte de sus ahorros mientras estábamos aquí, fuimos a Italia como dos semanas. Todo ese tiempo me olvidé de lo malo y solo me dediqué a disfrutar de mi libertad. En el fondo me sentía libre porque no estaría con Harry, con un hombre que miente y que a pesar de todo tendrá un bebé con su ex mujer. No podría con esa incomodidad, y no digo que el bebé sea una incomodidad porque es alguien inocente y no se merece el error que cometen sus padres. Es solo que no podría con mis celos respecto a Helena, con las visitas que Harry le haría. No quiero. Pero lo que no podría hacer es perdonar.
Nos sentamos y nos acomodamos en el avión, era de tarde, tardaríamos muchas horas en llegar.
—Tenemos que hacer muchas cosas al llegar a la universidad —comenta Noah— Dejé algunos trabajos pendientes, en una semana hay exámenes.
—Lo sé. No he tomado nada de mis cuadernos en semanas. No sé si salga bien. No quiero perder mi media beca. —además de que mi carrera estaba pagada por un año. Todo por Harry. Trabajaré y le devolveré hasta el último peso. Mientras volábamos tomé mi tablet y busqué algunas opciones de trabajo cerca de la universidad o cerca del mar. Necesitaré algún ingreso extra. Noah también tomó su tablet y buscó trabajo, pero también buscó departamento.
—¿Qué haces? ¿No dormirás en los dormitorios? —le miré.
—Un día te dije que si venía a la universidad era por ti, que buscaríamos un lugar para vivir juntos. ¿Acaso no te parece?
Dudé un poco. Noah había sido bastante comprensivo conmigo, las primeras semanas no quería tener relaciones sexuales con el pero luego lo pensé mejor y volví a hacerlo. En primera porque con Noah fue mi primera vez y duramos años haciéndolo y segunda porque estaba dolida con Harry. Pero no quería tocar a otro hombre que no fuera Harry, siempre me recordaba a él. La diferencia era muy obvia.
—Claro que me parece bien —me acerqué y le di un tierno beso en los labios.
Lo peor había pasado, o eso es lo que quería creer.
•
Al día siguiente...
Abrí los ojos por el ruido de los altavoces, al parecer estábamos aterrizando. Mis nalgas dolían de tanto estar sentada, literal he pasado casi un día aquí. Bostecé mientras veía por la ventana. Estábamos en el aéreo puerto. Los nervios querían volver pero esta vez no los dejaría. Yo soy una chica muy fuerte y puedo con quien sea. Además tenía la ventaja de ser muy buena actuando, podía aparentar que todo estaba bien. Podía parecer sin ningún sentimiento a veces.
—¿Has dormido bien? —me pregunta Noah.
—Sí. Bueno, un poco incómoda. ¿Tu? —volví a bostezar. Guardé mis cosas a mi bolso y me aflojé el cinturón.
—También.
Tiempo después bajamos del avión, buscamos las maletas y salimos fuera en busca de un taxi. Detuvimos uno justo a tiempo porque empezó a llover.
—A la universidad de Stanford por favor —le dijo Noah al taxista.
—Claro.
Noah entrelazó su mano con la mía mientras yo veía por la ventana. Me hacía un poco de falta este lugar, en su momento me había encariñado con él. Estaba muy nublado, llovía muy fuerte. Cuando llegamos a la universidad nos aparcamos cerca de un techo. El taxista nos dio las maletas mientras bajamos y nos cubríamos de la lluvia.
Elevé la vista y me fijé en la universidad. Había vuelto. Habían estudiantes a los alrededores que también volvían de las vacaciones pero no veía a conocidos hasta ahora.
—La persona que me alquilará el departamento me contestará hasta esta noche. Tenía que hacer unos ajustes más al lugar. Esta cerca de aquí, entre la universidad y el mar.
Le sonreí.
—Gracias.
—Tendremos que dormir aquí por esta noche.
—Por mi no hay problema. —tomé mis maletas.
—Vamos, te llevaré a tu habitación.
Mientras caminábamos dentro cada rincón me traía recuerdos de Harry, como cuando me metió al baño y me hizo el amor de manera intensa. Como cuando tuvimos un pequeño percance en las escaleras. Como cuando lo conocí por primera vez saliendo de las duchas. Todo. Todo este lugar me recordaba a él. Al llegar a mi dormitorio abrí la puerta. Agradecí que Piper aún no haya vuelto. Dejé las maletas en una esquina y me dejé caer en la cama.
—Estoy cansada —le dije.
—Descansa, amor —Noah se acostó a la par mía—Esperemos que no hayan más problemas esta vez. Que nadie se interponga entre nosotros.
Sé que se refería a Harry.
—No te preocupes, Noah, eso no pasará.
—Tienes razón —dice— Harry ahora estará velando por su bebé.
Tragué grueso cuando dijo eso y sentí un pequeño dolor en el pecho. El solo hecho de imaginar a Harry con Helena me llena de rabia. Y me da miedo esto que estoy sintiendo. Son más que celos, es como si no quisiera que Harry estuviera con ella a pesar de que fue su esposa y de que será la madre de su bebé. Pero es que no podía ignorar lo que siento. Creo que me volveré una celosa psicótica si sigo así.
—Así es, él ya no tiene nada que ver conmigo.
—No puedo creer que ese chico sea padre tan temprano. Aunque lo entiendo, si es con la mujer que amas no habría problema. —sentí que me miró. Si eso era una indirecta estaba muy equivocado.
—Supongo.
—¿Por qué estás tan seria? —pregunta después— Desde que volvimos no hablas mucho, solo estas pensativa e inexpresiva.
—No lo estoy —me volteé a él— Es solo que estar aquí me trajo muchos recuerdos. Quisiera saber qué pasó con Martha o Alberto. Nada más.
—Bueeno, si tú lo dices —acarició mi pierna. Sabía que esa caricia no venía sola. Él estaba buscando algo más y la verdad es que no estaba de humor.
—Noah, tengo hambre —me senté en la cama.
—Vamos a comer algo entonces —se puso de pie. Me tendió la mano así que se la tomé. Mientras salíamos del dormitorio no dejaba de pensar en que en cualquier esquina Harry aparecería.
—Conozco un buen restaurante—añadió— Mañana alquilaré un coche. No podemos estar en taxis todo el tiempo.
Le miré extraño, parecía que Noah ahora quería parecerse a alguien más... pero era imposible.
•
Cuando llegamos al restaurante, un poco lujoso la verdad, nos sentamos en una mesa cerca de una enorme ventana que daba a la carretera.
—¿Por qué quisiste venir aquí? —le pregunté con el entrecejo fruncido.
—¿No te gusta?
—Claro que sí, es solo que no pensé que fuera tu estilo.
—Es bueno cambiar un poco.
El mesero llega poco después y nos da la carta. Estaba anocheciendo, podía ver a lo lejos en el cielo ponerse anaranjado, en el mar ha de haber una hermosa puesta de sol. Quizás Martha la esté viendo desde la casa de... Vamos, Isabella, no pienses en ese tipo más. Hace una semana no pensabas en él y ahora que vuelves no paras de hacerlo. No me entiendo.
—Me gusta —le sonreí a Noah.
Después de decirle nuestra orden al mesero Noah se sienta en un lugar cerca de mi y me abrazó.
—Pensé que ya no volveríamos a estar así nunca jamás —murmuró— Agradezco que hayas vuelto conmigo. Yo te perdoné el que me hayas cambiado por alguien más. Es la confusión, lo sé. Pero sé que me amas a mi.
Elevé las cejas un poco sorprendida por el egocentrismo de Noah.
—Sí, no te preocupes—le palmeé la espalda.
•
Luego de cenar íbamos saliendo del restaurante cuando miré pasar una silueta muy familiar.
—Ah... ¿no es Martha? —le pregunté a Noah, señalando a la chica.
—¿Quién? No creo.
—Sí, lo es —le dije— ¡Martha! —exclamé lo suficientemente alto para que ella volteara a ver. Iba con una falda corta color azul, una camisa adherida al cuerpo color mostaza y de tirantes, y unas sandalias cafés. Su pelo estaba más largo y lo llevaba suelto. En cuando Martha me vio se desconcertó un poco pero luego cayó en cuenta de que en verdad era yo y casi corrió a abrazarme.
—¡Isa! —chilló—Tenía tanto tiempo de no verte.
—Te extrañé —me dio mucha nostalgia y casi me echo a llorar en esa misma acera.
—Yo también pero ¿en donde estuviste todo este tiempo? No contestabas el teléfono ni tus redes sociales. Nada. Es como si hubieras desaparecido del mapa —me dijo. Era verdad, ni siquiera quería entrar a mis redes sociales. No sabía cuántos mensajes había ahí.
—Martha, Noah esta aquí —le hice seña.
—Oh, hola, Noah, perdón por no saludar pero es que me emocioné un poco.
—No te preocupes. Platiquen a gusto. Yo daré una vuelta por aquí cerca. —se fue con su teléfono celular.
—Martha, me da mucho gusto verte —se lo dije de corazón. La verdad es que la había extrañado mucho.
—También me da gusto verte.
—¿Vas al trabajo? —le pregunto, aunque en el fondo quería saber lo que había pasado con Harry. No era por interés en el o algo sino porque tenía curiosidad de si lo que había pensado se había vuelto realidad.
—No... es decir, tengo un nuevo trabajo por aquí cerca pero... —dudó en decirme—... ya no trabajo con Harry, Isa.
Me sorprendió que lo dijera, sí.
—¿Por qué no? Helena te corrió me imagino.
—¿Helena? No —frunció el ceño— Lo qué pasa es que... —seguía dudando.
—¿Qué pasa, Martha? ¿Por qué no quieres contarme?
—Bueno, no se si te sientas cómoda hablando de Harry después de lo que te hizo.
—No importa, esa herida ya sanó—fingí— Ahora estoy con Noah.
—¿En serio? Te conozco y sé que no lo has olvidado. Ven, sentémonos un poco.
Nos sentamos en unas bancas fuera del restaurante.
—Lo que pasa es que cuando te fuiste el señor Lee estaba muy afectado, no sabía dónde estabas o con quien estabas. Te buscaba en la universidad, en la playa, en cada hotel del departamento. El señor Lee te buscaba con desesperación—contó. Eso me dio un poco de tristeza, pero cuando recordé su traición se me quitó— Como nadie sabía en donde estabas se volvió frío y distante, ya no trabajaba, ya no hablaba. Salía pero era para buscarte. Hasta que se dio por vencido. Si piensas que volvió con Helena por lo del bebé pues no lo hizo. Además, Helena salió de viaje casi después de ti, se supone que visitaría a su familia en Londres, no lo sé. Pero el señor Lee... nos despidió a todos. Su casa quedó en el abandono y él se fue no sé para donde. Solo lo vemos a veces por el supermercado y luego vuelve a desaparecer. El señor Lee ya no es el mismo que conocemos.
Me quedé sorprendida por todo lo que me había contado Martha, es que no podía ser que Harry haya actuado de esa forma por mi. No podía creerlo. Además de que dejó su trabajo, su casa, su vida... no lo entendía. Todo estaba mal. Pero eso no significaba que iría a buscarlo. No. Tenía mi dignidad. Además él me lastimó muy feo.
—No puedo creer lo que me dices —murmuré.
—Es la verdad, tengo casi dos meses de no verlo.
Suspiré profundo. ¿En donde estará Harry? ¿Por qué se fue? ¿Con quien está? ¿Cómo estará? Tenía tantas preguntas que solo el mismo Harry me podía responder, quizás en aquel tiempo no quería escucharlo ni enfrentarlo pero ahora... quizás esté preparada.
Últimos capítulos
#46 Capítulo 46 Boda
Última actualización: 5/23/2026#45 Capítulo 45 Mi media naranja
Última actualización: 5/23/2026#44 Capítulo 44 Búsqueda
Última actualización: 5/23/2026#43 Capítulo 43 Besos
Última actualización: 5/23/2026#42 Capítulo 42 Notas
Última actualización: 5/23/2026#41 Capítulo 41 Luna llena
Última actualización: 5/23/2026#40 Capítulo 40 Quedate
Última actualización: 5/23/2026#39 Capítulo 39 Refugio
Última actualización: 5/23/2026#38 Capítulo 38 Cautiva
Última actualización: 5/23/2026#37 Capítulo 37 Fuga
Última actualización: 5/23/2026
Te podría gustar 😍
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.
Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.
Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.
Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.
Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.
Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.
Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.
Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.
Especialmente él.
Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.
Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Vendida al Señor de la Noche
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
Sexi Detrás de la Máscara
En Taylor Industries, ella es Joy Smith, la CFO desaliñada que ahoga sus curvas en poliéster sin forma y lleva una peluca. En casa, es la esposa olvidada de un abogado infiel que no la ha tocado en tanto tiempo que empieza a preguntarse si está rota. Cuando encuentra unas bragas de encaje rosa fuerte metidas entre los cojines del sofá —definitivamente no suyas—, no es dolor lo que siente. Es libertad.
Grayson Taylor ya no tiene relaciones. No después de haber encontrado a su prometida, una actriz, con otra mujer. Ahora canaliza todo en adquisiciones hostiles y reuniones de directorio, especialmente en aquellas en las que su CFO demasiado cautelosa pelea con él por cada maldita compra. Joy Smith es brillante, exasperante y graciosa cuando él le pulsa todos los botones.
Pero Honey está cansada de ser invisible. Cansada de no haber sentido nunca un placer de verdad. Así que, cuando su mejor amiga le pasa los datos de The Velvet Room, el club de máscaras más exclusivo de Manhattan, se promete a sí misma solo una noche. Una noche para averiguar si su marido tiene razón, si de verdad es frígida, o si simplemente nunca la han tocado las manos adecuadas.
No espera que el desconocido enmascarado la reclame en cuanto cruza la puerta. No espera la química que estalla entre ellos, la forma en que él hace que su cuerpo cante, ni los orgasmos que la dejan temblando. No espera que él le entregue una dirección de correo electrónico con una sola orden:
—Solo yo. Nadie más te toca.
La Pareja Odiada del Rey Alfa
—¿Tú? ¿Rechazarme a mí? Rechazo tu rechazo, no puedes escapar de mí, compañera —escupió con voz llena de odio—. Porque voy a hacer que te arrepientas de haber nacido, rogarás por la muerte, pero no la encontrarás. Esta es mi promesa para ti.
Raven Roman es la loba más odiada de su manada, condenada por un crimen que su familia cometió contra la Familia Real. Intimidada, humillada y tratada como una maldición, ha sobrevivido a cada herida que el destino le ha infligido hasta que le entrega el giro más cruel de todos.
Su compañero destinado no es otro que Alpha King Xander Black, el gobernante despiadado cuya familia la suya una vez traicionó. El hombre que quiere destruirla. Cuando ella intenta rechazarlo, él se niega, prometiendo hacer de su vida una pesadilla viviente.
Pero nada es tan simple como el odio.
Hay verdades enterradas bajo su pasado compartido—secretos, mentiras y una atracción peligrosa que ninguno de los dos puede negar. Un vínculo que se niega a romperse. Y a medida que sus mundos colisionan, Raven comienza a descubrir la oscuridad que ha moldeado ambos destinos.
Traición. Poder. Un enemigo acechando en las sombras. ¿Podrán Xander y Raven superar los pecados de sus linajes y unirse contra las fuerzas que amenazan su mundo? ¿O su odio los consumirá mucho antes de que la verdad pueda liberarlos?












